Actualidad
¿Quién financia a Reform UK con otros 36 millones para Nigel Farage?
Christopher Harborne iguala los 36 millones de Ben Delo y dispara a 72 millones la financiación recibida por Reform UK en solo dos días seguidos.

Resumen
- Reform UK recibe 72 millones de libras en dos días de Harborne y Delo
- Harborne iguala con 36 millones la donación récord anunciada por Ben Delo
- El dinero refuerza a Farage, aunque el gasto de campaña está sujeto a límites
Reform UK, el partido liderado por Nigel Farage, ha recibido una nueva inyección de 36 millones de libras del multimillonario de las criptomonedas Christopher Harborne. Es la segunda aportación de esa misma cantidad anunciada en apenas dos días y eleva a 72 millones de libras el extraordinario caudal de dinero puesto a disposición de la formación británica en menos de 48 horas.
El nombre detrás del segundo cheque es Christopher Harborne, desde hace tiempo uno de los principales financiadores de Reform UK. El empresario ha explicado que decidió igualar los 36 millones aportados un día antes por Ben Delo, también multimillonario procedente del sector de las criptomonedas. Según su propio relato, pesó incluso cierto espíritu competitivo: Delo había anunciado una cifra récord y Harborne resolvió empatarla. Una manera bastante peculiar, aunque perfectamente comprensible entre grandes fortunas, de convertir una rivalidad amistosa en financiación política.
El resultado es bastante más serio que la anécdota. Reform UK dispone ahora de unos recursos que pueden alterar su capacidad para contratar personal, desarrollar políticas y profesionalizar campañas, reforzar organizaciones locales y preparar durante años unas elecciones generales en las que Farage pretende dejar definitivamente de ser el gran agitador de la política británica para presentarse como una alternativa real de gobierno.
Christopher Harborne, el hombre de los otros 36 millones
Harborne no ha aterrizado de repente en las cuentas de Reform UK. Lleva años financiando al partido y sus aportaciones anteriores ya se contaban por millones. Entre otras operaciones, realizó una donación de 9 millones de libras en julio de 2025, otra de 3 millones en noviembre de ese año y otros 3 millones en enero de 2026.
Ahora ha decidido subir varios pisos de golpe. Harborne sostuvo que venía aportando aproximadamente un millón de libras mensuales a Reform UK y explicó que el anuncio de Ben Delo le empujó a igualar sus 36 millones.
Su argumento político es bastante reconocible. Harborne considera que una economía fuerte debe generar empleo y sostiene que Farage y Reform UK comprenden qué necesita el Gobierno británico para recuperar crecimiento y dinamismo económico. No es una aportación disfrazada de filantropía: el donante dice con claridad que está poniendo su patrimonio detrás de un proyecto político concreto.
Y mucho patrimonio. La cifra individual equivale aproximadamente a 49 millones de dólares al cambio manejado en el momento del anuncio. El dinero de las criptomonedas, tantas veces presentado como desafío a las instituciones tradicionales, termina aquí recorriendo un camino mucho más clásico: financiar un partido que aspira a gobernarlas.
Ben Delo abrió la carrera con otros 36 millones
La espectacular aportación de Harborne llegó apenas un día después de que Ben Delo, cofundador de la plataforma de criptomonedas BitMEX, anunciara otros 36 millones de libras para Reform UK. Delo ya había entregado anteriormente millones al partido y plantea distribuir su nueva aportación aproximadamente a razón de un millón de libras al mes durante el periodo que conduce hacia las próximas elecciones generales.
Delo tiene, además, una biografía que inevitablemente añade ruido político al asunto. Fue condenado en Estados Unidos por una infracción relacionada con la Bank Secrecy Act y posteriormente recibió un indulto de Donald Trump. El empresario sostiene que su objetivo al financiar Reform UK es permitir que compita en igualdad de condiciones con los grandes partidos británicos, evitando que una formación con aspiraciones nacionales tenga que dedicar buena parte de sus energías a buscar dinero.
Con Harborne siguiendo inmediatamente sus pasos, esa preocupación parece haber quedado resuelta durante bastante tiempo. Dos grandes aportaciones, dos empresarios vinculados al mundo cripto y 72 millones de libras sobre la mesa en apenas 48 horas.
Reform UK consigue 72 millones en apenas 48 horas
La suma de las dos aportaciones impresiona incluso dentro de un sistema político acostumbrado a grandes donantes. 72 millones de libras en dos días conceden a Reform UK una reserva financiera extraordinaria, aunque conviene introducir una precisión importante: recibir ese dinero no significa que el partido pueda gastarlo íntegramente durante una campaña electoral.
La legislación británica no establece un límite general sobre la cantidad que puede donar una fuente considerada admisible. Sí exige que los partidos comprueben la verdadera identidad del donante y verifiquen que cumple los requisitos legales. Para determinadas aportaciones, la formación debe realizar esas comprobaciones antes de decidir definitivamente si puede aceptar el dinero.
Aquí está una de las singularidades del modelo británico. Puede entrar una fortuna considerable en la caja de un partido, pero existe después una arquitectura distinta de límites al gasto electoral. Tener una cuenta bancaria desbordante no significa disponer de barra libre cuando arranca formalmente la campaña.
Tener 72 millones no significa poder gastarlos todos en campaña
Según las reglas electorales británicas, el gasto de un partido durante unas elecciones generales queda sometido a un periodo regulado y a límites calculados, entre otros factores, según el número de circunscripciones en las que presenta candidatos.
Con los parámetros aplicables actualmente a unas elecciones generales, una formación que compitiera en las 632 circunscripciones de Inglaterra, Escocia y Gales tendría un techo nacional de campaña que rondaría los 34,1 millones de libras. Los 72 millones anunciados por Harborne y Delo, por tanto, superan ampliamente esa referencia.
Pero el músculo financiero sirve para bastante más. Antes del periodo electoral pueden construirse estructuras territoriales, contratar equipos, desarrollar propuestas económicas, alimentar bases de datos, mejorar sistemas digitales y convertir agrupaciones locales todavía pequeñas en organizaciones permanentes. La política moderna cuesta dinero incluso cuando no hay carteles electorales pegados a una farola.
La comparación con las elecciones generales de 2024 ayuda a medir el cambio de dimensión. Reform UK declaró alrededor de 1,3 millones de libras de gasto nacional de campaña. Dos años después, dos grandes donantes comprometen conjuntamente 72 millones. No significa que Reform vaya a multiplicar automáticamente por 50 su gasto electoral, porque las normas no funcionan así, pero sí describe una mutación difícil de ignorar.
Durante años, la formación vivió en buena medida alrededor de la capacidad mediática de Farage. Ahora pretende disponer de algo menos vistoso y quizá más decisivo: una maquinaria política profesional.
El dinero llega mientras Reform intenta parecer un partido de gobierno
Ahí está probablemente la consecuencia política más importante. Farage no necesita demasiada ayuda para conseguir titulares; lleva décadas demostrando justamente lo contrario. El problema de Reform UK ha sido transformar popularidad, protesta y presencia televisiva en una organización capaz de competir circunscripción por circunscripción con Labour y los conservadores.
Las encuestas tampoco permiten confundir dinero con victoria. Un sondeo realizado entre finales de julio y principios de agosto situó a Labour en el 28% de intención de voto y a Reform UK en el 25%, mientras estudios posteriores seguían describiendo a la formación de Farage como una de las principales alternativas al Gobierno, aunque persistían reservas entre parte de los británicos sobre su preparación para gobernar.
Precisamente por eso los millones importan. Una organización pequeña puede vivir de una figura carismática; un partido que pretende gobernar necesita candidatos, cuadros técnicos, especialistas económicos, abogados y equipos de campaña. También sedes, datos, organización territorial y centenares de personas haciendo trabajos bastante menos fotogénicos que un discurso de Farage.
El dinero compra muchas de esas cosas. Lo que no compra directamente es confianza electoral. Ese salto sigue dependiendo de los votantes, de la credibilidad del programa y de la capacidad del partido para resistir el escrutinio que acompaña a cualquiera que empiece a acercarse seriamente al poder.
Las donaciones también llegan bajo una fuerte lupa política
La lluvia de millones aparece, además, en un momento incómodo para Reform UK. La Policía Metropolitana británica amplió esta semana una investigación relacionada con posibles infracciones de las reglas de financiación política después de nuevas acusaciones sobre conversaciones mantenidas por responsables del partido acerca de posibles mecanismos de financiación extranjera.
Reform UK ha negado haber actuado ilegalmente y ha prometido colaborar con las autoridades. Las pesquisas se encuentran abiertas y, por tanto, una investigación no equivale a una declaración de culpabilidad. Las nuevas aportaciones de Harborne y Delo no forman parte, por lo conocido, de esas acusaciones. Son asuntos distintos, aunque políticamente terminen compartiendo escenario: el de un partido cuyo crecimiento ha convertido sus cuentas en cuestión nacional.
La legislación británica exige que las aportaciones procedan de fuentes permitidas. Entre ellas figuran personas inscritas en un registro electoral del Reino Unido y determinadas empresas, sindicatos, sociedades y organizaciones británicas que cumplan los requisitos establecidos. No existe, sin embargo, un techo general equivalente al que otros sistemas políticos imponen directamente al tamaño de una donación individual.
Farage gana algo más valioso que dos grandes cheques
Los 72 millones de libras aportados por Harborne y Delo no garantizan a Nigel Farage las llaves de Downing Street. Ni siquiera garantizan que Reform UK conserve dentro de unos años el espacio que ocupa actualmente en las encuestas. La política británica ha adquirido suficiente velocidad durante la última década como para convertir cualquier pronóstico a largo plazo en material delicado.
Pero el dinero sí elimina una de las restricciones más incómodas para cualquier partido emergente: tener ambiciones nacionales y una caja todavía artesanal. Reform UK puede preparar las próximas elecciones con una profundidad que habría parecido improbable en 2024.
Puede invertir en estructura, selección de candidatos, análisis electoral y elaboración programática mientras Labour y los conservadores observan cómo una formación que durante mucho tiempo trataron como protesta periférica empieza a reunir financiación propia de un gran competidor.
Harborne dice que igualó a Delo por espíritu competitivo. Quizá la frase tenga algo de exhibición entre multimillonarios. Lo realmente relevante ocurre un escalón más abajo: esa competición privada ha dejado a Farage con 72 millones de libras adicionales y a la política británica ante una batalla electoral en la que Reform UK llega con una caja incomparablemente más pesada.

Actualidad¿Qué pasó en Husillos? Muere un cura en un choque frontal en la CL-615
OcioCarolina de Mónaco vuelve a estar de boda: ¿con quién se casa su hija?
Viajes¿Cómo visitar la Cueva del Conejar de Cáceres tras 27 años de estudio?
Historia¿Qué sabía España de la Marcha Verde antes de abandonar el Sáhara?
Actualidad¿Qué pasó en Padrón? Evacúan en helicóptero a un ciclista tras caer
Actualidad¿Qué pasó en Mula? Brutal agresión racista a un marroquí con botella
Historia¿Qué santo se celebra hoy, 12 de septiembre? Santoral completo de 2026
Ocio¿Es bueno el Madring? Así queda tras su estreno, accidentes y libres
Actualidad¿Quién disparó con aire comprimido a un migrante en Egia, Donostia?
Tecnología¿Cómo cambia Ucrania la guerra con sus robots terrestres contra Rusia?
Tecnología¿Cómo se usó Claude para armas biológicas, espionaje y ciberataques?
Actualidad¿Quiénes son los hutíes y por qué tomar Perim amenaza Bab el-Mandeb?





















