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Carolina de Mónaco vuelve a estar de boda: ¿con quién se casa su hija?
Alexandra de Hannover, hija menor de Carolina de Mónaco, anuncia su boda con Ben-Sylvester Strautmann tras una década de relación estable y discreta.

Resumen
- Alexandra de Hannover se casa con Ben-Sylvester Strautmann tras diez años juntos
- Carolina de Mónaco afronta una nueva boda dentro de la familia Grimaldi
- No hay fecha ni lugar confirmados para la ceremonia ni lista de invitados
Carolina de Mónaco vuelve a tener una boda en el horizonte. Su hija menor, Alexandra de Hannover, ha anunciado su compromiso con Ben-Sylvester Strautmann, el empresario alemán con quien mantiene una relación desde hace aproximadamente una década. Ambos tienen 27 años y su historia comenzó cuando todavía eran adolescentes.
La noticia fue confirmada por la propia Alexandra el viernes 11 de septiembre de 2026 mediante una publicación en Instagram. Allí mostró por primera vez de manera inequívoca su anillo de compromiso y apareció junto a Strautmann. Lo que todavía no existe es una fecha para la boda, un lugar elegido para la ceremonia ni información oficial sobre la lista de invitados. Y ese último detalle importa porque alrededor de Ernesto de Hannover, padre de la novia y todavía marido legal de Carolina, ya han empezado a crecer las conjeturas habituales.
Alexandra de Hannover se casa después de diez años de relación
Alexandra es la única hija nacida del matrimonio de Carolina de Mónaco y Ernesto Augusto de Hannover, celebrado el 23 de enero de 1999. Nació el 20 de julio de aquel mismo año en Vöcklabruck, Austria, y ocupa una posición singular dentro de la extensa familia Grimaldi: por parte de madre es nieta de Rainiero III y Grace Kelly; por parte de padre pertenece a la histórica Casa de Hannover.
Su compromiso no llega precisamente después de un romance relámpago. Alexandra y Ben-Sylvester Strautmann se conocen desde hace unos diez años y su relación comenzó en 2016. Los dos crecieron vinculados al ambiente social de Mónaco y, aunque han protegido bastante su vida privada, con el tiempo dejaron de esconderse. En 2018, por ejemplo, acudieron juntos al Baile de la Rosa, esa gran liturgia monegasca donde una fotografía puede funcionar casi como un comunicado oficial, pero con esmoquin.
Desde entonces Strautmann ha acompañado a Alexandra en actos sociales, citas deportivas y acontecimientos relacionados con el Principado. No se trata, por tanto, de la irrupción repentina de un desconocido en el universo Grimaldi, sino de una pareja asentada que ha atravesado prácticamente toda su juventud junta.
El anuncio de la princesa fue, aun así, bastante contenido. Nada de grandes proclamas. Una serie de fotografías, el prometido, su perro, el anillo y una referencia a “The Marriage Plot”, título que puede traducirse como “la trama matrimonial” y que coincide con el de la novela de Jeffrey Eugenides. Literatura y boda en la misma frase: bastante coherente con alguien que ha estudiado Historia y Literatura y siempre ha cultivado un perfil más intelectual que exhibicionista.
El espectacular anillo que confirma el compromiso
Una buena parte de las miradas ha terminado, inevitablemente, en la mano izquierda de Alexandra. El anillo elegido para el compromiso tiene como piedra central un diamante amarillo Fancy Yellow de 4,8 quilates, acompañado por dos diamantes laterales de talla triangular.
La pieza fue realizada por Antinori di Sanpietro en oro amarillo y blanco de 18 quilates. El diamante principal habría sido elegido personalmente por Strautmann. El diseño incluye incluso una referencia geométrica a la plaza del Campidoglio de Roma, una ciudad con significado para la pareja.
Es una joya llamativa, sí, pero no exactamente estridente. El amarillo central rompe con el diamante blanco más convencional y encaja bastante bien con el carácter de Alexandra de Hannover, que lleva años moviéndose por las primeras filas de la moda europea sin convertirse en una caricatura de alfombra roja.
Quién es Ben-Sylvester Strautmann, el futuro marido de Alexandra
Ben-Sylvester Strautmann procede de Alemania, aunque creció en buena medida dentro del entorno de Mónaco después de que su familia se instalara en el Principado. Durante su juventud practicó baloncesto a un nivel elevado y posteriormente orientó su carrera hacia los estudios económicos y el mundo empresarial.
Su actividad profesional tampoco es puramente nebulosa, algo que ocurre con cierta frecuencia cuando se escribe sobre los acompañantes de familias aristocráticas. En 2024 figura como gerente de EDL Monaco S.A.R.L., sociedad constituida en Mónaco para desarrollar trabajos de inspección, estudios, análisis y asesoramiento especializado relacionado con el sector inmobiliario.
Ha mantenido, pese a ello, un perfil público bajo. Strautmann aparece cuando toca aparecer —el Baile de la Rosa, el Gran Premio de Mónaco, competiciones deportivas, celebraciones familiares— y después desaparece del escaparate. Nada especialmente revolucionario, aunque en la era de la pareja convertida en marca comercial casi parece una extravagancia.
El deporte fue uno de los primeros terrenos comunes de la pareja. Strautmann jugó al baloncesto y Alexandra practicó durante años patinaje artístico, llegando a representar a Mónaco en competiciones juveniles internacionales.
La afición no quedó enterrada con la adolescencia. Ambos han seguido dejándose ver en actividades deportivas y en diciembre de 2025 corrieron juntos una prueba de 10 kilómetros en Mónaco. Esa continuidad explica bastante mejor la relación que cualquier fotografía ceremonial: diez años compartiendo vida cotidiana pesan más que diez minutos delante de los fotógrafos.
Carolina de Mónaco y una hija que ha seguido su propio camino
El compromiso vuelve a colocar inevitablemente a Carolina de Mónaco en el centro de la actualidad. Alexandra es la menor de sus cuatro hijos y la única nacida de su relación con Ernesto de Hannover. Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi son hijos de su segundo marido, Stefano Casiraghi, fallecido en 1990 durante un accidente náutico.
Alexandra creció así en una familia donde conviven los Casiraghi, los Grimaldi y los Hannover, tres apellidos con historias bastante distintas y un notable talento para ocupar portadas. Ella, sin embargo, eligió durante años un perfil más discreto. Ha estudiado, ha cultivado su interés por la literatura, el arte y la moda, y ha aparecido en los grandes acontecimientos familiares sin convertir cada aparición en una pequeña industria mediática.
También posee una peculiar posición dinástica. Alexandra forma parte de la línea de sucesión al trono de Mónaco. Por ascendencia paterna estuvo igualmente vinculada a la sucesión británica, pero quedó fuera después de convertirse al catolicismo, religión de la familia Grimaldi.
Su condición dentro de la familia resulta, por tanto, bastante singular. Es una Grimaldi por vía materna, una Hannover por vía paterna y la única de los hijos de Carolina que nació con tratamiento de princesa. Un pequeño laberinto nobiliario europeo, de esos que obligan a sacar papel y lápiz.
La incógnita de Ernesto de Hannover ante la boda
Hay un nombre que aparece inevitablemente junto al anuncio: Ernesto de Hannover. Carolina y el aristócrata alemán se casaron en Mónaco en enero de 1999 y, aunque llevan muchos años separados de hecho, continúan legalmente casados.
Algunos medios españoles han publicado que Ernesto podría no acompañar a su hija al altar e incluso han planteado que quizá ni siquiera figure entre los invitados. Conviene poner el freno ahí. No existe por ahora confirmación pública de ninguna de esas circunstancias y Alexandra tampoco ha explicado quién tendrá ese papel durante la ceremonia.
La relación familiar ha sido compleja durante años. Ernesto ha protagonizado sonados desencuentros con su hijo mayor, Ernesto Augusto de Hannover, y su vida privada ha estado marcada por largos periodos alejado de Carolina. Con Alexandra, sin embargo, la información pública ha sido mucho menos clara y bastante más escasa.
Presentar su ausencia de la boda como un hecho sería, a estas alturas, adelantarse varios capítulos. Ni siquiera conocemos todavía dónde se casará la pareja. Entre una incógnita y una certeza hay un trecho; en las familias reales, a veces, además lleva alfombra roja.
Cuándo y dónde será la boda de Alexandra de Hannover
Por ahora no hay fecha oficial para la boda de Alexandra de Hannover y Ben-Sylvester Strautmann. Tampoco se ha confirmado si el enlace tendrá lugar en Mónaco, Alemania, Italia o en otro destino vinculado a la pareja.
Mónaco parece una posibilidad evidente por la relación de ambos con el Principado y por el peso de los Grimaldi, pero no deja de ser eso: una posibilidad. El compromiso acaba de anunciarse y la pareja no ha proporcionado detalles sobre ceremonia religiosa, boda civil, número de invitados o celebraciones posteriores.
La composición familiar garantiza, eso sí, una lista de nombres de primer nivel si el enlace adopta una dimensión amplia. Alexandra es hermana de Andrea Casiraghi, Carlota Casiraghi y Pierre Casiraghi, sobrina del príncipe Alberto II de Mónaco y nieta de Grace Kelly. Por la rama Hannover mantiene vínculos con una de las grandes familias históricas de la aristocracia alemana.
Aun así, su trayectoria invita a pensar en cierta prudencia. Alexandra y Strautmann han tenido diez años de relación para convertirla en espectáculo y no lo hicieron. Sería extraño que ahora decidieran transformarla de repente en una superproducción de tres temporadas.
Una nueva boda coloca a los Grimaldi otra vez bajo los focos
El compromiso de Alexandra llega después de una década de relación estable y convierte a la hija menor de Carolina de Mónaco en la próxima protagonista de una gran celebración familiar. Por el momento, esa es la noticia firme: se casa con Ben-Sylvester Strautmann, el hombre con quien comparte su vida desde la adolescencia.
No hay todavía fecha, escenario ni protocolo confirmado. Tampoco puede darse por sentado qué papel desempeñará Ernesto de Hannover. Lo demás irá apareciendo a medida que los novios decidan abrir la puerta.
Mientras tanto, Carolina de Mónaco vuelve a ocupar titulares por una razón mucho menos turbulenta que tantas otras que han acompañado la historia familiar. Su hija pequeña se casa. Y esta vez no ha hecho falta rumor, fotógrafo apostado ni confidencia palaciega: Alexandra lo ha anunciado ella misma.












