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¿Cómo será la etapa 20 de La Vuelta y quién puede ganar en Granada?
La etapa 20 de La Vuelta enfrenta a Mas y Roglič en Granada: cinco puertos, 4.900 metros de desnivel y un final en el Alguacil con rampas al 22%.

Resumen
- Mas defiende 1:37 sobre Roglič en la última gran etapa de montaña
- La jornada suma cinco puertos y casi 4.900 metros de desnivel
- El Collado del Alguacil remata la carrera con rampas de hasta el 22%
La etapa 20 de La Vuelta a España 2026 es la última jornada en la que todavía se puede ganar —o perder de golpe— la clasificación general. Este sábado 12 de septiembre, el pelotón recorrerá 186,8 kilómetros entre La Calahorra y el Collado del Alguacil, en Granada, con cerca de 4.900 metros de desnivel acumulado y cinco ascensiones puntuables. No es una montaña aislada al final de una jornada tranquila: desde aproximadamente el kilómetro 80 comienza una sucesión que apenas concede tregua.
Enric Mas llega vestido de rojo y con una posición muy favorable. El español aventaja en 1 minuto y 37 segundos a Primož Roglič, mientras Felix Gall está a 3:01, Richard Carapaz a 5:17 y Oscar Onley a 6:03. Para Mas, la cuenta resulta sencilla sobre el papel: controlar, comer, beber, no caer y responder cuando toque. Para Roglič es justo al revés. Tiene que intentar desordenar la etapa, porque esperar a los últimos dos kilómetros del Collado del Alguacil probablemente sea esperar demasiado.
La salida neutralizada está prevista para las 12:30 horas, con salida real alrededor de las 12:36. La organización calcula la llegada aproximadamente a las 17:16, aunque ese horario puede desplazarse hacia las 17:30 o incluso más tarde si el desgaste y la batalla táctica reducen mucho la velocidad media. Será montaña de verdad: doble paso por El Purche, Puerto de El Duque y una pared final inédita que alcanza rampas cercanas al 22%.
Un recorrido diseñado para acumular fatiga antes del golpe final
La primera parte de la etapa sirve para llenar las piernas de kilómetros, formar la fuga y, sobre todo, empezar a gastar gregarios. Desde La Calahorra, el pelotón atraviesa la provincia de Granada camino de Guadix y se aproxima progresivamente a un terreno mucho más quebrado.
El primer puerto puntuable llega en el kilómetro 50,7. El Puerto de Los Blancares, de tercera categoría, presenta 7,7 kilómetros al 3,7%. Con 283 metros de desnivel y la cima a 1.298 metros, difícilmente decidirá La Vuelta. Su importancia es otra: seleccionar la escapada y obligar a los equipos interesados a tomar posiciones.
Después aparecen Quéntar, Dúdar, Cenes de la Vega y Granada. Ahí comienza otra carrera. A partir de Monachil, las piernas ya no encuentran un descanso de verdad durante demasiado tiempo y El Purche empieza a cambiar el tono de la jornada.
El Puerto de El Purche aparece por primera vez en el kilómetro 94,3. Son 8,2 kilómetros al 8,1%, 663 metros de desnivel y cima a 1.483 metros. Es un puerto suficientemente duro para reducir el grupo de favoritos a unas pocas decenas de corredores si alguien decide acelerar. Lo curioso —y cruel— es que el pelotón tendrá que subirlo otra vez.
Tras el descenso y un nuevo paso por Huétor Vega, Cájar y Monachil, El Purche reaparece en el kilómetro 125,5 con exactamente el mismo menú: 8,2 kilómetros al 8,1%. La pendiente será conocida; las piernas, en cambio, ya no serán las mismas.
Ahí está uno de los secretos de la etapa. El dato bruto del puerto no cambia, pero fisiológicamente la segunda subida puede parecer otra montaña. El glucógeno va bajando, la temperatura corporal lleva horas elevada y cualquier aceleración exige más oxígeno para producir la misma potencia. Un corredor capaz de sostener 400 vatios con cierta comodidad al principio puede descubrir, tres horas después, que 380 pesan como una piedra.
El Duque puede ser más importante que la subida final
Después del segundo Purche, la carrera se dirige hacia Pinos Genil y Güéjar Sierra, donde está situado el sprint intermedio del kilómetro 144. Apenas cuatro kilómetros después comienza el Puerto de El Duque, quizá el punto tácticamente más interesante de toda la etapa.
El Duque ofrece 7,4 kilómetros al 8,3%, con 615 metros de desnivel y una cima situada a 1.674 metros de altitud, en el kilómetro 155,4. Desde allí todavía quedarán algo más de 31 kilómetros hasta la meta. Precisamente por eso puede resultar más peligroso que el Collado del Alguacil.
Roglič necesita recuperar 1:37. Gall, tres minutos. Si ambos esperan hasta la última ascensión, Mas podrá concentrarse exclusivamente en gestionar su ritmo, seguir ruedas y limitar pérdidas. En una subida de 8,3 kilómetros, sacar minuto y medio a un líder que no está en crisis requiere una superioridad física considerable.
Atacar en El Duque, en cambio, introduce elementos que no existen en un duelo final puro: compañeros por delante, persecuciones, descensos, grupos intermedios, ciclistas obligados a trabajar y líderes que pueden quedar aislados. El ciclismo cambia cuando aparece el desorden. Un minuto de ventaja no pesa igual rodeado por seis compañeros que solo, persiguiendo a tres rivales mientras la carretera cae hacia el valle.
Para Red Bull-Bora-Hansgrohe la tentación está ahí. Endurecer desde el segundo Purche, utilizar El Duque para reducir al Movistar y comprobar cuántos corredores quedan alrededor de Mas. Roglič necesita provocar desgaste antes del Alguacil, convirtiendo la defensa del maillot rojo en un problema colectivo antes de llevar el duelo al terreno puramente físico.
Felix Gall tiene todavía menos margen para especular. A 3:01, una victoria final basada únicamente en un ataque cerca de meta exigiría prácticamente un hundimiento de Mas. Su terreno natural son las pendientes largas y duras; por eso un movimiento lejano, aun siendo arriesgado, tiene más lógica que reservarse para los últimos tres kilómetros.
Collado del Alguacil: 8,3 kilómetros donde no existe el escondite
Después de coronar El Duque, la carrera desciende nuevamente hacia Pinos Genil y Güéjar Sierra. Quedan pocos kilómetros, pero el desgaste acumulado será enorme. Entonces aparece la última montaña de La Vuelta 2026.
El Collado del Alguacil debuta como llegada en una carrera profesional con unos números que intimidan incluso antes de añadir las casi cinco horas anteriores: 8,3 kilómetros, 816 metros de desnivel, 9,8% de pendiente media, cima a 1.884 metros y puntos donde la carretera alcanza aproximadamente el 22%.
Un 9,8% medio durante más de ocho kilómetros ya constituye una ascensión extrema. Y la media engaña, porque para obtenerla deben convivir sectores ligeramente más suaves con rampas mucho más agresivas. Cuando el porcentaje entra de manera sostenida en los dos dígitos desaparece buena parte del componente aerodinámico: importa menos esconderse detrás de una rueda y mucho más la relación entre potencia y peso.
Ahí la ventaja numérica de los equipos empieza a evaporarse. Los gregarios pueden colocar al líder y marcar el ritmo durante una parte de la subida, pero llega un momento en el que cada corredor pedalea contra su propio límite. Ya no hay demasiado lugar donde esconder una mala pierna.
El desarrollo elegido también será importante. Con rampas por encima del 15%, cadencias demasiado bajas castigan la musculatura; utilizar coronas grandes permite girar las piernas con mayor fluidez y contener el pico de fuerza en cada pedalada. Parece un detalle de mecánico hasta que llega el kilómetro 180 de una gran vuelta y las piernas llevan tres semanas acumulando fatiga.
La carretera final, estrecha y sinuosa en distintos tramos, introduce otra dificultad: colocarse bien antes de que la pendiente apriete. Adelantar cuesta energía. Cerrar un hueco de diez metros puede convertirse en una pequeña contrarreloj cuesta arriba.
Mas contra Roglič, pero la etapa permite más candidatos
Por pura situación de carrera, Enric Mas y Primož Roglič concentran la atención. Mas ha superado hasta ahora los grandes exámenes de montaña y llega a Granada después de defender el liderato con solvencia en Peñas Blancas. Roglič, cuatro veces ganador de La Vuelta, sigue suficientemente cerca como para obligar al Movistar a tomárselo muy en serio.
El esloveno tiene un problema matemático y otro deportivo. Debe recuperar 97 segundos y Mas no ha mostrado una debilidad clara. Eso empuja a Roglič a asumir riesgos que el líder no necesita asumir. Guardarse para ganar la etapa quizá no le sirva; atacar demasiado pronto puede hacerle perder incluso la segunda plaza. Ese equilibrio, bastante incómodo, será parte del espectáculo.
Felix Gall es posiblemente el hombre con más incentivos para endurecer la montaña. A 3:01 de Mas y con un perfil de escalador puro, necesita una carrera difícil, sin demasiados momentos de control. El tercer puesto tampoco está completamente blindado respecto al resto, de modo que cada movimiento tiene dos caras: mirar hacia el rojo y proteger el podio.
Richard Carapaz, situado a algo más de cinco minutos del líder, conoce como pocos ese territorio táctico donde un ataque no pide permiso. Cuando la carrera se vuelve imprevisible suele encontrarse cómodo. Oscar Onley, Jakob Omrzel y otros corredores bien situados también tendrán razones para vigilar cualquier movimiento que pueda modificar el top 10.
Y queda la pelea por la victoria de etapa. La jornada de Peñas Blancas demostró que una fuga potente puede sobrevivir incluso con los favoritos detrás: Eddie Dunbar ganó tras una larga escapada y Santiago Buitrago estuvo muy cerca. En la etapa 20 esa posibilidad vuelve a existir, quizá incluso con más fuerza, porque ningún equipo tiene demasiados hombres ni demasiada energía que regalar después de tres semanas.
Una escapada de escaladores con corredores alejados en la general podría recibir margen. El problema será sobrevivir a El Purche dos veces, El Duque y el Alguacil mientras por detrás Roglič y Gall tienen razones para acelerar. Aquí una fuga puede llegar a tener cinco minutos y seguir sin sentirse segura.
Calor, descensos y fatiga: los peligros que no salen en la general
La meteorología seguirá formando parte de la ecuación. En la zona de Güéjar Sierra se espera una jornada soleada y cálida, con temperaturas que pueden aproximarse a los 28 grados en las cotas inferiores durante las horas centrales, aunque naturalmente descenderán al ganar altitud. No son los más de 40 grados sufridos durante otras jornadas de esta Vuelta, pero el problema ahora es acumulativo: septiembre, tres semanas de carrera y miles de kilómetros almacenados en el cuerpo.
Beber tarde es beber mal. En una etapa de casi 4.900 metros de desnivel, una deshidratación pequeña puede traducirse en pérdida de rendimiento justo cuando el organismo necesita refrigerarse y producir potencia al mismo tiempo. Los auxiliares intentarán colocar bidones y alimento antes de las zonas más complicadas, porque comer con la carretera al 10% es una pequeña tortura logística.
También habrá que mirar hacia abajo. Entre los puertos existen descensos largos y técnicos, cambios de dirección y varios túneles señalados en el itinerario, incluido uno de unos 800 metros después del primer Purche y otros dos más cortos antes de El Duque. No hace falta que llueva para que un descenso decida una gran vuelta: basta una trazada equivocada, entrar pasado en una curva o perder unos metros que después haya que cerrar.
La fatiga acumulada agrava todo. Reacción más lenta, menor precisión, menos capacidad para corregir. El ciclismo de tres semanas acaba siendo un deporte extraño: gana el que todavía puede tomar buenas decisiones cuando el cuerpo lleva veinte días pidiendo vacaciones.
Horarios y dónde ver la etapa 20 de La Vuelta
La salida neutralizada desde La Calahorra está fijada a las 12:30 y el banderazo real alrededor de las 12:36. Los primeros corredores deberían coronar Los Blancares aproximadamente entre las 13:42 y las 13:50.
El primer paso por El Purche está previsto aproximadamente entre las 14:46 y las 15:01; el segundo, entre las 15:34 y las 15:54. La cima del Puerto de El Duque debería alcanzarse entre las 16:23 y las 16:48, según la velocidad de carrera. A partir de ese punto, cualquier ataque serio puede transformar por completo la general.
La entrada en la ascensión final al Collado del Alguacil está prevista aproximadamente desde las 16:51 en el horario más rápido. La llegada se calcula alrededor de las 17:16 horas, aunque el itinerario contempla escenarios hasta las 17:47 si la velocidad media cae.
La retransmisión en España puede seguirse en abierto a través de RTVE, con cobertura en Teledeporte, La 1 y RTVE Play. La emisión está anunciada desde aproximadamente las 12:20, de manera que prácticamente toda la etapa podrá verse en directo.
La montaña que puede convertir 1:37 en una eternidad o en nada
Mas parte con la ventaja que todo líder querría tener: 1:37 y ningún síntoma evidente de debilidad. Su escenario ideal es una carrera ordenada, con Movistar administrando gregarios y Roglič obligado a gastar primero. Llegar al Collado del Alguacil rodeado y con la diferencia intacta acercaría muchísimo al mallorquín al triunfo final.
El escenario que sus rivales necesitan es otro. Ataques antes de tiempo, corredores filtrados en la fuga, El Purche convertido en una trituradora y El Duque utilizado como lanzamiento. Caos táctico. Cuanto menos se parezca la etapa a un tren de favoritos esperando los últimos kilómetros, mejores serán las opciones de quienes tienen que remontar.
Y después estará el Alguacil, desnudo de tácticas cuando la pendiente mire hacia arriba. Ocho kilómetros largos, casi al 10%, después de 178 kilómetros y cuatro puertos anteriores. Allí ya no servirá demasiado explicar planes por radio. Roglič tendrá que soltar a Mas; Mas, seguirle o medir la pérdida; Gall, inventarse algo grande.
El domingo queda Granada y una etapa catalogada como llana. La Vuelta, salvo accidente o vuelco extraordinario, se decidirá antes. Por eso este sábado no es simplemente otra llegada en alto. Es la última puerta hacia el maillot rojo. Y detrás hay una cuesta al 22%.












