Síguenos

Actualidad

¿Quién disparó con aire comprimido a un migrante en Egia, Donostia?

Un migrante resultó herido en Egia tras recibir tres disparos con aire comprimido desde un balcón. La Ertzaintza investiga lo ocurrido en Donostia.

Foto del avatar

Publicado

el

disparó a un migrante con aire comprimido

Resumen

  • Un migrante recibió tres disparos con aire comprimido en Egia
  • Dos impactos fueron en la espalda y uno alcanzó el pómulo de la víctima
  • La Ertzaintza investiga la autoría y el posible móvil del ataque

Un hombre migrante resultó herido tras recibir tres disparos con un arma de aire comprimido cuando se encontraba sentado frente a un edificio del barrio de Egia, en Donostia. Ocurrió el jueves 10 de septiembre, alrededor de las 12 del mediodía, en la calle Duque de Mandas. Según la denuncia difundida por Harrera Sarea, los proyectiles alcanzaron a la víctima dos veces en la espalda y una en el pómulo.

El hombre acudió sobre las 13:30 horas a una comisaría de la Ertzaintza para presentar una denuncia y posteriormente fue trasladado a un centro hospitalario para recibir asistencia. El Departamento vasco de Seguridad ha confirmado que presentaba tres marcas en el rostro y la espalda que, de acuerdo con su relato, habían sido causadas por disparos realizados probablemente con un arma de aire comprimido.

Tres disparos desde un balcón en pleno día

El episodio se produjo a plena luz del día y en una zona urbana. Harrera Sarea sostiene que la víctima estaba sentada frente a un inmueble de Duque de Mandas, en Egia, cuando una persona disparó desde uno de los balcones del edificio.

No fue un único impacto fortuito. Según la versión trasladada por el colectivo, hubo tres disparos. Dos alcanzaron la espalda del hombre y otro el pómulo, una zona especialmente delicada por su proximidad al ojo. Las lesiones obligaron a que recibiera atención sanitaria.

Hasta el momento no ha trascendido públicamente la identidad de quien efectuó los disparos ni se ha informado de una detención relacionada con el caso. Ese es, precisamente, uno de los puntos que quedan por esclarecer: quién disparó, desde qué vivienda concreta y por qué lo hizo.

Harrera Sarea ha calificado el suceso como una agresión racista. Conviene separar aquí lo conocido de lo que todavía debe determinar la investigación. El colectivo interpreta el ataque en ese contexto por tratarse de una persona migrante y por los antecedentes recientes que denuncia en la ciudad; no consta, con la información pública disponible, que la Ertzaintza haya establecido oficialmente el móvil del autor.

La víctima acudió personalmente a denunciar los hechos

Hay un detalle que permite reconstruir mejor la secuencia. El ataque habría ocurrido sobre las 12:00 horas y aproximadamente hora y media después el hombre se presentó en dependencias policiales para denunciar lo sucedido.

Los agentes comprobaron que tenía marcas en el rostro y la espalda y, después de recoger su versión, fue trasladado a un centro hospitalario. No han trascendido detalles médicos más precisos sobre el alcance de las heridas.

Una pistola o carabina de aire comprimido no utiliza el mismo mecanismo que un arma de fuego convencional, pero eso no convierte sus proyectiles en juguetes inocuos. Un balín puede penetrar tejidos y provocar daños importantes, sobre todo cuando el impacto se produce en el rostro, los ojos o a corta distancia. El pómulo, en este caso, recibió uno de los tres impactos denunciados.

Harrera Sarea denuncia un segundo episodio similar en Donostia

El suceso de Egia no aparece aislado en el relato de Harrera Sarea. La organización asegura que este verano ya se produjo otro ataque parecido contra una persona migrante en Donostia.

En aquella ocasión, según el colectivo, alguien disparó desde un balcón de la Parte Vieja y alcanzó por la espalda a la víctima. Harrera Sarea considera que ambos episodios obligan a mirar más allá de una sucesión de hechos inconexos y ha advertido contra la normalización de este tipo de violencia.

Eso no significa que pueda atribuirse automáticamente un mismo autor, una organización detrás de los ataques o siquiera una conexión material entre ambos. No existen datos públicos que permitan sostenerlo. El paralelismo conocido es otro: en los dos relatos aparece una persona migrante atacada desde un balcón mediante un proyectil.

El móvil del ataque todavía debe esclarecerse

La etiqueta de «racista» empleada por Harrera Sarea tiene un peso evidente, pero una investigación policial necesita algo más que una sospecha razonable para establecer un delito de odio: declaraciones, circunstancias, posibles mensajes, selección deliberada de la víctima o cualquier otro indicio que permita reconstruir la motivación del ataque.

Por ahora, lo sólido es más sencillo y también suficientemente grave. Un hombre estaba sentado en la calle, alguien le disparó tres veces y terminó necesitando atención médica. Hay una denuncia presentada ante la Ertzaintza y un posible punto de origen de los disparos situado en los balcones del edificio frente al que se encontraba.

El resto pertenece todavía al terreno de la investigación policial.

Un ataque que deja varias incógnitas abiertas en Egia

El lugar desde el que supuestamente se realizaron los disparos puede ser determinante. Si partieron de un balcón concreto, identificar la vivienda, comprobar quién se encontraba allí y localizar posibles testigos o imágenes de la zona puede ayudar a reconstruir lo sucedido. De momento, no se han divulgado públicamente avances de ese tipo.

Tampoco se conoce si la víctima conocía previamente a la persona que disparó o si existió algún intercambio antes del ataque. Harrera Sarea presenta lo sucedido como una agresión dirigida contra un migrante; la autoría y la motivación concreta siguen sin conocerse públicamente.

El escenario añade una imagen difícil de rebajar: mediodía, una calle de Donostia, un hombre sentado y tres proyectiles lanzados desde una posición elevada. No fue una discusión que terminó mal ni un accidente del que se tenga noticia. Según la denuncia, alguien apuntó y disparó repetidamente.

La denuncia convierte el episodio en un asunto policial

La presentación formal de la denuncia ante la Ertzaintza cambia la dimensión del caso. Ya no se trata únicamente de una acusación difundida por un colectivo social: existe una comparecencia policial de la víctima, lesiones observadas y asistencia hospitalaria posterior.

Será la investigación la que tenga que fijar la mecánica exacta de los hechos y, sobre todo, localizar a la persona responsable. También deberá aclarar si existió una motivación discriminatoria, una cuestión que no puede resolverse únicamente por intuición ni descartarse mirando hacia otro lado.

Harrera Sarea ha situado precisamente ahí su advertencia. Para la red ciudadana, que se produzcan dos episodios de características semejantes contra personas migrantes en pocos meses merece una respuesta que vaya más allá de considerar cada disparo una gamberrada aislada.

Tres impactos que ya no permiten hablar de una simple gamberrada

Quedan incógnitas importantes en Egia, empezando por la identidad del autor. Pero los hechos conocidos tienen contornos bastante nítidos: tres impactos, lesiones en espalda y rostro, atención sanitaria y una denuncia ante la Ertzaintza.

La prudencia obliga a no adjudicar un móvil que todavía debe probarse. La misma prudencia, sin embargo, no obliga a minimizar lo ocurrido. Disparar repetidamente contra una persona desde un balcón no se vuelve anecdótico porque el arma funcione con aire comprimido. El balín que golpea una espalda o un pómulo no entiende de eufemismos.

La incógnita permanece varios pisos más arriba: quién estaba detrás del arma y por qué apretó el gatillo tres veces.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.