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¿Qué pasó en Mula? Brutal agresión racista a un marroquí con botella
Un marroquí denuncia una agresión racista en Mula: recibió un botellazo en la cabeza y asegura que fue amenazado por su origen y por Ceuta y Melilla.

Foto: Drefer / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Hamza El Guenyari denuncia que recibió un botellazo en la cabeza en Mula
- El ataque habría incluido insultos racistas y amenazas por Ceuta y Melilla
- La víctima necesitó cuatro grapas y denunció un posible delito de odio
Un hombre de origen marroquí ha denunciado haber sufrido una violenta agresión en Mula, Murcia, después de que otro individuo le golpeara en la cabeza con una botella de cerveza durante una discusión junto a una parada de autobús. La víctima, Hamza El Guenyari, necesitó cuatro grapas en la cabeza y fue trasladada primero a un centro de salud y después al hospital.
Según la denuncia presentada por El Guenyari y su relato de lo ocurrido, el ataque del jueves 10 de septiembre estuvo acompañado de insultos relacionados con su origen marroquí y amenazas en las que el agresor hizo referencia a Ceuta y Melilla. Los hechos han sido denunciados por lesiones, amenazas y un posible delito de odio.
Una discusión en Mula que terminó con un botellazo
Hamza El Guenyari había terminado su jornada laboral y se dirigió a Mula para encontrarse con su mujer. La pareja suele reunirse cerca de un gimnasio al que acuden juntos. Ella llegaba en autobús y él la esperaba en coche.
El Guenyari explica que detuvo momentáneamente el vehículo con los cuatro intermitentes mientras esperaba a que su mujer bajara del autobús. El coche situado detrás comenzó entonces a tocar el claxon. Hasta ahí, una de esas escenas bastante corrientes de tráfico: prisas, un coche que molesta unos segundos, alguien que protesta.
Lo que vino después, siempre de acuerdo con el relato incluido en la denuncia, dejó de tener cualquier apariencia de discusión cotidiana. Hamza bajó del vehículo para ayudar a su mujer y trató de disculparse con los ocupantes del coche que esperaba detrás.
El acompañante del conductor comenzó a increparlo. Según la víctima, recibió insultos antes de acercarse intentando calmar la situación. Fue en ese momento cuando el hombre que ocupaba el asiento del copiloto habría utilizado la botella de cerveza que llevaba consigo para golpearle en la cabeza.
El impacto le provocó una herida abierta y abundante sangrado.
Los insultos racistas y la referencia a Ceuta y Melilla
La agresión no habría terminado con el botellazo. El Guenyari sostiene que, mientras estaba herido, el hombre continuó insultándolo y profirió expresiones despectivas por su condición de marroquí. Entre las amenazas denunciadas apareció una frase particularmente significativa: “vas a pagar por lo de Ceuta y Melilla”.
Ese detalle cambia sustancialmente la naturaleza del episodio. No se trata únicamente de reconstruir una disputa de tráfico que acaba violentamente, sino de determinar si el origen nacional de la víctima estuvo detrás de la agresión o agravó deliberadamente la conducta del atacante.
La referencia a Ceuta y Melilla resulta especialmente llamativa porque convierte una tensión política y migratoria ajena a Hamza en una especie de cuenta pendiente personal. Una pirueta bastante siniestra: atribuir a quien tienes delante la responsabilidad de acontecimientos protagonizados por gobiernos, instituciones o miles de personas simplemente porque nació al otro lado del Estrecho.
Por eso la denuncia recoge, junto a las lesiones y las amenazas, la posibilidad de que exista un componente de odio. Será la investigación y, llegado el caso, la justicia la que determine la calificación jurídica de lo ocurrido.
Su mujer presenció la agresión y llamó al 112
La esposa de Hamza acababa de bajar del autobús y presenció lo sucedido. Fue ella quien avisó al servicio de emergencias 112 mientras su marido sangraba por la herida de la cabeza.
El Guenyari afirma que el agresor trató entonces de marcharse y que llegó a amenazarlo con dispararle si era detenido por su culpa. En ese momento pasó por la zona un vehículo de la Policía Local y la mujer llamó la atención de los agentes.
La prioridad inmediata, sin embargo, era sanitaria. Hamza fue atendido primero en un centro de salud y posteriormente trasladado al hospital. La herida necesitó cuatro grapas.
Después llegó una noche especialmente incómoda. Los sanitarios le recomendaron despertarse periódicamente y vigilar cualquier posible evolución de los síntomas. El viernes explicó que había sufrido vértigos y que su medicación había tenido que ser ajustada, con indicaciones de observar su estado durante las siguientes 48 horas.
Quién es Hamza El Guenyari
Hamza El Guenyari nació en Tetuán, Marruecos, pero lleva alrededor de dos décadas residiendo en España y vive en Bullas, en la Región de Murcia. Es ingeniero informático, escritor y articulista, y también ha colaborado con la Cadena SER.
Su perfil público encaja poco con cualquier caricatura fabricada a golpe de prejuicio: ha desarrollado su carrera profesional en España, ha publicado varios libros y ha participado en actividades culturales y divulgativas relacionadas con la informática, la inteligencia artificial y las redes sociales.
Pero, en realidad, nada de eso debería ser necesario para explicar la gravedad del caso. La dignidad de una víctima no depende de su currículo. Ni una ingeniería agrava una agresión racista ni carecer de ella la haría menos intolerable.
El propio Hamza ha insistido en que no pretende responsabilizar al conjunto de la sociedad española por lo ocurrido. Después de veinte años en España, asegura haber recibido habitualmente un buen trato y describe el ataque como una experiencia excepcional que le ha dejado, sobre todo, una profunda sensación de impotencia.
La denuncia investiga lesiones, amenazas y posible odio
Hay una cautela imprescindible en este caso. Los detalles conocidos proceden fundamentalmente del relato de Hamza y de la denuncia presentada, por lo que corresponde a las autoridades reconstruir los hechos, determinar responsabilidades y establecer qué delitos pueden haberse cometido.
La existencia de expresiones directamente vinculadas con el origen marroquí de la víctima es relevante porque una motivación discriminatoria puede tener consecuencias penales. Eso no significa anticipar una sentencia ni etiquetar jurídicamente el episodio antes de que se investigue. Significa algo bastante más sencillo: las palabras pronunciadas durante una agresión también cuentan cuando ayudan a explicar por qué se produce.
CCOO Región de Murcia ha condenado públicamente los hechos y ha trasladado su apoyo a Hamza y a su familia. El sindicato ha reclamado que la agresión sea investigada y que, si se confirman las circunstancias denunciadas, los responsables respondan ante la justicia.
La organización también ha advertido contra la normalización de los discursos racistas y xenófobos, especialmente cuando acontecimientos políticos o migratorios terminan utilizándose para señalar indiscriminadamente a personas por su nacionalidad.
Cuando una disputa de tráfico deja de ser solo una disputa
Lo ocurrido en Mula comenzó, según la versión denunciada, con algo tan vulgar como un coche detenido unos instantes y otro conductor impaciente. Terminó con una botella contra una cabeza, una ambulancia, cuatro grapas, amenazas y referencias al origen de la víctima.
Esa secuencia es precisamente lo que deberá esclarecer la investigación. No toda pelea constituye un delito de odio y no corresponde decretarlo desde un titular. Pero tampoco puede borrarse el posible componente racista cuando los insultos y las amenazas denunciadas señalan directamente la nacionalidad del agredido.
Hamza salió de trabajar pensando en encontrarse con su mujer y acudir al gimnasio. Horas después regresó a casa tras pasar por un centro sanitario y un hospital. Entre una escena y la otra apenas hubo unos minutos. Los suficientes para que una discusión menor acabara convertida en un asunto mucho más serio.












