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¿Cómo visitar la Cueva del Conejar de Cáceres tras 27 años de estudio?

El Conejar se abre al público en Cáceres tras 27 años de estudio, con visitas controladas y un recorrido por miles de años de historia humana.

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la Cueva del Conejar de Cáceres

Foto: Ángel M. Felicísimo / Wikimedia Commons — Flickr, CC BY-SA 2.0.

Resumen

  • La Cueva del Conejar abre al público tras 27 años de investigación
  • Las primeras visitas son gratuitas, con inscripción previa y aforo limitado
  • El yacimiento conserva huellas humanas de hasta unos 17.000 años

Cáceres acaba de abrir una puerta que llevaba décadas entreabierta únicamente para arqueólogos e investigadores. La Cueva del Conejar, uno de los principales yacimientos prehistóricos del Calerizo cacereño, se ha estrenado como espacio visitable este viernes 11 de septiembre después de 27 años de investigación sistemática y de una intervención destinada a hacer comprensible —y segura— una cavidad que conserva rastros de comunidades humanas de hace miles de años.

La primera apertura tiene lugar los días 11 y 12 de septiembre de 2026, dentro de Las Noches del Patrimonio de Cáceres. Las visitas son gratuitas, pero no funcionan como una entrada convencional que pueda comprarse al llegar: requieren inscripción previa y el interés ha desbordado con bastante holgura el aforo disponible. Para estas dos jornadas se han organizado ocho turnos de 40 personas, es decir, 320 plazas, frente a unas 1.100 solicitudes recibidas.

El Ayuntamiento pretende mantener posteriormente las visitas mediante reserva previa, aunque por el momento no ha comunicado un calendario ordinario permanente ni una tarifa general para esa siguiente etapa. Conviene tenerlo claro antes de desplazarse: la cueva acaba de incorporarse al circuito público y su funcionamiento estable todavía está tomando forma.

La noticia importa bastante más de lo que sugiere la imagen de otra cueva incorporada al catálogo turístico. El Conejar permite entrar físicamente en uno de los capítulos menos visibles de Cáceres: el que ocurrió mucho antes de las murallas, los palacios renacentistas, las torres y las plazas de piedra dorada que concentran casi todas las postales. Aquí no hay escudos nobiliarios. Hay sílex, huesos, semillas y cerámica; pequeñas piezas que, juntas, cuentan algo enorme: cómo unas sociedades dedicadas a cazar y recolectar comenzaron a cultivar, criar ganado y transformar su manera de vivir.

Cómo visitar la Cueva del Conejar y dónde está

La Cueva del Conejar se encuentra en el barrio de Vistahermosa, al sur de Cáceres, integrada en el espacio urbano y dentro del denominado Calerizo cacereño. No está, por tanto, perdida al final de una carretera serrana ni exige una excursión por el campo. Forma parte de un territorio geológico que la ciudad terminó rodeando a medida que crecía y que alberga también cavidades tan relevantes como Maltravieso y Santa Ana.

La apertura inicial se ha vinculado a Las Noches del Patrimonio, celebradas el viernes 11 y el sábado 12 de septiembre. En esas dos jornadas Cáceres abre gratuitamente numerosos espacios patrimoniales, pero para El Conejar existe una diferencia esencial: debido al tamaño de la cavidad y a las exigencias de conservación, no se puede acceder libremente. Hay turnos controlados y es necesario haberse inscrito previamente.

Entradas, reservas y próximas visitas

Quien busque una taquilla permanente o un sistema ordinario de entradas debe tener paciencia. El Conejar acaba de nacer como recurso visitable y el modelo estable todavía está terminando de definirse. Las primeras visitas de septiembre son gratuitas y se adjudican mediante inscripción previa; la demanda inicial, con unas 1.100 solicitudes para 320 plazas, deja bastante claro que presentarse directamente en la puerta esperando un hueco no es precisamente el plan más sensato.

Después de este estreno, el Ayuntamiento prevé continuar abriendo la cueva mediante visitas con reserva previa, con especial atención a colegios e institutos. La intención municipal es convertirla en un espacio estable de divulgación, investigación y turismo arqueológico. A fecha de este 11 de septiembre, sin embargo, no se ha anunciado todavía un horario semanal fijo ni un precio general para las visitas posteriores, de modo que conviene distinguir entre lo confirmado y lo que simplemente sería bonito que existiera.

Qué conviene saber antes de entrar

La intervención realizada no se ha limitado a colocar una puerta y encender cuatro focos. El recorrido incorpora elementos de musealización e interpretación para explicar qué apareció en el yacimiento, qué significan sus niveles arqueológicos y por qué una cavidad relativamente discreta puede resultar fundamental para comprender la Prehistoria extremeña.

También se han ejecutado trabajos relacionados con la seguridad, conservación y accesibilidad del espacio. La adecuación ha costado alrededor de 100.000 euros: aproximadamente un 82% procede de fondos europeos Next Generation y el 18% restante ha sido aportado por el Ayuntamiento de Cáceres. La actuación se ha desarrollado a través del Consorcio Cáceres Ciudad Histórica.

Qué se puede ver dentro de la Cueva del Conejar

Conviene ajustar las expectativas. El interés de El Conejar no reside en encontrar una gigantesca sala subterránea de fantasía, sino en leer las huellas humanas que quedaron atrapadas en sus sedimentos. Es arqueología, no parque temático. Y precisamente ahí está buena parte de su fuerza.

La cavidad tiene alrededor de 400 metros cuadrados, con una cámara principal comunicada con una galería subterránea. Las sucesivas investigaciones han identificado distintas fases de ocupación y materiales de cronologías muy diferentes. Algunos restos se remontan aproximadamente 17.000 años, una datación especialmente interesante porque permite relacionar El Conejar con la cercana Cueva de Maltravieso y con el paisaje humano del Paleolítico final en esta zona.

Hay después otro momento extraordinariamente revelador, situado en torno a 8.000 años atrás. Es un tiempo de frontera, aunque quienes lo vivieron no supieran que estaban cruzando ninguna: las últimas comunidades de cazadores-recolectores comenzaban a dejar paso a grupos que producirían sus propios alimentos.

Los arqueólogos han documentado elementos simbólicos y huesos grabados, además de diferentes materiales, mientras que en niveles posteriores aparecieron restos de trigo y huesos de animales domésticos, sobre todo cabras y ovejas. Son rastros pequeños, casi humildes. Pero un grano de cereal carbonizado puede contar sobre un cambio histórico mucho más que una estatua gigantesca. Allí aparecen la agricultura, la ganadería y otra forma de organizar la supervivencia.

También se han recuperado a lo largo de las investigaciones herramientas fabricadas en cuarzo y sílex, cerámicas y restos humanos. Entre los hallazgos conocidos figura un molar humano de hace aproximadamente 5.000 años. La secuencia arqueológica permite seguir ocupaciones correspondientes a diferentes momentos del Neolítico y el Calcolítico, junto a otras fases de la Prehistoria reciente.

Por qué la Cueva del Conejar es importante

Lo excepcional de El Conejar está en la historia que ayuda a reconstruir. Una ciudad no comenzó el día en que alguien levantó su primera muralla. Mucho antes había personas recorriendo el territorio, buscando agua, cazando animales, recogiendo plantas y, con el tiempo, sembrando cereales y domesticando ganado. El yacimiento permite seguir precisamente esa transformación de la vida humana.

El Calerizo de Cáceres ofrecía algo básico para aquellas comunidades: agua. Su terreno calizo favoreció la formación de cavidades y sistemas subterráneos y creó un entorno especialmente adecuado para la ocupación humana. Por eso El Conejar no debe estudiarse como una isla. Maltravieso, Santa Ana y esta cueva forman piezas distintas de un mismo puzle arqueológico.

Las diferentes cavidades permiten reconstruir cómo evolucionaron durante miles de años los grupos humanos que ocuparon este territorio y cómo cambiaron tanto su economía como su relación con el medio. El Conejar resulta especialmente valioso para estudiar la transición entre cazadores-recolectores y las primeras sociedades productoras de alimentos.

La propia cueva, eso sí, no ha llegado intacta al siglo XXI. Su proximidad primero al medio rural y posteriormente al crecimiento urbano provocó alteraciones en los depósitos arqueológicos y redujo parte de la información sedimentaria que habría podido conservarse. La arqueología suele tener estas ironías: pasamos siglos removiendo lugares y luego invertimos años intentando comprender qué había antes de que los removiéramos.

Aun con esas pérdidas, los depósitos preservados han resultado suficientes para establecer cronologías y recuperar información sobre alimentación, tecnología, fauna y cambios sociales. Esa continuidad temporal convierte a la cavidad en una especie de pequeño archivo bajo tierra.

El Conejar completa otro mapa de Cáceres

La apertura cambia también la forma de visitar Cáceres. La ciudad es conocida internacionalmente por su Ciudad Monumental, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986, pero debajo y alrededor de esa Cáceres medieval y renacentista existe otra muchísimo más antigua.

El Conejar permite conectar esa historia con Maltravieso, famosa por sus manifestaciones de arte rupestre, y con Santa Ana, otro de los grandes yacimientos del complejo cacereño. La idea es que las tres piezas ayuden a explicar el enorme arco temporal de la presencia humana en este territorio, en lugar de presentar cada cueva como una curiosidad aislada.

Ese planteamiento tendrá otro elemento relevante: la futura Neocueva de Maltravieso, concebida para reproducir a escala real una parte de la cavidad original, cuya conservación limita el acceso público. El Conejar aporta algo distinto: aquí se entra en una cueva arqueológica auténtica, acondicionada para explicar su historia sin separarla del lugar donde ocurrió.

Y quizá esa sea la mejor razón para visitarla. No hace falta encontrar tesoros brillantes. Resulta bastante más sugerente caminar por un espacio utilizado por seres humanos hace miles de años y saber que algunos de los cambios que allí quedaron registrados —sembrar, criar animales, almacenar comida— siguen formando parte de nuestra vida cotidiana.

Cáceres abre una puerta a sus habitantes más antiguos

Después de décadas dedicada principalmente a la investigación, la Cueva del Conejar entra en una etapa pública. No abandona su función científica; al contrario, la intención es combinar conservación, divulgación y estudio. El yacimiento todavía conserva materiales capaces de aportar nueva información y su apertura no significa que arqueológicamente se haya dicho la última palabra.

Para el visitante, el resultado es una rareza atractiva: bajar desde una ciudad contemporánea hasta un espacio que conserva rastros de hace unos 17.000 años, atravesar después las evidencias de cazadores-recolectores y terminar ante restos que hablan de trigo, ovejas, cabras y aquellas primeras comunidades capaces de producir alimentos.

Cáceres lleva décadas mostrando magníficamente sus palacios, iglesias y murallas. El Conejar desplaza ahora la mirada mucho más atrás, hacia una historia humana milenaria escondida bajo el paisaje urbano. Tanto, que frente a esos miles de años de ocupación la propia Ciudad Monumental parece, de repente, casi recién construida.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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