Ocio
¿Cómo tumbó Ben Shelton a Carlos Alcaraz en los cuartos del US Open?
Ben Shelton deja fuera a Carlos Alcaraz en cinco sets, sobrevive a su remontada y alcanza unas semifinales del US Open de claro sabor estadounidense.

Resumen
- Shelton elimina a Alcaraz tras cinco sets y un desempate decisivo
- El estadounidense resistió la remontada del campeón en Nueva York
- Su victoria abre una semifinal estadounidense frente a Frances Tiafoe
Ben Shelton ha eliminado a Carlos Alcaraz del US Open 2026 después de una batalla de cinco sets que terminó en el desempate decisivo y que convirtió la madrugada de Nueva York en una de esas noches que el tenis guarda durante años. El estadounidense resistió la remontada del campeón, sobrevivió al quinto set y se ganó un puesto en las semifinales, donde le espera su compatriota Frances Tiafoe.
La derrota corta la defensa del título de Alcaraz justo cuando el español parecía haber borrado casi todas las dudas que acompañaron su regreso después de varios meses apartado del circuito por sus problemas en la muñeca derecha. Había llegado a cuartos cediendo únicamente un set, pero Shelton consiguió algo que ninguno de sus rivales anteriores había logrado: sacarlo de su zona de confort, romperle repetidamente el servicio y sostener el pulso cuando el partido se convirtió en puro vértigo.
Shelton rompe el guion ante un Alcaraz que venía lanzado
El partido comenzó pareciéndose bastante a lo que cabía esperar. Shelton disparaba, Alcaraz absorbía la velocidad y la Arthur Ashe rugía con cada intercambio. El estadounidense llevó su saque hasta velocidades cercanas a los 240 kilómetros por hora, una barbaridad incluso en el tenis actual, y buscó la red con frecuencia para evitar que el español transformara cada punto en una partida de ajedrez desde el fondo.
Alcaraz, sin estar especialmente fino con la derecha, consiguió llevarse el primer set por 7-6. No fue una manga cómoda. Shelton aguantó el intercambio de golpes y obligó al murciano a jugar un desempate en el que acabó imponiéndose por 7-5.
Aquello, visto después, fue casi el prólogo.
El estadounidense no se descompuso. Más bien al contrario. Empezó a leer mucho mejor el segundo servicio de Alcaraz, castigó sus momentos de duda y encontró algo que hasta entonces prácticamente nadie había encontrado durante el torneo: grietas reales en el saque del español.
El segundo set cambió por completo el partido
Shelton arrasó en la segunda manga por 6-1. Alcaraz comenzó a acumular errores no forzados y perdió parte de la precisión con la que había atravesado las rondas anteriores. Su derecha, normalmente el martillo que abre la pista, empezó a dejar pelotas en la red y otras demasiado largas.
Y Shelton olió sangre.
El estadounidense volvió a golpear en el tercer set, esta vez por 6-3, apoyándose no solo en su servicio sino también en una sorprendente capacidad para resistir los intercambios largos. Ese detalle importa. Reducir a Shelton a un gran sacador sería quedarse con la fotografía y perder la película: ante Alcaraz aceptó correr, defender y jugar puntos de 15, 18 o 20 golpes sin esconderse.
Durante ese tramo, el español llegó a parecer físicamente incómodo. No hundido, ni mucho menos, pero sí obligado a trabajar cada pelota como si estuviera empujando una puerta demasiado pesada.
Alcaraz volvió a levantarse cuando parecía contra las cuerdas
Con dos sets a uno abajo, apareció el Alcaraz que tantas veces ha convertido partidos perdidos en territorio negociable. Bajó el número de errores, recuperó profundidad y comenzó a encontrar mejores restos. Shelton, mientras tanto, perdió durante unos minutos la precisión con el servicio que había mostrado hasta entonces.
El cuarto set cambió de dueño rápidamente.
Alcaraz consiguió dos roturas y llevó el partido al quinto después de imponerse por 6-1. De repente, el escenario parecía girar de nuevo hacia el defensor del título. Era difícil no recordar otras noches del murciano en Nueva York, especialmente aquellos partidos interminables en los que el cansancio parece afectarle un poco menos que al ser humano medio.
Pero Shelton no desapareció.
Un quinto set jugado de madrugada y sin margen de error
El último parcial fue tenis con las luces encendidas y la ciudad prácticamente dormida. Servicio tras servicio, ambos protegieron sus juegos mientras la hora avanzaba hasta convertir el encuentro en el partido con el desenlace más tardío de la historia del US Open, superando el registro establecido por el propio Alcaraz y Jannik Sinner en sus célebres cuartos de final de 2022.
Shelton tuvo que convivir con la presión de sacar para mantenerse por delante. Alcaraz, con la de servir para seguir dentro del torneo. Ninguno cedió.
Con 6-6 llegó el desempate definitivo, disputado a diez puntos. Ya no quedaba espacio para esconder una mala derecha, un segundo saque blando o medio segundo de duda. Shelton terminó imponiéndose y consumó la mayor victoria de su carrera, precisamente ante un jugador al que nunca había derrotado.
La gran diferencia estuvo más allá del saque de Shelton
El servicio del estadounidense fue devastador, naturalmente. En algunos momentos pareció una pelota lanzada desde una máquina industrial. Pero la victoria se explica también por otra cosa: Shelton logró hacer daño cuando la bola regresaba.
Ese era el examen pendiente.
Antes de este encuentro, Alcaraz había dominado los enfrentamientos directos entre ambos. Shelton podía servir fuerte, incluso muchísimo, pero el español solía conseguir que los puntos acabaran entrando en terrenos donde tenía más soluciones: cambios de altura, dejadas, defensa en carrera, aceleraciones de derecha.
Esta vez el estadounidense consiguió mantener la iniciativa después del primer golpe. Subió a la red con decisión, aceptó intercambios físicos y castigó el segundo servicio de Alcaraz. Incluso rompió varias veces un saque que nunca había logrado quebrar en sus anteriores enfrentamientos.
No fue simplemente una noche de aces.
Fue un partido en el que Shelton enseñó una versión más completa de sí mismo.
La derrota frena el regreso extraordinario de Alcaraz
El golpe para Alcaraz es considerable por el contexto. El español había llegado a Nueva York después de más de cuatro meses sin competir, condicionado durante la temporada por una lesión en la muñeca derecha. Su respuesta había sido extraordinaria.
Superó a Roman Safiullin, Jaime Faria, Yibing Wu y Tommy Paul antes de alcanzar los cuartos. Frente a Paul, especialmente, ofreció quizá su actuación más convincente del torneo: 6-4, 6-3 y 6-4, sin señales visibles de que el largo parón hubiera dejado óxido serio en su tenis.
La caída ante Shelton no borra esa recuperación. Sí cambia, claro, la fotografía del US Open.
Alcaraz defendía el título conquistado en 2025 y aspiraba a levantar por tercera vez el trofeo de Nueva York después de sus victorias de 2022 y 2025. Su eliminación abre todavía más un cuadro masculino que ya había perdido a Jannik Sinner por lesión antes del torneo y a Novak Djokovic en la primera ronda.
Shelton se cita con Tiafoe en una semifinal estadounidense
La consecuencia inmediata es explosiva para el tenis estadounidense: Ben Shelton jugará contra Frances Tiafoe por un puesto en la final del US Open.
Tiafoe había conseguido horas antes otra remontada monumental ante Alex Michelsen. Estuvo dos sets abajo, vio cómo su rival se acercaba peligrosamente a la victoria y terminó sobreviviendo en cinco mangas para alcanzar por tercera vez las semifinales de Flushing Meadows.
Ahora Estados Unidos tiene garantizado un finalista masculino.
No es un dato menor. El tenis estadounidense lleva desde Andy Roddick en 2003 esperando un campeón masculino de Grand Slam. Durante años aparecieron candidatos, generaciones prometedoras y grandes servidores capaces de incendiar una pista rápida; faltaba transformar todo aquello en una verdadera oportunidad de título.
Esta vez la oportunidad existe.
Una noche que cambia el torneo
Shelton llegó a estos cuartos como número nueve del mundo y octavo cabeza de serie, pero también como uno de los jugadores más peligrosos del verano estadounidense. Había conquistado Montreal y recorrido un camino complicado en Nueva York, eliminando a Tallon Griekspoor, Hubert Hurkacz, Denis Shapovalov y Stefanos Tsitsipas.
Alcaraz era otra dimensión.
Por eso esta victoria pesa más. Shelton ha eliminado al vigente campeón del US Open, ha roto una serie de derrotas frente al español y ha demostrado que su tenis puede sostenerse durante cinco sets cuando enfrente hay uno de los mejores jugadores de su generación.
Nueva York terminó viendo tenis hasta una hora casi absurda. El metro sonaba fuera de la Arthur Ashe, buena parte del público seguía dentro y dos tenistas de 23 años continuaban golpeándose como si la madrugada no existiera.
Al final quedó Shelton. Y el US Open 2026, que parecía caminar otra vez hacia Carlos Alcaraz, acaba de cambiar de dueño posible.

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