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¿Qué se sabe de la toma hutí de Khalid bin Walid en Taiz y Al Mokha?

Ansar Allah asegura haber tomado el campamento Khalid bin Walid en Taiz, una posición estratégica que acerca el frente a Al Mokha y Bab al Mandeb.

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vista aerea de taiz

Créditos: المصور أنس الحاج, “Yemen - Taiz”, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Ansar Allah asegura haber tomado la estratégica base Khalid bin Walid
  • El avance acerca el frente a Al Mokha y presiona la costa occidental
  • La caída de la base aún no cuenta con confirmación internacional independiente

Las fuerzas hutíes de Ansar Allah habrían tomado el estratégico campamento militar Khalid bin Walid, en el oeste de la provincia yemení de Taiz, después de varios días de fuertes combates en uno de los frentes más delicados de la guerra. Medios próximos a las autoridades de Saná aseguran que las fuerzas rivales abandonaron la instalación y que los hutíes alcanzaron también el cruce de Al Mokha, aunque la caída completa de la base todavía no había recibido una confirmación independiente de las principales agencias internacionales a última hora del 9 de septiembre.

No es un puesto cualquiera perdido en un mapa que lleva más de una década cambiando de color. El campamento Khalid bin Walid ocupa una posición especialmente sensible entre Taiz, la costa del mar Rojo y Al Mokha, cerca del corredor que conduce hacia el estrecho de Bab al Mandeb. Su eventual control permitiría a las fuerzas de Saná acercarse a las defensas de Al Mokha y añadir presión sobre las unidades vinculadas a Tareq Saleh que operan en la costa occidental. En una guerra donde veinte kilómetros pueden valer más que cien discursos, la geografía vuelve a mandar.

Qué ha ocurrido en el campamento Khalid bin Walid

Las primeras informaciones procedentes de Saná dieron por hecha la entrada de las fuerzas de Ansar Allah en la guarnición y presentaron la operación como una de sus victorias militares más importantes en la zona. Medios yemeníes próximos a los hutíes publicaron después versiones coincidentes: columnas de vehículos de las fuerzas de Tareq Saleh habrían salido previamente de la base y también se habría producido una retirada desde posiciones próximas al cruce de Al Mokha. Algunas de esas informaciones sitúan ya los combates en dirección a Jabal al Nar, más cerca de la ciudad portuaria.

La secuencia importa. Antes de que aparecieran los anuncios sobre la conquista, fuentes locales ya describían convoyes evacuando vehículos y equipamiento militar del campamento mientras los enfrentamientos se aproximaban a su perímetro. Después llegaron las versiones que daban por confirmada la entrada de las fuerzas de Saná. Es una indicación relevante, pero no suficiente por sí sola para reconstruir con precisión el control de cada posición sobre el terreno.

Yemen sigue siendo un campo de batalla donde cada bando produce su propio mapa casi en tiempo real. Las fuerzas asociadas al Gobierno reconocido internacionalmente, apoyadas por Arabia Saudí, comunicaron durante las mismas horas avances en otros sectores occidentales de Taiz y aseguraron haber recuperado posiciones frente a los hutíes. La imagen general, por tanto, no es la de un frente derrumbándose en una sola dirección, sino la de una ofensiva y una contraofensiva simultáneas, violentas y todavía muy móviles.

Por qué esta base tiene tanta importancia

El valor de Khalid bin Walid está, literalmente, en dónde se encuentra. El campamento se sitúa a unas decenas de kilómetros tanto de Taiz como de Al Mokha, dentro de un eje que conecta el interior de la provincia con la costa occidental. Durante años ha funcionado como una pieza defensiva relevante en las rutas que atraviesan esta región y como punto de apoyo para las fuerzas desplegadas hacia el mar Rojo.

Controlarlo facilitaría movimientos hacia el oeste y complicaría las comunicaciones de las fuerzas que defienden Al Mokha. No significa automáticamente que la ciudad portuaria vaya a caer, ni mucho menos que los hutíes hayan conquistado Taiz. Es una diferencia esencial: tomar una base estratégica no equivale a dominar una provincia. Entre una cosa y otra hay carreteras, montañas, líneas de suministro, artillería y miles de combatientes.

Pero sí puede obligar al adversario a redistribuir unidades. Y ahí empieza el verdadero valor de una posición de este tipo. Una base puede perderse en unas horas; recuperar la arquitectura defensiva que sostenía, bastante menos fácilmente.

Al Mokha vuelve a estar en el centro del tablero

El siguiente nombre que aparece en prácticamente todas las informaciones es Al Mokha, también conocida como Mocha, la histórica ciudad portuaria de la costa del mar Rojo. Las fuerzas hutíes fueron expulsadas de esta zona durante anteriores fases de la guerra y su regreso a las inmediaciones alteraría un equilibrio territorial construido durante años.

Algunos medios yemeníes afirman que las fuerzas leales a Tareq Saleh comenzaron a retirarse de posiciones próximas ante el riesgo de que sus líneas de abastecimiento quedaran comprometidas. También se han difundido informaciones sobre repliegues desde el frente de Hays, más al norte, relacionados con el supuesto avance de las fuerzas de Saná. Son datos procedentes fundamentalmente de medios próximos al campo hutí y deben manejarse como afirmaciones de parte mientras el frente continúa abierto.

Bab al Mandeb, pocos kilómetros y mucho mundo

Detrás de Al Mokha aparece una pieza todavía mayor: Bab al Mandeb, el estrecho que comunica el mar Rojo con el golfo de Adén y una de las rutas marítimas más importantes del planeta.

La batalla no se libra dentro del estrecho, pero cualquier modificación seria del equilibrio militar en la costa occidental de Yemen tiene una lectura regional inevitable. Los hutíes han demostrado durante los últimos años que pueden atacar buques y proyectar fuerza sobre las rutas del mar Rojo. Acercar posiciones terrestres a esta zona tendría, por tanto, una dimensión que trasciende con mucho la guerra yemení.

Ese es el motivo por el que una base poco conocida fuera del país puede acabar observándose desde Riad, Washington o los despachos de las grandes navieras. Yemen parece lejano hasta que un carguero tiene que decidir por dónde navega.

Taiz vive una nueva fase de una guerra que parecía congelada

La supuesta conquista de Khalid llega durante una escalada mucho más amplia. Los combates han aumentado en Taiz y otras zonas de Yemen, mientras fuerzas vinculadas al Gobierno reconocido internacionalmente han desarrollado operaciones contra posiciones hutíes y Ansar Allah ha respondido en distintos frentes.

En el oeste de Taiz se habían registrado ya enfrentamientos especialmente intensos. Fuerzas gubernamentales anunciaron la recuperación de posiciones y colinas, mientras los hutíes avanzaban en otros puntos y buscaban mejorar su acceso hacia la costa. Ese movimiento de acordeón —ganar aquí, perder allá, bombardear más lejos— explica por qué las declaraciones de victoria absoluta envejecen tan deprisa en Yemen.

La provincia tiene además una carga simbólica y humana enorme. Taiz lleva años fragmentada por frentes militares, bloqueos y posiciones enfrentadas. Su control completo ha escapado sucesivamente a unos y otros. De ahí que la eventual caída de Khalid sea importante, pero resulte prematuro interpretarla como el comienzo inevitable de la conquista de toda la provincia.

Quién controla realmente las fuerzas que avanzan desde Saná

Existe también una cuestión terminológica que conviene aclarar. Algunas informaciones hablan simplemente de las “Fuerzas Armadas yemeníes”. Es la denominación empleada habitualmente por las autoridades hutíes instaladas en Saná para sus propias fuerzas militares.

En Yemen, sin embargo, existe un Gobierno reconocido internacionalmente que dispone igualmente de fuerzas armadas y combate precisamente contra Ansar Allah. Llamar sin más “Ejército yemení” a uno de los bandos genera una confusión considerable.

Lo más preciso es hablar de fuerzas hutíes, fuerzas de Ansar Allah o fuerzas de Saná cuando se hace referencia al aparato militar controlado por el movimiento hutí. En el otro lado existe un mosaico bastante más complicado de unidades gubernamentales, formaciones respaldadas por Arabia Saudí y fuerzas vinculadas a dirigentes como Tareq Saleh. Yemen no ofrece precisamente la comodidad de dos ejércitos perfectamente alineados frente a frente.

Una victoria relevante que todavía no decide la batalla

La información disponible apunta a que las fuerzas de Ansar Allah han conseguido un avance importante en el oeste de Taiz y que las unidades rivales han abandonado posiciones alrededor del campamento Khalid bin Walid. Varias fuentes locales dan por consumada la conquista de la base y del cruce de Al Mokha, mientras continúan los combates en dirección a la costa.

Eso convierte el movimiento en uno de los episodios militares más significativos de esta nueva escalada, pero aún quedan dos incógnitas sobre el terreno: hasta dónde podrán mantener el avance los hutíes y si las fuerzas rivales lograrán estabilizar una nueva línea defensiva antes de Al Mokha.

La diferencia decidirá si Khalid bin Walid termina siendo una victoria táctica o el principio de un cambio territorial mucho mayor. Por ahora, el mapa vuelve a moverse. En Yemen, después de tantos años de guerra, eso nunca es un detalle.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.