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¿Qué le pasa a Marta Peñate tras la quimio y por qué va a Honduras?

Marta Peñate supera la etapa más dura de su tratamiento, seguirá con revisiones durante un año y regresa a Honduras en Supervivientes All Stars.

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Marta Peñate

Créditos: Marta Peñate / Instagram.

Resumen

  • Marta Peñate ha terminado la quimioterapia y evoluciona favorablemente
  • Deberá someterse a revisiones médicas periódicas durante un año
  • Regresa a Honduras como capitana de Supervivientes All Stars 2026

Marta Peñate ha terminado el tratamiento de quimioterapia que recibió a raíz de una enfermedad trofoblástica gestacional detectada después de las complicaciones de su embarazo ectópico. Su evolución, según ha contado ella misma tras conocer los últimos resultados médicos, es favorable. La parte más dura del tratamiento ha quedado atrás, aunque todavía no tiene el alta definitiva: deberá someterse a revisiones periódicas durante aproximadamente un año.

Y hay un giro que explica buena parte del repunte de interés alrededor de su nombre. Peñate regresa a Honduras para participar en Supervivientes All Stars 2026, pero no vuelve como concursante convencional. Telecinco la ha convertido en capitana de uno de los dos equipos junto a Rubén Torres, ganador de la segunda edición del formato. Ambos vivirán las condiciones de supervivencia del programa, aunque jugarán con unas reglas distintas y no competirán como el resto por el premio final.

Qué enfermedad ha tenido Marta Peñate

El problema de salud de Marta Peñate comenzó después de un nuevo episodio especialmente complicado dentro de su proceso para ser madre. En junio sufrió un embarazo ectópico, una gestación que se desarrolla fuera de la cavidad uterina y que puede causar complicaciones serias. En su caso se recurrió inicialmente al metotrexato, un medicamento utilizado para detener el crecimiento del tejido gestacional.

La evolución posterior no fue la esperada. Peñate explicó que habían quedado células relacionadas con el embarazo y, después de nuevas pruebas, comunicó públicamente que los médicos le habían diagnosticado una enfermedad trofoblástica gestacional de grado I. Aquello cambió el escenario: pasó a seguimiento en oncología y comenzó un tratamiento de quimioterapia.

El nombre impresiona, y la palabra quimioterapia todavía más, pero conviene no reducir todo el cuadro clínico al titular de “tiene cáncer”. La enfermedad trofoblástica gestacional engloba alteraciones producidas por el crecimiento anormal del tejido que normalmente participa en la formación de la placenta. Algunas formas pueden persistir o adquirir comportamiento maligno, de ahí que requieran tratamiento y un control especialmente estrecho.

Uno de los indicadores fundamentales para vigilar la evolución es la beta-hCG, la conocida hormona del embarazo. Tras el tratamiento se realizan mediciones sucesivas para confirmar que sus valores permanecen normalizados y descartar actividad de la enfermedad. Ese seguimiento prolongado explica por qué Peñate puede haber acabado la quimioterapia y, al mismo tiempo, seguir acudiendo a revisiones. No son dos noticias contradictorias. Es precisamente una parte esencial del control médico posterior.

La quimioterapia ya ha terminado, pero continúan los controles

Durante julio y agosto, Marta fue relatando parte del tratamiento casi en tiempo real. Hubo náuseas, vómitos, ingresos hospitalarios y episodios de sangrado, además del desgaste lógico de encadenar pruebas, hospitales y noticias médicas durante semanas. Después de su primera sesión llegó incluso a ser ingresada por una hemorragia vaginal, aunque posteriormente recibió el alta y continuó con la pauta establecida por su equipo médico.

La situación en septiembre es bastante distinta. Peñate ha asegurado que se encuentra bien y que los últimos análisis han ofrecido resultados favorables. Su sistema inmunitario, ha explicado, está en buenas condiciones y el tratamiento de quimioterapia ha concluido. La peor parte, según sus propias palabras, ha quedado atrás.

Eso no significa guardar la carpeta del hospital en un cajón y olvidarse. El seguimiento continuará durante un año, según ha explicado la propia colaboradora, y algunas de esas pruebas tendrán que realizarse mientras permanezca en Honduras. Antes de viajar señaló que incluso tiene previsto someterse allí a uno de sus controles médicos.

Por qué las revisiones siguen siendo importantes

La vigilancia posterior forma parte del tratamiento de la enfermedad trofoblástica gestacional. Los médicos necesitan comprobar que los marcadores permanecen dentro de los valores previstos una vez terminada la quimioterapia. Es un periodo menos visible que las sesiones hospitalarias, pero médicamente relevante.

En el caso de Marta Peñate, este detalle tiene además una dimensión particular: se dispone a convivir en los Cayos Cochinos, lejos de España, sometida al calor, la humedad, una alimentación limitada y las exigencias físicas propias de Supervivientes. El programa y la colaboradora han dejado claro que los controles sanitarios continuarán durante la estancia. El reality podrá cambiar las reglas del juego; la medicina, bastante menos.

Por qué Marta Peñate vuelve a Supervivientes

Su nuevo proyecto profesional llega prácticamente pegado al final del tratamiento. Marta Peñate será una de las grandes novedades de la tercera edición de Supervivientes All Stars, que se estrena el jueves 10 de septiembre de 2026 a las 21:45 horas en Telecinco.

Regresa a un territorio que conoce muy bien. Participó en Supervivientes en 2022, cuando terminó en segunda posición, y posteriormente ganó la primera edición de Supervivientes All Stars en 2024. Esta vez, sin embargo, la cadena ha cambiado su papel.

Peñate y Rubén Torres serán los capitanes de los dos grupos. No figuran como concursantes oficiales, pero vivirán en las mismas condiciones que ellos: hambre, convivencia, pruebas y noches a la intemperie incluidas. Cada semana se enfrentarán además en un duelo de capitanes cuyo resultado podrá proporcionar ventajas, penalizaciones o consecuencias para sus respectivos equipos.

La idea introduce una especie de mando intermedio en un formato que normalmente disfruta convirtiendo cualquier reparto de poder en gasolina televisiva. Los capitanes deberán tomar decisiones capaces de modificar el desarrollo del concurso, aunque ni ellos mismos conocen todavía todas las atribuciones que tendrán.

No concursará por el premio como los demás

Esta diferencia es importante. Marta Peñate no vuelve para defender su título como participante convencional. Ni ella ni Rubén Torres compiten en igualdad de condiciones por el premio final; su función consiste en dirigir los equipos y alterar determinadas dinámicas de la aventura.

Para Peñate, el regreso tiene un añadido evidente. Apenas unas semanas separan sus sesiones de quimioterapia de una experiencia televisiva físicamente exigente. Ella ha insistido, sin embargo, en que sus analíticas están bien y que cuenta con seguimiento médico. El viaje no supone que se haya cancelado la vigilancia de su enfermedad: ambas cosas convivirán durante su estancia.

El regalo de su madre tras acabar el tratamiento

En medio de tanta bata blanca apareció también una escena bastante más doméstica. Su madre quiso celebrar el final de la quimioterapia regalándole un anillo de plata con una gran piedra azul, rodeada de pequeños brillantes. Marta lo enseñó públicamente como recuerdo de una etapa que llevaba meses condicionando su vida.

El gesto encaja con algo que ha sido constante durante su enfermedad: la presencia de su familia y de Tony Spina. Peñate ha mostrado buena parte del proceso en redes sociales, desde las primeras malas noticias relacionadas con el embarazo hasta las visitas al hospital, los efectos secundarios y finalmente el final del tratamiento.

Esa exposición ha generado también ruido, teorías y diagnósticos improvisados desde el sofá —internet conserva esta peculiar facultad—, pero ella ha tratado de precisar en distintas ocasiones qué enfermedad padecía y por qué recibía quimioterapia.

La maternidad queda aparcada mientras recupera la normalidad

Todo este episodio nació en mitad del largo camino de Marta Peñate para convertirse en madre. Antes del diagnóstico había pasado por distintos tratamientos de reproducción asistida y varias experiencias frustradas, incluido el embarazo ectópico que terminó desencadenando las complicaciones posteriores.

Durante la enfermedad dejó claro que la prioridad había cambiado. Primero, recuperar la salud. Los futuros intentos de embarazo quedarían para más adelante y sujetos, naturalmente, a lo que determinasen los especialistas.

Ese matiz continúa vigente. Terminar la quimioterapia supone un avance enorme, pero no equivale a que pueda retomarse inmediatamente cualquier tratamiento de fertilidad. Precisamente el periodo de vigilancia servirá para confirmar que la enfermedad continúa controlada.

Una vuelta a Honduras con la peor etapa ya superada

La imagen de Marta Peñate en septiembre es muy distinta de la de comienzos de julio, cuando empezaba la quimioterapia después de semanas de incertidumbre. El tratamiento ha terminado y su evolución es favorable; lo que permanece es la vigilancia médica, con controles que se prolongarán durante aproximadamente un año.

Mientras tanto, su vida profesional vuelve a encenderse. Honduras será el escenario. No irá como una concursante más, sino como capitana de Supervivientes All Stars, con Rubén Torres al otro lado y capacidad para influir directamente en el destino de los equipos.

Es una vuelta peculiar: del hospital a los Cayos Cochinos en apenas unas semanas, aunque con el seguimiento médico viajando también en la maleta. La pesadilla, como ella misma ha dicho, ha pasado. El control sanitario todavía no. Y esa diferencia es la que mejor explica cómo está realmente Marta Peñate.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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