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¿Cómo salvó Enric Mas la crono de Jerez y dejó La Vuelta 2026 a tiro?

Enric Mas salió reforzado de la crono de Jerez: cedió solo 33 segundos ante Roglic, conserva 1:37 y encara la montaña como líder de La Vuelta.

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eric mas pedaleando

Foto: Pedro Semitiel / Wikimedia Commons — Flickr, CC BY 2.0.

Resumen

  • Mas solo cedió 33 segundos ante Roglic en la contrarreloj de Jerez
  • El español conserva 1:37 de ventaja y sigue al frente de La Vuelta 2026
  • Peñas Blancas y el Collado del Alguacil decidirán la pelea por el rojo

Enric Mas salió de la contrarreloj de Jerez con algo bastante más valioso que una victoria de etapa: 1 minuto y 37 segundos de ventaja sobre Primoz Roglic y dos jornadas de montaña por delante. El líder de La Vuelta 2026 solo cedió 33 segundos frente al esloveno en los 32,1 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, una pérdida muy inferior a la que podía temerse sobre el papel. El cronómetro, ese juez que no admite discursos, le dio esta vez una noticia excelente.

La etapa la ganó el suizo Stefan Küng, con un tiempo de 35 minutos y 22 segundos, tres segundos mejor que Callum Thornley y nueve por delante de João Almeida. Roglic fue cuarto, a 19 segundos del vencedor. Pero la carrera estaba en otra pantalla: Mas limitó daños, conservó el maillot rojo y afrontará las tres últimas etapas como líder sólido. Roglic es segundo a 1:37 y Felix Gall, que sufrió mucho más contra el reloj, cae a la tercera plaza a 3:01.

Enric Mas supera la jornada que más amenazaba su liderato

La contrarreloj era, probablemente, el terreno más incómodo que le quedaba al mallorquín. No porque Mas sea un mal contrarrelojista —esa etiqueta hace tiempo que se quedó pequeña—, sino porque al otro lado estaba Primoz Roglic, campeón olímpico de la especialidad y uno de esos corredores capaces de convertir una carretera plana en una máquina de fabricar segundos.

Mas comenzó perdiendo terreno. En el primer punto intermedio ya cedía 22 segundos respecto a Roglic; más adelante, la diferencia llegó a 36. El escenario empezaba a parecerse al que esperaba buena parte del pelotón: Roglic recortando, Movistar haciendo cuentas y el maillot rojo llegando a la montaña con la renta bastante más flaca.

No ocurrió. En la parte final Mas cambió el tono de su esfuerzo y recuperó incluso algunos segundos. Terminó cediendo 33, menos de lo previsto y, sobre todo, sin mostrar el desplome que podía haber abierto de par en par La Vuelta. En los últimos kilómetros fue capaz incluso de rodar algo más rápido que Roglic. Una crono administrada con cabeza, sin necesidad de heroicidades de postal.

Roglic gana tiempo, pero pierde una oportunidad enorme

Aquí está la pequeña paradoja de Jerez. Roglic recortó 33 segundos, sí, pero difícilmente puede considerarse el gran beneficiado del día. Salía a la carretera con 2:10 de desventaja respecto a Mas y disponía del recorrido más favorable que probablemente encontrará hasta Granada. Después de 32 kilómetros prácticamente llanos, sigue necesitando recuperar 1:37.

Y el paisaje cambia desde este viernes. Desaparece la bicicleta de contrarreloj, llegan los puertos y el líder vuelve al terreno donde ha mostrado sus mejores piernas. El propio Roglic reconoció después de la etapa el elevado nivel de Mas. No es cortesía vacía. Durante buena parte de esta Vuelta, el español ha sido capaz de responder —y en ocasiones de golpear primero— cuando la carretera se ha empinado. El esloveno necesita atacar, mientras que Mas dispone todavía del pequeño lujo de poder escoger cuándo seguir una rueda y cuándo medir el esfuerzo.

Así queda La Vuelta después de la contrarreloj de Jerez

La clasificación deja una fotografía bastante limpia. Enric Mas continúa primero con 60 horas, 45 minutos y 58 segundos. Primoz Roglic asciende a la segunda plaza, a 1:37. Felix Gall queda tercero a 3:01, Richard Carapaz se encuentra a 5:17 y Oscar Onley, quinto, a 6:03.

La pelea real por el maillot rojo parece, por tanto, cada vez más concentrada en Mas y Roglic. Gall necesitaría recuperar tres minutos en dos etapas de montaña, una diferencia importante aunque no imposible cuando una gran vuelta entra en su último fin de semana y las piernas empiezan a parecer de otro dueño.

Mas, en cambio, ha eliminado de la ecuación una de sus mayores amenazas. Ya no quedan kilómetros de contrarreloj. Quedan montaña, cansancio, táctica y dos finales que pueden alterar la carrera de un modo mucho más brusco que los números aparentemente tranquilos de la clasificación.

Peñas Blancas abre el último combate

La etapa 19 llevará al pelotón desde Vélez-Málaga hasta Peñas Blancas, en Estepona, a través de 210,8 kilómetros. Será una jornada larga, de desgaste, con dos puertos de segunda categoría antes de la subida definitiva.

El final tiene suficiente entidad como para mover la general: 18,7 kilómetros al 6,5% de pendiente media. No es una pared constante, pero después de más de 200 kilómetros puede convertirse en una trituradora bastante seria. Roglic necesita encontrar allí alguna grieta. Gall también. Y Carapaz, situado ya a más de cinco minutos, apenas puede permitirse cálculos conservadores.

Para Movistar, el problema será otro. Defender 1:37 no consiste simplemente en ponerse delante y pedalear. Los ataques lejanos, los compañeros enviados por delante, los cambios de ritmo y la posibilidad de que varios rivales colaboren pueden transformar una etapa aparentemente controlable en una tarde larga. Mas tiene ventaja, no inmunidad.

El Collado del Alguacil será el juez más temido

Si Peñas Blancas no resuelve la carrera, el sábado espera algo todavía más serio. La vigésima etapa recorrerá 186,8 kilómetros entre La Calahorra y el Collado del Alguacil, una subida inédita como final de La Vuelta y diseñada para que nadie pueda esconder demasiado tiempo sus debilidades.

Los números explican por qué: los últimos 8,3 kilómetros tienen una pendiente media del 9,8%. A esas alturas de una gran vuelta, casi dos semanas y media después de la salida de Mónaco, los porcentajes dejan de ser una cifra sobre el perfil y empiezan a sentirse como cemento fresco en las piernas.

Ese será el lugar donde Roglic tendrá que asumir riesgos si llega todavía por detrás. También donde Mas deberá demostrar que su superioridad en montaña no era únicamente una impresión de las etapas anteriores. El margen conseguido antes de Jerez le permite cierta paciencia; el resultado de Jerez, todavía más.

Y hay un detalle psicológico nada menor: el español acaba de superar la etapa que llevaba semanas marcada en rojo por sus rivales. Roglic necesitaba acercarse mucho más antes de entrar en este doble episodio montañoso. No lo consiguió.

Una Vuelta transformada desde la caída de Pogacar

La historia de esta edición cambió de dirección el 29 de agosto. Tadej Pogacar, entonces líder y gran dominador de la carrera, sufrió una grave caída durante la octava etapa entre Puçol y Xeraco y tuvo que abandonar. Mas heredó entonces el maillot rojo, aunque después se encargó de darle argumentos propios sobre la carretera.

Pogacar había ganado tres etapas y llevaba más de tres minutos sobre sus perseguidores cuando se produjo el accidente. Su retirada abrió una carrera que parecía encaminada hacia el control del esloveno y devolvió al ciclismo español una posibilidad que llevaba demasiado tiempo esperando.

Desde entonces Mas no se ha limitado a custodiar una prenda recibida por accidente. Ganó en el Alto de Aitana, aumentó diferencias en la montaña y llegó a Jerez con 2:10 sobre Roglic. Lo relevante de su contrarreloj es precisamente eso: ha respondido también el día en que las circunstancias favorecían claramente a su principal adversario.

Granada está cerca, pero todavía quedan dos montañas

La última etapa, el domingo 13 de septiembre, llevará La Vuelta durante 112 kilómetros hasta Granada. Sobre el mapa aparece como una jornada llana y, salvo terremoto deportivo, la general debería llegar allí bastante decantada después de Peñas Blancas y el Collado del Alguacil.

Mas todavía no ha ganado La Vuelta. Sería absurdo escribirlo como si todo estuviera firmado: 1:37 puede ser muchísimo o desaparecer en una subida, una avería, una caída o diez minutos malos. El ciclismo lleva más de un siglo especializándose en desmontar celebraciones prematuras.

Pero Jerez sí ha cambiado la dimensión de su candidatura. Mas entró en la contrarreloj defendiendo el rojo ante uno de los mejores especialistas de su generación y salió con casi cien segundos todavía guardados en el bolsillo. Roglic recortó. El líder, paradójicamente, salió fortalecido.

Si consigue conservar esa ventaja en las dos últimas montañas, Enric Mas llegará a Granada ante la posibilidad de convertirse en el primer español en ganar La Vuelta desde Alberto Contador en 2014. Doce años después, el ciclismo español vuelve a ver el maillot rojo desde muy cerca. Esta vez no como una nostalgia. Como una posibilidad bastante concreta.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.