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¿Qué descarta Suiza tras rastrear dos bancos en la causa de Zapatero?

Suiza no localiza cuentas de Kingsfield en UBS ni Crédit Agricole y cierra esa vía de cooperación, mientras la causa de Zapatero continúa abierta.

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Resumen

  • Suiza no halló cuentas de Kingsfield en UBS ni Crédit Agricole
  • La asistencia judicial sobre esa pista financiera queda cerrada
  • La causa que afecta a Zapatero continúa abierta en la Audiencia Nacional

La investigación judicial que afecta a José Luis Rodríguez Zapatero acaba de encontrarse con un resultado relevante en Suiza, aunque bastante menos definitivo de lo que podrían sugerir algunos titulares. La Fiscalía helvética no ha localizado cuentas vinculadas a Kingsfield Consulting Corp en UBS ni Crédit Agricole, las dos entidades examinadas a petición de la Justicia española.

La comprobación fue más allá de buscar una simple cuenta corriente con el nombre de la sociedad. Las autoridades suizas tampoco han encontrado a Kingsfield como titular económica, beneficiaria ni autorizada para operar sobre cuentas en esos bancos. Cumplidas las diligencias solicitadas, Suiza ha dado por terminada esa asistencia judicial y la respuesta ya obra en poder del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama.

El resultado enfría, por tanto, una pista financiera concreta dentro de una investigación mucho más amplia. No supone el archivo de la causa contra Zapatero, ni invalida las demás pesquisas sobre el rescate de Plus Ultra, los movimientos económicos examinados en España o las declaraciones incorporadas al procedimiento. Tampoco demuestra por sí mismo que nunca existieran otros circuitos financieros en Suiza. Lo que dice, con bastante menos épica y bastante más precisión, es que la búsqueda realizada en esos dos bancos no ha producido el resultado que se pretendía comprobar.

Suiza no encuentra el rastro bancario que buscaba Calama

El nombre de Kingsfield Consulting Corp aparecía entre la documentación manejada por el juzgado, lo que llevó a solicitar cooperación a las autoridades suizas para determinar si la sociedad había tenido presencia financiera en UBS o Crédit Agricole.

La respuesta ha sido negativa. Ni cuenta propia, ni condición de beneficiario económico, ni poderes para disponer del dinero de terceros. La Fiscalía suiza considera terminadas las comprobaciones y ha cerrado esta parte de la asistencia judicial solicitada desde España.

La comunicación fue incorporada este 10 de septiembre a las diligencias de la Audiencia Nacional. Y ahí está la novedad real de la jornada: después de meses siguiendo circuitos bancarios internacionales, una de las ramificaciones examinadas desemboca en una puerta cerrada.

En investigaciones de blanqueo y estructuras societarias complejas, un resultado así importa. Mucho. No porque resuelva automáticamente el conjunto, sino porque permite eliminar o debilitar hipótesis concretas. El dinero deja huella, pero las investigaciones financieras también tienen callejones sin salida; convertir cada transferencia sospechosa en una autopista hacia una condena sería más propio de una serie televisiva que de un procedimiento penal.

Por qué apareció Kingsfield Consulting Corp en las pesquisas

Kingsfield no es precisamente un nombre recién salido de una carpeta de la Audiencia Nacional. La sociedad tiene un pasado internacional bastante más antiguo y aparece vinculada a investigaciones relacionadas con OAS, Lava Jato y los Papeles de Panamá.

La compañía fue constituida en Panamá en 2009 a través de Mossack Fonseca. Años después apareció en investigaciones sobre movimientos de dinero de la constructora brasileña OAS procedentes de proyectos desarrollados en Perú y Ecuador. El colaborador de la Justicia brasileña Roberto Trombeta declaró que Kingsfield había sido utilizada dentro de una estructura destinada a canalizar fondos a través de distintas jurisdicciones.

Aquellas operaciones pasaban por países como Chile, España, Países Bajos y Andorra antes de alcanzar otros destinos. Investigaciones publicadas durante el estallido de los Papeles de Panamá relacionaron a Kingsfield con millones de dólares que circularon por la Banca Privada d’Andorra y terminaron parcialmente en Suiza.

Existe aquí un matiz curioso. Documentación conocida hace una década llegó a hacer referencia a trámites bancarios relacionados con Crédit Agricole Suisse. La comprobación que acaba de realizar la Fiscalía helvética, sin embargo, no ha encontrado ahora a Kingsfield como titular, beneficiaria económica o autorizada en las posiciones bancarias examinadas. Un formulario o una solicitud de apertura, conviene recordarlo, no equivale necesariamente a demostrar que una cuenta terminara abierta, permaneciera operativa o presentara exactamente la titularidad que se busca años después.

Kingsfield fue además disuelta hace más de una década. Su aparición en la causa actual responde al intento del juez de reconstruir las conexiones económicas internacionales reflejadas en la documentación recopilada, no a que la sociedad haya surgido en 2026 como una empresa vinculada directamente y de nueva creación al expresidente.

Qué cambia este hallazgo para Zapatero

Para José Luis Rodríguez Zapatero, la noticia tiene un valor favorable pero limitado: una de las comprobaciones bancarias promovidas dentro de la causa no confirma la hipótesis investigada. Jurídicamente no es poca cosa, porque una investigación penal también se construye descartando indicios que no resisten la verificación.

Pero tampoco modifica por sí sola la situación procesal general del expresidente. Zapatero continúa investigado en la Audiencia Nacional por la presunta existencia de una red de tráfico de influencias relacionada, entre otras cuestiones, con el rescate público de Plus Ultra. La ayuda concedida a la aerolínea en 2021 ascendió a 53 millones de euros.

Calama considera que existen indicios suficientes para mantener abiertas las pesquisas, siempre con el carácter provisional propio de una instrucción. Zapatero niega haber cometido delito y conserva, como cualquier investigado, la presunción de inocencia. No hay sentencia y varias de las afirmaciones que forman parte del procedimiento son todavía hipótesis policiales o declaraciones que deberán ser contrastadas.

La diferencia es importante. Que una pista resulte negativa no convierte automáticamente en falsas las demás; del mismo modo, que existan informes policiales o testimonios incriminatorios tampoco equivale a culpabilidad. La Justicia suele avanzar de forma bastante menos cinematográfica: documento por aquí, cuenta por allá, una declaración que encaja, otra que no y varios meses intentando averiguar qué pieza pertenece realmente al puzle.

El rescate de Plus Ultra sigue en el centro del procedimiento

La causa ha cobrado especial intensidad durante las últimas semanas por las declaraciones de antiguos responsables de Plus Ultra. Julio Martínez Sola, expresidente de la compañía, confirmó ante el juez la existencia de un acuerdo para pagar una comisión equivalente al 1% del rescate, unos 530.000 euros, a Julio Martínez Martínez, empresario cercano a Zapatero.

Martínez Sola declaró que daba por hecho que aquella cantidad estaba relacionada con el denominado por algunos implicados como “grupo Zapatero”, aunque también reconoció que no conocía con precisión las gestiones concretas que habría realizado el expresidente para favorecer la operación. Ese matiz no es decorativo: una cosa es la percepción de quien realizó un pago y otra demostrar quién recibió el dinero, con qué finalidad y qué influencia efectiva se ejerció.

Roberto Roselli, antiguo director financiero y posteriormente consejero delegado de la aerolínea, también ha ratificado ante la Audiencia Nacional la existencia de esa comisión y ha aportado su versión sobre los contactos y movimientos financieros que acompañaron la obtención del rescate.

Son elementos que el juez deberá confrontar con contratos, comunicaciones, cuentas y documentación bancaria. El procedimiento intenta determinar si detrás de los servicios formalmente contratados existieron en realidad pagos destinados a remunerar influencias políticas, y cuál fue, si la hubo, la intervención personal de Zapatero.

El expresidente ha combatido también la propia investigación. Su defensa pidió la nulidad general del procedimiento alegando vulneraciones de derechos fundamentales y cuestionando algunas de las pruebas incorporadas. Calama rechazó esa pretensión a comienzos de septiembre y mantuvo viva la instrucción.

Una causa que se mueve por varios países

La presencia de Suiza no es accidental. Precisamente información procedente de investigaciones desarrolladas en Francia y Suiza estuvo en el origen de parte de las pesquisas internacionales que terminaron llegando a la Justicia española.

Desde entonces, el juzgado ha intentado reconstruir un entramado donde aparecen sociedades, intermediarios, bancos y transferencias repartidos entre distintas jurisdicciones. La UDEF también ha recibido autorización para analizar decenas de productos financieros relacionados con Zapatero, miembros de su entorno y sociedades investigadas.

Por eso la respuesta helvética debe colocarse en su escala correcta. No se ha investigado “todo el dinero de Zapatero en Suiza” y concluido que no existe nada. La diligencia conocida se refería a Kingsfield Consulting Corp y dos entidades concretas, UBS y Crédit Agricole, bajo diferentes posibles formas de vinculación bancaria.

Esa búsqueda ha sido negativa. El resto del mapa financiero permanece sometido a investigación.

El mapa financiero se estrecha

La novedad llegada desde Suiza introduce algo que cualquier investigación seria necesita tanto como los indicios positivos: un límite. Kingsfield Consulting Corp no aparece vinculada a cuentas de UBS o Crédit Agricole en los términos comprobados por las autoridades helvéticas y esa solicitud concreta de cooperación judicial queda cerrada.

Para Zapatero es un dato favorable dentro de un procedimiento que sigue acumulando frentes. Para la Audiencia Nacional significa que una de las rutas exploradas no ha proporcionado el respaldo financiero que se buscaba. Y para el conjunto de la causa obliga a separar las piezas: el rastro suizo de Kingsfield examinado ahora, por un lado; las cuentas investigadas en España, las declaraciones sobre la comisión del 1%, los contratos y las presuntas influencias alrededor del rescate de Plus Ultra, por otro.

La investigación continúa abierta y todavía está lejos de una conclusión judicial definitiva. Una pista se debilita; la causa, no obstante, permanece viva. Esa es, sin adornos, la fotografía que deja la respuesta de Suiza.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.