Actualidad
¿Quién ataca más en Ormuz? EEUU e Irán desatan la guerra petrolera
EEUU e Irán trasladan su pulso a los petroleros de Ormuz, con buques atacados, tráfico marítimo reducido y el crudo otra vez bajo presión global.

Resumen
- EEUU asegura haber destruido 10 petroleros iraníes en una semana
- Irán dice haber atacado otros 10 barcos, pero no todos están acreditados
- Ormuz pierde tráfico mientras el Brent vuelve a superar los 100 dólares
El estrecho de Ormuz se ha convertido en una especie de Far West naval, solo que aquí los caballos son petroleros, los revólveres son misiles balísticos y detrás de cada disparo hay millones de barriles de crudo. Estados Unidos asegura haber atacado 10 petroleros iraníes durante la última semana. Irán respondió afirmando que sus fuerzas habían golpeado otros 10 barcos, entre ellos dos buques estadounidenses y ocho petroleros. Sobre el papel, 10-10. En el mar, ni de lejos resulta tan sencillo.
El balance de daños conocidos favorece claramente a Washington. El Pentágono sostiene que ninguno de sus barcos de guerra fue alcanzado y que los intentos iraníes fracasaron, mientras que el Comando Central estadounidense ha identificado y mostrado ataques contra petroleros iraníes. En el otro lado sí existen daños reales sobre varios mercantes, incluida al menos una muerte, pero no todos esos incidentes han podido atribuirse de forma independiente a Irán. Dicho de otra forma: Teherán dispara mucho; EEUU está demostrando mayor capacidad para inutilizar los objetivos que elige.
El marcador de Ormuz: diez contra diez, solo aparentemente
La escalada volvió a coger velocidad el 5 de septiembre. Estados Unidos atacó tres petroleros iraníes después de denunciar lanzamientos contra un portaaviones y un destructor de su Armada. Dos de aquellos buques fueron, según Washington, inutilizados permanentemente; el tercero, que viajaba sin carga, quedó destruido.
Tres días después llegó una segunda tanda bastante más contundente. El 8 de septiembre, el Comando Central anunció la destrucción de otros cinco petroleros: Kaviz, Charminar, Horizon 1 y Riesco, situados en el golfo de Omán, y el Derya, atacado cerca de la isla iraní de Kharg. Las tripulaciones recibieron orden de abandonar las embarcaciones antes de los golpes, según la versión estadounidense. El propio CENTCOM elevó después a 10 los petroleros iraníes destruidos durante la semana, aunque sus comunicados públicos de los días 5 y 8 detallan individualmente ocho de ellos.
La respuesta de la Guardia Revolucionaria fue convertir la aritmética militar en mensaje político. Irán aseguró haber atacado dos barcos estadounidenses y ocho petroleros que trataban de atravesar una zona que Teherán considera prohibida o insegura en torno al estrecho. También lanzó misiles balísticos contra una base utilizada por fuerzas estadounidenses en Jordania.
Ahí empieza la niebla. Irán sostiene que causó daños importantes a barcos estadounidenses. Washington dice exactamente lo contrario: ningún buque de la Armada de EEUU fue alcanzado. No hay, hasta el momento, confirmación independiente que permita dar por buenos los supuestos impactos iraníes contra esos destructores.
Los mercantes, en cambio, sí están recibiendo
Eso no significa que los ataques iraníes sean puro teatro. El tráfico comercial ha sufrido golpes reales. Las autoridades marítimas han informado de varios mercantes alcanzados por fuego incapacitante en el norte del golfo Pérsico y en el golfo de Omán. También se registró un petrolero golpeado por un proyectil al sureste de Al Faw, en Irak, y otro barco escorado cerca de Dubái después de un posible ataque.
El Hercules Star, un petrolero de productos refinados fondeado frente a Dubái, sufrió uno de los episodios más graves: murió un miembro de la tripulación y otro quedó desaparecido. El New Andros, que transportaba unos dos millones de barriles de fuel, ardió después de ser alcanzado por un dron en aguas iraquíes; sus 22 tripulantes salieron sin víctimas notificadas.
Aquí conviene dejar la calculadora encima de la mesa y no esconderla debajo del parte militar. Que Irán anuncie diez objetivos atacados no equivale a diez buques destruidos. Sí hay mercantes alcanzados, sí hay víctimas y sí existe un deterioro brutal de la seguridad marítima. Pero los daños atribuidos a Teherán están peor delimitados que los ataques estadounidenses contra la flota petrolera iraní.
El Far West de los petroleros ya tiene demasiadas víctimas
Ormuz llevaba meses peligrosamente lejos de ser una autopista marítima normal. Hasta el 8 de septiembre, la Organización Marítima Internacional contabilizaba 73 incidentes confirmados en el escenario marítimo de Oriente Próximo relacionado con la crisis y 21 marinos fallecidos. Son cifras que desinflan bastante cualquier tentación de contemplar este duelo como si fuera una partida de hundir la flota.
Lo nuevo es la intensidad. Washington está aplicando una represalia casi mecánica: cuando Irán intenta atacar sus barcos de guerra, responde golpeando petroleros vinculados a la Guardia Revolucionaria. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó el criterio con una simplicidad poco diplomática: cada nuevo intento contra barcos estadounidenses puede costarle más petroleros a Teherán.
Para Irán, precisamente ahí está el nervio. El petróleo es dinero, capacidad de resistencia y una de las pocas palancas económicas que todavía conserva. EEUU no necesita hundir un destructor iraní para hacer daño; puede atacar el circuito que mantiene entrando divisas. El petrolero se ha convertido en objetivo militar y económico al mismo tiempo.
Teherán intenta devolver el golpe allí donde Washington también siente dolor: la navegación internacional. Amenaza con ampliar sus zonas restringidas, coloca el riesgo sobre navieras de terceros países y obliga a que cada capitán, aseguradora y comercializadora calcule si atravesar Ormuz merece la pena. La guerra empieza en el misil, pero termina en una factura.
Ormuz se vacía mientras los barcos apagan sus localizadores
El efecto sobre el tráfico es espectacular. Este miércoles atravesaron el estrecho apenas siete buques de materias primas detectados por los sistemas de seguimiento, frente a 12 el día anterior y una media de 14 durante los diez días precedentes. Algunos barcos pueden haber cruzado con el transpondedor apagado, así que la cifra no representa cada casco que pasó por allí, pero el hundimiento del tráfico visible resulta evidente.
Antes de la guerra, Ormuz era una garganta estrecha por la que circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas comercializados mundialmente. Durante las últimas semanas había aparecido una tímida normalización. Llegaron a pasar entre ocho y nueve millones de barriles diarios antes de que las hostilidades volvieran a acelerarse a finales de agosto. Después, los flujos llegaron a caer hacia los dos millones diarios.
Ahora un petrolero que se acerca al estrecho entra en un tablero bastante desagradable. Puede figurar en una lista iraní de embarcaciones consideradas hostiles, navegar protegido por fuerzas estadounidenses, apagar su señal para reducir exposición o esperar días a que disminuya el riesgo. Nada de eso es gratis.
Y el peligro tiene una peculiaridad inquietante: no hace falta cerrar físicamente Ormuz para estrangularlo. Basta con conseguir que aseguradoras, armadores y tripulaciones piensen dos veces antes de entrar. Un estrecho abierto en el mapa puede estar medio cerrado en la práctica.
El petróleo pone precio a cada misil
Los mercados han entendido perfectamente el mensaje. Este jueves 10 de septiembre, el barril de Brent llegó a 105,26 dólares, con una subida cercana al 4%, mientras el West Texas Intermediate estadounidense superaba los 100 dólares por primera vez desde mayo.
Desde sus mínimos de comienzos de agosto, el Brent acumula una subida superior al 30%. No todo responde a un barco incendiado aquí o un misil allá, pero el mercado está colocando una prima cada vez mayor a la posibilidad de que la guerra se alargue y las exportaciones del golfo continúen restringidas.
Hay otra ironía, bastante áspera. Irán utiliza la inseguridad de Ormuz para aumentar el coste político de la guerra en Estados Unidos; pero los ataques estadounidenses contra sus petroleros reducen precisamente la capacidad iraní de beneficiarse de unos precios más altos. Los dos adversarios aprietan el mismo tubo por extremos diferentes.
Mientras tanto, Arabia Saudí trata de sacar más crudo por Yanbu, en el mar Rojo, para esquivar Ormuz. Ni siquiera esa ruta ofrece absoluta tranquilidad: los hutíes, alineados con Irán, han intensificado sus operaciones en Yemen y este jueves han reforzado su posición alrededor del estratégico corredor de Bab el Mandeb. El mapa energético empieza a parecer una tubería a la que alguien va cerrando válvulas una tras otra.
Trump amenaza con otro golpe y Teherán amplía el tablero
La batalla marítima tampoco está aislada de la guerra principal. Donald Trump volvió a amenazar a Irán este miércoles por movimientos detectados en Pickaxe Mountain, un complejo fortificado de túneles próximo a la instalación nuclear de Natanz. El presidente estadounidense advirtió de nuevos ataques si Teherán desarrolla actividad que Washington considere amenazante.
La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026 con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y ha seguido durante más de seis meses entre ofensivas, pausas parciales y negociaciones incapaces de consolidar un alto el fuego. Trump cree que el conflicto podría terminar tras las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre. En su propio Gobierno hay menos certeza sobre que semejante calendario pueda cumplirse.
Irán, por su parte, amenaza con ampliar el área marítima que considera vedada hasta zonas próximas a Chabahar, ya hacia el mar Arábigo y la costa cercana a Pakistán. Si esa pretensión se traslada del comunicado a las operaciones, la disputa dejaría de concentrarse únicamente en el cuello de botella de Ormuz.
Eso es precisamente lo peligroso. Un petrolero alcanzado puede provocar una represalia; la represalia, otra salva; una salva mal dirigida puede alcanzar un barco neutral. Luego entra un tercer país. Así funcionan las escaladas militares que nadie asegura querer y que, sin embargo, todos van construyendo.
Un empate imposible en un mar que pierde cada día
Así que el supuesto partido entre Estados Unidos e Irán tiene un marcador tramposo. EEUU afirma haber destruido 10 petroleros iraníes en una semana. Irán asegura haber atacado diez barcos en su gran represalia. Numéricamente parece un empate perfecto, casi demasiado bonito para un parte de guerra.
Pero los daños cuentan otra historia. Los golpes estadounidenses contra petroleros iraníes están mucho mejor documentados; los ataques iraníes han causado daños a mercantes y víctimas, aunque Washington niega que Teherán haya conseguido alcanzar sus buques de guerra. Por eficacia destructiva conocida, Estados Unidos lleva ventaja. Por capacidad para convertir Ormuz en un lugar donde nadie quiere navegar, Irán conserva una herramienta formidable.
Y ese quizá sea el marcador verdaderamente importante. El estrecho apenas registra unos pocos cruces diarios, el petróleo vuelve a superar los 100 dólares y barcos civiles terminan atrapados entre dos adversarios que han descubierto que golpear un petrolero puede doler casi tanto como atacar una base.
No hay árbitro, naturalmente. Tampoco grada neutral. Solo una franja de agua de enorme importancia mundial donde cada nuevo ataque encarece combustible, seguros y transporte a miles de kilómetros de distancia. El Far West de Ormuz ya no necesita más pistoleros; le sobran.

Actualidad¿Qué balance dejan los dos terremotos de Venezuela dos meses después?
Actualidad¿Cómo sigue Colombia un mes después del devastador terremoto de 7,4?
Naturaleza¿Cuántos muertos dejan las inundaciones de Nepal y Tíbet en total?
Actualidad¿Quiénes son los 280 periodistas fichados por Interior en su dosier?
Casa¿Por qué Argoños derriba dos chalés y no puede demoler otros ocho?
Actualidad¿Qué peligro electoral ve el Supremo en el voto por la ley de nietos?
Ocio¿Por qué Olympiacos despide a Mendilibar y elige a Imanol Alguacil?
Ocio¿Cómo cambia No Man’s Sky con Cosmos, estaciones y bases espaciales?
Actualidad¿Cómo intentó Israel influir en la IA con un falso grupo de expertos?
Actualidad¿Cómo compró Getxo software israelí sin concurso público cinco veces?
Viajes¿Qué nueva ruta abre Volotea desde Bilbao y cuándo comenzará a volar?
Economía¿Por qué el mercado prevé cuatro subidas de tipos del BCE hasta 2027?





















