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¿Quiénes son los 280 periodistas fichados por Interior en su dosier?

Un documento de Interior reúne 281 fichas de 280 personas, muchas con referencias ideológicas, y ha provocado críticas e investigación de la AEPD.

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los 280 periodistas del dosier de Interior

Resumen

  • Interior elaboró 281 fichas correspondientes a 280 personas
  • Muchas incluyen referencias ideológicas y valoraciones sobre el Gobierno
  • La AEPD investiga qué datos se trataron y con qué base jurídica

El Ministerio del Interior elaboró en 2024, a través de su Oficina de Comunicación, un dosier con 54 páginas numeradas y 281 fichas correspondientes a 280 personas vinculadas de una u otra manera a tertulias, medios de comunicación y espacios de análisis político. Las fichas incluyen nombres, fotografías, trayectoria profesional y, en numerosos casos, apreciaciones sobre su orientación ideológica o su posición respecto al Gobierno. Interior ha reconocido la existencia y autenticidad del documento.

La relación completa aparece más abajo. Conviene hacer antes una precisión que se pierde con facilidad entre titulares: no son exactamente 280 periodistas. Hay periodistas, sí, pero también políticos y expolíticos, abogados, economistas, profesores, médicos, politólogos y otros colaboradores habituales de radio y televisión. El propio documento se titula Tertulianos. Radio y Televisión y lleva en portada la identificación del Ministerio del Interior y de su Oficina de Comunicación.

El contenido va bastante más lejos que una inocente agenda de teléfonos. Junto al currículo aparecen apreciaciones políticas. José Luis Ábalos figura como defensor de las políticas del PSOE; Miguel Ángel Aguilar es situado a la izquierda y favorable al Gobierno; Mayte Alcaraz, a la derecha. En otra ficha, Antonio Caño es definido como «anti-sanchista», mientras que de Nacho Cardero se señala una tendencia de centroderecha y unas críticas moderadas al Ejecutivo. Son valoraciones escritas por quienes confeccionaron el documento, no hechos objetivos que deban asumirse como propios.

El Ministerio sostiene que se trataba de un documento de trabajo, elaborado con finalidad consultiva para su estrategia de comunicación y sin intención de censurar, limitar o discriminar a ningún profesional. Fernando Grande-Marlaska ha pedido disculpas a quienes pudieran haberse sentido ofendidos y ha negado que exista una «lista negra». Tampoco existe, por el momento, prueba pública de que esas fichas se utilizaran para vetar periodistas, retirar acreditaciones, restringir información o decidir el reparto de publicidad institucional. Esa frontera importa: una cosa es que el documento exista y otra atribuirle consecuencias que todavía no se han demostrado.

La polémica, sin embargo, ha subido otro peldaño. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) abrió el 9 de septiembre una investigación de oficio para determinar la naturaleza, el alcance, la utilización y la base jurídica del tratamiento de esos datos. La Agencia ha advertido expresamente de que abrir las actuaciones no supone dar por probada ninguna infracción.

Qué contiene realmente el dosier de Interior

La estructura es sencilla, casi rutinaria a primera vista: varias fichas por página, fotografía, breve biografía, medios en los que aparece cada persona y unas líneas finales. Es ahí donde el documento cambia de naturaleza. En muchos perfiles ya no se limita a describir dónde trabaja alguien, sino que introduce conceptos como izquierda, derecha, centroizquierda, centroderecha, apoyo al Gobierno o crítica al Gobierno.

La primera página lo deja bastante claro. Ignacio Aguado aparece vinculado a posiciones de derechas; de Toni Aira se afirma que defiende ideas de izquierdas y suele apoyar las tesis del Gobierno. No son anotaciones sobre disponibilidad para una entrevista o especialidad profesional. Son juicios sobre posicionamiento político.

Y la clasificación tampoco funciona siempre como una etiqueta binaria. Hay fichas en las que no se adjudica una ideología concreta, otras hablan de independencia, moderación o de los asuntos en los que suele intervenir la persona. Esa heterogeneidad hace impreciso describir las 280 entradas como 280 «fichas ideológicas» idénticas. Lo sustancial es otra cosa: el componente ideológico aparece de forma reiterada en un documento oficial de comunicación.

Hay, incluso, una pequeña anomalía contable. El dosier contiene 281 fichas pero 280 personas distintas porque Pilar García de la Granja aparece dos veces, en páginas diferentes y con descripciones no idénticas. En una entrada se habla de críticas moderadas al Gobierno; en la otra se indica que defiende ideas de derechas.

El listado completo: 280 nombres y 281 fichas

Esta es la relación completa de personas que aparecen en el documento, manteniendo el orden de las fichas y eliminando únicamente la segunda aparición de Pilar García de la Granja para no contarla dos veces. El resultado son 280 nombres distintos.

De José Luis Ábalos a Gaspar Llamazares

José Luis Ábalos; Ignacio Aguado; Miguel Ángel Aguilar; Toni Aira; Mayte Alcaraz; Mariano Alonso; Leo Álvarez; Jordi Amat; Rubén Amón; Chapu Apaolaza; Fernando Arancón; Inocencio Arias; Javier Aroca; José Luis Ayllón; Edmundo Bal; Joan Baldoví; Mateo Balín; Sergio Barbosa; Borja Barragué; Alan Barroso; Daniel Basteiro; Elisa Beni; José María Benito; Fernando Berlín; Gonzalo Bernardos; Carolina Bescansa; Afra Blanco; Fermín Bocos; Toni Bolaño; Jerónimo Boloix; José María Brunet; Jorge Bustos; Abel Caballero; Ángeles Caballero; Toño Calleja; Ignacio Camacho; José María Camarero; Antonio Caño; Javier Caraballo; César Carballo; Carmen Carcelén; Nacho Cardero; Inmaculada Carretero; Antonio Casado; Javier Casqueiro; Toni Castejón; Ignacio Cembrero; Javier Chicote; Cristina Cifuentes; Jesús Cintora; Pilar Cisneros; María Claver; Manuel Cobo; Enrique Cocero; Juan de Dios Colmenero; Malena Contestí; Nacho Corredor; Joan Coscubiela; Chema Crespo; Marisa Cruz; Carlos E. Cué; Carlos Cuesta.

María Dabán; Carlos Dávila; Fernando de Haro; Pilar García de la Granja; Cristina de la Hoz; Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado; Juan Manuel de Prada; Beatriz de Vicente de Castro; Raúl del Pozo Page; Carmen del Riego; Luis del Val; Susana Díaz; Anabel Díez; José Carlos Díez; Elisabeth Duval; Alfonso Egea; Raquel Ejerique; Carmelo Encinas; Arsenio Escolar; Ignacio Escolar; Ramón Espinar; Esther Esteban; Paloma Esteban; Tonia Etxarri; Ángel Expósito; Cristina Fallarás; Juan Fernández Miranda; José María Fidalgo; Álvaro Frutos Rosado; Verónica Fumanal; Edu Galán; Javier Gállego Jané; José Miguel Gaona; Ketty Garat; Enrique García; Marta García Aller; Pedro García Cuartango; José Manuel García Margallo; Luis García Montero.

Marcos García Montes; Pilar García Muñiz; Alberto García Reyes; Javier García Vila; Casimiro García-Abadillo; Israel García-Juez; Fernando Garea; Daniel Gascón; Iván Gelibter; Andrés Gil; Vicente Gil; Miquel Giménez; Patricia Godino; Pilar Gómez; Yolanda Gómez; Jaime González; Javier González Ferrari; Berna González Harbour; Ignasi Guardans; Verónica Guerrero; Amador Guerrero Ayora; Pablo Herráiz; Ángel Antonio Herrera; Julio César Herrero; Fátima Iglesias; Pablo A. Iglesias; Eduardo Inda; Rodolfo Irago; Ileana Izverniceanu; Esther Jaén; Antonio Jiménez; David Jiménez Torres; Manuel Juliá; Enric Juliana; Juanma Lamet; María José Landaburu; Víctor Lapuente; José María Lassalle; Inma León; Teodoro León Gros; Andrea Levy; Gaspar Llamazares.

De Kiko Llaneras a Luis Ventoso

Kiko Llaneras; Juan Lobato; Gloria Lomana; Emma López; Israel López; Rafa López; Antón Losada; Vanesa Lozano; Inma Lucas; Juan Ramón Lucas; Eduardo Madina; Antonio Maestre; Joaquín Manso; Jesús Maraña; José Marcos; Paco Marhuenda; May Mariño; Ángela Martialay; Ana Martín; Ricardo Martín; Antonio Martín Beaumont; Ainhoa Martínez; Libertad Martínez; Ignacio Martínez; Carmen Martínez Castro; Santiago Martínez-Vares; Rocío Martínez-Sampere; Diana Mata; Juan Manuel Medina; Lucía Méndez; Carlos Miranda y Elío; Gonzalo Miró; Joaquín Moeckel; Estefanía Molina; Cristina Monge; José Enrique Monrosi; Daniel Montero; Pablo Montesinos; Jesús Morales; Jorge Morales de Labra; Manuel Morato; Cruz Morcillo; Isabel Morillo; Carmen Morodo; Ángel Moya.

John Müller; Pablo Muñoz; Antonio Naranjo; Cristina Narbona; Mayka Navarro; Carlos Navarro Antolín; Marta Nebot; Álvaro Nieto; Jesús Núñez Villaverde; Loreto Ochando Muriel; José María Olmo; Miguel Ondarrieta; Lluís Orriols; Lourdes Ortiz; Euprepio Padula; Esther Palomera; Graciano Palomo; Cristina Pardo; Ana Pardo de Vera; Beatriz Parera; María Peral; José Luis Pérez; Lourdes Pérez; Pablo Pérez; Jesús Manuel Pérez Triana; Ramón Pérez-Maura; Roger Pi; Elena Pisonero; Sandro Pozzi; Benjamín Prado; Nativel Preciado; María Eugenia Quetglas; Julián Quirós; Isabel Rábago; Daniel Ramírez; José Ramón Julio Márquez Martínez, Ramoncín; Josep Ramoneda.

Miquel Ramos; Rocío Ramos-Paul; Nicolás Redondo Terreros; Luis Rendueles; Alejandro Requeijo; José Luis Restán; Nuria Ribó; Manuel Rico; Jesús Rivasés; Carmen Ro; Gemma Robles; Marta Robles; Elvira Rodríguez; Luz Rodríguez; Pedro Rodríguez; Yago Rodríguez; Ignacio Rodríguez Burgos; Juanma Romero; Francisco Rosell; Bieito Rubido; Angélica Rubio; Javier Ruiz; Antonio Ruiz Valdivia; Jorge Sáinz; Ana Samboal; Antonio San José; Isabel San Sebastián; Carlos Sánchez; Guadalupe Sánchez.

Tania Sánchez Melero; Miguel Sánchez-Romero; Pilar Santos; Gabriel Sanz; Carlos Segovia; Alfonso Serrano; Pablo Simón; Sergi Sol; Salvador Sostres; Alberto Sotillos; Patricia Suárez; Alberto Surio; Neus Tomás; José Luis Torá; Nacho Torreblanca; Javier Urra; Mariola Urrea; Esteban Urreiztieta; Fernando H. Valls; Óscar Vara; Ignacio Varela; Ana Vázquez; José Antonio Vázquez Taín; Gonzalo Velasco; Pilar Velasco; Luis Ventoso.

El coste institucional de clasificar a quien informa

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España y la Asociación de la Prensa de Madrid han condenado con dureza la elaboración de estas fichas. La APM considera la práctica incompatible con el Estado de derecho y reclama garantías de que ninguna de las personas incluidas haya recibido un trato diferente por esa catalogación. En el documento aparecen también responsables o antiguos responsables de organizaciones profesionales y periodistas que cubren habitualmente al propio Ministerio del Interior, la Policía Nacional y la Guardia Civil.

No es un matiz pequeño. Un departamento de comunicación necesita saber quién cubre cada asunto, qué medio representa, qué temas domina o incluso qué posiciones ha expresado públicamente. Es parte del oficio. Convertir esa información en juicios sistemáticos sobre izquierda, derecha, afinidad o rechazo al Gobierno abre otro terreno, porque quien confecciona el mapa no es un periódico preparando una tertulia, sino una Administración pública.

Marlaska ha defendido que el documento no constituye ninguna lista negra y ha llegado a afirmar que en él no se define a las personas por ideología. La literalidad de varias fichas conocidas hace difícil ignorar la contradicción: el texto utiliza de forma explícita expresiones relativas a posiciones de derechas o izquierdas y a la actitud ante el Ejecutivo. Que esas valoraciones tuviesen o no efectos prácticos es una cuestión distinta, todavía sin acreditar.

Las opiniones políticas son datos especialmente protegidos

Aquí aparece una segunda dimensión, menos vistosa que el escándalo político pero bastante más concreta jurídicamente. Las opiniones políticas forman parte de las categorías especiales de datos personales contempladas por la normativa europea de protección de datos. La regla general del artículo 9 del Reglamento General de Protección de Datos es prohibir su tratamiento salvo que concurra alguna de las excepciones previstas legalmente. La legislación española añade también garantías específicas.

Eso no significa que pueda dictarse desde una noticia una sentencia de ilegalidad. Precisamente por eso la AEPD ha abierto una investigación. Tendrá que establecer cuál fue la finalidad real del fichero, qué datos se trataron, de dónde procedían, durante cuánto tiempo se conservaron, quién tuvo acceso a ellos y, sobre todo, qué base jurídica podía amparar el tratamiento de información sobre tendencias u opiniones políticas. La Agencia recalca que sus actuaciones no prejuzgan que haya existido una infracción.

Interior insiste, por su parte, en que la relación tuvo una finalidad meramente consultiva, que su Oficina de Comunicación ha atendido a periodistas y medios sin discriminarlos y que las valoraciones del dosier no condicionaron su trabajo. Esa versión deberá convivir con el examen de Protección de Datos y con una evidencia difícil de rebajar a una cuestión semántica: el documento existe, tiene membrete ministerial y contiene valoraciones políticas individualizadas.

Cuando un mapa de medios deja de ser una simple agenda

En democracia, conocer a los interlocutores es normal; clasificarlos por su supuesta cercanía al poder resulta bastante más delicado. La burocracia puede llamarlo dosier, fichero, mapa de medios o documento de trabajo —el castellano administrativo tiene armarios enormes—, pero el debate de fondo sigue intacto: hasta dónde puede llegar una institución pública cuando observa a quienes, precisamente, tienen por oficio observar al poder.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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