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¿Cómo ardió el ferry de Palawan y dejó 5 muertos y 87 desaparecidos?

El ferry June Aster ardió frente a Coron con 134 personas a bordo. Hay cinco muertos y decenas de desaparecidos mientras sigue el rescate por mar.

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Resumen

  • El June Aster ardió cerca de Coron con 134 personas a bordo
  • El primer balance dejó 5 muertos, 42 rescatados y 87 desaparecidos
  • Una actualización elevó a 43 los rescatados y la búsqueda continúa

Un incendio de grandes dimensiones en el ferry MV June Aster ha dejado al menos cinco muertos y decenas de desaparecidos frente a la provincia filipina de Palawan. La primera cifra difundida por la Guardia Costera de Filipinas situaba en 87 las personas sin localizar, con 42 rescatados, después de que el barco quedara envuelto en llamas cuando se aproximaba a Coron durante la noche del miércoles 9 de septiembre.

El balance sigue abierto. Una actualización posterior elevó a 43 el número de supervivientes rescatados, por lo que las autoridades hablan ya de más de 80 personas todavía sin localizar y advierten de que las cifras pueden cambiar conforme avancen las operaciones. El manifiesto de navegación registraba 134 personas a bordo: 117 pasajeros y 17 tripulantes. Cinco fallecidos habían sido confirmados durante las primeras horas de la emergencia.

El June Aster había partido de Baseco, en Manila, con destino a Coron, uno de los enclaves turísticos más conocidos de Palawan, célebre por sus playas, lagunas y zonas de buceo. El incendio convirtió un trayecto habitual entre islas en una operación de rescate contrarreloj, con embarcaciones oficiales, pescadores y equipos locales buscando supervivientes en unas aguas donde las corrientes empezaron a desplazar tanto al barco como a quienes pudieron haber saltado al mar.

El fuego comenzó cerca de Coron y envolvió el ferry

La emergencia se declaró durante la tarde-noche del miércoles cuando el MV June Aster navegaba en las proximidades de Coron, en el oeste del archipiélago filipino. La Guardia Costera situó inicialmente el barco a unos 2,2 kilómetros de la costa. Las imágenes difundidas desde la zona mostraban buena parte de la embarcación cubierta por las llamas y una columna de humo visible desde larga distancia.

No fue un pequeño incendio contenido en una cubierta. El fuego alcanzó tal intensidad que los equipos de emergencia tuvieron dificultades para acceder al interior del ferry incluso después de reducirse las llamas. Horas más tarde todavía salía humo espeso de la estructura ennegrecida, mientras el calor acumulado y el riesgo de explosiones impedían revisar determinadas zonas.

El barco permaneció a flote, aunque dañado y desplazándose respecto al punto donde comenzó la emergencia. Las corrientes y el viento lo empujaron mar adentro durante la noche, complicando una búsqueda que ya era difícil: oscuridad, humo, mar abierto y decenas de personas cuyo paradero aún debía establecerse.

El manifiesto registraba 117 pasajeros y 17 tripulantes

La referencia utilizada por las autoridades para reconstruir lo ocurrido es el manifiesto del barco. Según la Guardia Costera filipina, estaban registradas 134 personas, de las cuales 117 eran pasajeros y 17 tripulantes.

Con esos datos llegó el primer balance: 42 rescatados, cinco fallecidos y 87 personas sin localizar. La propia Guardia Costera pidió cautela porque se trataba de información recopilada mientras la búsqueda continuaba.

Y ahí está uno de los matices importantes. En una emergencia marítima, desaparecido no significa necesariamente fallecido. Puede haber pasajeros recogidos por pequeñas embarcaciones cuyos datos todavía no hayan llegado al centro de coordinación, personas trasladadas directamente a distintos puntos de la costa o discrepancias que solo se resuelven al contrastar el manifiesto con los supervivientes identificados.

Una información posterior situó en 43 los rescatados. Entre ellos había dos ciudadanos chilenos, según los datos comunicados durante las primeras horas de la operación. El baile de una persona en el recuento parece pequeño frente a la magnitud del accidente, pero explica por qué Filipinas evita presentar todavía como definitiva la cifra exacta de desaparecidos.

La búsqueda se amplía por las corrientes y el viento

La prioridad está en encontrar a quienes pudieron abandonar el ferry mientras ardía. Para ello se han movilizado varias embarcaciones y otros medios de rescate, mientras los equipos emplean modelos de deriva para calcular hacia dónde pueden haber sido arrastradas las personas por las corrientes.

No es una cuestión menor. En el mar, unos pocos kilómetros cambian rápidamente el área de búsqueda. Viento, oleaje y corriente van dibujando sobre el agua una especie de mapa invisible; los equipos intentan reconstruirlo a partir del lugar y la hora en que comenzó el incendio. Las autoridades también mantenían medios aéreos preparados, condicionados por la meteorología.

Pescadores de la zona participaron asimismo en los primeros auxilios y en el traslado de supervivientes. En accidentes junto a comunidades costeras filipinas esta ayuda puede resultar decisiva: pequeñas embarcaciones llegan a puntos donde un buque de mayor tamaño tarda más en maniobrar. Primero sacar gente del agua, después poner nombres y números en orden. En esas primeras horas, casi siempre ocurre así.

Humo, calor y riesgo de explosiones dentro del June Aster

Uno de los grandes obstáculos está en el propio barco. Los rescatistas no pudieron acceder inmediatamente a todas sus dependencias debido al humo, las temperaturas extremas y el peligro de nuevas explosiones.

Esto también dificulta determinar cuántas personas permanecían dentro cuando el fuego se propagó. Parte de los pasajeros pudo abandonar la embarcación y otra parte pudo refugiarse inicialmente en sectores alejados de las llamas. Hasta que los equipos puedan inspeccionar el casco con seguridad, algunas respuestas seguirán necesariamente pendientes.

El ferry, además, se desplazó durante la noche desde la posición original del accidente. Para los equipos supone trabajar simultáneamente sobre dos escenarios: el propio MV June Aster y una superficie marítima cada vez mayor alrededor de Coron.

La causa del incendio todavía no está determinada

Las autoridades filipinas no han establecido públicamente una causa definitiva del fuego. La investigación deberá examinar el punto de origen, la rapidez con la que se propagaron las llamas, los sistemas contra incendios disponibles y la actuación seguida durante la evacuación.

También se revisarán aspectos relacionados con la seguridad de los pasajeros. La Guardia Costera ha señalado que investigará posibles infracciones y comprobará, entre otras cuestiones, si se respetaban las condiciones autorizadas de navegación y cómo se distribuyeron los chalecos salvavidas. Algunos supervivientes fueron encontrados sin ellos.

No hay, de momento, base sólida para atribuir el incendio a una avería concreta, una negligencia determinada o una sobrecarga. En las primeras horas después de una tragedia aparece el ruido inevitable de las versiones, y aquí conviene separar lo visible —un barco devastado por las llamas— de lo demostrado. El origen del incendio continúa bajo investigación.

Coron, un destino turístico conectado necesariamente por mar

El accidente ha ocurrido junto a una de las postales más reconocibles de Filipinas. Coron atrae a viajeros por sus arrecifes, pecios, lagunas de aguas transparentes y pequeños islotes calcáreos. Pero esa geografía que seduce al turismo también explica hasta qué punto el transporte marítimo resulta esencial.

Filipinas está formada por más de 7.600 islas. Millones de desplazamientos dependen de ferris y embarcaciones de pasajeros porque, fuera de los grandes corredores aéreos, el mar sigue funcionando como una inmensa red de carreteras. Manila, Palawan, Mindoro, Cebu y centenares de islas menores están conectadas por rutas que transportan personas, mercancías y vehículos.

Esa dependencia convive desde hace décadas con un problema conocido: la seguridad marítima. El país ha sufrido accidentes graves relacionados en distintos momentos con temporales, problemas de mantenimiento, exceso de pasajeros o controles insuficientes. Eso no permite anticipar la causa del incendio del June Aster, pero sí explica por qué cada nuevo siniestro reabre el debate sobre inspecciones, evacuación y cumplimiento de las normas.

El mar frente a Palawan sigue siendo una zona de búsqueda

La dimensión real de la tragedia todavía depende de lo que encuentren los equipos desplegados alrededor de Coron. El dato inicial de 87 desaparecidos debe entenderse como un balance provisional elaborado a partir del manifiesto y de los primeros supervivientes contabilizados. Cada rescate, cada identificación y cada embarcación que llega a tierra puede modificarlo.

Cinco personas han muerto, decenas han conseguido sobrevivir y muchas otras continúan sin localizar. Esa es, por ahora, la fotografía más precisa del incendio del MV June Aster. El casco quemado permanece como el centro visible del desastre; alrededor, sobre un mar que mueve continuamente las coordenadas, continúa la parte decisiva: encontrar a quienes todavía faltan.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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