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¿Qué dijo Cintora en Mañaneros 360 tras el choque entre el PP y RTVE?

Jesús Cintora responde al PP desde Mañaneros 360 tras las agresiones a reporteros de RTVE y reivindica la independencia de la televisión pública.

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Cintora en un video tv

Foto: Conocer el autor — captura de YouTube, CC BY 3.0 — vía Wikimedia Commons.

Resumen

  • Cintora rechazó en Mañaneros 360 que el PP cuestione su independencia
  • El choque llega tras agresiones sufridas por reporteros de RTVE en la calle
  • Feijóo y Ayuso endurecieron después sus críticas contra la televisión pública

Jesús Cintora ha situado a Mañaneros 360 en el centro de una nueva tormenta política alrededor de RTVE. El periodista respondió desde el programa de La 1 a las palabras del diputado del PP Jaime de los Santos, que había mostrado su apoyo a los trabajadores de la corporación pero añadió que estaban, a su juicio, demasiado condicionados por la presidencia y la dirección de la radiotelevisión pública. Cintora rechazó de plano esa interpretación: aseguró que nadie condiciona su trabajo y reivindicó la autonomía con la que prepara el espacio.

La discusión no nació en el vacío. Llegó después de varios incidentes sufridos por profesionales de RTVE mientras cubrían movilizaciones relacionadas con la crisis de Ceuta. Un reportero de Mañaneros 360 fue empujado, escupido y zarandeado durante uno de esos momentos de tensión y llegó a perder el micrófono en el forcejeo. Ahí está el núcleo de la polémica: mientras crece la hostilidad contra algunos periodistas en la calle, también arrecia la batalla política sobre la televisión pública. Una mezcla poco tranquilizadora.

Cintora responde al PP desde Mañaneros 360

El episodio más directo se produjo el viernes 4 de septiembre. Jaime de los Santos había expresado su apoyo a los profesionales de RTVE, aunque introdujo una crítica a la dirección al considerar que estaban excesivamente “manoseados”. El término cayó en el plató como una piedra sobre una mesa de cristal y provocó la respuesta inmediata de Cintora.

El presentador contestó que a él no lo “manosea” nadie y cuestionó que una declaración destinada a respaldar a los periodistas incorporase al mismo tiempo una sospecha sobre su independencia. Su argumento fue bastante sencillo: levantarse de madrugada, preparar escaleta, contenidos y entrevistas no encaja demasiado bien, según explicó, con la imagen de profesionales esperando instrucciones políticas junto a la máquina de café.

El debate fue más allá del propio presentador. Colaboradores del programa interpretaron esas palabras como una descalificación de la autonomía profesional de quienes trabajan en la cadena pública. Puede discutirse la línea editorial de RTVE —faltaría más en una democracia—, pero otra cosa distinta es presentar a sus periodistas como piezas mecánicas manejadas desde un despacho. Crítica y deslegitimación no son exactamente lo mismo, aunque en tiempos de trincheras televisivas ambas cosas suelen viajar en el mismo vagón.

Las agresiones a periodistas cambian el contexto

La gravedad del enfrentamiento se entiende mejor mirando lo ocurrido apenas unos días antes. Durante las concentraciones convocadas en apoyo a Ceuta se produjeron episodios de hostilidad hacia profesionales de distintas cadenas. En el caso de RTVE, uno de los reporteros de Mañaneros 360 sufrió agresiones mientras informaba desde la calle; otro equipo vinculado a Malas Lenguas también vivió momentos de intimidación.

No es una cuestión menor. Un periodista con un micrófono puede caer mejor o peor, trabajar para un medio público, privado o para el canal que uno jamás sintonizaría ni bajo amenaza de avería del mando. Pero agredir a quien está informando cruza una frontera bastante menos sofisticada que cualquier debate sobre sesgos editoriales.

La libertad de prensa tiene precisamente esa incómoda característica: protege también al periodista que disgusta. No exige simpatía, solo que pueda hacer su trabajo sin recibir empujones, escupitajos o amenazas. El resto pertenece a la discusión pública, que para eso existen los argumentos, las críticas y, cuando llega la noche, hasta el botón de apagar el televisor.

Feijóo y Ayuso entran en la polémica sobre RTVE

La tensión continuó el sábado 5 de septiembre. Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso volvieron a cargar públicamente contra RTVE durante un acto político. Ayuso utilizó la expresión “televisión del régimen”, mientras Feijóo acusó al entorno gubernamental de disponer de instituciones y de una opinión pública sincronizada a su favor.

Cintora respondió esta vez desde Malas Lenguas Noche. Consideró irresponsable mantener ese señalamiento contra TVE justo después de los incidentes sufridos por sus profesionales. Hizo, eso sí, una distinción relevante: criticar una televisión pública es legítimo; alimentar permanentemente la idea de que sus periodistas forman parte de una maquinaria política ya pertenece a un terreno bastante más inflamable.

El presentador volvió además a invitar a Feijóo a acudir al programa para defender personalmente sus acusaciones. Una salida televisivamente eficaz: menos discursos sobre periodistas ausentes y más preguntas delante de una mesa. La vieja costumbre de hablar cara a cara aún no ha sido oficialmente declarada patrimonio histórico.

Qué es Mañaneros 360 y quién lo presenta

La polémica llega cuando Mañaneros 360 acaba de abrir una nueva etapa en La 1. Jesús Cintora se incorporó como presentador titular el 24 de agosto, compartiendo el espacio con Adela González y un equipo en el que también figuran Miriam Moreno y Ane Ibarzabal.

El programa combina actualidad, sucesos, asuntos sociales y debate político, con conexiones en directo y colaboradores en plató. Su emisión ocupa buena parte de la mañana de La 1 y constituye una de las piezas con las que RTVE intenta consolidar el crecimiento conseguido en esa franja durante las últimas temporadas.

Cintora ya llegaba con un perfil editorial reconocible por su trabajo en Malas Lenguas. Su incorporación no pretendía precisamente convertir Mañaneros 360 en una pecera silenciosa. Desde el estreno ha colocado la política nacional en primer plano, con especial atención al Gobierno, al Partido Popular y a las controversias institucionales que dominan la agenda.

Las audiencias explican también el ruido

Hay otro elemento que ayuda a comprender por qué cada frase pronunciada en estos programas genera tanta repercusión: La 1 atraviesa una etapa competitiva en las mañanas. RTVE informó en agosto de un 15,4% de cuota media para la franja matinal de la cadena, que ascendía al 16,7% durante los días laborables coincidiendo con sus principales espacios de actualidad.

En el primer bloque de Mañaneros 360, la corporación comunicó una cuota del 15,3% y alrededor de 456.000 espectadores de media durante agosto. Son cifras que convierten el programa en algo más que un debate televisivo para iniciados. Cuando una franja gana audiencia, también gana influencia. Y donde hay influencia aparece la política, normalmente sin llamar antes a la puerta.

Por eso el enfrentamiento alrededor de Cintora importa más allá de una frase llamativa. Está en juego el viejo debate sobre qué debe ser una televisión pública, cómo garantizar su pluralidad y hasta dónde pueden llegar los partidos al criticarla sin desacreditar de paso a todos los trabajadores que hay dentro.

RTVE, la política y una discusión que no termina

La discusión sobre la independencia de RTVE viene de lejos y probablemente sobrevivirá a gobiernos, directores y presentadores. Cada partido que llega a la oposición descubre con admirable puntualidad los defectos de la televisión pública; cada Gobierno suele contemplarla con una serenidad algo mayor. Tradición española. Casi patrimonio inmaterial.

Eso no convierte a RTVE en inmune a la crítica. Una cadena financiada con dinero público debe soportar más escrutinio, no menos: sobre su pluralidad, contratación, elección de colaboradores, tratamiento de las noticias y separación entre información y opinión. Precisamente por ser pública.

Pero ese escrutinio pierde fuerza cuando deriva en etiquetas generales sobre periodistas supuestamente obedientes a un partido, sobre todo después de episodios de violencia en la calle. El desacuerdo político puede ser feroz. La frontera razonable sigue estando en no convertir al reportero en representante físico del Gobierno al que alguien desea protestar.

Mañaneros 360 ha quedado así metido de lleno en una batalla que supera su propia escaleta. Cintora defiende su independencia, el PP mantiene una crítica severa hacia la gestión y orientación de RTVE y, mientras unos y otros discuten sobre quién controla qué, los profesionales enviados a la calle continúan haciendo algo bastante menos teórico: acercarse a donde están ocurriendo las cosas y encender la cámara.

Una televisión pública bajo el foco político

El episodio deja dos debates unidos, pero conviene no confundirlos. Uno se refiere a la necesaria vigilancia sobre la independencia de RTVE y al derecho de cualquier partido a cuestionar sus contenidos. El otro afecta a la seguridad y legitimidad profesional de los periodistas que trabajan para la cadena. Mezclarlos convierte una discusión democrática perfectamente válida en barro.

Cintora ha elegido responder sin demasiados rodeos y Mañaneros 360 se ha convertido en uno de los escenarios principales de esa pugna. El ruido probablemente continuará. Lo importante, cuando se apagan los focos del plató, es algo bastante elemental: que la televisión pública pueda ser criticada con dureza y que sus periodistas puedan trabajar sin convertirse por ello en una diana.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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