Economía
¿Por qué el diésel aún domina el mercado de coches usados en España?
El diésel conserva casi la mitad del mercado de coches usados en España, pese al auge eléctrico y al lento rejuvenecimiento del parque móvil.

Resumen
- El diésel concentra el 48% de las ventas de coches usados en España
- Los vehículos de más de 15 años superan el 40% de las transferencias
- El eléctrico usado crece con fuerza, pero aún parte de cifras pequeñas
El coche eléctrico gana titulares, los híbridos enchufables crecen a doble dígito y el mercado nuevo acelera su transformación, pero cuando un español compra un automóvil de segunda mano todavía se encuentra, con mucha frecuencia, frente a un diésel. En agosto de 2026, el gasóleo concentró el 48% de las operaciones de turismos usados en España. Casi uno de cada dos.
Conviene aclarar una cifra que puede inducir a error: las 155.532 unidades registradas en agosto corresponden al conjunto de turismos y todoterrenos de ocasión vendidos, no únicamente a los diésel. Sobre ese mercado total, una cuota del 48% equivale a alrededor de 74.655 vehículos diésel. Las ventas de usados crecieron un 6,1% respecto al mismo mes de 2025 y, por cada coche nuevo, se comercializaron 1,5 de segunda mano.
La fotografía tiene algo de paradoja española. El mercado corre hacia la electrificación por un carril mientras buena parte del parque real circula por otro, bastante más viejo, con olor a gasóleo y muchos kilómetros en el contador. No es que el diésel esté recuperando terreno. De hecho, lo pierde. Pero lo hace despacio.
El diésel sigue siendo el rey del coche de ocasión
Entre enero y agosto de 2026, las ventas de coches diésel usados acumulan una caída interanual del 3%. La gasolina, mientras tanto, apenas avanza un 0,2%. Aun así, entre ambos combustibles tradicionales continúan absorbiendo la inmensa mayoría de las compraventas de segunda mano.
En agosto se transfirieron 55.683 coches de gasolina, un 3,5% más que un año antes. El diésel se mantuvo prácticamente estable durante el mes y conservó ese contundente 48% de cuota. El mercado español no está volviendo al gasóleo; sencillamente, todavía tiene muchísimo gasóleo que vender.
Ahí está buena parte de la explicación. Los vehículos que llegan al mercado de ocasión reflejan lo que España compró durante los últimos diez, quince o veinte años, épocas en las que los motores diésel dominaban las matriculaciones, especialmente entre quienes hacían muchos kilómetros. Cambiar esa enorme bolsa de automóviles lleva tiempo. Mucho más que cambiar el catálogo de un concesionario.
Un mercado de segunda mano que sigue envejecido
El combustible es solo media historia. La otra mitad aparece al mirar el calendario. La edad media del turismo usado vendido en España es de 11 años. Cuando la compraventa se produce directamente entre particulares alcanza los 15 años, y este canal representa más de seis de cada diez operaciones.
Es decir, buena parte del mercado real no está formada por seminuevos relucientes con pantallas gigantes, sino por coches nacidos hace más de una década, cuando Android Auto todavía sonaba a ciencia ficción para muchos conductores. Esa antigüedad ayuda a entender por qué el mapa de combustibles del usado se parece tan poco al de los concesionarios de vehículos nuevos.
Los vehículos con más de 15 años protagonizaron 64.382 operaciones en agosto, un 5,1% más que un año antes, y continúan representando más del 40% de las ventas. Es probablemente el dato que mejor explica la resistencia del diésel: cuanto más envejecido está el mercado, mayor es el peso de las tecnologías que dominaban las matriculaciones de hace una década y media.
Eso sí, empieza a abrirse una grieta. Los coches usados de hasta cinco años fueron precisamente los que más empujaron el mercado en agosto: sus operaciones crecieron un 13,5% y ya representan el 26,3% del total. El rejuvenecimiento existe, pero todavía convive con una enorme segunda vida de automóviles veteranos.
El coche eléctrico usado crece mucho, pero parte desde muy abajo
Los porcentajes de los coches electrificados impresionan bastante más que sus cifras absolutas. Las ventas de eléctricos puros usados crecieron un 32,6% en agosto, hasta 2.565 unidades. Los híbridos enchufables avanzaron todavía más, un 52,5%, y alcanzaron las 4.976 operaciones.
Entre enero y agosto se vendieron 24.374 eléctricos puros de ocasión, un 40,6% más, mientras los híbridos enchufables sumaron 41.741 unidades, con un incremento del 48%. Es un crecimiento evidente y sostenido, pero hay que poner la lupa junto al porcentaje: los modelos con enchufe todavía suponen alrededor del 5% del mercado usado.
No hay contradicción. Una tecnología puede crecer al 40% y continuar siendo minoritaria cuando parte de volúmenes pequeños. El diésel vive justo el fenómeno contrario: retrocede desde una base enorme, formada por millones de vehículos acumulados durante años.
Los coches más jóvenes empiezan a cambiar la mezcla
El avance de los electrificados coincide con el tirón de los usados recientes. No es casual. La oferta de eléctricos e híbridos enchufables es mucho más joven que la gigantesca cantera de turismos diésel existente en España.
También están ayudando otros canales. Durante los ocho primeros meses de 2026, las operaciones procedentes de importaciones crecieron un 27,4%, mientras las ventas de automóviles provenientes de flotas de alquiler avanzaron un 15,5%. Ambas vías aportan al mercado vehículos relativamente recientes y ayudan a explicar el mayor dinamismo de los coches de hasta cinco años.
El resultado es un mercado partido en dos tiempos. Por un lado, crece una capa moderna de vehículos recientes, electrificados y procedentes de flotas o importación. Por otro, permanece una masa enorme de automóviles veteranos que circulan, se venden, cambian de propietario y vuelven a circular.
Comprar un coche usado también se ha encarecido
Ni siquiera recurrir a un vehículo veterano garantiza encontrar una ganga. El precio medio de un turismo usado alcanzó los 13.466 euros en agosto, un 3,4% más que doce meses antes. En los ocho primeros meses de 2026, la media se situó en 13.416 euros, también con un incremento del 3,4%.
Y aquí aparece otro detalle incómodo: son precisamente los coches antiguos los que más están empujando los precios. Los turismos con más de ocho años se encarecieron un 6,7% interanual, hasta alcanzar un precio medio de 11.146 euros. Este grupo representa el 63,8% de las transferencias registradas durante agosto.
El coche viejo, por tanto, no solo continúa teniendo un peso enorme. También cuesta más. A veces bastante más de lo que sugeriría su matrícula.
En el extremo inferior del mercado, los vehículos vendidos por menos de 6.000 euros representan todavía el 44% de las operaciones, una señal bastante clara de hasta qué punto la segunda mano continúa funcionando como puerta de entrada al automóvil para numerosos hogares. Al otro lado, los coches superiores a 28.000 euros ya suponen el 11,8% de las ventas. El concepto de coche usado engloba mundos cada vez más distintos.
Más de 1,45 millones de coches usados vendidos en 2026
Entre enero y agosto, España contabilizó 1.452.851 turismos y todoterrenos de ocasión, un 2,8% más que durante el mismo periodo de 2025. No estamos, pues, ante un mercado residual condenado a desaparecer bajo la avalancha del vehículo nuevo. Al contrario: la segunda mano mueve un volumen enorme y condiciona directamente la velocidad con la que se renueva el parque español.
Ese volumen ayuda también a entender por qué las transformaciones parecen lentas. Las matriculaciones nuevas pueden modificar su reparto tecnológico con relativa rapidez; el parque usado arrastra millones de coches comprados en otras épocas. La electrificación entra por arriba y tarda años en filtrarse hacia abajo.
El viejo diésel sigue pasando de un conductor a otro. Un coche de cuatro años se convierte en uno de ocho, después en uno de doce y quizá termine vendido entre particulares con quince o diecisiete años. Es una larga cadena de segundas vidas que ningún cambio de tendencia en las matriculaciones nuevas puede borrar de golpe.
El diésel pierde terreno, pero su herencia pesa toneladas
El 48% registrado en agosto no significa que España esté redescubriendo las virtudes del motor diésel. Los datos dicen justamente lo contrario: su cuota se erosiona y sus ventas acumuladas retroceden. Lo extraordinario es la lentitud del proceso.
Mientras los eléctricos e híbridos enchufables avanzan con fuerza desde cifras pequeñas, millones de coches de combustión continúan formando la materia prima del mercado de ocasión. Y sobre todo los más antiguos. De ahí esa escena aparentemente contradictoria de 2026: concesionarios llenos de electrificados nuevos y un mercado de segunda mano donde casi uno de cada dos coches vendidos todavía funciona con gasóleo.
El cambio está llegando, pero el parque automóvil se mueve como un transatlántico, no como una bicicleta. Y 155.532 coches usados vendidos solo en agosto recuerdan el tamaño del barco.

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