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¿Cuánto ruido hace Madring? Valdebebas denuncia picos de hasta 109 dB

Las pruebas de Madring dejan picos de 109 dB en Valdebebas y avivan la polémica por el ruido junto a las viviendas antes de la F1 de Madrid.

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formula 3 en el madring

Las primeras pruebas intensivas en Madring, el nuevo circuito que estrenará la Fórmula 1 en Madrid en septiembre, han convertido en números lo que desde hace meses era una preocupación recurrente entre los vecinos de Hortaleza y Valdebebas. Una medición realizada por la plataforma Stop Fórmula 1 Madrid durante los ensayos de Fórmula 3 registró una media de 102,7 dBA, máximos de 107,7 y un pico de 109,1 decibelios junto a viviendas próximas al trazado.

El dato es llamativo, pero necesita contexto. La medición fue realizada por la plataforma contraria al proyecto y no procede de un control oficial del Ayuntamiento ni ha sido verificada de forma independiente. Al mismo tiempo, el Consistorio sostiene que los test estaban expresamente autorizados y podían superar temporalmente los límites ordinarios de ruido porque forman parte de las comprobaciones técnicas necesarias para homologar el circuito. La polémica, por tanto, no está tanto en que los coches hagan ruido —difícil sorpresa tratándose de monoplazas— como en cuánto llega ese ruido hasta las casas y qué ocurrirá cuando Madring funcione a pleno rendimiento.

Los vecinos miden 109,1 decibelios junto al circuito

La medición difundida por Stop Fórmula 1 Madrid se realizó durante la mañana del lunes 24 de agosto, a las 10.52 horas, a la altura del número 14 de la calle Francisco Umbral, uno de los puntos residenciales especialmente próximos al circuito. Los coches que rodaban eran monoplazas de Fórmula 3, empleados durante dos jornadas de pruebas previas al estreno oficial.

Según los valores aportados por la plataforma, el sonómetro marcó una media de 102,7 dBA durante la grabación, alcanzó máximos de 107,7 y llegó puntualmente a 109,1. Son cifras muy elevadas para un entorno urbano residencial y explican el enfado de quienes llevan meses advirtiendo de la proximidad entre las viviendas y una instalación diseñada, precisamente, para que coches de competición aceleren a fondo.

La comparación realizada por los vecinos parte de los 55 dBA establecidos como valor de referencia diurno y vespertino para determinadas áreas residenciales en la normativa acústica municipal. De ahí surge la frase que se ha convertido en el centro de la polémica: el ruido se habría percibido aproximadamente 27 veces más fuerte.

Aquí conviene afinar, porque los decibelios utilizan una escala logarítmica y una simple división conduce directamente al barranco. No significa que 109 decibelios sean literalmente el doble de 55 ni que 102,7 sea «27 veces el límite» en términos aritméticos. Según el cálculo difundido por la plataforma, la diferencia entre 102,7 y 55 dBA equivale a una intensidad energética decenas de miles de veces superior y, trasladada a percepción sonora, aproximadamente esas 27 veces.

El límite de 55 dBA tampoco cuenta toda la historia

La Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica de Madrid fija para las áreas de predominio residencial un límite de 55 dBA durante el día y la tarde y de 45 durante la noche. La propia regulación municipal establece, sin embargo, criterios técnicos para evaluar su cumplimiento y contempla un margen de cinco decibelios en determinadas comprobaciones.

Y, sobre todo, existe otra circunstancia relevante en este caso: las pruebas realizadas en Madring no estaban funcionando como una actividad cotidiana sometida sin más al límite ordinario. Se trataba de ensayos técnicos vinculados a la homologación del nuevo circuito madrileño.

El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, aseguró que los ensayos cuentan con licencia municipal y con autorización de la Dirección General de Sostenibilidad respecto a los niveles acústicos. Según la versión del Consistorio, las jornadas del lunes y el martes estaban autorizadas expresamente para superar esos umbrales porque tenían una finalidad técnica vinculada a la homologación.

Es una distinción que rebaja una afirmación jurídica demasiado rotunda —no puede concluirse simplemente que se estuviera infringiendo el límite legal—, pero no hace desaparecer el problema físico. El ruido medido junto a las viviendas sigue siendo el ruido medido, con independencia del papel administrativo que permita producirlo durante unas horas.

El Ayuntamiento asegura que la Fórmula 1 sonará menos

Carabante ha defendido además que estas pruebas representan un escenario acústico especialmente desfavorable. Según explicó, los monoplazas utilizados en Fórmula 3 generan más ruido que los actuales coches de Fórmula 1 y alrededor de 30 vehículos participaron en los ensayos.

El Ayuntamiento sostiene por ello que durante el Gran Premio el impacto sonoro será inferior al registrado en estas jornadas. Es una afirmación relevante, aunque septiembre ofrecerá el examen verdaderamente comparable: una cosa es una sesión de homologación y otra un fin de semana completo con entrenamientos, categorías de apoyo, clasificación y carrera, además del público y toda la maquinaria logística que acompaña a un gran premio.

Dos días de pruebas para homologar un circuito nuevo

Las sesiones de Fórmula 3 del 24 y 25 de agosto tienen precisamente esa función. Antes de que la Fórmula 1 convierta Madring en escenario mundial, la pista debe demostrar que funciona también cuando deja de ser una sucesión de planos, barreras y renders relucientes y aparecen treinta coches buscando el límite.

Se comprueban procedimientos de seguridad, funcionamiento de los puestos de comisarios, accesos, escapatorias, operativa de pista y respuesta ante incidentes. No ha sido un ensayo particularmente silencioso, desde luego. Tampoco estaba pensado para serlo.

Madring tiene las viviendas como vecino inmediato

El debate acústico no apareció esta semana por generación espontánea. Forma parte de la discusión sobre Madring prácticamente desde que el proyecto comenzó a tomar forma. El trazado combina zonas del recinto de Ifema con sectores urbanos próximos a Valdebebas, Las Cárcavas y Hortaleza, donde algunas viviendas quedan a muy poca distancia de la actividad del circuito.

Esa geografía importa. El sonido no cae sobre una maqueta vacía: rebota en fachadas, atraviesa calles y llega a terrazas, dormitorios y zonas comunes. El recorrido tiene 5,4 kilómetros y 22 curvas y combina tramos urbanos con sectores construidos específicamente para la competición. Uno de sus elementos emblemáticos será La Monumental, una gran curva peraltada que pretende convertirse en la postal televisiva del circuito. La velocidad máxima prevista ronda los 300 kilómetros por hora.

Bonito para la cámara aérea. Algo menos abstracto cuando el circuito está detrás de tu ventana.

Las asociaciones vecinales llevan tiempo señalando precisamente el ruido, junto con la movilidad, las obras y el impacto ambiental, como uno de los puntos más delicados del proyecto. La proximidad explica que una medición en una sola calle haya adquirido tanta relevancia: no se está discutiendo el sonido en el interior de un autódromo aislado, sino cuánto de ese sonido alcanza una zona habitada.

De las previsiones a los sonómetros

Antes incluso de estas pruebas ya existían advertencias sobre el impacto acústico del Gran Premio. La organización ha encargado estudios para medir durante el desarrollo del evento aspectos como ruido, vibraciones, calidad del aire y temperatura, incluidos controles próximos a viviendas.

El interés de esas mediciones será considerable porque permitirán comparar los modelos previos con la realidad. Y la realidad, en cuestiones acústicas, suele tener poca afición por los PowerPoint.

También hay medidas físicas previstas para limitar la propagación del ruido, desde la propia configuración del terreno hasta gradas y elementos que pueden funcionar parcialmente como barreras acústicas. El trazado, además, fue modificado durante su desarrollo para aumentar la separación respecto a algunas viviendas.

Eso no significa que el resultado final esté resuelto. El comportamiento del sonido depende del punto de emisión, la distancia, la topografía, los obstáculos, el tráfico simultáneo y hasta las condiciones atmosféricas. Una medición aislada puede advertir de un problema; una campaña acústica completa permite saber su dimensión real.

La batalla de Madring también se libra en los tribunales

Stop Fórmula 1 Madrid mantiene su oposición al proyecto y ha impulsado acciones contra decisiones urbanísticas y autorizaciones relacionadas con el circuito. Las mediciones de esta semana añaden munición a un conflicto que lleva tiempo atravesando despachos administrativos, asociaciones vecinales y juzgados.

Conviene separar, no obstante, tres cuestiones que a menudo terminan mezcladas. Una es si Madring cuenta con las autorizaciones necesarias para realizar determinadas actividades ruidosas. Otra, diferente, es cuál será el impacto acústico real del Gran Premio sobre las viviendas. Y una tercera, más política que técnica, es qué nivel de molestia considera aceptable una ciudad a cambio de acoger un acontecimiento internacional de esta dimensión.

Madrid ha apostado con fuerza por la Fórmula 1. El Gran Premio se disputará del 11 al 13 de septiembre de 2026 y el acuerdo permite mantener la cita en la capital hasta, al menos, 2035. La organización presenta la carrera como una gran operación deportiva, turística y económica; sus detractores recuerdan que la factura de un gran evento no se mide únicamente en euros.

El verdadero examen llegará en septiembre

Los 109,1 decibelios registrados por Stop Fórmula 1 Madrid son un aviso serio, pero todavía no constituyen por sí solos una radiografía definitiva del impacto de Madring. Proceden de una medición vecinal concreta realizada durante unas pruebas de Fórmula 3 y el Ayuntamiento sostiene que esas sesiones estaban autorizadas para superar temporalmente los límites ordinarios.

Eso no convierte el ruido en imaginario. Los valores registrados muestran hasta qué punto puede sentirse la actividad del circuito en su entorno inmediato y explican que la contaminación acústica se haya colocado, antes incluso de la primera carrera, entre los asuntos más incómodos del proyecto.

El Consistorio asegura que la Fórmula 1 producirá menos ruido que estas pruebas. Los vecinos tienen sus sonómetros y bastantes dudas. Entre ambas versiones queda septiembre, cuando Madring deje de ensayar y empiece de verdad. Entonces ya no habrá simulaciones: habrá coches, casas a pocos metros y datos suficientes para saber cuánto cuesta, en decibelios, llevar un gran premio al barrio.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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