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¿Por qué los monitores de PC empiezan a mostrar publicidad en Windows?

LG ha llevado publicidad al escritorio mediante software ligado a sus monitores y abre el debate sobre el control, los permisos y Windows 11.

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los monitores de PC

Comprar un monitor, conectarlo al ordenador y descubrir después una ventana publicitaria en Windows ya no es una hipótesis salida de una sobremesa especialmente pesimista. Algunos monitores de LG han provocado la instalación automática de una aplicación del fabricante en ordenadores con Windows, y esa aplicación llegó a mostrar promociones de McAfee y de otros programas. La polémica ha obligado a intervenir a Microsoft y ha abierto una discusión bastante más interesante que el anuncio concreto: hasta dónde puede llegar el fabricante de un periférico después de que el cliente ya haya pagado por él.

Hay, eso sí, una precisión importante. El monitor no está insertando anuncios directamente sobre la imagen del PC, como si una pancarta apareciera encima de Excel o de un videojuego. En el caso documentado de LG, determinados modelos activaban mediante los mecanismos de Windows la descarga de LG Monitor App Installer, una aplicación asociada al dispositivo. Era este programa el que mostraba las promociones. El detalle técnico cambia la forma, aunque quizá no tanto la sensación del usuario: compras una pantalla y, al enchufarla, entra software por una puerta que probablemente ni sabías que existía.

Cómo puede un simple monitor instalar una aplicación en Windows

Windows dispone desde hace años de un sistema pensado para facilitar la vida al usuario y a los fabricantes. Cuando se conecta un periférico compatible, el sistema operativo puede reconocerlo, descargar sus controladores y obtener desde Microsoft Store una aplicación asociada al dispositivo. Sobre el papel tiene bastante sentido: una impresora puede necesitar su herramienta de escaneado, una cámara determinadas funciones y un monitor un programa para calibrar la pantalla o modificar ajustes sin pelearse con cuatro diminutos botones escondidos bajo el marco.

Microsoft contempla que determinadas aplicaciones vinculadas a un dispositivo puedan instalarse automáticamente la primera vez que este se conecta. Para que el mecanismo funcione deben cumplirse ciertas condiciones, entre ellas la configuración de Windows, la conexión a Internet o el acceso a Microsoft Store. Lo llamativo es que la instalación puede producirse sin una advertencia especialmente visible para el usuario. Una comodidad diseñada para que el hardware funcione al instante puede convertirse, con bastante facilidad, en algo muy distinto.

Ese mecanismo es el que convirtió a determinados monitores LG en algo más que una pantalla. LG Monitor App Installer podía llegar al equipo mediante la infraestructura de Windows asociada al hardware y arrancar junto con el sistema. La aplicación sirve para ofrecer programas relacionados con las funciones del monitor, pero durante la polémica también mostró una promoción de 30 días de McAfee, es decir, publicidad para un producto ajeno a la función esencial de la pantalla.

Las pruebas realizadas sobre el comportamiento del programa llegaron a detectar el anuncio de McAfee en 31 de 32 arranques consecutivos. También aparecieron, con menor frecuencia, recomendaciones de herramientas de LG como Switch, Calibration Studio o Dual Controller. No era un banner perdido en un menú que nadie visita: era una ventana emergente en el escritorio. Para quien acaba de comprar un monitor, la sutileza comercial es mejorable.

LG retiró el anuncio de McAfee tras intervenir Microsoft

La reacción llegó hasta Microsoft. Pavan Davuluri, responsable de Windows y dispositivos, confirmó que la compañía había hablado con LG y que el fabricante aceptó desactivar la ventana emergente de McAfee. La promoción concreta, por tanto, fue retirada.

LG ha insistido en una distinción que conviene respetar: McAfee no se instalaba automáticamente. Según la compañía, el antivirus solo podía instalarse después de que el usuario aceptara expresamente la propuesta. Una cosa era recibir la publicidad y otra instalar el producto anunciado. Tras las críticas, LG aseguró además que dejaría de recomendar McAfee y otras aplicaciones de terceros mediante su instalador y que este pasaría a depender de la elección del usuario.

La aclaración es relevante, pero no borra el origen de la controversia. El asunto no consistía únicamente en saber si McAfee terminaba instalado, sino en que una aplicación del fabricante pudiera aparecer en Windows al conectar un monitor y utilizarse después como escaparate promocional.

Aquí está el pequeño elefante luminoso en mitad del escritorio. Una herramienta automática creada para simplificar la instalación de software relacionado con el hardware puede ser útil; convertida en canal comercial, cambia de naturaleza. El cliente ya no recibe solamente aquello que necesita para utilizar lo que ha comprado. Recibe también aquello que alguien ha decidido intentar venderle después.

No todos los fabricantes están haciendo lo mismo

La polémica se extendió rápidamente a otras marcas, especialmente Alienware y Dell, pero conviene separar los casos comprobados del ruido que genera Internet cuando una historia empieza a rodar cuesta abajo.

Dell aclaró que Alienware Command Center funciona mediante instalación voluntaria desde febrero de 2025 y requiere el consentimiento explícito del usuario. La empresa también negó que su aplicación muestre publicidad de McAfee o ventanas emergentes de terceros. Algunas informaciones que inicialmente relacionaban Alienware con prácticas equivalentes fueron posteriormente corregidas.

No puede afirmarse, por tanto, que exista ya una especie de alianza universal de fabricantes dispuestos a llenar de anuncios todos los monitores de PC. El caso verificable que ha disparado la alarma es LG, y lo verdaderamente significativo es que Windows dispone de una infraestructura capaz de facilitar comportamientos similares si otros fabricantes decidieran aprovecharla de esa manera.

Entre los modelos LG citados en pruebas y testimonios de usuarios aparecen distintas pantallas UltraGear y UltraFine, entre ellas las 34GX900A-B, 45GX950-B.AEU, 32GS95UE-B, 39GX950B, 27GP83B-B, 27GN800 y 27GN850-B. No se trata de una relación oficial y exhaustiva de LG, sino de modelos señalados a partir de pruebas y experiencias publicadas, por lo que no debe interpretarse como una lista completa de dispositivos afectados.

De las Smart TV al escritorio: una frontera cada vez más borrosa

La inquietud tiene otro origen, más grande y bastante visible en cualquier salón. Las televisiones inteligentes llevan años evolucionando desde aparatos que simplemente reproducían contenidos hacia plataformas conectadas con aplicaciones, recomendaciones, medición de uso y publicidad. El televisor se compra una vez, pero su pantalla puede seguir produciendo ingresos durante años.

Los monitores inteligentes están recorriendo un camino parecido. Modelos con sistemas como webOS, Tizen o Google TV pueden ejecutar aplicaciones y servicios de streaming sin necesidad de encender el ordenador. Son, en la práctica, híbridos entre monitor y Smart TV. Resultan cómodos. También heredan parte de la economía de las televisiones conectadas, donde la interfaz ya no es siempre un espacio comercialmente neutro.

El salto tiene importancia porque el monitor tradicional ocupaba hasta ahora un lugar bastante aburrido —y bendito aburrimiento— dentro del ordenador. Recibía una señal, la convertía en píxeles y poco más. No necesitaba saber qué querías comprar, ni sugerirte antivirus, ni convertirse en una plataforma de servicios.

Ahora esa línea se difumina. Aplicaciones asociadas al hardware, cuentas en la nube, telemetría, actualizaciones, tiendas y sistemas operativos completos ofrecen funciones legítimas, pero también permiten que una pantalla deje de comportarse como un producto terminado y empiece a parecerse a un servicio permanente.

El problema no es un anuncio: es quién controla el dispositivo

Un anuncio de McAfee puede resultar irritante, pero desaparecer en segundos. La cuestión de fondo dura bastante más. Cuando alguien compra un dispositivo físico suele asumir, con cierta inocencia vintage, que el producto pertenece al comprador y no al departamento comercial del fabricante.

El software conectado ha erosionado esa vieja idea. Teléfonos, televisores, coches, impresoras y electrodomésticos dependen cada vez más de aplicaciones, servidores y actualizaciones posteriores a la venta. El hardware sigue en casa, encima de la mesa, frío y tangible; una parte creciente de su comportamiento, sin embargo, continúa bajo control del fabricante.

En el caso de LG, la discusión es especialmente incómoda porque Microsoft diseñó la instalación automática de aplicaciones asociadas a dispositivos como una comodidad. Que esa tubería pueda transportar después publicidad muestra un problema clásico de la tecnología moderna: una función útil puede convertirse en una oportunidad comercial simplemente porque técnicamente existe la posibilidad de hacerlo.

Y hay otra cuestión, la del consentimiento. Pulsar durante la instalación de Windows una opción genérica de ajustes recomendados difícilmente equivale, para un usuario corriente, a comprender que meses después la conexión de un nuevo monitor puede desencadenar la descarga automática de una aplicación del fabricante. Jurídicamente y técnicamente pueden existir permisos. Desde la experiencia cotidiana, la escena se parece bastante más a abrir una puerta creyendo que entra el técnico y descubrir detrás a un vendedor.

Se puede impedir la instalación automática, aunque no debería ser una excursión

Windows permite bloquear este comportamiento, pero las soluciones más contundentes no están precisamente colocadas bajo un enorme botón que diga «mi monitor solo debe ser un monitor».

En las ediciones profesionales de Windows puede utilizarse el Editor de directivas de grupo para activar una política que impide la descarga automática de aplicaciones asociadas a dispositivos. También es posible desinstalar LG Monitor App Installer si ya está presente y evitar que se ejecute durante el inicio.

Conviene evitar remedios desproporcionados como deshabilitar por completo Microsoft Store salvo que exista una necesidad muy concreta, porque hacerlo también afecta a otras aplicaciones y actualizaciones legítimas. El problema no debería resolverse convirtiendo Windows en un pequeño búnker porque un monitor ha descubierto la publicidad.

La situación, además, ha cambiado desde que estalló la polémica. LG retiró la promoción de McAfee, Microsoft intervino y la compañía aseguró posteriormente que no continuará utilizando el instalador para recomendar aplicaciones de terceros. Quien encuentre referencias anteriores sobre el caso puede toparse, por tanto, con una realidad que ya fue modificada tras las críticas.

Una pantalla que empieza a parecerse a un escaparate

No estamos todavía ante una avalancha de anuncios incrustados directamente en los monitores de ordenador. Decirlo así sería más espectacular, pero menos cierto. Lo que sí ha quedado demostrado es algo quizá más revelador: un monitor puede desencadenar la instalación de software en Windows y ese software puede convertirse en un canal publicitario.

Microsoft y LG han corregido el episodio más polémico, el de McAfee, pero la infraestructura sigue existiendo y los monitores son cada vez más inteligentes, conectados y dependientes de aplicaciones. La discusión, por eso, sobrevivirá al pop-up que la originó.

Durante décadas la pantalla fue una ventana. Comprabas el cristal, lo enchufabas y mirabas a través de él. Ahora algunos fabricantes parecen descubrir que también puede ser un escaparate. Entre una cosa y otra hay apenas unos píxeles; comercialmente, un mundo entero.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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