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Tecnología

¿Por qué Huawei y HP sellan ahora un acuerdo global de patentes Wi-Fi?

Huawei y HP firman un pacto global de patentes Wi-Fi que incluye Wi-Fi 7 y muestra el peso tecnológico chino pese a las tensiones con EE. UU.

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un microchip de nvidia

Huawei y HP han firmado un acuerdo global y multianual de licencias cruzadas de patentes que permitirá a la compañía estadounidense utilizar determinadas tecnologías Wi-Fi desarrolladas por el grupo chino. El pacto funciona también en sentido contrario: Huawei obtendrá derechos sobre patentes de HP, aunque ninguna de las dos empresas ha detallado el alcance completo de ese intercambio ni sus condiciones económicas. Entre las tecnologías cubiertas figura Wi-Fi 7, la generación más reciente del estándar inalámbrico.

La operación importa bastante más de lo que su discreto lenguaje jurídico podría sugerir. Huawei continúa sometida a restricciones comerciales de Estados Unidos desde 2019, pero una cosa es limitar la venta de determinados productos y otra borrar del mapa las tecnologías desarrolladas durante años y convertidas en piezas de estándares internacionales. HP, uno de los mayores fabricantes mundiales de ordenadores, necesita acceso legal a parte de esa propiedad intelectual para sus equipos conectados. Las patentes sobreviven a la geopolítica, que a veces resulta bastante menos todopoderosa de lo que proclaman los discursos oficiales.

Un acuerdo entre Huawei y HP que no es una alianza empresarial

Conviene precisar el alcance. HP ha dejado claro que el pacto no supone el comienzo de una asociación estratégica, comercial o industrial más amplia con Huawei. Se trata de una licencia de propiedad intelectual habitual dentro de una industria en la que ordenadores, impresoras, teléfonos, routers y todo tipo de dispositivos necesitan utilizar tecnologías protegidas por patentes esenciales para estándares.

Dicho de manera menos jurídica: para fabricar un portátil compatible con los estándares Wi-Fi modernos no basta con colocar una antena y escribir “conectividad ultrarrápida” en la caja. Hay multitud de soluciones técnicas detrás del enlace inalámbrico y algunas están patentadas. Cuando esas tecnologías resultan imprescindibles para cumplir un estándar común, sus propietarios conceden licencias a otros fabricantes bajo determinadas condiciones.

El acuerdo es cruzado precisamente porque las dos compañías poseen propiedad intelectual que puede interesar a la otra. HP accede a determinadas patentes de Huawei y Huawei recibe derechos sobre patentes estadounidenses. No se ha revelado cuánto dinero cambia de manos, ni Huawei ha explicado qué tecnologías concretas de HP entran en la operación.

Wi-Fi 7 coloca las patentes en el centro del negocio

El elemento más significativo es la presencia de Wi-Fi 7, basado en el estándar IEEE 802.11be. Esta generación aumenta la capacidad de las redes inalámbricas, reduce la latencia y utiliza técnicas que permiten aprovechar simultáneamente distintos enlaces y canales. El estándar contempla modos capaces de alcanzar al menos 30 gigabits por segundo de rendimiento máximo y mantiene la compatibilidad con generaciones anteriores en las bandas de 2,4, 5 y 6 GHz.

Huawei no participa en ese ecosistema como simple fabricante de teléfonos o equipos de telecomunicaciones. La compañía ha contribuido durante años al desarrollo técnico de las sucesivas generaciones de Wi-Fi y posee una importante cartera de patentes inalámbricas vinculadas a estas tecnologías. En junio de 2026 anunció una tarifa de referencia de 0,50 dólares por dispositivo de consumo compatible con Wi-Fi 7, la misma cantidad publicada para Wi-Fi 6 dentro de su programa de licencias.

Qué son las patentes esenciales y por qué HP tiene que negociarlas

Una patente esencial de estándar, conocida en el sector por las siglas SEP, protege una tecnología que puede resultar necesaria para fabricar un producto compatible con un estándar técnico. Ahí aparece un delicado equilibrio: el inventor conserva derechos sobre su tecnología, pero el estándar debe seguir disponible para miles de fabricantes.

Por eso estas patentes suelen concederse mediante condiciones conocidas como FRAND, es decir, términos justos, razonables y no discriminatorios. No convierten una patente en gratuita; intentan evitar que una tecnología imprescindible para todos se transforme en una puerta cerrada controlada arbitrariamente por uno solo.

El Wi-Fi también tiene una economía invisible

Cuando alguien abre un portátil y se conecta al router en segundos, debajo de ese gesto doméstico hay una pequeña selva de propiedad intelectual. Algoritmos para gestionar interferencias, utilización simultánea de canales, rendimiento con muchos dispositivos conectados, consumo energético, transmisión de datos… El Wi-Fi parece aire. Jurídicamente, desde luego, no lo es.

El antecedente: Huawei y HP ya habían terminado en los tribunales

El pacto tampoco surge de una mañana especialmente amistosa en Shenzhen o Palo Alto. En 2025 hubo disputas por patentes Wi-Fi 6 entre HP y varios titulares de propiedad intelectual, incluida Huawei. Esos procedimientos terminaron después de que HP se convirtiera en noviembre de ese año en licenciataria del fondo común de patentes Wi-Fi 6 gestionado por Sisvel.

Ese fondo agrupaba entonces alrededor de 2.000 patentes correspondientes a 245 familias de patentes consideradas esenciales para el estándar 802.11ax, conocido comercialmente como Wi-Fi 6. La incorporación de HP puso fin a litigios promovidos por Wilus, Huawei y Philips. El nuevo acuerdo bilateral amplía la fotografía y lleva la relación de licencias al terreno de Wi-Fi 7.

No es una reconciliación sentimental entre multinacionales —concepto que, por fortuna, todavía no figura en los balances— sino el resultado bastante clásico de cómo funciona la propiedad intelectual tecnológica: primero se discute quién posee qué, después se negocia cuánto vale y finalmente los dispositivos continúan saliendo de las fábricas.

Huawei convierte la investigación en una segunda vía de influencia

El tamaño de la cartera de Huawei ayuda a entender por qué HP ha terminado sentándose a negociar. La tecnológica china cerró 2025 con 165.000 patentes activas concedidas en todo el mundo y más de 260 acuerdos de licencia o licencias cruzadas con grandes compañías del sector tecnológico.

Ese patrimonio intelectual procede de una inversión enorme. Huawei destinó 192.300 millones de yuanes a investigación y desarrollo durante 2025, aproximadamente el 21,8 % de sus ingresos anuales, mientras que el gasto acumulado en I+D durante la última década superó los 1,38 billones de yuanes. Más de la mitad de su plantilla trabajaba en áreas vinculadas a investigación y desarrollo al terminar el ejercicio.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ofrece otro dato poco decorativo: Huawei volvió a ser en 2025 la compañía que más solicitudes internacionales de patente publicó mediante el sistema PCT, con 7.523 solicitudes, por delante de Samsung, Qualcomm y LG Electronics. Fue su noveno año consecutivo encabezando esa clasificación.

Ahí reside una parte del poder tecnológico chino que resulta menos visible que un móvil o una estación 5G. Incluso cuando una empresa encuentra obstáculos para vender determinados equipos en determinados mercados, puede seguir cobrando, negociando o intercambiando derechos sobre tecnologías que otros necesitan.

Qué cambia para HP y para quienes compran sus ordenadores

Para HP, el beneficio inmediato es reducir incertidumbre jurídica y asegurar acceso a tecnologías Wi-Fi relevantes para futuras generaciones de ordenadores y periféricos. La empresa fue en 2025 el segundo mayor fabricante mundial de PC, solo por detrás de Lenovo, dentro de un mercado que movió aproximadamente 270,2 millones de unidades durante el año.

Para el consumidor, en cambio, no cabe esperar un botón nuevo, un logotipo especial ni una repentina familia de ordenadores “Huawei-HP”. El efecto es mucho menos vistoso: los fabricantes pueden incorporar tecnologías estandarizadas sabiendo que disponen de los derechos necesarios para utilizarlas. Eso facilita la compatibilidad y reduce el riesgo de litigios que, cuando se enquistan, terminan costando dinero y tiempo.

Huawei tampoco vuelve por esta vía al mercado estadounidense de consumo ni desaparecen las restricciones que pesan sobre la compañía. El acuerdo de patentes es otra cosa. HP lo ha subrayado con bastante cuidado: licencia tecnológica, sí; alianza comercial más amplia, no.

Las fronteras políticas terminan donde empieza el estándar

El acuerdo entre Huawei y HP deja una fotografía curiosa de la tecnología global en 2026. Estados Unidos y China mantienen una competencia áspera en semiconductores, inteligencia artificial y telecomunicaciones, pero los estándares técnicos continúan mezclando durante años aportaciones de empresas de países distintos. Separarlos por completo sería como intentar desmontar un reloj y exigir después que cada engranaje conserve únicamente nacionalidad propia.

Huawei ha encontrado en las licencias de patentes una vía para mantener presencia internacional incluso allí donde su negocio tradicional afronta barreras. HP, por su parte, consigue acceso estable a tecnologías que necesita para seguir fabricando equipos compatibles con las últimas generaciones de Wi-Fi. Ninguna de las dos compañías ha revelado cuánto vale el trato. Probablemente ése sea el dato que más interese dentro de sus despachos y el que menos posibilidades tiene de atravesar la puerta.

Lo que sí queda claro es algo más importante: una tecnología puede ser china, estadounidense, coreana o europea durante su desarrollo; cuando acaba integrada en un estándar utilizado por millones de dispositivos, las fronteras empiezan a difuminarse. Huawei y HP no han firmado la paz entre Washington y Pekín. Han hecho algo bastante más prosaico y, para la industria, bastante más útil: ponerse de acuerdo sobre quién puede utilizar qué.

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Director editorial de Don Porqué y analista de iGaming con más de 15 años cubriendo el sector del juego online en España. Especializado en regulación, bonos y seguridad de los casinos online.

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