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Ciencia

El CSIC convierte el ruido de las ciudades en una radiografía del subsuelo

Un equipo del CSIC ha probado en Riotinto un método que usa las vibraciones del tráfico y la industria para vigilar el subsuelo sin excavar. Así funciona REFTION.

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Resumen

  • Un equipo de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC) ha desarrollado REFTION, un método que usa las vibraciones del tráfico, los trenes y la industria para vigilar el subsuelo sin excavar.
  • La técnica se ha probado con éxito en la mina de Riotinto (Huelva), con 30 estaciones sísmicas instaladas en una presa de residuos mineros.
  • Sus posibles aplicaciones van de túneles y presas a acuíferos, campos geotérmicos y el terreno bajo grandes infraestructuras urbanas.

Todo lo que hacemos encima del suelo deja huella debajo de él. Cada camión que pasa, cada tren de cercanías que frena, cada trituradora de una instalación industrial envía ondas que se cuelan bajo nuestros pies y rebotan contra rocas, acuíferos y estructuras enterradas. Durante décadas, los sismólogos trataron ese «ruido cultural» como una molestia: contaminación que estorbaba a la hora de escuchar terremotos. Un equipo del CSIC acaba de darle la vuelta a la idea.

El grupo de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC) ha desarrollado REFTION, un método publicado en septiembre de 2026 en la revista Geophysical Research Letters que convierte esas vibraciones urbanas e industriales en una especie de radiografía continua del subsuelo. Y no es teoría: ya lo han probado sobre el terreno, en un lugar tan poco bucólico como la presa de residuos de la mina de Riotinto, en Huelva.

El ruido que siempre fue el enemigo

Para entender el giro conviene partir de lo básico. Los sismómetros detectan vibraciones del suelo vengan de donde vengan: terremotos, oleaje, viento… o actividad humana. En una ciudad, el tráfico genera señales constantes por encima de 1 Hz que los aparatos registran sin problema. De hecho, estaciones sísmicas urbanas han llegado a captar los saltos de la grada del Camp Nou o el ritmo de los semáforos de una avenida.

📌 Dato clave: las estaciones sísmicas permanentes se instalan tradicionalmente lejos de núcleos habitados, precisamente para evitar el ruido del tráfico y la industria. REFTION propone justo lo contrario: aprovecharlo.

El problema para quien quiere estudiar el terreno es que ese ruido no es estable. Una trituradora cambia de régimen, un tren pasa hoy y mañana no, una fábrica ajusta sus turnos. Si el sismómetro registra un cambio en las señales, ¿cómo saber si ha cambiado el subsuelo o simplemente la máquina que vibra? Esa ambigüedad era el gran obstáculo.

Comparar dos sitios a la vez, no un sitio consigo mismo

La solución de REFTION es elegante por simple. Las técnicas convencionales comparan las vibraciones actuales con registros antiguos del mismo punto, con lo que cualquier cambio en la fuente de ruido ensucia el resultado. El método del CSIC, en cambio, compara simultáneamente dos zonas: la que se quiere vigilar y otra estable que sirve de referencia. Como ambas están expuestas al mismo entorno de vibraciones en el mismo instante, los cambios de las máquinas se cancelan y lo que queda es, con mucha más fiabilidad, lo que ha cambiado bajo tierra.

Método convencional
  • Compara señales actuales con registros del pasado
  • Sensible a cambios en la fuente de ruido
  • Difícil distinguir máquina vs. terreno
  • Mediciones puntuales
REFTION (CSIC)
  • Compara dos puntos a la vez: zona vigilada + referencia estable
  • Las variaciones de la fuente afectan a ambos por igual
  • Aísla los cambios reales del subsuelo
  • Monitorización continua en el tiempo

Y si no hay ninguna estación en zona estable que sirva de referencia, el sistema no se queda sin opciones: puede recurrir a una combinación de las señales de toda la red. Es decir, el método se adapta a lo que haya sobre el terreno, algo nada trivial cuando hablamos de instalar instrumentación en sitios incómodos: una ladera minera, el interior de un túnel o el subsuelo de una avenida con tráfico las veinticuatro horas.

Hay además una ventaja económica evidente. Las campañas geofísicas tradicionales —sondeos, perfiles sísmicos con fuentes artificiales, tomografías— son caras y puntuales: se hacen, se interpretan y se archivan. REFTION trabaja con vibraciones que ya existen y con sismómetros relativamente asequibles, lo que permite mantener la vigilancia encendida de forma permanente. No es una foto del terreno, es una película. Y en infraestructuras críticas, la diferencia entre una foto y una película puede ser la diferencia entre detectar un problema a tiempo y llegar tarde.

El ensayo general de Riotinto: 30 sismómetros sobre una presa de residuos

La prueba de fuego se hizo en la presa de Aguzadera, dentro del complejo minero de Riotinto, uno de los yacimientos más antiguos y estudiados del mundo. El equipo desplegó una red de 30 estaciones sísmicas y usó como fuente de vibraciones nada menos que las trituradoras de roca y la maquinaria industrial de la mina. El proceso, resumido:

  1. 1Las máquinas de la mina generan vibraciones constantes que atraviesan el terreno bajo la presa.
  2. 2Las 30 estaciones registran las señales en superficie, comparando simultáneamente zona vigilada y punto de referencia.
  3. 3REFTION detectó pequeñas alteraciones asociadas al recrecimiento del muro de la presa y a los depósitos posteriores de residuos mineros.
  4. 4Los resultados coincidieron con mediciones independientes tomadas con instrumentos geodésicos y sensores de presión de agua. La validación, en otras palabras, fue doble.

Que una técnica sísmica barata y no invasiva coincida con instrumentación geodésica dedicada es exactamente el tipo de evidencia que necesita un método para salir del laboratorio. Y en una presa de residuos mineros, vigilar cambios internos no es un capricho académico: es seguridad pura y dura. Estas estructuras almacenan millones de toneladas de materiales y agua, y cualquier movimiento interno anómalo —una filtración, un asentamiento, un cambio de presión— puede anticipar un fallo. Contar con un sistema que detecte esas alteraciones de forma continua, sin perforar ni intervenir en la presa, cambia por completo la ecuación del riesgo.

De las minas a tu barrio: qué puede vigilar esta técnica

Los autores, con Pilar Sánchez-Pastor como primera firma del estudio, ven aplicaciones mucho más allá de la minería. La lista de candidatos es larga:

  • ✓Túneles y presas: control continuo de estructuras críticas sin instalar caras redes de sensores específicos.
  • ✓Acuíferos: seguimiento de cómo varía el terreno cuando cambian los niveles de agua subterránea.
  • ✓Campos geotérmicos y almacenamiento subterráneo de gas: dos infraestructuras energéticas donde saber qué pasa bajo tierra es esencial.
  • ✓Zonas urbanas: información sobre el terreno bajo grandes infraestructuras, aprovechando el ruido que la propia ciudad ya genera.

«Los sismómetros detectan vibraciones del suelo, independientemente de su origen»

Lo explicaba así Jordi Díaz, sismólogo del ICTJA-CSIC, en pleno debate sobre el ruido urbano. La frase resume bien el cambio de mentalidad: la vibración no entiende de etiquetas. Puede venir de un terremoto en Japón o del autobús de la línea 27, y ambas señales llevan información.

Quedan pasos por dar. REFTION necesita validarse en más entornos —una mina es un escenario ruidoso y controlado; el centro de una ciudad es otra cosa— y afinar el despliegue de estaciones en cada caso. Pero la idea de fondo ya está demostrada: el objetivo declarado es avanzar hacia sistemas de monitorización continua y en tiempo casi real del subsuelo.

La próxima vez que estéis en un atasco, pensadlo así: no solo estáis perdiendo el tiempo. También estáis generando ondas que, con la técnica adecuada, cuentan qué ocurre bajo el asfalto. La ciudad, ese ruido que tanto molesta a los sismólogos clásicos, acaba de convertirse en una herramienta de medición. Cosas que pasan cuando alguien decide que el problema era, en realidad, la solución.

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Periodista con más de 15 años de experiencia en prensa digital y televisión. Especializado en actualidad nacional, economía y sociedad. Ha colaborado con medios de ámbito nacional y escribe desde Madrid.

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