Síguenos

Ocio

¿Por qué una futbolista borra las fotos con su mujer al fichar en Arabia?

Esther González ficha por Al Qadsiah y desaparecen de Instagram las fotos con su mujer. Su llegada a Arabia Saudí abre una polémica difícil.

Publicado

el

chicas lesbiana se besan con bandera

La llegada de Esther González al Al Qadsiah de Arabia Saudí ha abierto una polémica que desborda el fútbol. Tras hacerse oficial su fichaje, varias publicaciones de Instagram en las que aparecía junto a su esposa, Estefanía Cruz, dejaron de estar visibles en el perfil de la internacional española. Entre ellas había imágenes familiares y contenidos relacionados con el nacimiento de su primer bebé, anunciado públicamente a comienzos de 2026.

La coincidencia temporal ha disparado las críticas, pero conviene separar lo comprobable de las conclusiones que circulan por redes. Las fotografías han desaparecido del perfil público, aunque desde fuera de una cuenta de Instagram no es posible determinar con certeza si fueron eliminadas definitivamente o simplemente archivadas. González tampoco ha explicado públicamente el motivo. Lo que sí está confirmado es el contexto: acaba de incorporarse a un club saudí y Arabia Saudí mantiene una legislación y unas normas sociales especialmente restrictivas respecto a las relaciones entre personas del mismo sexo.

Esther González ficha por Al Qadsiah tras dejar el Gotham

Al Qadsiah anunció el fichaje de Esther González el 23 de agosto. La delantera granadina, campeona del mundo con España en 2023, firmó por una temporada con opción a otra, una incorporación con la que el conjunto de Al Khobar pretende dar un salto competitivo en la liga femenina saudí. El club presentó su llegada como parte de su apuesta por futbolistas de experiencia internacional y amplio palmarés.

Hay otro detalle que explica parte del ruido. Apenas unas semanas antes, el 27 de julio, González había rescindido de mutuo acuerdo su contrato con el Gotham FC estadounidense. El comunicado oficial hablaba de una retirada temporal del fútbol para atender asuntos personales en España. No anunció, por tanto, una retirada definitiva, aunque la formulación hizo pensar que estaría algún tiempo alejada de la competición.

Menos de un mes después apareció con la camiseta del Al Qadsiah. El giro fue brusco. De Nueva Jersey a Al Khobar casi sin tiempo para deshacer las maletas.

Durante sus tres temporadas en Gotham, Esther se había convertido en una de las futbolistas esenciales del club: salió como su máxima goleadora histórica en todas las competiciones de la NWSL, con 33 tantos, dos apariciones en el mejor once de la liga y cuatro grandes títulos, incluidos los campeonatos de 2023 y 2025. Su despedida, de hecho, había sido especialmente afectuosa. El Gotham habló de ella como una profesional ejemplar y deseó lo mejor a la jugadora y a su familia.

Las fotos con Estefanía Cruz que dejaron de verse

La segunda historia comenzó después. Seguidores de González comprobaron que las fotografías en las que aparecía con Estefanía Cruz ya no podían encontrarse en su perfil. La pareja había mostrado públicamente momentos de su relación durante los últimos años y, en agosto de 2025, compartió la noticia de que esperaba un bebé. El nacimiento fue anunciado en enero de 2026 con nuevas imágenes familiares.

Esa vida privada, hasta entonces visible con cierta normalidad, desapareció de la cuenta de Esther coincidiendo con su fichaje saudí. Ese es el hecho que ha encendido la controversia. Otra cosa distinta es atribuirle automáticamente una causa concreta.

No consta una declaración de la futbolista afirmando que Al Qadsiah le haya pedido retirar las imágenes. Tampoco existe, hasta ahora, un comunicado del club en ese sentido. Presentarlo como una orden conocida sería ir más lejos de lo que permiten los hechos. La secuencia temporal resulta evidente; el motivo exacto, no.

Qué dice la legislación de Arabia Saudí sobre las parejas homosexuales

Aquí la polémica deja de ser únicamente digital. Las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales en Arabia Saudí, mientras que los matrimonios y uniones civiles homosexuales celebrados en otros países no tienen allí reconocimiento legal.

El país no dispone de una ley escrita específica sobre orientación sexual comparable a determinados códigos occidentales, pero los jueces pueden aplicar principios de la ley islámica no codificada para sancionar relaciones sexuales fuera del matrimonio, incluidas las relaciones entre personas del mismo sexo. También existen disposiciones sobre ciberdelincuencia que pueden emplearse frente a contenidos considerados contrarios a la moral o los valores religiosos.

Es decir, la situación no se reduce a una diferencia cultural más o menos pintoresca. Una relación matrimonial perfectamente legal en España no recibe allí reconocimiento jurídico equivalente. Y para una deportista públicamente casada con otra mujer, ese contraste no es precisamente un detalle burocrático perdido entre formularios.

Una paradoja dentro del auge del fútbol femenino saudí

El fichaje resulta especialmente llamativo porque Arabia Saudí está invirtiendo en desarrollar su fútbol femenino. Al Qadsiah cuenta con equipos de mujeres en distintas disciplinas y está reforzando su sección de fútbol con jugadoras extranjeras; durante la pretemporada de 2026, por ejemplo, el equipo femenino realizó una concentración en Málaga y disputó amistosos contra clubes españoles.

La transformación deportiva es real. También lo son las contradicciones.

Un país puede crear una liga femenina, construir instalaciones, contratar entrenadoras y atraer campeonas del mundo mientras conserva restricciones severas sobre derechos y libertades personales. Una cosa no cancela la otra. El fútbol moderno tiene esa rara capacidad para colocar dos realidades incompatibles bajo la misma iluminación LED y esperar que nadie mire demasiado hacia los lados.

Las críticas a Esther González y el debate sobre los derechos LGTBI

Buena parte de las reacciones en redes se ha dirigido personalmente contra Esther González. Algunos usuarios interpretan el fichaje como una contradicción entre su vida familiar y la elección de trabajar en un país donde su matrimonio no es reconocido. Otros han ido bastante más lejos, acusándola de renunciar a sus principios a cambio de dinero.

Ahí conviene afinar. Se puede cuestionar legítimamente la decisión de una deportista de enorme visibilidad pública y analizar qué implica para la imagen internacional de Arabia Saudí. No se conoce, sin embargo, cuánto cobrará Esther González, ni la futbolista ha explicado todavía qué circunstancias personales o profesionales determinaron su elección. Convertir una sospecha en un hecho porque cabe bien dentro de un tuit sigue siendo una mala costumbre, aunque tenga muchos retuits.

Tampoco debería perderse de vista una diferencia importante: criticar las políticas saudíes sobre las personas LGTBI no equivale a convertir a una futbolista en responsable de esas políticas. La discusión interesante está justamente en esa zona incómoda, donde chocan libertad individual, dinero, deporte internacional, derechos humanos y exposición pública.

Una campeona del mundo ante una contradicción difícil de esconder

Esther González no es una jugadora secundaria. Fue integrante de la España campeona del Mundial de 2023, acumula una amplia trayectoria internacional y llega a Arabia Saudí después de ganar títulos en España y Estados Unidos. Su dimensión deportiva convierte cualquier decisión personal en algo mucho más visible de lo habitual.

Por eso unas fotografías desaparecidas de Instagram han terminado abriendo una conversación bastante más grande que Instagram.

Hasta el 26 de agosto, los hechos permiten afirmar tres cosas con seguridad: González ha fichado por Al Qadsiah pocas semanas después de interrumpir temporalmente su carrera por motivos personales; las publicaciones con su esposa han dejado de estar visibles en su cuenta pública; y su nuevo país mantiene normas que criminalizan las relaciones homosexuales y no reconoce legalmente los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Lo que no puede afirmarse como hecho es que el club saudí le haya ordenado borrar esas fotografías o que esa haya sido necesariamente la razón de su desaparición. Esther González no lo ha explicado.

El fútbol abre las puertas; la vida privada encuentra el muro

Arabia Saudí quiere que su liga femenina crezca, gane prestigio y atraiga nombres capaces de colocarla en el mapa internacional. El fichaje de una campeona del mundo como Esther González cumple perfectamente esa función. Pero el escaparate deportivo tiene un reverso imposible de ignorar: la misma futbolista que llega como símbolo del progreso femenino está casada con una mujer cuya relación no tiene reconocimiento legal en el país donde ahora jugará.

Esa es, más que el destino de unas fotos de Instagram, la contradicción esencial del caso. Una delantera puede cambiar de club en cuestión de semanas. Las leyes y las libertades avanzan bastante más despacio.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído