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¿Qué títulos quiere ganar Joan Laporta con el Barça esta temporada?

Joan Laporta fija los cuatro grandes objetivos del Barça para el curso: Liga, Copa, Supercopa y Champions, con Europa como gran asignatura pendiente.

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Joan Laporta sonrie en 2026

Foto: President.az / Wikimedia CommonsCC BY 4.0.

Resumen

  • Laporta fija Liga, Copa, Supercopa y Champions como objetivos del Barça
  • El equipo ha arrancado fuerte en Liga y también goleó en su estreno europeo
  • La Champions sigue siendo el gran desafío tras once años sin levantarla

Joan Laporta ha puesto nombre y apellidos a la ambición del FC Barcelona para esta temporada: Liga, Copa del Rey, Supercopa de España y Champions League. Los cuatro grandes títulos que tiene a su alcance el primer equipo masculino. El presidente azulgrana no ha querido rebajar el listón pese a que septiembre apenas ha empezado y, durante los actos de la Diada de Catalunya, dejó claro que el club considera que dispone de plantilla para competir por todo.

La declaración llega, eso sí, en un momento que ayuda a ponerse solemne. El Barça de Hansi Flick ha comenzado la temporada 2026-27 lanzado: cuatro victorias en cuatro jornadas de Liga, 17 goles a favor y solo dos en contra, además de un contundente 5-1 ante el Feyenoord en su estreno europeo. No es todavía una colección de trofeos, ni mucho menos, pero tampoco es únicamente entusiasmo presidencial. Hay fútbol detrás.

Laporta fija cuatro objetivos para el Barça

El mensaje de Laporta fue bastante menos ambiguo de lo habitual en septiembre. El presidente aseguró que el club se ha marcado como objetivo ganar Liga, Copa, Supercopa y Champions, una exigencia que, según explicó, obliga a mantener concentración, tensión competitiva y espíritu colectivo durante toda la temporada.

La escena tuvo lugar durante la tradicional ofrenda floral del FC Barcelona ante el monumento a Rafael Casanova por la Diada Nacional de Catalunya. Laporta encabezó la representación institucional del club y, después del acto, trasladó la conversación al terreno deportivo. El Barça acudió con una amplia delegación de directivos y representantes de sus distintas secciones.

No se quedó en la habitual fórmula de competir por todo, ese comodín futbolístico que sirve lo mismo en agosto que después de tres empates. Laporta enumeró los trofeos. Cuatro. Y puso énfasis especial en uno que lleva demasiado tiempo lejos de Barcelona.

La Champions vuelve a ser la gran obsesión azulgrana

La Champions League ocupa una categoría distinta. El Barça ha ganado cinco Copas de Europa, pero la última sigue siendo la conquistada en Berlín en 2015, cuando el equipo de Luis Enrique derrotó 3-1 a la Juventus. Desde entonces han pasado más de once años sin otra corona europea.

Ese vacío explica buena parte del discurso de Laporta. Ganar otra Liga tendría un peso enorme: el Barcelona viene de conquistar las ediciones 2024-25 y 2025-26 y persigue, por tanto, su tercer campeonato consecutivo. El palmarés oficial sitúa al club en 29 títulos ligueros. Pero Europa sigue siendo la frontera que separa un buen ciclo de uno verdaderamente histórico.

Y el comienzo, de momento, invita al optimismo. El 5-1 contra el Feyenoord en el Spotify Camp Nou abrió la participación barcelonista en esta Champions con una demostración ofensiva considerable. La competición apenas acaba de arrancar, claro. El calendario europeo llevará después al Barça a escenarios como Estambul y París, donde deberá medirse a Galatasaray y Paris Saint-Germain. Ahí el entusiasmo de septiembre empieza a pagar peaje.

Un arranque que explica el optimismo de Laporta

Los números domésticos también alimentan el discurso presidencial. Después de cuatro jornadas, el Barça ocupa el primer puesto de LaLiga con 12 puntos de 12, 17 goles marcados y dos recibidos. Ha vencido 5-0 al Elche, 2-0 al Athletic Club, 5-2 al Rayo Vallecano y 5-0 al Valencia. Una salida de tacos bastante poco discreta.

Sumando el estreno ante el Feyenoord, el equipo ha marcado cinco goles en cuatro de sus cinco primeros encuentros oficiales del curso. Es un dato que explica por qué Laporta se permite hablar de cuatro títulos sin que la frase parezca completamente arrancada de un cartel electoral.

Ahora viene la parte menos fotogénica: sostenerlo. El calendario ofrece visitas a Levante y Sevilla, el duelo liguero ante el Racing de Santander y posteriormente compromisos europeos ante Galatasaray, PSG y Aston Villa. La temporada empieza a comprimirse y las rotaciones dejan de ser teoría de pizarra.

Una plantilla pensada para que nadie tenga el puesto asegurado

Laporta también puso el foco en el trabajo de Deco y en la profundidad de la plantilla. Su tesis es sencilla: Hansi Flick dispone de suficiente calidad para formar dos equipos competitivos y, precisamente por eso, nadie debería instalarse demasiado cómodamente en el once.

El presidente habló de mantener a los futbolistas alerta y dejó una idea bastante reveladora: no cabe la relajación. La competencia interna aparece así como parte del plan. En una temporada que puede extenderse hasta junio y acumular partidos nacionales y europeos, un once magnífico sirve de poco si detrás empieza el descampado.

Dentro de ese discurso apareció también Lamine Yamal. Laporta destacó la madurez del atacante y recuperó una idea expresada por el propio futbolista: para ganar hay que correr. Bastante menos sofisticado que algunos tratados tácticos, quizá, pero difícil de discutir. El talento resuelve partidos; el talento que además trabaja suele resolver temporadas.

Liga, Copa y Supercopa: el otro frente del póker

La Champions concentra los focos, aunque el proyecto deportivo del Barça no se juega únicamente en Europa. Laporta quiere también prolongar el dominio doméstico y convertir la regularidad de los últimos cursos en algo más parecido a una época que a una simple buena racha.

La Liga ofrecería la posibilidad de conquistar un tercer campeonato consecutivo, algo que convertiría la actual etapa en una hegemonía difícil de relativizar. La Copa del Rey tiene otro componente histórico: con 32 títulos, el Barcelona continúa siendo el club con más Copas en su palmarés. Y la Supercopa aparece como el primer trofeo susceptible de caer durante el curso, una competición corta donde dos malos ratos pueden mandarte a casa y dos buenos pueden dejar una copa en la vitrina.

El objetivo planteado por Laporta es, por tanto, extraordinariamente exigente. Ganar los cuatro títulos implicaría sobrevivir a formatos muy distintos, administrar lesiones, rotaciones y estados de forma durante meses y llegar a primavera todavía con piernas cuando el margen de error prácticamente desaparece.

De las palabras de septiembre a los partidos de primavera

Laporta ha elegido el techo en lugar del paraguas. Podía hablar de competir, crecer o llegar lejos; prefirió decir ganar los cuatro títulos. Es una diferencia pequeña en la frase y gigantesca cuando llega abril.

El Barça tiene argumentos para aceptar el desafío. Lidera la Liga con pleno de victorias, ha arrancado la Champions goleando y presenta una plantilla que su presidente considera suficientemente profunda para soportar la temporada. Pero el fútbol es especialmente eficaz desmontando certezas prematuras. Una lesión, dos eliminatorias torcidas, una semana mala… y el paisaje cambia.

La medida real de este Barcelona no estará, por eso, en el entusiasmo de septiembre sino en su capacidad para conservarlo cuando aparezca el cansancio. La Champions es el gran deseo, la Liga puede consolidar un ciclo y Copa y Supercopa completan una apuesta sin medias tintas. Laporta ha colocado cuatro trofeos sobre la mesa. A partir de aquí, como casi siempre, habla el césped.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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