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Economía

¿Por qué VW Navarra formará a 1.050 personas sin salario ni contrato?

Volkswagen Navarra prepara a 1.050 aspirantes para nuevas contrataciones con formación financiada por el Gobierno foral y cuestionada por ELA.

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fabricacion de vehiculos VW

Resumen

  • VW Navarra formará a 1.050 aspirantes sin salario ni contrato laboral
  • ELA denuncia periodos de hasta ocho semanas a jornada completa
  • El Gobierno foral financiará el plan con cerca de un millón de euros

Volkswagen Navarra prepara la incorporación de personal para su nuevo turno de fin de semana y, antes de que lleguen los contratos, 1.050 personas pasarán por un programa de capacitación financiado con cerca de un millón de euros públicos. La controversia está en las condiciones: ELA denuncia que los aspirantes harán esa formación sin salario y sin contrato laboral, con periodos que en determinados puestos pueden alcanzar las ocho semanas y jornadas formativas de ocho horas.

El Gobierno de Navarra presenta el proyecto de otra manera. Su objetivo declarado es preparar profesionales para las nuevas necesidades de Volkswagen y del sector de la automoción ante el salto hacia el vehículo eléctrico. Nadie discute que vaya a haber formación. La discusión, bastante menos académica, es qué ocurrirá durante esas horas dentro de la fábrica, cuánto habrá de aprendizaje y cuánto de actividad práctica ligada al proceso productivo. Ahí está el nervio del asunto.

Un millón público para preparar el salto de Volkswagen

El Ejecutivo de María Chivite anunció a finales de agosto una inversión aproximada de un millón de euros para formar a las personas seleccionadas y atender las necesidades de contratación vinculadas a Volkswagen Navarra. Para la factoría de Landaben se diseñaron cinco perfiles y una previsión de 1.050 participantes.

La medida forma parte de un movimiento bastante mayor. El Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare y Educación trabajan en un programa para capacitar a alrededor de 1.300 personas en perfiles relacionados con la electrificación del automóvil, con unas 196.000 horas de formación previstas. De ellas, las primeras 1.050 están directamente conectadas con las necesidades de Volkswagen: operarios de línea, conductores de instalación, carroceros, mandos y técnicos de áreas indirectas.

Hasta aquí, la fotografía institucional resulta reconocible: dinero público para mejorar la empleabilidad, una industria estratégica que necesita mano de obra y una fábrica que aumenta producción. Sobre el papel, encaja. La letra pequeña ha llegado después.

Cuando el Gobierno foral presentó el programa el 26 de agosto, habló de formación y selección de trabajadores para la electrificación, de cinco perfiles profesionales y de una inversión cercana al millón de euros. La comunicación pública se concentró en la necesidad de anticipar las demandas de personal del sector y mejorar la cualificación de los candidatos.

En aquellas explicaciones no ocupaban el primer plano las condiciones económicas de los alumnos durante el proceso previo a la contratación. Volkswagen, por su parte, abrió su bolsa de empleo anunciando un procedimiento de selección gestionado externamente y acompañado de formación en colaboración con el Gobierno navarro.

Qué denuncia ELA sobre la formación sin cobrar

ELA sostiene que buena parte de los futuros trabajadores estarán durante semanas bajo la organización de Volkswagen sin haber sido contratados. Según la información ofrecida por el sindicato el 11 de septiembre, los aspirantes a determinados puestos cualificados —entre ellos carroceros, electromecánicos y conductores de instalaciones— realizarán ocho semanas de formación teórico-práctica, ocho horas al día, sin salario ni relación laboral.

No es un detalle pequeño. Ocho semanas a jornada completa dibujan algo bastante distinto de un cursillo de bienvenida de unas cuantas mañanas. ELA añade que quienes superen ese proceso no recibirían un contrato por participar en él, sino una futura “garantía de empleabilidad” ligada a las necesidades de la planta.

Los operarios pasarían unas tres semanas de capacitación

Para los futuros operarios de producción, el periodo sería más corto. El sindicato habla de unas tres semanas, también sin retribución, con una parte práctica en el taller que incluiría al menos seis jornadas en la línea. ELA compara este procedimiento con el sistema utilizado tradicionalmente en la planta, donde, según su versión, los nuevos operarios realizaban una acogida inicial y empezaban después a trabajar con contrato y salario.

La central sindical también cuestiona que algunos candidatos con titulaciones de FP deban atravesar un periodo tan largo antes de ser contratados cuando ya poseen preparación académica específica. Su tesis es sencilla: la adaptación concreta al puesto forma parte de la incorporación normal a una empresa y no debería convertirse en varias semanas gratuitas previas al contrato.

ELA ha anunciado que pedirá explicaciones y que, cuando disponga de toda la documentación sobre el funcionamiento real del programa, valorará acudir a Inspección de Trabajo. Por ahora, esa eventual actuación inspectora no se ha producido y tampoco existe una resolución que declare ilegal el plan. Conviene separar ambas cosas: hay una denuncia sindical seria; no una infracción acreditada.

Cuándo una formación puede convertirse en trabajo

Formación sin contrato no significa automáticamente empleo encubierto

Aquí aparece una distinción jurídica menos vistosa que un titular, pero esencial. La formación para personas desempleadas puede incluir prácticas sin relación laboral, y determinados programas contemplan módulos prácticos que no generan por sí mismos un contrato ni una compensación económica, aunque puedan existir becas y ayudas en ciertos casos.

Eso no convierte cualquier actividad desarrollada dentro de una empresa en formación por el simple hecho de bautizarla así. El Estatuto de los Trabajadores sitúa dentro de una relación laboral la prestación voluntaria de servicios retribuidos por cuenta ajena y bajo la organización y dirección empresarial. En un conflicto de este tipo importaría, por tanto, qué hacen realmente los participantes, cómo se organiza su actividad y si están aprendiendo mediante ejercicios formativos o cubriendo necesidades productivas ordinarias.

La palabra formación es un paraguas bastante ancho. Pero no infinito.

El nuevo turno explica por qué Volkswagen necesita tanta gente

El plan no nace en el vacío. Volkswagen Navarra pretende poner en marcha el 8 de enero de 2027 un turno específico de fin de semana para responder al fuerte incremento de producción previsto en Landaben. La fábrica espera superar las 340.000 unidades en 2027, muy por encima de las 225.225 fabricadas en 2025.

Ese turno tendrá 28 horas semanales distribuidas entre viernes, sábado y domingo, aunque una vez formalizados los contratos su remuneración equivaldrá a una jornada de 40 horas. Las previsiones manejadas durante el verano apuntaban a la incorporación de entre 700 y 1.000 trabajadores eventuales, con una necesidad formativa superior porque no necesariamente todas las personas capacitadas acabarán contratadas en el mismo momento.

El aumento de actividad está relacionado con la transformación industrial de Landaben. La fábrica comenzó en junio de 2026 la producción del Škoda Epiq, su primer modelo eléctrico, junto a los T-Cross y Taigo de combustión, y prepara también el Volkswagen ID. Cross. La electrificación ha exigido maquinaria nueva, procesos distintos y miles de horas de aprendizaje para la propia plantilla.

De hecho, entre enero de 2025 y finales de mayo de 2026 los empleados de Volkswagen Navarra habían recibido unas 231.000 horas de formación vinculada a la electrificación, con una inversión superior a 2,1 millones de euros. Hay, por tanto, una necesidad objetiva de capacitación. Lo que ahora provoca el choque no es esa necesidad sino quién asume su coste cuando la persona formada todavía está al otro lado de la puerta del contrato.

El millón público coloca el foco sobre las condiciones

La polémica tiene una segunda capa. Si Volkswagen financiara enteramente un curso voluntario para aspirantes, existiría igualmente un debate laboral sobre la naturaleza de las prácticas. Pero aquí interviene dinero público, y eso cambia inevitablemente el nivel de escrutinio.

Para el Gobierno de Navarra, invertir en formación permite preparar con rapidez trabajadores para una industria que representa una parte sustancial de la economía foral y afronta una transformación tecnológica enorme. La legislación de empleo contempla precisamente la formación de desempleados, los programas con compromiso de contratación y distintas fórmulas de financiación pública destinadas a mejorar la empleabilidad y responder a las necesidades empresariales.

ELA coloca el espejo en el ángulo contrario: una multinacional que necesita centenares de trabajadores podría terminar recibiendo aspirantes ya seleccionados y capacitados con recursos públicos, mientras esas personas permanecen varias semanas sin salario. El sindicato reclama que el Ejecutivo haga públicos el acuerdo, las condiciones exactas y el destino del millón de euros.

Entre ambas imágenes hay un terreno que todavía necesita luz. Saber qué parte del programa será exclusivamente docente, qué prácticas se realizarán en los talleres, qué cobertura tendrán los participantes, qué ayudas podrán percibir, cuál será el compromiso efectivo de contratación y qué porcentaje de los 1.050 alumnos acabará entrando en Volkswagen permitirá juzgar el plan con algo más sólido que consignas.

El empleo prometido dependerá también de cómo se llega a él

Landaben afronta un escenario poco habitual en la industria europea del automóvil: más producción, nuevos modelos y necesidad de contratar mientras buena parte del sector continental ajusta fábricas y plantillas. Para Navarra es una oportunidad industrial evidente. Precisamente por eso las condiciones de entrada importan.

Formar a 1.050 personas para que puedan ocupar puestos vinculados al coche eléctrico puede ser una inversión pública razonable. Tener durante semanas a aspirantes realizando tareas productivas sin cobrar sería una realidad muy diferente. A 12 de septiembre de 2026, lo acreditado es que existe el programa público de aproximadamente un millón de euros y que ELA denuncia que la capacitación prevista se realizará sin salario ni contrato; la naturaleza concreta de esas prácticas y su encaje laboral son el elemento todavía discutido.

En una fábrica, la distancia entre aprender a montar una pieza y montarla para que el coche salga de la línea puede ser de apenas unos metros. Laboralmente, sin embargo, esa distancia lo cambia todo.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.