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¿Con quién se casa Alexandra de Hannover tras diez años de relación?
Alexandra de Hannover anuncia su boda con Ben-Sylvester Strautmann, su pareja desde 2016, y muestra el anillo que ha centrado todas las miradas.

Foto: Thomas Laisne / Wikimedia Commons — sesión de retrato, París, 6 de diciembre de 2024, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Alexandra de Hannover se casa con Ben-Sylvester Strautmann tras diez años
- El compromiso fue anunciado el 11 de septiembre de 2026 en Instagram
- La pareja no ha comunicado todavía la fecha ni el lugar de la boda
Alexandra de Hannover se casa. La hija menor de Carolina de Mónaco y Ernesto Augusto de Hannover ha anunciado su compromiso con Ben-Sylvester Strautmann, su pareja desde 2016 y uno de esos nombres conocidos desde hace años por los habituales de la crónica monegasca, aunque bastante menos por el gran público. Ambos tienen 27 años y han construido su relación con una discreción poco común alrededor de una familia donde cualquier aparición en el balcón puede acabar convertida en portada.
La princesa hizo público el compromiso este viernes, 11 de septiembre de 2026, a través de Instagram. No necesitó un comunicado solemne, membrete palaciego ni trompetas. Varias fotografías junto a Strautmann, un anillo difícil de pasar por alto y dos palabras en inglés bastaron: “The marriage plot”. Los planes de boda, en efecto, estaban servidos.
Por ahora no se ha anunciado la fecha ni el lugar de la ceremonia. Ese es el dato que conviene separar del entusiasmo inevitable que acompaña a cualquier boda relacionada con los Grimaldi. Alexandra y Ben-Sylvester están prometidos; cuándo pasarán por el altar —o por una ceremonia civil previa— sigue siendo una incógnita.
La imagen que ha concentrado buena parte de las miradas es la del anillo de compromiso. La pieza tiene como protagonista un gran diamante amarillo de talla cojín alargada, acompañado por dos diamantes blancos triangulares. Una joya llamativa, sí, pero presentada con bastante menos ceremonia de la que cabría esperar: aparece entre escenas cotidianas, junto a un desayuno e incluso con el perro de Alexandra. La realeza europea también ha aprendido el idioma de Instagram.
Una relación que empezó cuando ambos tenían 17 años
Alexandra de Hannover y Ben-Sylvester Strautmann se conocen desde su adolescencia. Su relación comenzó alrededor de 2016, cuando ambos tenían 17 años, después de coincidir en Mónaco. Algunas informaciones sitúan su encuentro en el entorno de la carrera solidaria No Finish Line, una cita benéfica muy vinculada a la vida social del Principado.
Aquello no se convirtió inmediatamente en un noviazgo expuesto ante las cámaras. Al contrario. Durante los años siguientes fueron apareciendo juntos de manera gradual en celebraciones familiares, actos deportivos y grandes acontecimientos monegascos. Para 2018, con su presencia conjunta en citas como el Baile de la Rosa, la relación había dejado de ser precisamente un secreto.
Desde entonces han compartido una década decisiva: universidad, primeros proyectos profesionales, viajes y el paso de Alexandra desde una adolescencia inevitablemente observada hacia una vida adulta bastante más independiente. No ha habido una sucesión interminable de entrevistas románticas ni declaraciones cuidadosamente empaquetadas. Su historia ha avanzado de otra manera, con menos ruido.
Quién es Ben-Sylvester Strautmann
Ben-Sylvester Strautmann nació en Alemania y creció en una familia alemana que terminó instalándose en Mónaco cuando él era niño. Allí desarrolló también una importante afición al deporte y llegó a jugar al baloncesto, una disciplina para la que sus cerca de dos metros de altura no suponían precisamente una desventaja.
Más tarde estudió Administración y Dirección de Empresas en Londres y ha orientado su trayectoria profesional hacia el mundo empresarial, con actividad vinculada a proyectos digitales y tecnológicos. Pese a llevar años entrando y saliendo de los grandes acontecimientos del Principado, mantiene un perfil bastante más discreto que el de la familia con la que previsiblemente acabará emparentado.
Eso no significa que sea un recién llegado al universo Grimaldi. Strautmann ha acompañado durante años a Alexandra en eventos familiares y sociales de Mónaco, desde el Baile de la Rosa hasta grandes celebraciones deportivas. Su integración, por tanto, precede ampliamente al anillo.
Alexandra de Hannover, la nieta menor de Grace Kelly
Nacida el 20 de julio de 1999 en Austria, Alexandra Charlotte Ulrike Maryam Virginia de Hannover es la única hija del matrimonio formado por Carolina de Mónaco y Ernesto Augusto de Hannover. Por parte de madre es nieta de Raniero III y Grace Kelly, una genealogía que explica por sí sola la atención internacional que despierta casi cualquier movimiento de la familia.
También es hermana, por parte de Carolina, de Andrea Casiraghi, Carlota Casiraghi y Pierre Casiraghi, hijos del fallecido Stefano Casiraghi. Por vía paterna tiene además dos hermanos mayores, Ernesto Augusto y Christian de Hannover.
Sus padres contrajeron matrimonio en enero de 1999. Carolina de Mónaco y Ernesto Augusto llevan separados desde hace años, aunque continúan legalmente casados. Alexandra ha crecido fundamentalmente en el entorno de su madre y de sus hermanos Casiraghi, muy vinculada a la vida pública del Principado.
Desde pequeña tuvo una relación intensa con el patinaje artístico sobre hielo y llegó a competir. Con el tiempo, sus intereses se desplazaron hacia la cultura, la literatura y la moda. Estudió inicialmente Ciencias Políticas y Filosofía en Nueva York y posteriormente completó estudios de Historia y Literatura en París.
Ese perfil cultural aporta incluso una pequeña ironía al anuncio matrimonial. “The Marriage Plot”, el texto utilizado para acompañar las fotografías del compromiso, es también el título original de una novela de Jeffrey Eugenides centrada precisamente en literatura, relaciones sentimentales y matrimonio. Alexandra no ha explicado que esa fuera necesariamente la referencia, pero la coincidencia, en alguien que ha estudiado Literatura, tiene bastante más gracia que el habitual catálogo de corazones.
Una princesa entre Hannover y Mónaco
Alexandra pertenece a una rama con una historia dinástica singular. Su padre es jefe de la Casa de Hannover, descendiente de la antigua familia reinante alemana y emparentada con la monarquía británica. De ahí que Alexandra llegara a figurar, aunque a enorme distancia, dentro de la línea de sucesión a la Corona del Reino Unido.
La situación cambió después de su conversión al catolicismo. La legislación británica permite desde 2015 que una persona situada en la sucesión se case con un católico sin perder por ello sus derechos, pero continúa impidiendo que una persona católica pueda acceder al trono. Alexandra quedó así fuera de aquella remota sucesión.
Su vida real, con minúscula y con mayúscula, ha estado en cualquier caso mucho más ligada a Mónaco que a Londres o Hannover. Es habitual verla junto a Carolina, Alberto II, Charlene y sus hermanos en los grandes actos del Principado, aunque sin asumir el protagonismo institucional de quienes se encuentran directamente en el núcleo de la casa soberana.
El espectacular anillo amarillo del compromiso
La pedida ha tenido un protagonista inesperadamente competitivo con los novios: el anillo. La joya luce un diamante amarillo de gran tamaño, con talla cojín alargada, acompañado a ambos lados por dos diamantes blancos triangulares y montado combinando platino y oro amarillo.
Alexandra dejó que se viera —mucho— en las imágenes publicadas para anunciar el compromiso. Pero no existe por el momento una valoración oficial de la pieza ni se ha comunicado públicamente su procedencia. Ponerle una cifra sería entrar en ese deporte tan habitual de la prensa de sociedad que consiste en tasar joyas desde una fotografía. Mejor no convertir un quilate imaginario en noticia.
El amarillo tampoco parece casual dentro de la publicación: la princesa acompañó el anuncio con corazones del mismo color, construyendo toda la secuencia alrededor de la piedra central del anillo.
Cuándo será la boda de Alexandra y Ben-Sylvester
La gran incógnita permanece intacta. Alexandra de Hannover y Ben-Sylvester Strautmann no han comunicado cuándo se casarán, tampoco dónde tendrá lugar el enlace ni qué formato tendrá la celebración. Que Mónaco aparezca como escenario natural no significa que esté confirmado.
La boda tendrá inevitablemente resonancia internacional por la mezcla familiar que rodea a la novia: los Grimaldi, los Casiraghi y los Hannover confluyen en su árbol genealógico, mientras Grace Kelly continúa proyectando una fascinación que atraviesa generaciones. Pero, al menos de momento, el anuncio ha seguido la pauta que Alexandra y Strautmann llevan años aplicando a su relación: hacer público lo importante y reservarse casi todo lo demás.
Mónaco vuelve a mirar hacia una boda familiar
El compromiso introduce una nueva boda en el horizonte de la familia de Carolina de Mónaco después de una historia sentimental que ha sobrevivido prácticamente intacta desde la adolescencia hasta la vida adulta. Diez años juntos dan al anuncio un peso bastante distinto al de una relación recién estrenada bajo los focos.
Alexandra tenía 17 años cuando comenzó aquella historia con Ben-Sylvester. Tiene 27 al enseñar el anillo. Entre medias hubo estudios, deporte, actos oficiales, bodas ajenas, carreras por las calles de Mónaco y una relación llevada sin necesidad de convertir cada aniversario en espectáculo.
Ahora llega el matrimonio. La fecha sigue siendo un secreto, el novio hace tiempo que dejó de ser un desconocido para los Grimaldi y el diamante amarillo ya ha cumplido su misión: colocar a Alexandra de Hannover en el centro de la conversación sin que ella haya necesitado escribir mucho más que dos palabras.












