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Muere Astrid de Noruega a los 94: ¿quién era hermana del rey Harald V?

La muerte de Astrid de Noruega, a los 94 años, llega dos días después del funeral de Harald V y cierra una generación histórica de la Casa Real.

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Astrid de Noruega

Foto: Aeltegop / Wikimedia Commons — Trabajo propio, CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Astrid de Noruega murió a los 94 años, dos días después del funeral de Harald V
  • La Casa Real no ha comunicado una causa concreta de su fallecimiento
  • Fue primera dama de Noruega y sirvió a la Corona durante más de siete décadas

La princesa Astrid de Noruega, hermana mayor del fallecido rey Harald V, ha muerto este viernes 11 de septiembre de 2026 a los 94 años, apenas dos días después de asistir al funeral de Estado de su hermano en Oslo. La Casa Real noruega confirmó el fallecimiento y anunció que las banderas del Palacio Real ondearían a media asta tanto durante esta jornada como el día de su funeral.

La muerte deja una imagen difícil de separar de la noticia: Astrid había aparecido públicamente por última vez el miércoles 9 de septiembre para despedirse de Harald V, fallecido el 28 de agosto. Acudió a la catedral de Oslo y a los actos funerarios pese a su avanzada edad. No se ha hecho pública una causa concreta de su fallecimiento, por lo que cualquier relación médica entre ambos acontecimientos sería, de momento, una especulación.

Astrid muere dos días después del funeral de Harald V

Noruega apenas había terminado de despedir a un rey cuando la familia real ha recibido otro golpe. Harald V murió el 28 de agosto a los 89 años, después de más de tres décadas en el trono. Su funeral de Estado se celebró el 9 de septiembre en Oslo ante representantes políticos, ciudadanos y miembros de numerosas casas reales europeas.

Entre los asistentes estaba Astrid. Fue una de sus últimas imágenes públicas: la hermana del monarca, muy mayor y con movilidad reducida, acompañando a la familia en una ceremonia que cerraba una época. Cuarenta y ocho horas más tarde llegaba el comunicado sobre su propia muerte.

El nuevo rey, Haakon VIII, ha recordado a su tía como una mujer cálida, responsable y especialmente comprometida con las personas más vulnerables. También ha subrayado algo bastante menos protocolario y quizá más revelador: Astrid era una figura que sabía decir lo que pensaba. Dentro de una institución donde cada palabra suele pasar por más filtros que un café de especialidad, no es un detalle menor.

Sus cinco hijos, Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner, han destacado en su despedida el afecto, la sabiduría, el humor y la dedicación de su madre tanto a la familia como a sus responsabilidades públicas.

Quién era la princesa Astrid de Noruega

Astrid Maud Ingeborg nació el 12 de febrero de 1932. Era hija del futuro rey Olav V y de la princesa heredera Märtha, y creció junto a su hermana mayor, Ragnhild, y su hermano pequeño, Harald.

Su infancia quedó partida por la Segunda Guerra Mundial. Cuando las tropas alemanas invadieron Noruega el 9 de abril de 1940, la familia real tuvo que abandonar Oslo. Astrid, Ragnhild, Harald y su madre salieron primero hacia Suecia y después viajaron a Estados Unidos, mientras el entonces príncipe heredero Olav y el rey Haakon VII permanecían vinculados al Gobierno noruego en el exilio.

Astrid tenía apenas ocho años cuando empezó aquella huida. Regresó a Noruega después de la guerra y continuó sus estudios. Más tarde pasó dos años en Oxford, donde estudió economía social e historia política. También recibió formación en costura, cocina y cerámica, una combinación bastante menos solemne que la colección habitual de uniformes, recepciones y retratos oficiales asociada a una princesa.

La princesa que se convirtió en primera dama con 22 años

Su papel dentro de la monarquía cambió bruscamente en 1954. Su madre, la princesa heredera Märtha, murió el 5 de abril de aquel año y Astrid, con solo 22 años, asumió las funciones de primera dama de Noruega.

No era un título constitucional en sentido estricto, pero sí una responsabilidad pública enorme. Durante los siguientes 14 años acompañó al rey y al príncipe heredero, recibió a invitados extranjeros, participó en visitas oficiales y representó a la familia real en numerosos actos por todo el país.

Mantuvo ese papel hasta 1968, cuando Sonja Haraldsen se casó con el entonces príncipe heredero Harald y pasó a ocupar la posición de principal representante femenina de la Corona.

Astrid había quedado, casi de la noche a la mañana, en una primera línea institucional que no estaba prevista para ella. Y permaneció allí durante buena parte de su juventud.

Una vida pública sin estar destinada al trono

Aunque nació princesa, Astrid no tuvo derechos sucesorios. Cuando llegó al mundo, la legislación noruega reservaba la Corona a los hombres. Harald, nacido cinco años después que ella, quedó por delante de sus hermanas en la línea dinástica.

Noruega modificó posteriormente sus reglas sucesorias para introducir la igualdad entre hombres y mujeres, pero la reforma de 1990 no alteró retroactivamente la posición de los miembros mayores de la familia.

Aquella peculiaridad explica una parte de su trayectoria. Astrid estuvo durante décadas en el corazón institucional de la monarquía sin tener realmente el trono como destino. Representaba a la Corona, acompañaba a los reyes y asumía responsabilidades, pero permanecía en esa segunda línea que rara vez ocupa las portadas durante mucho tiempo.

Su vida terminó abarcando prácticamente un siglo de historia de la monarquía noruega. Conoció el reinado de su abuelo Haakon VII, acompañó a su padre Olav V, respaldó durante décadas a su hermano Harald V y alcanzó a ver los primeros días del reinado de su sobrino, Haakon VIII.

Pocas figuras conectaban de manera tan directa esas cuatro generaciones de la Casa Real. Astrid conservó además compromisos oficiales durante una edad en la que la retirada habría resultado más que comprensible. Siguió desarrollando actividades representativas prácticamente hasta el final de su vida.

Su matrimonio con Johan Martin Ferner y sus cinco hijos

Astrid se casó el 12 de enero de 1961 con el empresario Johan Martin Ferner en la iglesia de Asker. A partir de entonces pasó a utilizar oficialmente el tratamiento de princesa Astrid, señora Ferner, dejando de emplear el de alteza real.

El matrimonio tuvo cinco hijos en pocos años: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian. Ferner murió en 2015.

La formación de su propia familia redujo parte de la carga representativa de la princesa, aunque nunca significó una desaparición de la vida pública. Continuó trabajando con numerosas organizaciones y mantuvo durante décadas patronazgos relacionados con la salud, la discapacidad, la cultura y la ayuda social.

Uno de los vínculos más duraderos fue el Fondo Memorial de la Princesa Heredera Märtha, creado en recuerdo de su madre. Astrid asumió responsabilidades en la institución tras la muerte de Märtha y conservó durante décadas una relación muy estrecha con su actividad.

El segundo duelo de la familia real noruega en dos semanas

La proximidad entre las muertes de Harald y Astrid convierte septiembre de 2026 en un mes especialmente duro para la Casa Real. Harald V falleció el 28 de agosto. Astrid lo hizo el 11 de septiembre.

Entre ambas fechas transcurrieron exactamente 14 días, con el funeral del monarca situado justo en medio de ese breve intervalo. La imagen de Astrid asistiendo a la despedida de su hermano ha adquirido así un significado inesperado apenas dos días después.

El Gobierno noruego ha anunciado que el funeral de la princesa será sufragado por el Estado, de acuerdo con su familia. La fecha de la ceremonia no había sido comunicada inicialmente. El rey Haakon VIII ordenó también que la bandera del Palacio Real permaneciera a media asta tras conocerse la noticia y que vuelva a hacerlo durante el funeral.

El primer ministro, Jonas Gahr Støre, ha recordado la extensa labor de Astrid al servicio del país y su presencia constante como representante de la Corona. Su participación en las exequias de Harald fue también uno de los últimos encuentros que el jefe del Gobierno mantuvo con ella.

La generación que unió la guerra con la Noruega de Haakon VIII

La biografía de Astrid atraviesa una Noruega que cambió casi por completo durante sus 94 años. Nació cuando el país llevaba menos de tres décadas como Estado plenamente independiente de Suecia, vivió la ocupación nazi y el exilio, regresó a una sociedad que reconstruía sus instituciones y terminó sus días en uno de los Estados más prósperos de Europa.

También contempló la transformación de la propia monarquía noruega. Aquella institución mucho más rígida de su juventud fue adaptándose a una sociedad igualitaria, secularizada y poco amiga de excesivas reverencias. Astrid permaneció en ella sin construir alrededor de sí un personaje particularmente ruidoso.

Su hermana Ragnhild había fallecido en 2012, a los 82 años. Tras la muerte de Harald V en agosto y la de Astrid este septiembre, desaparece la generación formada por los tres hijos del rey Olav V y de la princesa heredera Märtha.

Es un dato genealógico, sí. Pero también algo bastante más amplio: desaparecen los miembros de una familia real que todavía podían recordar personalmente la invasión alemana, la huida de Noruega y el exilio durante la Segunda Guerra Mundial.

La muerte de Astrid tiene una dimensión distinta a la de Harald V. Ella no reinó, no tuvo poder constitucional y rara vez concentró sobre sí los grandes focos internacionales. Su relevancia estuvo en otro lugar: la continuidad.

Durante más de siete décadas apareció cuando la institución la necesitó. Fue primera dama siendo casi una veinteañera, representó a su padre, acompañó después a su hermano y continuó trabajando para organizaciones sociales mucho después de que aquella obligación inicial hubiera desaparecido.

Su última aparición terminó siendo especialmente simbólica. Astrid fue a despedir a Harald el 9 de septiembre. Dos días más tarde murió ella.

Con ambos fallecimientos, Noruega no pierde solamente a dos hermanos con pocas semanas de diferencia. Desaparece también el último vínculo directo de la familia real actual con aquella generación de niños que tuvo que abandonar el país bajo las bombas de 1940 y regresó cinco años después. Una parte de la historia noruega se ha quedado, literalmente, sin testigos dentro de palacio.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.