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¿Qué notas de corte exige Madrid en 2026 y qué carreras bajan más?

Las notas de corte de Madrid en 2026 bajan ligeramente, pero Medicina y Matemáticas-Física mantienen la tensión por las plazas más cotizadas.

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notas de corte madrid 2026

Resumen

  • Matemáticas y Física lidera Madrid con una nota de corte de 13,715
  • Medicina baja unas décimas, pero mantiene una demanda universitaria enorme
  • Las listas de espera aún pueden mover los cortes durante julio

Las notas de corte de las universidades públicas de Madrid para el curso 2026-2027 ya tienen una primera fotografía oficial. El doble grado en Matemáticas y Física de la Universidad Complutense vuelve a ocupar la cima con un 13,715 sobre 14. Tras él aparecen varios programas de ingeniería de la Politécnica y la Carlos III, confirmando una tendencia que ya no sorprende: las matemáticas, la física, la informática y las titulaciones híbridas concentran buena parte de la presión académica.

La noticia, sin embargo, no está solo en el techo. Las calificaciones mínimas de acceso han registrado una ligera bajada en la mayoría de los grados del Distrito Único de Madrid. Medicina continúa instalada en cifras muy altas, aunque retrocede: marca un 13,053 en la Complutense, un 12,950 en la Autónoma, un 12,889 en la Rey Juan Carlos y un 12,824 en la Universidad de Alcalá.

Son las notas de la primera adjudicación ordinaria, publicada el 10 de julio de 2026. No representan necesariamente el último corte del verano. A medida que algunos aspirantes renuncien, cambien de universidad o formalicen otra preferencia, las listas de espera podrán hacer descender determinadas calificaciones. A veces unas centésimas; otras, bastante más. Julio tiene ese extraño talento para convertir una hoja de cálculo en una novela de suspense.

El 13,715 domina un podio lleno de matemáticas

El doble grado de Matemáticas y Física de la Complutense se mantiene como la titulación más exigente de la Comunidad de Madrid, con ese 13,715 que deja un margen de apenas 0,285 puntos respecto a la nota perfecta. No basta con un expediente brillante. Hace falta rozar la excelencia también en las materias que ponderan para la admisión.

La Universidad Politécnica coloca muy cerca su programa académico de Ingeniería Industrial, conocido como PARS, con un 13,526. La Universidad Carlos III alcanza un 13,503 en su programa de Ingeniería Industrial y un 13,500 en el título internacional de Administración y Dirección de Empresas impartido junto a ESCP. Ingeniería Aeronáutica, Ingeniería Física y otras combinaciones tecnológicas permanecen igualmente por encima del 13.

El patrón es evidente. Los grados que mezclan ciencia básica, tecnología y análisis de datos se han convertido en los nuevos objetos de deseo universitario. Prometen perfiles versátiles, buenos horizontes laborales y cierta aureola de élite intelectual. También exigen una carga académica considerable, detalle que a veces desaparece entre folletos lustrosos, vídeos verticales y discursos sobre el futuro digital.

En la Universidad Autónoma sobresale el doble grado en Historia y Estudios Internacionales, con un 13,142, una excepción humanística dentro de un podio dominado por números y laboratorios. En la Rey Juan Carlos, Derecho y Relaciones Internacionales alcanza un 13,114 en el campus de Fuenlabrada, mientras su versión en inglés en Vicálvaro queda en un 13,100.

Medicina baja unas décimas, no su enorme demanda

Medicina continúa siendo la carrera más perseguida del sistema público madrileño. La Complutense recibió 2.965 peticiones en primera opción y 5.775 solicitudes al contar todas las preferencias. La Autónoma acumuló 5.495; Alcalá, 5.132; y la Rey Juan Carlos, 5.074. Miles de candidatos para unas plazas que siguen siendo escasas.

La nota más alta corresponde a Medicina en la Complutense, con un 13,053. Por debajo aparecen la Autónoma con 12,950, la Rey Juan Carlos con 12,889 y Alcalá con 12,824. La diferencia entre estudiar en una u otra puede quedar reducida a dos o tres preguntas de un examen, una corrección discutible o aquella décima que en junio parecía pequeña y en julio adquiere el tamaño de un edificio.

El descenso no significa que Medicina haya perdido atractivo. Más bien refleja pequeños cambios en los resultados de la PAU, la distribución de preferencias, el número de solicitantes y la oferta disponible. La demanda sigue desbordando las plazas. Odontología en la Complutense, por ejemplo, queda en 12,728 y recibió 1.048 solicitudes como primera opción. Veterinaria registra 11,777, aunque fue elegida prioritariamente por 1.041 aspirantes.

También continúan altas otras titulaciones sanitarias y científicas. Biotecnología, estrenada este curso en la Complutense, debuta con un 12,366; Bioquímica alcanza 12,281; Farmacia, 11,778; y Enfermería, 11,483. En estas áreas el corte puede variar notablemente entre universidades y campus, de modo que mirar solo la cifra más conocida ofrece una imagen incompleta.

La nota de corte no la decide un despacho

Las universidades no fijan de antemano que una carrera exija un 12, un 13 o cualquier otra cifra. La nota surge al ordenar a los aspirantes según su calificación de admisión y repartir las plazas disponibles. El último estudiante admitido determina el corte. Nada más misterioso, aunque durante unas semanas el sistema parezca gobernado por una logia de decimales.

La calificación puede llegar hasta 14 puntos. La nota de acceso se calcula combinando el 60 % del expediente de Bachillerato y el 40 % de la fase obligatoria de la PAU, con un máximo de 10. Después se añaden hasta cuatro puntos procedentes de las dos materias con mejor ponderación, normalmente multiplicadas por 0,1 o 0,2 según el grado solicitado.

Esto explica por qué dos estudiantes con la misma media pueden obtener notas de admisión distintas para carreras diferentes. Una asignatura puede ponderar 0,2 en Medicina y solo 0,1 —o nada— en otra titulación. Antes de interpretar el corte conviene comprobar las tablas de ponderaciones de cada universidad y grado; ahí se esconden, silenciosos, muchos puntos decisivos.

Un 5 no convierte una carrera en sencilla

Cuando una titulación aparece con una nota de corte de 5,000, significa normalmente que todos los candidatos que cumplían los requisitos mínimos pudieron acceder o que quedaron plazas disponibles. No indica que los estudios sean fáciles, irrelevantes o de menor calidad. Confundir demanda con dificultad académica es uno de esos errores resistentes, como creer que todo restaurante con cola cocina mejor.

En la Complutense quedan plazas en titulaciones como Historia, Historia del Arte, Geología, Estudios Ingleses, Lingüística, Musicología, Periodismo, Sociología, Turismo, Antropología Social o Gestión y Administración Pública. Algunas presentan un corte de 5; otras pueden admitir estudiantes en fases posteriores. La nota mide la competencia por una plaza, no el valor cultural, científico o profesional de una disciplina.

El fetichismo del 13 ha construido una jerarquía bastante pobre: arriba, aquello donde cuesta entrar; abajo, aquello que admite más alumnos. Pero una universidad no es una subasta. Hay grados con cortes modestos y una exigencia feroz, del mismo modo que existen profesiones esenciales cuyo prestigio social no cabe en una tabla de admisión.

Las listas de espera aún pueden cambiar el resultado

La nota publicada en julio corresponde al último aspirante admitido en la primera asignación. Quien haya obtenido una plaza debe revisar el plazo de matrícula, incluso cuando aspire a entrar después en una opción preferente. Dejar pasar ese trámite puede provocar la pérdida del puesto ya concedido, y el sistema no acostumbra a emocionarse ante las explicaciones tardías.

Permanecer en una lista tampoco siempre es automático. Cada universidad pública madrileña establece su propio procedimiento. En la Complutense, por ejemplo, los interesados deben confirmar su permanencia en lista de espera los días 13, 14 y 15 de julio, y los llamamientos comenzarán a comunicarse por correo electrónico a partir del día 16. Conviene revisar también la carpeta de correo no deseado: pocas cosas resultan tan absurdas como perder una carrera porque Gmail consideró sospechosa a la universidad.

Las reclamaciones de la primera adjudicación complutense pueden presentarse el 10 de julio desde las 12:00 y los días 13 y 14. El resto de centros maneja calendarios próximos, pero no idénticos. La Autónoma, Alcalá, la Carlos III, la Politécnica y la Rey Juan Carlos disponen de sus propias fechas para matrícula, permanencia y llamamientos sucesivos.

Hasta dónde puede bajar una nota no responde a una fórmula fiable. Depende de cuántas personas renuncien, de las plazas liberadas y de la posición concreta de cada solicitante. Una diferencia de pocas centésimas mantiene opciones razonables en ciertos grados; una distancia mayor no elimina toda posibilidad, aunque obliga a mirar alternativas universitarias con los pies en el suelo.

Menos solicitudes, la misma presión en los grados estrella

El Distrito Único de Madrid recibió 67.925 solicitudes para el curso 2026-2027, de las cuales 35.178 procedían de fuera de la región. La demanda descendió en 2.633 solicitantes respecto al curso anterior, con 2.577 peticiones menos desde otros distritos universitarios.

Tras la validación administrativa quedaron 61.507 solicitudes tramitadas y se asignaron 49.197 plazas en las seis universidades públicas. La Complutense concentró 15.643 admitidos, casi un tercio del total, y volvió a ser la institución más elegida como primera opción: recibió 20.343 preferencias iniciales.

La caída general de solicitudes ayuda a entender el pequeño retroceso de muchos cortes, pero no ha desinflado las carreras más codiciadas. Medicina, Psicología, Odontología y Veterinaria continúan acumulando miles de peticiones. Lo mismo ocurre con los dobles grados y los programas tecnológicos de plazas reducidas, donde cualquier variación de demanda se traduce en décimas minúsculas.

Dieciséis estudiantes fueron admitidos con la calificación máxima de 14: seis en la Complutense, seis en la Carlos III, tres en la Autónoma y uno en Alcalá. El dato impresiona, claro. Aunque conviene no convertirlo en una competición moral. La excelencia académica merece reconocimiento; la adolescencia sometida a tres decimales, quizá algo de aire.

La cifra se mueve, la elección permanece

Las notas de corte de Madrid dibujan un sistema muy competitivo en Medicina, matemáticas, física e ingeniería, además de en determinados dobles grados. El máximo está en el 13,715 de Matemáticas y Física de la Complutense; detrás se agrupan los programas industriales y aeronáuticos de la Politécnica y la Carlos III. En buena parte de la oferta, sin embargo, los cortes han bajado ligeramente.

Quienes hayan quedado cerca todavía dependen de las listas de espera. Quienes estén lejos cuentan con una oferta mucho más amplia de lo que sugiere el escaparate de las titulaciones con un 13. Hay grados con plazas, itinerarios alternativos, cambios posteriores y caminos profesionales que no pasan por la carrera más demandada del momento.

La nota importa porque abre o cierra una puerta concreta. No sentencia una trayectoria, no mide el talento completo de nadie y tampoco garantiza que la titulación elegida sea la adecuada. El corte cambiará durante el verano, quizá unas centésimas, quizá más. La decisión universitaria durará bastante más que ese número.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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