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¿Qué pasó con Carmen Lomana en La Revuelta tras el fallo de cámaras?

La entrevista de Carmen Lomana en La Revuelta quedó congelada por un fallo de imagen durante tres minutos, mientras el audio siguió funcionando

Publicado

el

Carmen Lomana
Carmen Lomana / WIKIPEDIA

Resumen

  • La imagen de Carmen Lomana quedó congelada durante unos tres minutos
  • El audio siguió funcionando mientras Broncano comentaba la avería
  • No hay una causa técnica oficial más precisa del fallo de cámaras

La entrevista de Carmen Lomana en La Revuelta sufrió un fallo técnico bastante más llamativo de lo habitual: la imagen quedó congelada mientras el sonido seguía funcionando. Durante aproximadamente tres minutos, los espectadores pudieron escuchar a David Broncano, a la invitada y al resto del equipo, pero en pantalla permanecía una imagen fija de Lomana. Después aparecieron una pantalla verde y una carta de ajuste antes de que el programa recuperase la imagen normal.

La explicación inmediata de Broncano fue tan sencilla como gráfica: “se han roto las cámaras, no es broma”. Pero esa frase, pronunciada en plena avería, no equivale a un diagnóstico técnico. Hasta el momento no se ha comunicado públicamente una causa más precisa que permita saber si el problema estuvo en las cámaras, en la realización, en el mezclador de vídeo o en otro punto de la cadena de señal. Lo comprobado es que la imagen falló y el audio continuó operativo. La televisión, maquinaria acostumbrada a medir segundos con bisturí, se convirtió durante un rato en una fotografía con banda sonora.

El fallo apareció cuando Carmen Lomana hablaba de Broncano

El momento tuvo una puntería cómica difícil de fabricar. Broncano había preguntado a Carmen Lomana por sus posibles títulos nobiliarios y la conversación derivó hacia la relación entre ambos. Ella confesó que durante un tiempo había tenido la impresión de que el presentador le tenía cierta manía. Prácticamente entonces, la imagen dejó de moverse.

Broncano, desconcertado al principio, preguntó desde su mesa qué estaba pasando y si realmente se habían roto las cámaras. Cuando comprobaron que el sonido seguía grabándose, el equipo decidió continuar hablando mientras se intentaba recuperar el vídeo. No hubo un corte solemne ni una maniobra especialmente discreta para esconder el accidente. El fallo acabó convertido, como tantas veces ocurre en La Revuelta, en material para el propio programa.

El presentador bromeó con que las cámaras habían desaparecido precisamente después de que Lomana dijera que él le tenía manía. Ella entró rápido al juego y respondió: “Soy un poco bruja, así que ten cuidado”. Llevaba, además, una vela de la Virgen del Carmen como regalo. Con la imagen fuera de combate, el detalle adquirió de pronto una utilidad sobrenatural que nadie había previsto en producción.

Carmen Lomana quiso saber cómo salía en la imagen congelada

La avería se prolongó durante unos tres minutos. En ese intervalo se mantuvo en pantalla una fotografía congelada de la invitada, después apareció una imagen verde y posteriormente la clásica carta de ajuste, hasta que finalmente regresó la señal normal del Teatro Albéniz.

Broncano planteó incluso la posibilidad de emitir el accidente tal como había sucedido, ya que La Revuelta se graba previamente y existe margen de edición antes de su emisión. La respuesta de Lomana fue bastante fiel a su personaje televisivo: aceptaba la idea si aparecía guapa en la imagen fija. Una preocupación quizá frívola, sí, aunque bastante más práctica que ponerse a debatir sobre matrices de vídeo en mitad de una entrevista.

Por qué Carmen Lomana estaba esa noche en La Revuelta

La presencia de Lomana tampoco formaba parte inicialmente del plan. El invitado anunciado para el programa del 8 de septiembre de 2026 era Borja Iglesias, pero el futbolista no pudo desplazarse hasta Madrid debido a un contratiempo médico relacionado con la lesión que arrastra y terminó participando mediante una breve videollamada desde su casa. El programa tuvo que encontrar un sustituto prácticamente sobre la marcha.

Ahí apareció Carmen Lomana. La empresaria y colaboradora televisiva contó que estaba comiendo con una amiga en la calle Serrano, en Madrid, cuando recibió la llamada. Aceptó la propuesta con rapidez y se desplazó al Teatro Albéniz, nueva sede del programa esta temporada. Su visita era, literalmente, un plan B que acabó produciendo uno de los momentos más comentados de la emisión.

Lomana explicó también que había sufrido una insolación el día anterior después de permanecer durante horas al sol durante la grabación de una campaña publicitaria y que había necesitado asistencia del Samur. Pese a ello, acudió al programa con muy poco margen de preparación. Entre una invitada improvisada, un futbolista conectado a distancia y unas cámaras que decidieron declararse objetoras de conciencia durante tres minutos, la noche tuvo poco de rutinaria.

Lo que contó Carmen Lomana cuando volvió la imagen

Superada la avería, Broncano pudo continuar la entrevista y llegar también a las preguntas tradicionales del programa. Al hablar de su situación económica, Lomana respondió que dispone de dinero suficiente para no necesitar trabajar y explicó que parte de su patrimonio procede de sus inversiones.

También defendió el pago de impuestos, aunque introdujo una cuestión que suele acompañar ese debate: conocer después cómo se emplea el dinero público. Su planteamiento fue que pagar mucho significa, al fin y al cabo, haber ganado mucho. Más adelante contestó a la habitual pregunta sobre las relaciones sexuales y situó su frecuencia en tres veces por semana, definiéndolo como una vida sana.

La conversación transitó por terrenos más personales. Lomana habló de Bertín Osborne y reconoció que la relación entre ambos se ha enfriado pese a haber sido amigos. También abordó los prejuicios que, a su juicio, despierta su figura pública y repasó algunas de sus colaboraciones en radio. La visita acabó siendo bastante más sustanciosa de lo que sugería su condición de sustituta de última hora.

Grison recordó su primer encuentro con Carmen Lomana

Uno de los momentos más curiosos llegó con Grison, que explicó haber coincidido anteriormente con Carmen Lomana en un ascensor durante el Festival de Vitoria. El colaborador reconoció que aquella situación le había impresionado y que la presencia de Lomana le había impuesto.

Ella respondió elogiándolo y la conversación derivó en una pequeña cadena de cumplidos. Poco después, cuando se produjo el fallo de imagen y Lomana recurrió a la broma sobre sus poderes de “bruja”, Grison remató la escena rebautizándola humorísticamente como “Carmen Lamala”. La avería ya había dejado de ser únicamente un problema técnico: se había integrado por completo en la conversación.

Qué se sabe realmente sobre el fallo técnico

No existe por ahora una explicación pública que permita afirmar por qué se produjo exactamente la avería. Decir que “se rompieron las cámaras” reproduce la expresión espontánea de Broncano, pero no un parte técnico. Tampoco hay base para asegurar que el origen estuviera físicamente en todas las cámaras del plató. En una emisión televisiva intervienen numerosos equipos entre la captación de la imagen y lo que finalmente ve el espectador.

Lo verificable es mucho más concreto: la señal de vídeo dejó de ofrecer imágenes normales del plató mientras el audio continuó funcionando, el problema persistió alrededor de tres minutos y finalmente se resolvió. La aparición sucesiva de la imagen congelada, la pantalla verde y la carta de ajuste hizo especialmente visible un fallo que, en otras circunstancias, quizá habría quedado oculto mediante edición.

Una avería que terminó convertida en televisión

La peculiaridad estuvo precisamente ahí. En otro espacio semejante incidente habría acabado probablemente escondido bajo una edición limpia. La Revuelta decidió conservar el accidente y convertirlo en parte del contenido. Broncano improvisó, el equipo siguió hablando y Carmen Lomana tampoco pareció especialmente incómoda con la situación.

Bromeó sobre sus supuestos poderes, recurrió a la vela que llevaba consigo y hasta se preocupó por la dignidad estética de aquella imagen detenida en el tiempo. Al final, el fallo técnico terminó funcionando como televisión, quizá precisamente porque durante tres minutos dejó de funcionar como estaba previsto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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