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¿Será Ana Mestre la próxima presidenta del Parlamento de Andalucía?

Ana Mestre sale de la vicepresidencia del Parlamento andaluz, pero gana fuerza como posible sucesora de Jesús Aguirre tras el pacto con Vox.

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Parlamento de Andalucía

Resumen

  • Ana Mestre dejará la Vicepresidencia Primera por el pacto entre PP y Vox
  • Juanma Moreno la mantiene como opción para presidir el Parlamento andaluz
  • El futuro de Jesús Aguirre y el pleno decidirán el relevo institucional

Ana Mestre dejará la Vicepresidencia Primera del Parlamento andaluz para que Vox ocupe el puesto acordado con el PP, pero no parece encaminada hacia una retirada discreta. Juanma Moreno ha confirmado que la dirigente popular asumirá nuevas responsabilidades y ha evitado descartar que pueda sustituir a Jesús Aguirre al frente de la Cámara. La presidencia está sobre la mesa. La decisión, todavía no.

El movimiento podría concretarse en el pleno previsto para el 23 de julio, una sesión concebida inicialmente para organizar la XIII legislatura: designar a los senadores autonómicos, constituir la Diputación Permanente y adaptar las comisiones legislativas al nuevo Consejo de Gobierno. También puede convertirse, sin embargo, en la jornada que redibuje la cúpula del Parlamento andaluz. El orden del día definitivo deberá aprobarse previamente en la Mesa y la Junta de Portavoces.

Mestre fue reelegida vicepresidenta primera el pasado 11 de junio, durante la sesión constitutiva de la nueva Cámara. Apenas unas semanas después tendrá que abandonar ese asiento por el acuerdo de gobierno entre PP y Vox. En política, ya se sabe, los nombramientos pueden conservar el brillo del estreno mientras alguien está midiendo las cortinas para el siguiente ocupante.

El pacto con Vox obliga a mover la Mesa del Parlamento

El acuerdo que permitió la investidura de Moreno reserva a Vox la Vicepresidencia Primera de la Mesa, hasta ahora ocupada por Ana Mestre. La formación también recibirá una plaza adicional entre los senadores designados por el Parlamento de Andalucía: el PP cederá uno de los cinco puestos que le correspondían inicialmente.

El reparto quedaría así en cuatro senadores para el PP, tres para el PSOE y dos para Vox. Serán nueve en total. La modificación de la Mesa del Parlamento, sin embargo, no se produce mediante un simple intercambio de placas en los despachos; debe someterse a la votación del pleno. El 23 de julio aparece como la fecha más probable, aunque el contenido definitivo de la sesión aún no se ha cerrado.

Este cambio deja a Mestre sin el cargo para el que había sido elegida al comenzar la legislatura, pero también abre una puerta de mayor tamaño. Moreno mantiene con ella una conversación abierta y ha afirmado que seguirá contando con una de las mujeres que considera más capaces y preparadas de su equipo. La fórmula es deliberadamente amplia, esa niebla verbal que en política suele anunciar un destino importante o ganar unos días de tranquilidad.

La presidencia de Jesús Aguirre entra en la operación

La incógnita no afecta únicamente a Ana Mestre. También alcanza a Jesús Aguirre, reelegido presidente del Parlamento andaluz al comienzo de la XIII legislatura. Moreno no ha aclarado si Aguirre continuará en el puesto o si será incluido entre los cuatro senadores autonómicos que propondrá finalmente el Grupo Popular.

El presidente de la Junta ha explicado que la elección de esos senadores autonómicos estará vinculada a los cambios en la Mesa y a otros nombramientos del nuevo Gobierno. Traducido del dialecto institucional: las piezas se decidirán de manera conjunta. Un movimiento puede arrastrar al siguiente, como ocurre al retirar una carta de una baraja demasiado apretada.

Si Aguirre fuera designado senador, quedaría libre la Presidencia del Parlamento. Y ahí aparece Mestre. Moreno no ha confirmado su candidatura, pero tampoco la ha negado cuando ha sido preguntado expresamente. La dirigente gaditana pasaría así de perder la vicepresidencia por la cuota concedida a Vox a ocupar la máxima autoridad de la Cámara, un ascenso político envuelto en apariencia de reajuste técnico.

Qué supondría que Ana Mestre presidiera la Cámara

La Presidencia del Parlamento no es un puesto ornamental. Dirige los debates, ordena las sesiones, interpreta el reglamento con el apoyo de los servicios jurídicos y representa a la institución. Exige neutralidad institucional durante el ejercicio del cargo, aunque quien lo ocupa proceda —naturalmente— de una mayoría política. Esa frontera entre origen partidista y función parlamentaria es fina; algunas veces, finísima.

Para el PP, colocar a Ana Mestre al frente del Parlamento permitiría compensar su salida de la Vicepresidencia Primera y mantener el control de la Presidencia pese al aumento del peso de Vox en la Mesa. También conservaría en primera línea a una política cercana a Moreno, con experiencia autonómica y conocimiento del funcionamiento interno de la Cámara.

Para Vox, el ascenso de Mestre no alteraría la ganancia principal incluida en el pacto: disponer de una vicepresidencia con voto en la Mesa. Hasta ahora, el partido estaba representado mediante un vocal con voz, pero sin capacidad de voto. El cambio no es un adorno protocolario; supone participar directamente en decisiones sobre la organización parlamentaria, la calificación de iniciativas y la tramitación de los asuntos de la Cámara.

Una dirigente con recorrido en Cádiz y en la Junta

Nacida en Jerez de la Frontera en 1981, Mestre comenzó su trayectoria institucional en el Ayuntamiento de Cádiz y llegó al Parlamento andaluz en 2012. También fue concejala en Sanlúcar de Barrameda, candidata del PP a la alcaldía de esa localidad y delegada del Gobierno de la Junta en la provincia de Cádiz entre 2019 y 2022.

Regresó a la Cámara autonómica tras las elecciones de 2022 y asumió la Vicepresidencia Primera, responsabilidad que volvió a recibir el 11 de junio de 2026. Su perfil mezcla implantación provincial, experiencia orgánica y una larga relación política con el proyecto de Moreno. No es una figura recién llegada al pasillo cuando ya se está repartiendo el café.

Su posible presidencia reforzaría, además, la presencia de Cádiz en el núcleo institucional andaluz. Mestre ha mantenido durante años un papel destacado en el PP gaditano y conoce tanto la política municipal como la Administración autonómica, dos escuelas donde las grandes teorías suelen terminar negociando con presupuestos, reglamentos y teléfonos que suenan a destiempo.

Un ascenso que todavía depende del pleno

Por ahora, ningún nombramiento está formalmente decidido. Mestre debe abandonar la Vicepresidencia Primera porque así lo establece el acuerdo entre PP y Vox, pero su salto a la Presidencia dependería de que Aguirre dejara el cargo y de que la candidatura obtuviera los votos necesarios en el pleno.

La mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno permite al PP y Vox ejecutar los cambios pactados sin depender de la oposición. Entre ambas fuerzas alcanzan también los tres quintos necesarios para desbloquear la renovación del Defensor del Pueblo Andaluz, pendiente desde que Jesús Maeztu quedó en funciones en septiembre de 2024. Moreno ha anunciado que hablará con todos los grupos, aunque la aritmética ya no le obliga a esperar un acuerdo con el PSOE.

Aquí aparece una cuestión política de fondo. El pacto no se limita a distribuir consejerías: alcanza la Mesa del Parlamento, los senadores autonómicos y previsiblemente otros organismos de extracción parlamentaria. Vox gana capacidad institucional y el PP intenta administrar esa entrada sin perder los principales centros de mando. Equilibrio, lo llaman. También podría llamarse carpintería del poder.

El 23 de julio ordenará el nuevo mapa institucional

El pleno previsto para el 23 de julio comenzará con asuntos de apariencia administrativa, pero de consecuencias políticas apreciables. Deberá elegir a la Diputación Permanente, adaptar las comisiones a la estructura del nuevo Ejecutivo y podría aprobar tanto la designación de los senadores como la remodelación de la Mesa. Será la primera sesión plenaria después del debate de investidura de finales de junio.

Moreno quiere cerrar antes del 31 de julio los segundos niveles de las consejerías, las delegaciones territoriales, los cambios parlamentarios y los senadores autonómicos, de modo que el nuevo Gobierno andaluz llegue a septiembre plenamente organizado. El calendario tiene algo de mudanza acelerada: cajas abiertas, nombres escritos a lápiz y varios despachos cuyo ocupante todavía no está confirmado.

La respuesta inmediata es clara. Ana Mestre dejará la Vicepresidencia Primera, continuará en la primera línea del PP andaluz y cuenta con el respaldo explícito de Juanma Moreno para asumir otra responsabilidad. La posibilidad de que presida el Parlamento es real y políticamente coherente, pero sigue siendo una hipótesis hasta que se resuelva el futuro de Jesús Aguirre y se produzca la votación correspondiente.

Una silla vacante puede cambiar toda la legislatura

El desenlace dependerá de una cadena de decisiones que el PP pretende resolver en julio. Si Aguirre pasa al Senado, Mestre aparece como la candidata natural para presidir la Cámara. Si permanece en su puesto, la dirigente jerezana deberá recibir otra responsabilidad todavía desconocida, quizá parlamentaria, quizá orgánica o vinculada a alguno de los nombramientos pendientes.

Lo único descartado parece ser su desaparición del primer plano. Moreno ha sido suficientemente explícito al garantizar que contará con ella, aunque haya conservado el misterio sobre el destino. El pacto con Vox le quita una vicepresidencia; la reorganización puede entregarle la Presidencia. A veces, en los edificios del poder, perder una puerta significa descubrir que al fondo del pasillo había un despacho más grande.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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