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Historia

¿Quién era Lina Rovira, la abuela de Gerard Piqué que murió a los 102?

Muere Lina Rovira, abuela de Gerard Piqué, a los 102 años: su vida discreta, su vínculo familiar y los detalles de una despedida muy íntima.

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Gerard Piqué en el partido España-Francia de la Eurocopa 2012

Gerard Piqué y su familia están de luto por la muerte de Lina Rovira Montsant, abuela paterna del exfutbolista del FC Barcelona, que ha fallecido a los 102 años. Era la madre de Joan Piqué, padre del antiguo internacional español, y una figura muy vinculada a Sant Guim de Freixenet, en Lleida, donde la familia ha organizado su despedida.

El velatorio se celebra este martes 25 de agosto en el tanatorio de Sant Guim de Freixenet, entre las 17:00 y las 20:30 horas, mientras que el funeral está previsto para el miércoles 26 de agosto a las 12:00 en la iglesia del Sagrat Cor de la misma localidad. Hasta el momento no se han hecho públicas las circunstancias concretas del fallecimiento ni una causa de la muerte. Tampoco ha trascendido un mensaje público de Piqué sobre la pérdida.

Quién era Lina Rovira Montsant, la abuela de Gerard Piqué

Lina Rovira pertenecía a la rama paterna de los Piqué y fue, durante décadas, uno de esos nombres que existen lejos del primer plano aunque su familia viva prácticamente bajo una lupa. Madre de Joan Piqué, era la abuela paterna de Gerard, cuya trayectoria convirtió el apellido familiar en uno de los más reconocibles del fútbol español de las últimas dos décadas.

Su vida, sin embargo, discurrió con una exposición pública muy distinta a la de su nieto. Nada de estadios abarrotados, retransmisiones mundiales o polémicas convertidas en combustible para las redes sociales. Lina estaba ligada especialmente a Sant Guim de Freixenet, localidad de la comarca de la Segarra que ahora se convierte también en el escenario de su despedida.

Allí era conocida cariñosamente como la “Iaia Lina”. Y ese detalle explica mejor su dimensión que muchas etiquetas: antes que abuela de una celebridad, era una mujer reconocible en su entorno, alguien que atravesó más de un siglo mientras alrededor cambiaban las costumbres, las ciudades, las familias y hasta la manera de mirar un partido de fútbol.

La aparición de Lina que permitió conocerla más allá del apellido Piqué

Lina salió ocasionalmente de esa discreción. Una de sus apariciones más reveladoras llegó en El Foraster, el programa de 3Cat presentado por Quim Masferrer, durante una visita a Sant Guim de Freixenet emitida en enero de 2025. Allí, ya centenaria, dejó ver una personalidad sencilla, cercana y bastante alejada del ruido que suele acompañar al apellido Piqué.

La conversación mostró una faceta poco impostada. Lina habló del cariño por sus hijos y nietos, de la importancia de llevarse bien con los demás y también de las visitas de Gerard Piqué, capaces de alterar inevitablemente la tranquilidad de su entorno. No hacía falta mucha escenografía. Una mujer de cien años hablando de su familia y del tiempo, que probablemente sea uno de los asuntos más serios que existen.

Aquella aparición adquiría un curioso contraste con el personaje público de Piqué. Al nieto le han acompañado durante años estadios, cámaras, titulares, empresas y discusiones de todo pelaje; alrededor de Lina había otra velocidad, la de una generación para la que la fama del apellido era una circunstancia y no necesariamente el centro de la habitación.

Su recuerdo de Gerard Piqué y la importancia de la familia

En aquel encuentro televisivo quedó especialmente clara la estrecha vinculación familiar que Lina mantenía con los suyos. Expresó su satisfacción por haber podido disfrutar de sus hijos y sus nietos y dejó una reflexión sencilla sobre las relaciones humanas: tratar bien a los demás y aprender a convivir.

No era una teoría particularmente sofisticada. Quizá ahí estaba la gracia. En tiempos de opiniones fabricadas al segundo, algoritmos enfadados y celebridades aparentemente obligadas a pronunciarse hasta sobre la temperatura del café, una señora centenaria resumía la convivencia con unas pocas ideas sencillas.

El primer concierto de su vida fue uno de Shakira

Lina Rovira ya había aparecido años antes en una escena que alcanzó una considerable difusión. En julio de 2018, cuando tenía 94 años, asistió por primera vez en su vida a un concierto. Fue en el Palau Sant Jordi de Barcelona y la artista sobre el escenario era Shakira, entonces pareja de Gerard Piqué.

La propia cantante compartió en redes sociales un vídeo del encuentro y presentó a Lina como la abuela de Gerard y bisabuela de Milan y Sasha, los dos hijos que Piqué tiene con la artista colombiana. La escena ocurrió durante la gira El Dorado World Tour y llamó la atención precisamente por el contraste: 94 años para estrenarse como espectadora de un gran concierto, con miles de personas al otro lado del telón.

El episodio permite entender también el arco temporal de su vida. Lina pudo ver a su nieto pasar de las categorías inferiores del Barça a convertirse en campeón del mundo con España, ganar algunos de los principales títulos del fútbol europeo, retirarse como profesional y abrir una etapa empresarial ligada, entre otros proyectos, a la Kings League. Y vio crecer a otra generación de la familia.

El funeral de Lina Rovira en Sant Guim de Freixenet

La despedida mantiene precisamente esa conexión con Sant Guim. La familia recibe las condolencias durante la tarde de este martes en el tanatorio de la localidad y la misa funeral se celebrará al mediodía del miércoles en la iglesia del Sagrat Cor. Allí familiares y allegados podrán dar el último adiós a Lina Rovira Montsant.

No han trascendido detalles médicos ni circunstancias específicas sobre sus últimos días. Es un matiz importante. La información confirmada es el fallecimiento de Lina Rovira a los 102 años y el calendario de su despedida; convertir el resto en conjetura solo añadiría ruido donde la familia ha mantenido la discreción.

Piqué, retirado del fútbol profesional desde noviembre de 2022, continúa siendo una figura pública de enorme exposición por sus actividades empresariales y deportivas, especialmente alrededor de la Kings League. Esta vez, sin embargo, la noticia no pertenece a ese territorio. Ni a los fichajes, ni a las audiencias, ni a las competiciones impulsadas después de colgar las botas. Pertenece a la esfera familiar.

Una vida de más de un siglo detrás de un apellido famoso

La muerte de Lina Rovira deja una imagen poco habitual alrededor de Gerard Piqué: no la del excentral del Barça, el empresario o una de las personalidades más discutidas del fútbol español reciente, sino la de un nieto que pierde a su abuela.

Lina alcanzó los 102 años y atravesó generaciones muy distintas. Su rostro llegó al gran público solo a ráfagas: aquella noche de 2018 en la que descubrió un concierto a los 94 años; aquella conversación tranquila en la que habló de sus hijos, sus nietos y una cierta manera de entender la convivencia. Entre medias quedó casi todo lo demás, que es precisamente lo que suele ocurrir con las vidas largas: miles de días corrientes que jamás ocupan un titular.

Sant Guim de Freixenet vuelve a reunir a la familia. Esta vez no hay un escenario, ni un balón, ni focos buscando una declaración memorable. Hay una despedida familiar. Y detrás del personaje público llamado Gerard Piqué aparece durante unas horas algo bastante más antiguo que la fama: la memoria de una abuela.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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