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¿Qué busca la UCO en el móvil de Juanma Serrano sobre Pedro Sánchez?
Los mensajes de Juanma Serrano podrían revelar qué sabía el entorno de Sánchez y hasta dónde llegaban las conexiones investigadas por la UCO.

El teléfono de Juan Manuel Serrano, antiguo jefe de Gabinete de Pedro Sánchez en el PSOE y expresidente de Correos, interesa a la UCO por algo bastante más concreto que una simple colección de conversaciones privadas. Los investigadores quieren reconstruir quién conocía qué, quién hablaba con quién y hasta dónde llegaban determinadas actuaciones relacionadas con Leire Díez, Correos y Ferraz, además de las maniobras bajo investigación para influir en causas que afectaban al PSOE o al Gobierno. El nuevo clonado ordenado por el juez Santiago Pedraz pretende ofrecer una copia jurídicamente sólida sobre la que trabajar.
Puede aparecer el nombre de Pedro Sánchez, referencias a él o incluso conversaciones con personas de su entorno; de hecho, en mensajes ya conocidos existen alusiones al “jefe” y al “One” que los investigadores relacionan con el presidente. Pero hay una frontera que conviene no borrar a martillazos: hasta este momento no consta que el nuevo volcado haya aportado una prueba que implique a Sánchez en la presunta trama, ni el mero hecho de que Serrano fuera durante años uno de sus colaboradores más cercanos convierte cada mensaje de su móvil en una comunicación con Moncloa. Esa es, precisamente, una de las incógnitas que la Guardia Civil intenta despejar.
Más de 10.800 mensajes y una diferencia importante
La cifra impresiona: más de 10.800 mensajes entre Serrano y Leire Díez ya han aparecido en la investigación. Según la información conocida, se localizaron 9.355 comunicaciones de WhatsApp y otras 1.487 a través de Signal. Hay, sin embargo, un matiz decisivo que se pierde fácilmente entre titulares: buena parte de ese material procede del dispositivo de Díez y ya era conocido antes de abrir la nueva copia forense del teléfono de Serrano.
Por eso el interés del iPhone del expresidente de Correos no consiste simplemente en encontrar la otra mitad de una conversación que la UCO ya tiene. El terminal puede contener otros interlocutores, grupos, documentos enviados, audios, archivos adjuntos, llamadas o mensajes eliminados que permitan reconstruir el contexto. Una fotografía vista desde el otro lado del espejo, por decirlo así.
El clonado forense copia la memoria del dispositivo y permite trabajar sobre ella sin alterar el teléfono original. También puede conservar rastros de contenido borrado. El juez ha querido que la nueva extracción quede rodeada de garantías de autenticidad e integridad después de la controversia provocada por el primer volcado.
Por qué se ha repetido el clonado
La UCO había realizado una primera copia entre el 14 y el 15 de julio sin la presencia de Serrano ni de su abogado, pese a que la resolución judicial había previsto esa garantía. La defensa protestó y reclamó la nulidad. Pedraz consideró que se produjo un “error involuntario”, señaló que los agentes no habían llegado a analizar aquella copia y decidió realizar otra extracción para evitar que una futura discusión procesal contaminara una prueba potencialmente importante.
La nueva copia comenzó el 18 de agosto en la Audiencia Nacional y el procedimiento técnico necesitaba varias horas. Serrano estaba citado de nuevo el 19 de agosto para completar la diligencia y recibir una copia. Después llega lo verdaderamente sustantivo: el análisis policial del contenido y el informe que la UCO remita al magistrado. Es decir, clonar un teléfono no equivale a haber descubierto ya lo que contiene. La diferencia parece obvia, aunque agosto político suele convertir hasta un disco duro en una bola de cristal.
Qué temas puede buscar la UCO dentro del teléfono
Hay varias materias que ya están claramente conectadas con la investigación y que explican el interés del dispositivo. Una de ellas es la incorporación de Leire Díez a Correos. La Guardia Civil atribuye a Serrano una participación relevante en aquel proceso y considera que el desembarco de Díez en la empresa pública podía tener carácter estratégico para el grupo investigado. En comunicaciones ya incorporadas a la causa aparecen conversaciones previas sobre su contratación e incluso sobre el perfil profesional del puesto.
También está bajo la lupa la actividad desarrollada posteriormente dentro de Correos y determinadas contrataciones con despachos y empresas vinculadas a personas investigadas. La cuestión judicial no es únicamente quién recibió un contrato, sino si existió una red coordinada que utilizaba posiciones dentro del sector público para obtener ventajas para determinados integrantes o terceros. Serrano, por su parte, ha sostenido a través de su defensa una interpretación distinta de los hechos y que fue utilizado por otros protagonistas de la causa.
El móvil podría aclarar, por tanto, si hubo órdenes, recomendaciones, intercambio de documentación o conversaciones con responsables de Correos y otras empresas públicas. Y también algo menos espectacular pero jurídicamente más valioso: la cronología. En investigaciones complejas, saber qué mensaje llegó antes de una decisión administrativa, quién respondió después y qué interlocutores aparecieron inmediatamente alrededor de ella puede resultar bastante más revelador que una frase grandilocuente.
Ferraz, abril de 2024 y el salto a Signal
La segunda gran materia es política. La UCO presta especial atención a los contactos mantenidos alrededor de la crisis de abril de 2024, cuando Pedro Sánchez anunció que suspendía temporalmente su agenda para decidir si continuaba como presidente del Gobierno. Serrano y Díez aparecen vinculados a una reunión celebrada en Ferraz el 26 de abril, junto con Santos Cerdán y otros asistentes, en la que se abordaron grabaciones relacionadas con el excomisario José Manuel Villarejo.
Poco después, Serrano y Díez comenzaron a comunicarse también mediante Signal, una aplicación de mensajería cifrada. El cambio de canal no demuestra por sí mismo una intención delictiva —millones de personas utilizan aplicaciones cifradas por razones perfectamente normales—, pero la coincidencia temporal interesa a los investigadores porque se produce en un periodo que consideran relevante para reconstruir la actividad del grupo.
El interés real está en los interlocutores que todavía no conocemos
Aquí está probablemente la parte más sensible del nuevo volcado. La UCO ya conoce miles de mensajes entre Díez y Serrano. Lo que puede cambiar el mapa son las conversaciones de Serrano con terceros: dirigentes socialistas, responsables de empresas públicas, antiguos colaboradores, funcionarios o cualquier otro interlocutor conectado con hechos que ya forman parte del procedimiento.
Eso permitiría comprobar si determinadas gestiones terminaban en Serrano o ascendían hacia otros niveles. No significa que necesariamente ascendieran. Tampoco que aparezcan mensajes con Pedro Sánchez. Significa algo más sobrio y, judicialmente, bastante más importante: el teléfono puede permitir comprobarlo en lugar de imaginarlo.
El “jefe”, el “One” y por qué aparece Pedro Sánchez
El nombre del presidente entra en esta historia porque algunas comunicaciones ya incorporadas a la causa utilizan expresiones que los investigadores han relacionado con él. En una conversación posterior a los días de reflexión de abril de 2024 aparece la referencia al “jefe” al comentar una intervención pública de Sánchez. En otros materiales del caso aparece el término “One”, igualmente interpretado por la investigación como una alusión al presidente.
También constan mensajes en los que se habla de ayudar al presidente durante aquellos días y comunicaciones sobre documentación relacionada con Villarejo. Todo ello explica que los investigadores quieran saber si Serrano recibía información, la reenviaba, la comentaba con otras personas o simplemente actuaba como interlocutor entre distintos integrantes del grupo.
Ahí reside la cuestión políticamente explosiva y jurídicamente todavía abierta. Una cosa es que personas investigadas hablaran de Sánchez, afirmaran actuar para protegerlo o creyeran estar favoreciendo sus intereses; otra, muy distinta, que el presidente conociera esas actuaciones, las autorizara o participara en ellas. Para cruzar esa distancia hacen falta pruebas, no familiaridad política, apodos ni años compartidos en Ferraz.
Qué podría cambiar realmente el caso
El hallazgo más relevante no tendría por qué ser un mensaje con el nombre de Pedro Sánchez escrito en mayúsculas. Podría ser algo mucho menos cinematográfico: una secuencia de conversaciones que identifique órdenes, destinatarios, fechas, reuniones o conexiones hasta ahora desconocidas. También podrían encontrarse documentos remitidos antes de determinados encuentros, indicaciones sobre contrataciones o conversaciones que aclaren quién conocía las gestiones relacionadas con Villarejo y las causas judiciales que preocupaban a dirigentes socialistas.
Y puede ocurrir lo contrario. El análisis también podría demostrar que determinadas hipótesis no tienen recorrido, que ciertas conversaciones eran ajenas al objeto de la causa o que las referencias políticas encontradas no conducen a una cadena de mando superior. Un móvil incautado tiene una particularidad poco compatible con el ruido partidista: puede acusar, pero también descartar sospechas.
La investigación está además en una fase especialmente amplia. Pedraz ha terminado asumiendo el conjunto de las diligencias que antes se repartían entre la Audiencia Nacional y un juzgado madrileño, lo que permite analizar bajo una misma causa las distintas ramas relativas a Leire Díez, las posibles maniobras sobre investigaciones judiciales y las actuaciones económicas examinadas en el entorno de empresas públicas.
Un teléfono importante, pero todavía no una sentencia
El móvil de Juanma Serrano puede convertirse en una pieza de enorme valor porque pertenece a un hombre que estuvo en la primera línea del PSOE con Pedro Sánchez, presidió después una de las mayores empresas públicas españolas y mantuvo miles de comunicaciones con Leire Díez durante años especialmente relevantes para la investigación. Es una concentración poco habitual de relaciones, fechas y responsabilidades en un mismo dispositivo.
Lo que todavía no puede afirmarse es que ese teléfono esconda una orden de Pedro Sánchez, una conversación incriminatoria con el presidente o la prueba de que Moncloa conociera la actuación investigada. Eso sería saltarse varias páginas de la historia porque el título resulte tentador. No existe de momento esa prueba pública.
La incógnita concreta es otra: si Serrano era el final de determinadas comunicaciones o un eslabón hacia alguien más. La UCO dispone de una copia forense diseñada para responder a esa cuestión con datos. Entre miles de mensajes, fechas, contactos y archivos puede aparecer una conexión nueva o puede no aparecer. Hasta que los investigadores hagan el análisis y lo incorporen a un informe judicial, todo lo demás pertenece al terreno de las hipótesis. Y en un sumario, por mucho ruido político que haya fuera, una hipótesis sigue siendo exactamente eso.

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