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¿Cómo fue el grave accidente de la N-232 con cinco heridos en Ausejo?

Un grave choque frontal en la N-232 dejó cinco heridos en Ausejo. El conductor acabó detenido tras dar positivo en una prueba de alcoholemia.

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La DGT vigila estos carriles

La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 37 años, residente en La Rioja, como presunto responsable del grave accidente ocurrido el pasado 31 de julio en la N-232, a la altura de Ausejo, donde un turismo y una furgoneta chocaron frontalmente. El balance actualizado de la investigación es de cinco personas heridas: una en estado crítico, dos graves y otras dos con lesiones de menor gravedad, entre estas últimas el propio conductor detenido.

El dato que ha dado un giro al caso llegó después del impacto. El conductor arrojó 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, una concentración que equivale a 2,4 veces la tasa máxima general permitida. También fue sometido a una prueba de detección de drogas, cuyo resultado analítico estaba todavía pendiente cuando se comunicó la detención. El hombre ha sido puesto a disposición judicial como presunto autor de un delito contra la seguridad vial y de cuatro delitos de lesiones por imprudencia grave.

Un choque frontal en plena tarde en la N-232

El accidente ocurrió sobre las 16:55 horas en el punto kilométrico 376,500 de la N-232, dentro del término municipal de Ausejo. La Central Operativa de Tráfico recibió el aviso y varias patrullas se desplazaron hasta la zona. Allí encontraron los dos vehículos después de una colisión frontal, con varios ocupantes atrapados y un escenario que obligó a movilizar recursos de emergencia y a interrumpir la circulación.

No fue un simple golpe de chapa, desde luego. El choque dejó vehículos seriamente afectados y obligó a realizar trabajos de excarcelación para liberar a algunas de las personas implicadas. La carretera permaneció completamente cortada durante aproximadamente una hora y media mientras se atendía a los heridos, se retiraban los automóviles y se limpiaba la calzada. El tráfico tuvo que desviarse por otros puntos próximos de la propia vía.

La investigación quedó en manos del Equipo de Investigación de Siniestros Viales del Sector de Tráfico de La Rioja, encargado de reconstruir las circunstancias del accidente. No basta, en estos casos, con mirar cómo quedaron los coches sobre el asfalto. Hay que determinar trayectorias, velocidades, posiciones y maniobras previas, además de cualquier elemento capaz de explicar por qué dos vehículos que circulaban por una carretera nacional terminaron enfrentados de frente.

Cinco heridos, aunque las primeras cifras no coincidieron

La actualización difundida el 19 de agosto establece un balance de cinco personas heridas. Una de ellas sufrió lesiones de carácter crítico, otras dos resultaron heridas graves y dos más presentaron daños de menor consideración. Entre estas últimas figura el conductor posteriormente detenido.

Existe, sin embargo, una pequeña grieta en las primeras informaciones del siniestro. Algunos balances publicados durante la tarde del 31 de julio hablaron de seis heridos, mientras que otras informaciones de aquel mismo día ya situaban la cifra en cinco. La comunicación más reciente vinculada a la investigación de la Guardia Civil utiliza cinco, por lo que ese es el dato actualizado que debe tomarse como referencia.

Respecto a la persona que inicialmente se encontraba en estado crítico, la última evolución sanitaria difundida poco después del accidente señalaba que estaba estable dentro de la gravedad y permanecía en observación en el Hospital San Pedro de Logroño. No se ha hecho pública, en las informaciones más recientes, una actualización clínica posterior que permita precisar su situación actual.

La alcoholemia de 0,60 cambia la dimensión del accidente

El dato más relevante de las diligencias está en la prueba practicada al conductor. El resultado de 0,60 mg/l en aire espirado supera ampliamente el límite administrativo general de alcohol permitido para conducir. Pero conviene afinar aquí: el Código Penal establece una tasa objetiva delictiva cuando el resultado es superior a 0,60 mg/l, mientras que también castiga conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas aunque la cifra no rebase por sí sola ese umbral.

Esa diferencia de una palabra —“superior”— parece pequeña sobre el papel y jurídicamente no lo es. En este caso, la Guardia Civil atribuye al detenido la conducción bajo la influencia del alcohol, de modo que las diligencias no descansan simplemente en comparar un número con otro. También entra en juego la investigación sobre las circunstancias concretas de la conducción y su relación con el accidente.

La prueba de drogas añade todavía una pieza sin colocar. Se tomó la correspondiente muestra, pero su resultado definitivo depende del análisis de un laboratorio autorizado. Hasta que exista ese resultado no resulta correcto afirmar que el conductor hubiera consumido drogas ni, mucho menos, que estas hubieran intervenido en el siniestro.

Qué delitos investiga la Guardia Civil

La detención se ha practicado por un presunto delito contra la seguridad vial y cuatro presuntos delitos de lesiones por imprudencia grave. Es una diferencia importante respecto a una simple sanción administrativa de tráfico: cuando los hechos entran en el terreno penal, ya no se habla únicamente de una multa o de puntos del permiso, sino de responsabilidades que debe valorar un juzgado.

Para las lesiones producidas mediante imprudencia grave con un vehículo, el Código Penal establece diferentes penas según la entidad final de los daños sufridos por cada víctima. La gravedad médica, por tanto, no es un detalle ornamental de un parte de urgencias; puede tener consecuencias decisivas a la hora de realizar la calificación jurídica definitiva.

Las penas dependerán de lo que determine el procedimiento

El delito de conducción bajo la influencia del alcohol contemplado en el artículo 379.2 puede castigarse con prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. A ello se suma, en cualquier caso, la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante más de un año y hasta cuatro.

Las lesiones por imprudencia grave tienen una horquilla distinta dependiendo del daño finalmente acreditado. El Código Penal contempla desde penas de tres a seis meses de prisión o multa para determinadas lesiones hasta penas de uno a tres años de cárcel en los supuestos más graves previstos por la norma. Cuando interviene un vehículo a motor también puede imponerse la retirada del permiso de conducción de uno a cuatro años.

Eso no significa, conviene insistir, que esas penas vayan a imponerse automáticamente al detenido. La investigación deberá concretar la mecánica del accidente, establecer el vínculo entre la conducta del conductor y las lesiones y determinar después la eventual responsabilidad penal. Detención no equivale a condena; entre ambas cosas existe un procedimiento judicial, una diferencia elemental que a veces desaparece demasiado rápido entre titulares.

La investigación aún tiene piezas por encajar

El Equipo de Investigación de Siniestros Viales continúa siendo la referencia para esclarecer cómo se produjo exactamente la colisión. El positivo en alcohol es un elemento de enorme relevancia, pero la reconstrucción de un accidente grave exige determinar también qué ocurrió inmediatamente antes del impacto y hasta qué punto cada circunstancia contribuyó al resultado.

A ello se suma el análisis toxicológico pendiente. Una vez incorporados todos los elementos, las diligencias permitirán perfilar con mayor precisión la responsabilidad que pueda corresponder al investigado. Por el momento, lo confirmado es que ha sido detenido y puesto a disposición judicial después de que las pruebas y la investigación lo señalaran como presunto responsable del siniestro.

El accidente de Ausejo vuelve a mostrar, además, algo bastante menos abstracto que las estadísticas de tráfico. Una tarde de verano, dos vehículos, un impacto frontal y varias personas camino del hospital. Detrás del frío 0,60 mg/l hay cinco heridos según el balance actualizado, dos de ellos graves y uno inicialmente crítico. Y esa es, más allá del expediente judicial, la dimensión esencial de lo ocurrido en la N-232.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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