Historia
¿Quién era Roberto Alonso, empresario del calzado que marcó Badajoz?
Roberto Alonso, referente del calzado en Badajoz, deja una trayectoria marcada por el comercio, la empresa y una vida muy ligada a su ciudad.

Roberto Alonso Asensio, uno de los nombres históricos del comercio de Badajoz, ha fallecido a los 68 años. El empresario era propietario de la conocida tienda Roberto, un establecimiento vinculado durante décadas al calzado y la moda en pleno centro de la capital pacense. Murió el miércoles 19 de agosto y su despedida se ha celebrado este jueves en Badajoz.
Su nombre estaba asociado sobre todo a sus escaparates y al trato directo con varias generaciones de clientes, pero su trayectoria fue bastante más amplia que la de un comerciante detrás de un mostrador. Alonso participó en organizaciones empresariales, formó parte de instituciones económicas y universitarias y llevó su conocimiento del pequeño comercio hasta la investigación académica. Badajoz era su negocio, pero también su objeto de estudio.
Muere Roberto Alonso a los 68 años en Badajoz
Roberto Alonso Asensio falleció a los 68 años. La noticia ha provocado numerosas muestras de pesar en una ciudad donde su apellido estaba ligado desde hacía décadas a un establecimiento muy reconocible. Este jueves, a las 10.00 horas, familiares, amigos y allegados se reunieron en la capilla del Tanatorio Puente Real de Badajoz para despedir al empresario.
Las informaciones conocidas hasta el momento no han hecho pública la causa concreta de la muerte, por lo que cualquier explicación que vaya más allá del fallecimiento confirmado entraría en el terreno de la especulación. En una época en la que internet suele rellenar los silencios con una imaginación formidable —y no siempre inocente—, el dato verificable termina donde termina.
Entre las personas que expresaron públicamente sus condolencias estuvo el alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, quien recordó con afecto al empresario y trasladó su pésame a su mujer, Teresa, a sus hijos Roberto, Álex y Alberto y al resto de la familia. La tienda de la calle Menacho amaneció con un cartel que comunicaba la muerte de su propietario.
La tienda Roberto y una vida dedicada al comercio pacense
Durante años, hablar de Roberto Alonso en Badajoz significaba hablar también de zapatos, moda y comercio de proximidad. Junto a su hermana Florita estuvo al frente de las dos tiendas que el negocio llegó a mantener en el centro de la ciudad, convirtiendo el nombre Roberto en una referencia reconocible para muchos pacenses.
No era una relación abstracta con la ciudad. Era física. Escaparates, cajas apiladas, clientes que volvían, conversaciones detrás del mostrador y esa calle Menacho que durante décadas ha funcionado como una de las arterias comerciales de Badajoz. Antes de que comprar significara deslizar un dedo por una pantalla y esperar un paquete, el pequeño comercio vivía de otra materia prima: confianza, repetición y memoria.
Alonso pertenecía precisamente a esa generación de comerciantes que vivió casi todas las mutaciones del sector. La expansión de las grandes superficies, la transformación del centro urbano, la llegada de las grandes cadenas, el tirón de los compradores portugueses y, finalmente, el comercio electrónico. Nada de eso le resultaba ajeno. Más adelante convertiría esa experiencia cotidiana en materia de investigación.
También representó a los empresarios del calzado
Su presencia fuera de la tienda está documentada desde hace años. Roberto Alonso Asensio figuró como representante de la Asociación de Empresarios del Calzado de Badajoz en órganos vinculados al convenio colectivo provincial del sector. En 2008, por ejemplo, aparece como integrante empresarial de la comisión paritaria encargada de cuestiones relacionadas con el convenio de comercio de calzado, piel y artículos de viaje.
No fue, por tanto, únicamente el propietario de una zapatería popular. Su actividad se extendió a la representación empresarial y a las negociaciones de un sector que conocía desde dentro, con sus márgenes estrechos, sus temporadas buenas y sus temporadas bastante menos buenas.
Años después seguía apareciendo como representante de AECABA en documentación laboral oficial. Esa continuidad ayuda a entender por qué su figura tenía un peso específico en el comercio tradicional pacense: había detrás una trayectoria de gestión, representación y participación institucional difícil de reducir al rótulo de una tienda.
Del mostrador a la Universidad de Extremadura
Hay otro elemento menos conocido de Roberto Alonso y quizá uno de los más singulares. Su experiencia comercial terminó cruzándose con una sólida inquietud académica. Era licenciado en Antropología Social y Humanidades y en 2017 defendió en la Universidad de Extremadura una tesis doctoral dedicada al cambio social y al comercio minorista en una ciudad fronteriza, con Badajoz como caso de estudio.
El tema no parecía escogido al azar. Alonso llevaba media vida observándolo desde primera fila. Su investigación analizaba cómo había evolucionado el comercio local, qué papel desempeñaban las nuevas zonas comerciales, cómo influía Portugal en las compras realizadas en Badajoz y de qué manera internet, las grandes superficies y los cambios en los hábitos de consumo estaban modificando el modelo tradicional.
Resulta una combinación poco habitual y bastante reveladora: comerciante y estudioso del comercio. Uno podía encontrarlo atendiendo un negocio y, al mismo tiempo, escribiendo sobre la transformación económica y urbana que veía producirse alrededor. No desde una torre de marfil, precisamente.
En 2019 publicó también un trabajo académico dedicado a la evolución del comercio minorista en Badajoz, donde analizaba el desplazamiento de las antiguas zonas comerciales y el protagonismo adquirido por espacios como San Francisco y la calle Menacho. Una calle que, por una de esas simetrías que ofrece la vida real sin necesidad de literatura, acabaría siendo también uno de los escenarios de su despedida.
Una trayectoria ligada a las instituciones de Badajoz
Alonso tuvo igualmente presencia en distintas instituciones económicas. Formó parte del Consejo Social de la Universidad de Extremadura a propuesta de organizaciones empresariales, cargo que dejó en 2013 al producirse una incompatibilidad con su incorporación a la propia comunidad universitaria.
En 2017 también figuraba como vocal del Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Badajoz, otra muestra de una actividad pública que desbordaba la gestión cotidiana de sus establecimientos.
Esa doble condición —empresario conocido en la calle y participante en organismos empresariales y académicos— permite dibujar mejor su perfil. Roberto Alonso pertenecía a una clase de comerciante muy vinculada al desarrollo urbano de Badajoz: negocios familiares capaces de convertirse, con el paso del tiempo, en pequeños puntos de referencia colectivos.
Badajoz despide a algo más que una tienda de zapatos
La muerte de Roberto Alonso deja una ausencia evidente en su familia y en su entorno cercano, pero también señala el lento relevo de una determinada forma de entender el comercio urbano. Los establecimientos históricos no son únicamente lugares donde se intercambia dinero por mercancía. Acumulan conversaciones, generaciones de clientes, cambios de moda y parte del paisaje sentimental de una ciudad.
Badajoz ha cambiado enormemente durante las décadas en las que Alonso estuvo ligado al sector. Llegaron las grandes superficies, crecieron los centros comerciales, internet convirtió el escaparate en una pantalla infinita y las costumbres de compra se hicieron más rápidas, impersonales y cómodas. A veces demasiado cómodas. Pero tiendas como Roberto siguieron representando otra escala: la del comerciante cuyo nombre termina unido al negocio.
Por eso su fallecimiento ha tenido una resonancia que va más allá de una noticia empresarial. Roberto Alonso Asensio fue comerciante, representante empresarial, miembro de instituciones pacenses e investigador del pequeño comercio que había conocido durante décadas desde dentro. Su biografía termina casi donde empezó: en el centro de Badajoz, entre escaparates y calles cuya transformación él mismo se dedicó a estudiar.
La huella de un comerciante que también estudió su ciudad
Roberto Alonso murió a los 68 años dejando detrás una trayectoria difícil de encerrar en una sola etiqueta. La tienda Roberto convirtió su nombre en parte del paisaje comercial pacense; su participación empresarial lo llevó a representar al sector del calzado; la universidad, en cambio, le permitió observar con distancia aquello que llevaba años viviendo a pie de calle.
Y quizá ahí está la fotografía más exacta, sin necesidad de fotografía alguna: una persiana, la calle Menacho y varias décadas de Badajoz pasando por delante. Cambiaron los compradores, cambiaron los comercios y cambió la ciudad. Roberto Alonso estuvo allí para verlo, trabajarlo y, algo menos habitual, intentar comprenderlo.

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