Síguenos

Economía

¿Bitcoin ya tocó suelo? Grayscale ve el mínimo del ciclo en 58.000 $

Grayscale sitúa en 58.000 dólares el suelo de Bitcoin y abre la puerta a un nuevo tramo alcista, aunque la Fed y la demanda aún generan dudas.

Publicado

el

Bitcoin ya tocó suelo

Resumen

  • Grayscale sitúa en 58.000 dólares el suelo del actual ciclo de Bitcoin
  • Bitcoin rebota hacia 77.000 dólares, lejos aún de su máximo histórico
  • La Fed y la débil demanda institucional siguen frenando el entusiasmo

Bitcoin vuelve a mirar hacia arriba después de uno de los tramos más incómodos de su ciclo reciente. Grayscale considera que la caída hasta la zona de 58.000 dólares marcó el mínimo de la actual fase bajista y ha pasado a una posición mucho más favorable hacia los activos digitales. Zach Pandl, responsable de investigación de la gestora, sostiene que las condiciones que observa la firma permiten dar una suerte de “luz verde” a sus clientes.

Eso no significa que Grayscale haya encontrado una campana capaz de sonar exactamente en el fondo del mercado —instrumento que, por desgracia, todavía no cotiza en Wall Street—. Se trata de una previsión de mercado, no de una garantía. Bitcoin ronda los 77.000 dólares después de haberse alejado con claridad de los mínimos de finales de junio, pero continúa muy por debajo del récord cercano a 126.000 dólares alcanzado en el ciclo anterior.

Por qué Grayscale cree que Bitcoin hizo suelo en 58.000 dólares

Pandl mantiene una tesis que la firma venía defendiendo desde el verano: el descenso hasta aproximadamente 58.000 dólares habría completado la fase de capitulación del mercado bajista. Desde entonces, Bitcoin ha recuperado cerca de un tercio de su valor respecto a aquella zona, una distancia suficientemente grande como para que la hipótesis del suelo empiece a ganar peso, aunque no para convertirla en un hecho consumado.

Grayscale utiliza tres grandes elementos para decidir cómo interpreta el momento del mercado: la tendencia estructural de largo plazo, la posición de Bitcoin dentro de su ciclo y el entorno macroeconómico. Según Pandl, los tres factores ofrecen actualmente señales suficientemente favorables.

La primera pieza es probablemente la menos espectacular, pero también la más importante. La adopción de activos digitales no ha desaparecido con la corrección de precios. La entrada de inversores profesionales, los productos cotizados y la integración de infraestructura blockchain en servicios financieros continúan ampliando un mercado que hace apenas unos años seguía confinado, en buena medida, a plataformas especializadas.

También está la característica que Bitcoin lleva tatuada desde su nacimiento: una oferta máxima de 21 millones de monedas. Para Grayscale, esa escasez matemática sigue sosteniendo la tesis estructural de Bitcoin como activo digital limitado frente a monedas fiduciarias cuya oferta puede aumentar.

Un ciclo distinto al viejo reloj de cuatro años

Durante mucho tiempo el mercado de Bitcoin funcionó casi como un calendario supersticioso: halving, subida, euforia, caída y vuelta a empezar. Cada cuatro años, aproximadamente. La realidad se ha ido complicando.

La mayor presencia de capital institucional, los ETF, la política monetaria estadounidense y los movimientos de los mercados de bonos han aumentado la conexión de Bitcoin con las finanzas tradicionales. Es decir, el precio sigue teniendo ciclos, pero ya no gira únicamente alrededor del halving.

Grayscale considera que esta transformación permite interpretar la corrección desde los máximos históricos como una fase bajista que podría haber terminado antes de lo que sugerirían algunos patrones históricos. Pandl lleva meses defendiendo precisamente esa posibilidad: que el mercado haya dejado atrás el peor tramo sin necesidad de repetir con precisión matemática los ciclos de 2014, 2018 o 2022.

El problema para los alcistas está en la Reserva Federal

Aquí aparece la parte incómoda de la historia. El entorno macroeconómico que Grayscale considera compatible con una recuperación de Bitcoin no es precisamente una piscina de agua templada.

La Reserva Federal estadounidense elevó el 16 de septiembre los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el intervalo del 3,75% al 4%. Fue la primera subida desde 2023 y la mayoría de los responsables de política monetaria de la institución contemplan al menos otro incremento antes de terminar 2026.

Los tipos altos suelen endurecer las condiciones financieras. Los bonos ofrecen más rentabilidad, el dólar puede fortalecerse y los activos considerados de riesgo tienen que competir por un dinero que encuentra alternativas bastante menos temperamentales. Bitcoin sabe de eso: cuando desaparece liquidez, también suele desaparecer parte de la alegría.

Pero el comportamiento posterior a la decisión de la Fed introduce un matiz. Bitcoin resistió alrededor de los 76.000 dólares pese al endurecimiento monetario y posteriormente volvió a moverse hacia la zona de 77.000. Esa capacidad para absorber noticias que, sobre el papel, deberían haber presionado con mayor fuerza el precio es uno de los argumentos que alimentan la tesis de que buena parte del daño ya estaba descontado.

La demanda institucional manda señales contradictorias

Hay otra pieza que obliga a guardar cierta distancia con las proclamas alcistas: el dinero institucional todavía no está entrando de forma uniforme.

Las empresas cotizadas añadieron apenas unos 5.900 bitcoins a sus tesorerías durante los últimos tres meses, una desaceleración notable frente al ritmo registrado durante la gran expansión institucional de 2024 y 2025. El precio medio de compra de esas compañías ronda además los 80.500 dólares, por encima de la cotización reciente. Muchas siguen, por tanto, en pérdidas latentes.

Los fondos cotizados también han mostrado días ásperos. Tras la última reunión de la Reserva Federal se produjeron salidas importantes de productos vinculados a Bitcoin y Ethereum. La fotografía cambia de una sesión a otra, como suele ocurrir con los flujos financieros, pero sirve para recordar que el supuesto nuevo mercado alcista todavía no tiene detrás una avalancha constante de capital.

Y ahí está probablemente la diferencia entre un mercado que ha encontrado suelo y un mercado que ya ha iniciado una nueva gran fase alcista. Lo primero puede ocurrir sin que lo segundo llegue inmediatamente. Entre ambos momentos caben meses de movimientos laterales, retrocesos violentos y falsas rupturas.

Los 58.000 dólares siguen siendo una hipótesis, no una frontera

La interpretación de Grayscale tampoco es unánime. Existen escenarios bastante más pesimistas.

Algunos análisis basados en la profundidad de anteriores mercados bajistas han planteado que Bitcoin podría bajar hacia los 38.000 o 39.000 dólares si la corrección termina reproduciendo caídas comparables a las de ciclos anteriores. Se trata igualmente de escenarios, no de profecías, pero muestran el enorme abanico de expectativas existente en un activo cuya volatilidad sigue siendo muy superior a la de los principales mercados tradicionales.

Bitcoin tampoco recupera automáticamente su tendencia histórica porque haya rebotado desde 58.000. Antes necesita consolidar soportes, absorber ventas de inversores atrapados a precios superiores y demostrar que la demanda continúa apareciendo cuando el precio se acerca a niveles donde muchos compradores anteriores vuelven simplemente a recuperar su dinero.

La zona de 80.000 dólares adquiere así un fuerte componente psicológico. Bitcoin ya ha pasado por encima de ese nivel durante el verano, pero no ha conseguido establecerse de manera duradera. Recuperarlo y mantenerlo cambiaría bastante la fotografía; fracasar repetidamente allí mantendría vivo el escenario de una recuperación todavía frágil.

El tropiezo regulatorio de Estados Unidos tampoco ha hundido a Bitcoin

El mercado ha recibido además otro golpe importante desde Washington. El Senado estadounidense no logró sacar adelante la votación procedimental necesaria para avanzar con la Clarity Act, una de las iniciativas regulatorias más esperadas por la industria de las criptomonedas.

La reacción inicial fue negativa. Bitcoin cayó y varias compañías vinculadas al sector sufrieron ventas, pero la criptomoneda consiguió estabilizarse posteriormente pese a combinarse dos noticias adversas en apenas unos días: el fracaso legislativo y la subida de tipos de la Fed.

No es un detalle menor. Los fondos de mercado suelen formarse cuando una sucesión de malas noticias deja de provocar nuevas caídas proporcionales. No demuestra que los 58.000 dólares fueran definitivamente el mínimo, pero explica por qué inversores como Grayscale prestan tanta atención a la resistencia reciente del precio.

Bitcoin vuelve a tener argumentos, pero todavía no certezas

La noticia importante no es que Grayscale haya colocado un precio mágico debajo de Bitcoin. Es que una de las gestoras especializadas más relevantes del mercado considera que la fase bajista iniciada tras los máximos históricos puede haber terminado y cree que los factores estructurales, cíclicos y macroeconómicos justifican una visión más favorable.

Los números respaldan una parte del argumento: desde los aproximadamente 58.000 dólares de finales de junio, Bitcoin ha remontado hasta la franja de 76.000-78.000 dólares. También ha soportado una subida de tipos, incertidumbre regulatoria y señales contradictorias de los inversores institucionales sin regresar a sus mínimos.

Pero el paisaje todavía tiene barro. Bitcoin permanece lejos de su récord, la política monetaria estadounidense vuelve a endurecerse y algunas fuentes de demanda institucional muestran menos fuerza que durante la anterior carrera alcista. El famoso “semáforo verde” de Grayscale, por tanto, describe la lectura de la gestora sobre el mercado; no convierte la carretera en una autopista sin curvas.

Los 58.000 dólares son, de momento, el mínimo que Bitcoin no ha vuelto a visitar. Y eso sí es un dato. Todo lo demás —el nuevo mercado alcista, la duración del rebote, el regreso a máximos— sigue escribiéndose con el precio en movimiento.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído