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¿Quién es Rebeca Grynspan, que lidera el sondeo para dirigir la ONU?
Rebeca Grynspan recupera el primer puesto en la carrera por dirigir la ONU, pero el Consejo de Seguridad aún debe despejar los posibles vetos.

Resumen
- Rebeca Grynspan lidera el tercer sondeo con nueve apoyos
- Carolyn Rodrigues-Birkett queda segunda con ocho votos favorables
- Los posibles vetos de las cinco potencias aún pueden cambiar la carrera
Rebeca Grynspan vuelve a colocarse en cabeza de la carrera para suceder a António Guterres como secretaria general de Naciones Unidas. La economista y exvicepresidenta de Costa Rica obtuvo nueve votos de apoyo, cinco en contra y uno sin opinión en el tercer sondeo informal celebrado este 18 de septiembre por los 15 integrantes del Consejo de Seguridad. Carolyn Rodrigues-Birkett, representante permanente de Guyana ante la ONU, quedó inmediatamente detrás, con ocho apoyos, seis votos contrarios y uno sin opinión.
El resultado devuelve a Grynspan el primer puesto, pero todavía no equivale, ni de lejos, a una elección. Las votaciones conocidas como straw polls sirven para comprobar qué candidaturas consiguen sumar respaldos y, quizá más importante a estas alturas, cuáles empiezan a acumular resistencias. Para convertirse finalmente en secretaria general hacen falta al menos nueve votos en el Consejo de Seguridad y que ninguno de sus cinco miembros permanentes bloquee la candidatura. Después, la Asamblea General debe efectuar el nombramiento.
Grynspan recupera el terreno perdido ante Rodrigues-Birkett
La carrera ha cambiado de manos en apenas siete semanas. En el primer sondeo, celebrado el 30 de julio, Grynspan encabezó la consulta con diez apoyos, seguida por Rodrigues-Birkett con nueve. La segunda votación, el 21 de agosto, alteró el orden: la diplomática guyanesa quedó primera con ocho votos favorables, mientras la costarricense cayó hasta siete. En aquella ronda Rodrigues-Birkett recibió tres votos contrarios y cuatro sin opinión; Grynspan, cuatro negativos y otros cuatro sin opinión. Ahora la costarricense recupera el liderato con nueve respaldos.
La fotografía, sin embargo, tiene bastante más grano de lo que sugiere ese primer puesto. Grynspan mejora en votos favorables respecto a agosto, pero acumula ahora cinco votos de rechazo, lejos del único voto contrario que recibió en la primera ronda. Rodrigues-Birkett tampoco sale indemne: mantiene ocho apoyos, pero los votos que desalientan su candidatura suben hasta seis. El Consejo parece entrar en una fase en la que importa tanto quién suma como quién provoca una línea roja.
Ahí está el auténtico cuello de botella. En estas primeras rondas las papeletas no permiten conocer públicamente cuáles de los votos negativos proceden de los cinco miembros permanentes. En la siguiente fase está previsto diferenciar sus papeletas de las de los otros diez integrantes, de manera que puedan detectarse los posibles vetos. Un candidato puede acumular una mayoría razonable y descubrir, de pronto, que uno de esos cinco votos pesa más que todos los demás juntos. Cosas de la arquitectura de la ONU.
Quién es Rebeca Grynspan
Rebeca Grynspan es una economista costarricense con una extensa trayectoria política y multilateral. Fue vicepresidenta de Costa Rica entre 1994 y 1998 y desempeñó responsabilidades como ministra de Vivienda, ministra coordinadora de Asuntos Económicos y Sociales y viceministra de Hacienda. Ese recorrido por la política nacional precedió a una larga carrera dentro de organismos internacionales.
Pasó por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, donde ejerció como directora regional para América Latina y el Caribe y posteriormente como administradora asociada. También formó parte de la Comisión de Naciones Unidas para la reconstrucción de Haití. Entre 2014 y 2021 fue secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana, una etapa que la convirtió en una figura especialmente conocida tanto en América Latina como en España.
En septiembre de 2021 fue nombrada secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la actual ONU Comercio y Desarrollo, conocida tradicionalmente como UNCTAD. Se convirtió así en la primera mujer que dirigía el organismo en sus seis décadas de historia.
Durante esa etapa participó en negociaciones internacionales delicadas, incluida la Iniciativa del Mar Negro, el acuerdo que permitió durante parte de la guerra de Ucrania sacar millones de toneladas de cereales a través de puertos ucranianos. También ha estado vinculada al grupo de respuesta de Naciones Unidas sobre alimentación, energía y finanzas y ha representado al organismo en reuniones del G20.
Su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas fue presentada formalmente por Costa Rica el 3 de marzo de 2026. Desde el 1 de abril permanece de licencia especial en ONU Comercio y Desarrollo mientras desarrolla su candidatura, con Pedro Manuel Moreno ejerciendo temporalmente las funciones de secretario general del organismo hasta finales de septiembre.
Una candidatura marcada por la reforma de Naciones Unidas
En la declaración con la que presentó su candidatura, Grynspan dibuja una organización necesitada de recuperar confianza y propone una ONU más eficaz, ágil y responsable. Entre sus planteamientos aparecen nombramientos basados en el mérito, mayor equilibrio geográfico, sistemas de evaluación independientes y una rendición de cuentas más clara dentro de la institución.
Su perfil mezcla dos mundos que no siempre caben cómodamente en la misma biografía: política económica y diplomacia multilateral. Conoce la maquinaria de Naciones Unidas desde dentro, pero también ha ocupado puestos políticos de primera línea en un Gobierno nacional. Esa combinación ayuda a entender su presencia constante en la parte alta de las tres consultas celebradas hasta ahora, aunque por sí sola no permite anticipar cómo se comportarán las potencias con derecho de veto.
Ocho candidatos siguen en una carrera todavía abierta
Grynspan y Rodrigues-Birkett no están solas. En la tercera ronda también participaron el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica; el ugandés Olara Otunnu; el expresidente senegalés Macky Sall; las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki, y la expresidenta chilena Michelle Bachelet. En total, ocho nombres permanecen en las papeletas.
Los tres candidatos varones obtuvieron cinco apoyos cada uno en la tercera consulta. Grossi recibió ocho votos en contra; Otunnu, siete; y Sall, nueve. María Fernanda Espinosa sumó tres respaldos, seis rechazos y seis votos sin opinión, mientras Michelle Bachelet recibió un voto favorable, 11 contrarios y tres sin opinión. A-Baki cerró los resultados sin ningún voto de apoyo, diez en contra y cinco sin opinión.
Son cifras que retratan una carrera bastante fragmentada. A estas alturas del proceso de 2016, António Guterres mostraba una posición considerablemente más sólida: durante aquella sucesión nunca bajó de 11 votos favorables en los sondeos informales. En 2026, en cambio, el Consejo todavía no parece haberse agrupado de forma nítida alrededor de un único nombre.
América Latina vuelve al centro de la sucesión de Guterres
Hay otro ingrediente que pesa, aunque no figure como una regla automática en la Carta de Naciones Unidas. Existe una tradición de rotación geográfica informal en la Secretaría General y numerosos países consideran que América Latina y el Caribe tienen argumentos para ocupar ahora el cargo. El único secretario general procedente hasta la fecha de esa región fue el peruano Javier Pérez de Cuéllar, que dirigió la organización entre 1982 y 1991.
También está la cuestión del género. Desde la fundación de Naciones Unidas en 1945, ninguna mujer ha ocupado la Secretaría General. Buena parte de las candidaturas latinoamericanas de esta carrera son femeninas, aunque el procedimiento no establece una preferencia obligatoria por sexo o región. Al final, manda una aritmética bastante menos romántica: conseguir suficiente apoyo sin chocar con el veto de ninguna de las cinco grandes potencias.
Qué debe ocurrir para elegir al sucesor de António Guterres
El mecanismo combina una elección institucional con una negociación diplomática profundamente reservada. El artículo 97 de la Carta de Naciones Unidas establece que el secretario general es nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. Sobre el papel parecen dos etapas; en la práctica, el verdadero embudo está en el Consejo.
Los sondeos actuales no son vinculantes. Cada miembro puede señalar que alienta, desalienta o no expresa opinión sobre una candidatura. La fórmula sirve para medir apoyos, detectar resistencias y facilitar que algunos aspirantes abandonen antes de una votación formal. No hay ganador oficial después de cada ronda ni se concede ventaja jurídica alguna a quien aparece en cabeza.
El veto de las cinco potencias será la prueba decisiva
Para que una candidatura llegue a la Asamblea General necesita al menos nueve votos en el Consejo y evitar el rechazo de cualquiera de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Cada uno dispone de derecho de veto, de modo que un solo voto negativo de una de esas potencias puede bloquear una candidatura incluso aunque reúna una mayoría amplia entre los 15 miembros.
Por eso los nueve apoyos obtenidos por Grynspan son relevantes, pero no resuelven la carrera. De sus cinco votos contrarios todavía no se conoce públicamente cuántos proceden, en su caso, de países con capacidad de veto. Exactamente la misma incógnita afecta a Rodrigues-Birkett y al resto de aspirantes.
La diferencia de color de las papeletas en la fase posterior permitirá saber si un voto de desaliento procede de uno de los cinco miembros permanentes. Ese momento suele cambiar el tablero. Ya no basta con mirar quién aparece primero: hay que comprobar quién puede atravesar el estrechísimo pasillo de los vetos sin dejarse la candidatura en la puerta.
António Guterres termina su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026 y la persona elegida debe asumir la Secretaría General el 1 de enero de 2027. Hace diez años, el nombre de Guterres quedó encarrilado en octubre tras varias rondas de consultas. El calendario actual vuelve a mirar hacia esas semanas, aunque el Consejo conserva margen para seguir negociando.
Grynspan lidera, pero la partida decisiva aún no ha comenzado
El tercer sondeo devuelve a Rebeca Grynspan al primer puesto y confirma que su candidatura sigue instalada en el núcleo de la negociación. Ha pasado de diez apoyos en julio a siete en agosto y nueve en septiembre. Rodrigues-Birkett, mientras tanto, continúa muy cerca y ambas han sido las candidatas con mayor respaldo en las tres rondas celebradas.
La siguiente fase puede resultar bastante más reveladora que esta clasificación provisional. Cuando las papeletas permitan distinguir la posición de las cinco potencias con derecho de veto, la carrera dejará de ser solamente una suma de apoyos y comenzará a mostrar sus auténticas líneas rojas. Grynspan encabeza el sondeo del 18 de septiembre, pero Naciones Unidas todavía no ha elegido a la persona que sustituirá a António Guterres. Ese pequeño matiz, en realidad, contiene casi toda la historia.












