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Economía

Por qué la inflación se dispara al 4,9% en España y hasta cuándo va a durar

La inflación repuntó seis décimas en septiembre, hasta el 4,9%. El Banco de España avisa de precios elevados hasta 2028. Estas son las claves.

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Resumen

  • El INE publica este miércoles el detalle del IPC de septiembre: la inflación repuntó seis décimas, hasta el 4,9% interanual, su nivel más alto del año.
  • El culpable principal es la energía: los precios energéticos subieron un 22% interanual tras el cierre del estrecho de Ormuz y el encarecimiento del gas.
  • El Banco de España prevé inflación media del 3,9% en 2026 y del 3,7% en 2027: precios altos hasta 2028 y una brecha de 1,2 puntos con la eurozona.

¿Cuánto hace que no llenáis el depósito sin mirar el surtidor de reojo? Este miércoles el INE publica el detalle del IPC de septiembre y la cifra que ya conocíamos por el dato adelantado duele: la inflación repuntó seis décimas en un solo mes, hasta el 4,9% interanual. No es un bache español aislado —la OCDE registró en agosto la misma tasa media del 4,3% que España—, pero aquí el golpe llega más fuerte y, según el Banco de España, va a durar más.

Detrás del repunte hay un encadenamiento muy concreto: la guerra de Irán, el cierre del estrecho de Ormuz, el gas por las nubes y una electricidad mayorista que lo traslada todo a la factura. Y un problema de fondo: la inflación subyacente, la que no depende de la energía, tampoco afloja.

¿Qué ha pasado exactamente con los precios en septiembre?

El indicador adelantado del INE situó la inflación general en el 4,9%, seis décimas por encima de agosto. La subyacente —sin energía ni alimentos frescos, los componentes más volátiles de la cesta— subió dos décimas, hasta el 3,1%. Traducción: el problema ya no es solo la gasolina.

El diagnóstico del Banco de España es meridiano: «Los precios de la energía se han incrementado de manera generalizada e impulsan la inflación. La inflación energética alcanzó una tasa interanual del 22% en septiembre, tras incrementarse en 15 puntos porcentuales desde abril». Desde que la institución cerró sus anteriores previsiones en junio, el petróleo se ha encarecido un 4% y el gas, atención, un 52%.

📌 Dato clave: hoy mismo el precio de la luz marca un mínimo al mediodía y un pico de 293,39 euros por megavatio hora por la noche. La volatilidad horaria es el síntoma visible de un mercado mayorista tensionado por el gas.

¿Por qué el gas caro acaba en su factura de la luz… y en su cesta de la compra?

La cadena de transmisión funciona así, y conviene entenderla porque explica casi todo:

  1. 1El conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz disparan los precios internacionales del gas y del petróleo.
  2. 2El gas encarece la electricidad en el mercado mayorista: las centrales de ciclo combinado marcan precio en muchas horas, sobre todo en verano, cuando cae la producción renovable y sube la demanda por el aire acondicionado.
  3. 3La energía más cara entra en los costes de transporte, industria y comercio, y acaba en los precios de servicios y productos no energéticos.
  4. 4Los paquetes turísticos y la hostelería —con el turismo tirando de la economía— añaden presión extra: los servicios vinculados al ocio avanzan a tasas superiores al 4% anual.

Ese último eslabón es el que más preocupa a los economistas. La energía puede moderarse si el gas se normaliza, pero cuando la subida se filtra a los servicios y a los convenios colectivos, la inflación se vuelve pegajosa. El propio Banco de España avisa de que el repunte de precios puede provocar «mayores demandas salariales» en la negociación de convenios del año que viene: el clásico círculo precios-salarios que a nadie en el BCE le apetece ver.

¿Qué prevé el Banco de España y hasta cuándo durará esto?

Las proyecciones trimestrales publicadas por el organismo que gobierna José Luis Escrivá, presentadas por el director general del Servicio de Estudios, David López Salido, dibujan este escenario:

Indicador20262027
Inflación general (IPC medio)3,9%3,7%
Inflación subyacente3,4%3,5%
Crecimiento del PIB2,6%2,2%
Empleo+2,0%+1,8%
Déficit de vivienda acumulado (hasta 2028)~1 millón de viviendas

Fuente: proyecciones macroeconómicas del Banco de España, 9 de octubre de 2026

La paradoja española: la economía crece —el PIB avanzará un 2,6%, tres décimas más de lo previsto en junio— pero los precios crecen más deprisa que los sueldos. Y el supervisor espera que la inflación se sitúe «en el entorno del 5% a finales de año» incluso contando con las medidas fiscales de mitigación del Gobierno por la guerra de Irán. En su escenario más adverso, el IPC superaría el 4% también en 2027. Hablamos, en palabras del propio Banco de España, de «inflación elevada» hasta 2028.

¿Por qué España sufre más que sus vecinos?

Esta es la parte que menos se cuenta y más debería preocuparnos. En septiembre, la diferencia entre la inflación española y la de la zona euro fue de 1,2 puntos porcentuales en la general y de un punto en la subyacente. En abril, la brecha era de medio punto. Se está ensanchando.

El BCE prevé una inflación media del 3% para 2026 y del 2,5% para 2027. Si se cumplen ambas proyecciones, España cerrará el año con precios nueve décimas por encima de la media europea, y el que viene, 1,2 puntos por encima. Dos razones explican el diferencial:

  • ✓La energía se acelera más aquí. La mayor dependencia del gas en los huecos de generación renovable traslada la subida internacional con más fuerza al mercado mayorista español.
  • ✓Los servicios se resisten a bajar. Turismo, hostelería y ocio mantienen subidas superiores al 4% anual: el lado amable del récord turístico es que empuja los precios internos.
  • ✓La vivienda añade leña. La inversión residencial crece menos de lo previsto por la escasez de mano de obra, la lentitud urbanística y la falta de suelo finalista, con precios inmobiliarios al alza sobre un déficit de un millón de viviendas.

La vivienda: el invitado invisible del IPC

Hay un componente del encarecimiento de la vida que no aparece en la foto mensual del INE pero condiciona todo el escenario: la vivienda. El Banco de España constata que la construcción residencial crece menos de lo previsto pese a la demanda disparada, con un déficit acumulado que rozará el millón de viviendas en 2028. Las causas son estructurales: insuficiencia de mano de obra, lentitud de los desarrollos urbanísticos, escasez de suelo finalista y dificultades de conexión a la red eléctrica.

¿Qué tiene que ver con la inflación? Mucho. Los alquileres y los costes de vivienda pesan en el IPC y en la inflación subyacente, y mientras la oferta siga rígida, ese componente no bajará por mucho que se modere el gas. Es la parte del problema que no se arregla con la geopolítica: se arregla construyendo, y construir en España es lento.

Qué mirar en el dato del INE de hoy

Cuando el INE publique el desglose completo de septiembre, el foco no estará en la cifra general —el 4,9% ya lo conocemos— sino en tres detalles: cuánto del repunte corresponde a carburantes y electricidad, cómo evoluciona la subyacente mes a mes y qué hacen los alimentos, cuya inflación en la OCDE ya bajó al 2,8%, el nivel más bajo desde julio de 2021. Si los alimentos moderan y la energía explica casi todo, el 4,9% será doloroso pero reversible. Si la subyacente sigue escalando, el adjetivo cambia: ya no será un pico, será una tendencia.

De momento, el consuelo es magro: España crece más que Europa, pero sus precios también. Y esa combinación, con las pensiones revalorizándose con el IPC y los convenios de 2027 en negociación, es la receta perfecta para un año caro. Muy caro.

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Periodista con más de 15 años de experiencia en prensa digital y televisión. Especializado en actualidad nacional, economía y sociedad. Ha colaborado con medios de ámbito nacional y escribe desde Madrid.

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