Síguenos

Economía

¿Por qué los precios suben en España más que en el resto de Europa?

El IPC escaló al 4,9% en septiembre y el diferencial con la eurozona se fue a 1,2 puntos. Energía, turismo y salarios explican el desfase.

Publicado

el

Resumen

  • El IPC interanual alcanzó el 4,9% en septiembre: el diferencial con la eurozona se ha ensanchado hasta 1,2 puntos, el mayor desde 2022.
  • La energía explica buena parte del desfase (inflación energética del 22%), pero el Banco de España señala a los servicios —turismo y hostelería— como el componente más persistente.
  • Los salarios de convenio suben un 3%, por debajo de la inflación media prevista del 3,9% para 2026: nuevo recorte de poder adquisitivo.

«Los precios de la energía se han incrementado de manera generalizada e impulsan la inflación». La frase aparece en el informe trimestral que el Banco de España publicó el 9 de octubre, y resume solo la mitad del problema. La otra mitad es más incómoda: España vuelve a descolgarse de Europa en inflación, y no solo por la energía. El IPC interanual escaló hasta el 4,9% en septiembre —el organismo que preside José Luis Escrivá advierte de que puede rozar el 5% en el tramo final del año— mientras la eurozona se mueve en niveles sensiblemente inferiores. El diferencial, que en abril era de medio punto, se ha ido a 1,2 puntos en septiembre. Es el más amplio en años.

¿Cómo ha pasado España de alumna aventajada de la desinflación a economía más castigada por los precios del euro? La respuesta tiene tres capas: una guerra en Oriente Medio, un modelo económico muy expuesto a los servicios y unos salarios que crecen por debajo de los precios.

4,9%
IPC interanual en septiembre (indicador adelantado)
22%
inflación energética interanual, +15 puntos desde abril
1,2 pp
diferencial de inflación con la eurozona (0,5 en abril)

La guerra de Irán rompió la desaceleración

Hasta la primavera, España seguía la senda de desinflación iniciada tras el pico de 2022, el más alto desde 1986. El estallido de la guerra en Irán lo cambió todo. El encarecimiento del gas en los mercados internacionales se trasladó al precio de la electricidad en el mercado mayorista, con especial intensidad en verano, cuando cae la producción renovable y se dispara la demanda por las olas de calor.

El resultado: la inflación energética pasó de tasas contenidas en abril al 22% interanual en septiembre, quince puntos de subida en cinco meses. Las rebajas fiscales del Gobierno amortiguaron el golpe —sin los tres paquetes anticrisis, la inflación energética de agosto habría sido del 21,6% en lugar del 17,1%, según los cálculos del propio Banco de España—, pero no evitaron que el IPC general se disparara al 4,9%.

📌 Dato clave: En apenas siete meses, el Banco de España ha elevado su previsión de inflación media para 2026 del 3% al 3,9%, y la de 2027 del 2,5% al 3,7%. Escrivá es hoy el más pesimista: BBVA Research prevé un 3,7% y el panel de Funcas, un 3,6%.

Servicios, turismo y hostelería: el diferencial que no se va

La energía explica el acelerón reciente, pero no el fondo del problema. El Banco de España lo dice con todas las letras: «los servicios constituyen el componente que contribuye de manera más sostenida al diferencial de inflación entre España y la Unión Económica y Monetaria». En la inflación subyacente —la que descarta energía y alimentos no elaborados—, el diferencial con Europa alcanzó los 0,99 puntos en septiembre, y 0,92 de esos puntos correspondieron a los servicios.

En agosto, el último mes con detalle por subclases, la mayor parte de ese desfase vino del turismo y la hostelería. Y aquí aparece la paradoja española: los mismos sectores que sostienen el crecimiento récord —el PIB avanzará un 2,6% en 2026 según el Banco de España y un 2,5% según el FMI, el mejor registro entre las grandes economías del euro— son los que más presionan los precios. España tiene más peso de hostelería y turismo en su cesta de consumo que la media europea, y esos precios crecen aquí más deprisa.

OrganismoPIB 2026Inflación 2026Inflación 2027
Banco de España (9-oct)2,6%3,9%3,7%
FMI (WEO, 13-oct)2,5%3,7%2,7%
BBVA Research—3,7%—
Panel Funcas—3,6%—
Eurozona (FMI)—3,1%2,8%

Fuente: Banco de España, FMI (Perspectivas Económicas Mundiales), BBVA Research y Funcas · Octubre de 2026

El FMI, en sus nuevas Perspectivas Económicas Mundiales publicadas este martes, añade un matiz importante: la expansión del euro se apoya «en una recuperación muy sólida en Irlanda y en el dinamismo sostenido en España», pero la región entera sufre los elevados precios de la energía. La institución ha sumado siete décimas a su previsión de inflación española para 2026 y espera que los tipos de interés suban, no bajen, por las «evidentes presiones inflacionarias».

Los salarios pierden la carrera: un 3% frente a un 3,9%

El tercer eslabón del problema es el bolsillo. Los sueldos pactados en convenio colectivo crecen a un ritmo del 3% hasta agosto, según el informe trimestral del Banco de España, por debajo del IPC medio previsto para 2026 y también por debajo de lo que subieron en 2025, cuando la inflación cerró en el 2,7%. La remuneración por asalariado —otro indicador que incluye complementos— avanza un 3,5%. Insuficiente en ambos casos.

«La negociación colectiva mantiene contenidas las remuneraciones este año», concluye el documento del supervisor. Traducción: los convenios firmados no están compensando la escalada de precios, y las familias encadenan otro año de pérdida de poder adquisitivo. Desde que Sánchez llegó a La Moncloa en 2018, los precios han subido casi un 26% (25,93%), y solo en 2026 el IPC acumula un 3,33% de subida adicional.

«Cuanto más se prolongue el conflicto en Oriente Medio, mayor será el riesgo de que el encarecimiento de la energía termine trasladándose al resto de los bienes y servicios» — Informe de Proyecciones Macroeconómicas, Banco de España

Qué se juega España en los próximos meses

El escenario base sigue siendo razonablemente benigno en crecimiento: el PIB español continuará por encima de la media del euro, apoyado en la inversión, el turismo, la inmigración y la ejecución de los fondos europeos. El riesgo es que la inflación se enquiste. Si la subyacente —estable entre el 2,9% y el 3,1% desde marzo— empieza a subir, el BCE tendrá menos margen para relajar la política monetaria y España pagará doble: precios más altos y financiación más cara.

  • ✓Si la guerra en Irán se prolonga, el shock energético se trasladará a la subyacente y el IPC podría rozar el 5% a final de año.
  • ✓Los convenios de 2027 se negociarán con esta pérdida de poder adquisitivo como telón de fondo.
  • El paro apenas bajará del 9,8% en 2026 y 2027 según el FMI: el mercado laboral sigue siendo la asignatura pendiente.

El diferencial de inflación con Europa no es una anomalía estadística: es el precio de un modelo que crece más que el de sus vecinos y calienta más sus servicios. Mientras la energía dependa de una guerra y los salarios corran por detrás, la sensación de encarecimiento seguirá ahí, por mucho que el PIB vaya como un tiro. La pregunta para 2027 ya no es cuánto crecerá España, sino quién se queda con ese crecimiento.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído