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¿Por qué ‘Iris’ de Monet puede alcanzar 30 millones y batir un récord?

‘Iris’, una obra casi desconocida de Claude Monet, sale a subasta en París por hasta 30 millones de euros y puede batir un récord en Francia.

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Resumen

  • ‘Iris’ de Monet se subastará en París por entre 22 y 30 millones de euros
  • La obra nunca se había expuesto y fue pintada entre 1924 y 1925
  • Si alcanza su estimación máxima, puede marcar un récord para Francia

Una pintura de Claude Monet que prácticamente había permanecido fuera de la mirada pública durante un siglo saldrá a subasta en París con una estimación de entre 22 y 30 millones de euros. Se trata de Iris, un enorme lienzo pintado entre 1924 y 1925 en Giverny, cuando el maestro impresionista se encontraba en la última etapa de su vida. Sotheby’s lo venderá el próximo 22 de octubre de 2026 y, si alcanza la parte alta de la valoración, puede establecer un nuevo récord para una pintura subastada en Francia.

No es únicamente una cuestión de ceros. El cuadro mide 160 por 180 centímetros, pertenece al periodo más radical de Monet y es la mayor obra de su serie dedicada a los iris que ha llegado al mercado. Hasta su presentación en París había permanecido en una colección particular y nunca se había expuesto al público; durante años, de hecho, era conocido esencialmente a través de una fotografía en blanco y negro. De pronto aparecen los violetas, azules y verdes que aquella vieja imagen no podía contar.

Un Monet casi desconocido que puede hacer historia en París

La subasta tendrá lugar en Sotheby’s París durante una semana particularmente propicia para mover grandes fortunas alrededor del arte: coincide con la celebración de Art Basel Paris, uno de los grandes puntos de encuentro internacionales del mercado. Antes de regresar a la capital francesa para la venta, Iris viajará a Hong Kong y Nueva York, una gira que colocará la pieza delante de coleccionistas internacionales con capacidad para entrar en una puja de este calibre.

El cálculo de 22 a 30 millones de euros sitúa ya al cuadro en un territorio excepcional para el mercado francés. La cifra máxima superaría los cerca de 27 millones alcanzados en octubre de 2025 por Elvire en buste, de Amedeo Modigliani, que se convirtió entonces en la obra de arte más valiosa vendida por Sotheby’s en París. El matiz importa: Iris todavía no ha sido adjudicado. Los 30 millones son una estimación previa, no el precio final. Entre el catálogo y el martillo caben entusiasmos, silencios y, alguna vez, chequeras extraordinariamente elásticas.

Para el propio Monet, el salto sería todavía más llamativo dentro del mercado francés. En abril de 2026, Vétheuil, effet du matin, pintado en 1901, alcanzó 10,2 millones de euros en Sotheby’s París y estableció un récord para una obra del artista subastada en Francia. Apenas unos meses después, otra pintura de Monet sale con una valoración que podría prácticamente triplicar aquella cifra.

Qué tiene de especial ‘Iris’

Monet pintó esta obra entre 1924 y 1925, apenas uno o dos años antes de morir en diciembre de 1926. Para entonces llevaba décadas trabajando en Giverny y había convertido su jardín no solo en refugio, sino también en una especie de laboratorio visual: estanques, sauces, reflejos, nenúfares e iris terminaban pasando del suelo y el agua al lienzo.

En Iris, sin embargo, el paisaje tradicional empieza a deshacerse. Ya no importa tanto reconocer con precisión dónde comienza una hoja o dónde termina una flor. Las formas se funden, la perspectiva pierde autoridad y el color ocupa el mando. Es justamente esa pintura tardía, mucho más libre y cercana por momentos a la abstracción, la que con el paso de las décadas adquirió un peso enorme en la lectura contemporánea de Monet.

Los iris de Giverny, algo más que flores

Los iris formaban parte del universo cotidiano del pintor. Monet cultivaba numerosas variedades en Giverny y volvió repetidamente sobre ellas durante sus últimos años. El artista realizó 18 pinturas dedicadas a los iris, aunque tres grandes composiciones destacan especialmente dentro del conjunto. Dos pertenecen al Museo Marmottan Monet de París; la tercera es precisamente la que Sotheby’s lleva al mercado.

Ese dato ayuda a entender el atractivo comercial de la pieza. No aparece todos los días una pintura monumental de la última etapa de Monet que continúe en manos privadas, mucho menos una obra que durante aproximadamente un siglo permaneció prácticamente al margen de exposiciones y grandes retrospectivas. La escasez, en el mercado del arte, también pinta.

La historia escondida detrás del cuadro

La procedencia de Iris conduce hasta la galerista Katia Granoff, figura relevante en la recuperación del Monet tardío. Granoff adquirió la obra con el apoyo del joyero Jean Schlumberger, y el cuadro terminó integrado en la colección vinculada a Jeanne Schlumberger, una de las grandes coleccionistas francesas de arte impresionista y moderno del siglo XX.

Aquella colección se construyó con una mirada bastante menos conservadora de lo que podría sugerir una sucesión de apellidos ilustres. Reunió piezas de artistas como Paul Cézanne, Pierre Bonnard, Gustave Moreau, Chaïm Soutine y Camille Claudel, entre otros, y prestó especial atención a periodos creativos que entonces no siempre gozaban del prestigio que tienen actualmente. En el caso de Monet, esa apuesta por sus obras finales resultó particularmente visionaria.

La venta reúne 28 obras de la colección. El conjunto está valorado en más de 40 millones de euros, aunque Iris, naturalmente, concentra buena parte de la atención y del valor estimado. Muchas de estas piezas se han mostrado raramente al público y algunas aparecen ante los espectadores por primera vez.

No será el único Monet millonario de la subasta

La venta incluye otra obra importante del pintor francés: Saule pleureur, Sauce llorón, valorada entre 9 y 12 millones de euros. Las dos pinturas pertenecen a esa última investigación artística de Monet sobre el jardín de Giverny, cuando el motivo concreto se iba diluyendo dentro de pinceladas cada vez más abiertas y envolventes.

Según la historiadora del impresionismo Marianne Mathieu, ambas obras presentan un estado de conservación extraordinario: no han sido forradas ni barnizadas. Es un detalle menos vistoso que una cifra con siete ceros, sí, pero muy relevante en lienzos de esta antigüedad y dimensiones, porque permite acercarse de manera poco habitual a la superficie pictórica concebida por Monet, con su materia, sus cambios de tono y sus pinceladas todavía visibles.

La subasta contará también con La ferme, de Paul Cézanne, realizada entre 1862 y 1864 y valorada entre 600.000 y 800.000 euros; Rêve d’Orient, de Gustave Moreau, con una estimación similar, y una versión de La Valse, petit modèle, de Camille Claudel, concebida en 1895 y fundida en 1905, cuyo precio estimado se sitúa entre 400.000 y 600.000 euros.

El centenario de Monet multiplica la atención

El momento tampoco es casual desde el punto de vista cultural. 2026 marca el centenario de la muerte de Claude Monet, nacido en 1840 y fallecido el 5 de diciembre de 1926. Museos franceses e internacionales han vuelto la mirada hacia el artista, y esa revisión de su trayectoria está colocando especialmente el foco sobre los últimos años de Giverny.

Durante mucho tiempo, las grandes series finales fueron observadas como obras extrañas, excesivas o condicionadas por los problemas de visión que sufrió Monet. La historia del arte terminó leyéndolas de otra manera. Sus superficies inmersivas, sus contornos deshechos y esa pintura que parece flotar entre la naturaleza reconocible y la pura mancha cromática anticiparon caminos que décadas después recorrerían numerosos artistas vinculados a la abstracción.

Y el mercado siguió un recorrido parecido, aunque con su idioma habitual: millones. Uno de los grandes hitos de Monet en subasta continúa muy lejos de París. Meules, uno de sus célebres almiares, fue vendido en Nueva York en 2019 por 110,7 millones de dólares, una cifra que entonces estableció un récord mundial para el artista y para una obra impresionista.

El 22 de octubre, los iris volverán a tener público

Más allá del precio, la aparición de Iris tiene algo poco frecuente en un mercado donde las grandes obras acostumbran a llegar acompañadas de bibliotecas enteras de fotografías, catálogos y exposiciones. Aquí sucede casi lo contrario: una pintura monumental de Monet reaparece ante el gran público después de haber permanecido resguardada durante décadas en una colección privada.

Durante mucho tiempo apenas circuló aquella reproducción en blanco y negro. Ahora los colores que Monet extendió sobre el lienzo en Giverny vuelven a estar delante de espectadores y compradores, aproximadamente un siglo después de haber sido pintados. El 22 de octubre llegará el martillo y se sabrá cuánto está dispuesto a pagar el mercado por ellos. Treinta millones de euros supondrían un registro histórico para una pintura subastada en Francia. Pero, antes que una cifra, sigue siendo un Monet que casi nadie había podido mirar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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