Síguenos

Ocio

¿Cómo funciona FUROR.TV, el streaming cooperativo contra las Big Tech?

FUROR.TV quiere llevar el modelo cooperativo al streaming en español: trabajadores y creadores compartirán propiedad, decisiones y contenidos.

Foto del avatar

Publicado

el

Qué es FUROR.TV

Resumen

  • FUROR.TV será una plataforma de streaming cooperativa en español
  • Creadores y trabajadores compartirán propiedad y decisiones
  • El estreno está previsto para el primer trimestre de 2027

Una plataforma de streaming en español propiedad de quienes trabajan y crean en ella, sin un fondo de inversión ni una gran tecnológica sentada en la cabecera de la mesa. Esa es la idea con la que nace FUROR.TV, un proyecto impulsado desde España por una red de periodistas, cineastas, divulgadores y creadores que quiere llevar el modelo cooperativo al terreno dominado por Netflix, YouTube, Twitch y compañía.

No está todavía ante el público como un Netflix alternativo completamente terminado. El proyecto se encuentra en fase de financiación y constitución cooperativa, con el lanzamiento previsto para el primer trimestre de 2027. El plan inicial contempla una plataforma web, aplicaciones móviles, catálogo audiovisual y una televisión con programación propia; después, si la financiación lo permite, llegarían las aplicaciones para televisores y otros dispositivos.

El movimiento tiene una peculiaridad que lo separa del habitual nacimiento de una plataforma digital. Quienes producen los vídeos, programas o películas no pretenden limitarse a subirlos y esperar a que un algoritmo reparta las migas. La propuesta es que trabajadores y creadores sean socios cooperativistas, con participación en la propiedad y en las decisiones del proyecto. Un cambio de arquitectura empresarial, vaya, no simplemente otro logotipo colocado al lado de un botón de reproducir.

Qué es FUROR.TV y quién está detrás del proyecto

FUROR.TV parte de Furor TV, una iniciativa audiovisual nacida en 2014 como canal de YouTube y desarrollada posteriormente con estudio propio y producción televisiva en Madrid. Sobre esa infraestructura se pretende levantar ahora algo bastante más ambicioso: una televisión diaria y plataforma de streaming cooperativa dirigida inicialmente al público de España y, progresivamente, de América Latina.

Los promotores aseguran que ya participan decenas de profesionales y creadores de distintos ámbitos. Entre los nombres presentados durante el lanzamiento figuran divulgadores de historia, filosofía, cultura o feminismo, periodistas y cineastas. La intención declarada es seguir ampliando esa red mientras avanza la campaña y se concretan programas, películas y ritmos de publicación.

Hay aquí una diferencia importante. FUROR.TV no se presenta como una plataforma políticamente neutral: sus responsables la sitúan en un espacio progresista, social y apartidista, abierto, según su planteamiento, a diferentes sensibilidades dentro de ese terreno ideológico. Conviene señalarlo porque forma parte del producto tanto como el catálogo o el precio. No aspira a ser una videoteca universal para todo tipo de público, sino un medio con una identidad editorial reconocible.

Un streaming donde los creadores también son propietarios

El corazón del proyecto no es tecnológico. Ver vídeo por internet dejó de ser precisamente ciencia ficción hace años. Lo distinto está en quién posee la empresa.

FUROR.TV plantea una cooperativa de trabajo asociado en la que los socios trabajadores y los creadores incorporados al proyecto compartan derechos de propiedad y participación. El creador dejaría así de actuar únicamente como proveedor de material para una plataforma ajena. En teoría, pasa a formar parte de la casa donde ese contenido se distribuye.

La cuestión toca uno de los nervios de la actual economía digital. YouTube, Twitch, TikTok o las grandes plataformas de vídeo permiten llegar a audiencias que hace dos décadas habrían necesitado una televisión, una distribuidora y media agenda de teléfonos. Fantástico. Pero las reglas, la monetización, los sistemas de recomendación y buena parte de la relación con el público siguen estando bajo control de la empresa propietaria de la plataforma.

FUROR.TV intenta invertir ese dibujo. La infraestructura pertenece al proyecto colectivo y quienes aportan trabajo y contenido pueden integrarse en él como socios. Eso no garantiza por sí solo que el modelo sea rentable —ninguna forma jurídica hace milagros—, pero sí modifica dónde reside el poder cuando toca decidir cómo se reparte el dinero, qué se produce o hacia dónde camina la plataforma.

El modelo de Means TV que inspira a FUROR.TV

La idea tampoco aparece de la nada. FUROR.TV mantiene una relación de mentoría y cooperación con Means TV, servicio estadounidense que se define como la primera plataforma de streaming propiedad de sus trabajadores y que funciona mediante un modelo cooperativo financiado principalmente por sus suscriptores, sin publicidad convencional ni capital riesgo.

Means TV comenzó su servicio de streaming en 2020 y ha construido alrededor de él un catálogo de películas, documentales, programas y contenidos informativos. Su estructura contempla diferentes clases de miembros de la cooperativa —empleados, contratistas y creadores o titulares de derechos— con participación económica y democrática.

FUROR.TV pretende adaptar esa experiencia al espacio hispanohablante. Sus responsables hablan incluso de infraestructura compartida y posibles coproducciones destinadas a Estados Unidos, España y América Latina. No se trata, por tanto, de una franquicia de Means TV, sino de proyectos independientes que colaboran y comparten una filosofía empresarial semejante.

Qué podrá verse y cómo funcionará la plataforma

El proyecto prevé combinar dos mundos que internet suele separar con bastante menos elegancia de la necesaria: contenido gratuito y contenido para suscriptores. Parte de la programación continuará distribuyéndose en abierto, mientras que la suscripción dará acceso anticipado, producciones exclusivas y un catálogo de cine y documental sin interrupciones publicitarias, según el esquema presentado por FUROR.TV.

La primera versión prevista sería relativamente ligera: web, aplicaciones móviles, catálogo audiovisual y televisión en crecimiento. Si la campaña alcanza objetivos superiores, el proyecto plantea ampliar la infraestructura y desarrollar versiones para Android TV, Apple TV, Fire TV y Roku, además de reforzar el estudio desde el que se produciría la programación diaria.

La parrilla combinaría actualidad, tertulia, divulgación, ocio, crítica social y cine, junto a formatos creados por los socios de la red. Es decir, no pretende limitarse a almacenar documentales como una estantería digital. La televisión en directo y la producción propia forman parte sustancial de la propuesta.

Hay también una intención bastante clara de reducir la dependencia de los algoritmos de terceros. Eso no significa desaparecer de YouTube o Twitch —sería una manera curiosa de buscar audiencia—. Los propios responsables reconocen que seguirán utilizando esos espacios. La diferencia está en intentar construir paralelamente un canal de distribución propio, donde una modificación del algoritmo de otra empresa no pueda evaporar de repente buena parte del alcance.

Cuánto dinero necesita FUROR.TV para arrancar

El experimento necesita algo mucho menos abstracto que una filosofía cooperativa: dinero. La campaña de micromecenazgo fija un objetivo mínimo de 50.000 euros y un escenario óptimo de 150.000. A 17 de septiembre de 2026, la campaña había reunido 26.858 euros aportados por 563 cofinanciadores, con varias semanas todavía por delante en su primera ronda.

Los 50.000 euros mínimos se distribuyen entre infraestructura tecnológica, adaptación del estudio y salarios para el equipo durante el arranque, además de gastos asociados a la campaña y un primer fondo destinado a creadores. La planificación reserva 18.000 euros para tres meses de salarios de un equipo de cuatro personas y 4.000 para una primera bolsa destinada a producción, colaboraciones y remuneración de creadores.

Al alcanzar los 150.000 euros, el proyecto contempla ampliar el equipo de cuatro a seis personas, garantizar seis meses de actividad, reforzar el fondo para creadores, incorporar más licencias audiovisuales y dar el salto técnico hacia aplicaciones de televisión y un plató con mayor capacidad de producción. El tamaño real del FUROR.TV que llegue al público dependerá, pues, bastante de hasta dónde alcance esa financiación.

Y aquí aparece el inevitable baño de realidad. Levantar una plataforma es posible; mantenerla con servidores, derechos audiovisuales, producción diaria, salarios, aplicaciones y atención técnica es otra película. Las grandes plataformas gastan cantidades gigantescas porque el vídeo consume infraestructura y porque conseguir que alguien pague otra suscripción más se ha convertido casi en un deporte de contacto.

El reto no es crear otro Netflix, sino encontrar su público

FUROR.TV llega a un mercado abarrotado. Cada hogar acumula Netflix, Prime Video, Disney+, HBO Max, YouTube y servicios especializados; las suscripciones pequeñas, vistas una por una, parecen inocentes. Juntas forman una factura con cierta afición por engordar.

Su oportunidad está precisamente en no intentar copiar ese modelo a escala diminuta. Competir con Netflix por volumen sería como abrir una librería de barrio y anunciar que el objetivo es almacenar más títulos que Amazon. El terreno razonable está en otra parte: comunidad, especialización y vínculo directo con los creadores.

Means TV ha demostrado al menos que un servicio cooperativo de nicho puede mantenerse durante años. Su catálogo continúa disponible en 2026 y su aplicación funciona en móviles y dispositivos de televisión, financiada mediante suscripciones y sin publicidad convencional.

FUROR.TV tendrá que comprobar si esa fórmula encuentra suficiente escala en español. Una comunidad de espectadores fieles puede sostener proyectos que serían insignificantes al lado de una multinacional pero perfectamente viables para una cooperativa. También puede ocurrir lo contrario: mucha simpatía inicial y pocas suscripciones cuando llega el momento de sacar la tarjeta. La economía cultural está llena de ambas historias.

Una pequeña grieta en el modelo de las grandes plataformas

Lo interesante de FUROR.TV no está únicamente en añadir un icono nuevo a la pantalla del televisor. Su verdadero experimento consiste en comprobar si la propiedad cooperativa puede funcionar dentro de la economía del streaming, un territorio donde plataformas gigantescas suelen controlar simultáneamente tecnología, distribución, datos, publicidad y relación con la audiencia.

El proyecto aún tiene que superar la financiación, terminar su estructura, ampliar el catálogo y convertir una red de creadores en una programación estable. El estreno está previsto para el primer trimestre de 2027 y la primera versión será más modesta que la plataforma completa imaginada por sus promotores. Nada extraño: Roma tampoco estrenó aplicación para Smart TV el primer día.

Pero la cuestión empresarial que deja encima de la mesa es seria. Durante años internet prometió que cualquiera podría convertirse en medio. En la práctica, millones de creadores acabaron construyendo sus negocios dentro de terrenos propiedad de cuatro o cinco gigantes tecnológicos. FUROR.TV intenta cambiar el propietario del terreno, no solamente plantar otra tienda encima. Que ese modelo consiga suficientes espectadores para sostenerse será la prueba verdaderamente interesante.

Newsletter

Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.