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¿Cómo rescataron a Adrián del ascensor inundado durante las lluvias?
Adrián bajó al garaje durante las lluvias en Valencia y quedó atrapado en el ascensor. Seis vecinos consiguieron romper la puerta y rescatarlo.

Resumen
- Adrián quedó atrapado en un ascensor mientras el agua subía con rapidez
- Seis vecinos rompieron la puerta y lo sacaron cuando el agua le llegaba al pecho
- El ES-Alert se envió a las 22:08, después de que comenzaran varias inundaciones
Adrián estuvo a punto de quedar atrapado bajo el agua dentro del ascensor de su edificio, en el barrio valenciano de Benicalap, durante las lluvias torrenciales que golpearon València. La cabina quedó bloqueada al llegar al segundo sótano y comenzó a llenarse con enorme rapidez. Cuando el agua ya le alcanzaba el pecho, seis vecinos consiguieron romper la puerta y sacarlo. Su mensaje desesperado en el grupo de WhatsApp de la comunidad terminó siendo decisivo.
El episodio ocurrió alrededor de las 21:30 horas del miércoles 16 de septiembre. Según relató después el propio afectado, había bajado al garaje porque le habían avisado de que estaba entrando agua y quería comprobar el estado de sus vehículos. Intentó hacerlo inicialmente por las escaleras, pero encontró cerrada la puerta de acceso al sótano y no llevaba la llave. Eran apenas dos plantas. Tomó entonces una decisión cotidiana, casi automática: llamar al ascensor. Minutos después estaba luchando por salir de una cabina que se convertía en una trampa bajo tierra.
El ascensor se detuvo en el segundo sótano y comenzó a entrar agua
El trayecto duró lo que dura cualquier descenso en ascensor. El problema apareció al alcanzar el segundo sótano. La cabina se detuvo, las puertas no se abrieron y el agua empezó a entrar tanto por la parte inferior como por arriba.
Primero llegó a las rodillas. Después siguió subiendo. La velocidad del agua fue lo verdaderamente inquietante.
Adrián explicó que todo ocurrió en cuestión de segundos, sin apenas margen para reaccionar. Atrapado, sacó el teléfono móvil y comprobó que todavía tenía cobertura. Esa pequeña barra de señal —algo normalmente irrelevante— terminó siendo su vía de escape. Envió una fotografía y un mensaje de auxilio al grupo de WhatsApp de los vecinos.
La situación tenía poco de cinematográfica, aunque pueda parecerlo contada después. No había una puerta que se abriera con facilidad ni una salida alternativa esperando detrás de una trampilla. Había una cabina bloqueada bajo tierra y agua entrando sin pausa.
Seis vecinos bajaron al garaje para sacarlo
El mensaje fue recibido enseguida. Seis vecinos del edificio bajaron para intentar rescatarlo, sin esperar a que la situación empeorase todavía más. Cuando consiguieron llegar hasta el ascensor, el nivel del agua dentro de la cabina ya alcanzaba aproximadamente el pecho de Adrián.
Los vecinos lograron forzar y romper la puerta. Adrián pudo salir, pero el peligro no terminaba allí: el propio garaje estaba completamente invadido por el agua. Tuvieron que avanzar prácticamente nadando hasta alcanzar una zona segura. Ya en la calle, según recordó después, el agua les llegaba aproximadamente por la cintura.
Horas después, todavía conmocionado, Adrián definió a quienes habían bajado a buscarlo como sus “ángeles de la guarda”. La frase tiene poco de exageración cuando se observa la secuencia completa: si el teléfono hubiese perdido cobertura o el mensaje no hubiese sido visto inmediatamente, el desenlace podía haber sido muy distinto.
El garaje quedó arrasado por la entrada de agua
Con la luz del día apareció la otra dimensión del episodio. Según el balance ofrecido por los propios vecinos, en el aparcamiento quedaron afectados alrededor de 40 coches y 20 motocicletas, además de los trasteros del inmueble.
Adrián aseguró haber perdido dos coches y una moto. También explicó que la entrada de agua en ese punto no era un problema desconocido para el vecindario y señaló que residentes de un edificio próximo habían emprendido acciones contra el Ayuntamiento por inundaciones recurrentes en su garaje. Esa afirmación corresponde al relato del propio afectado y no consta en la información disponible una resolución sobre esa reclamación.
La tormenta, en cualquier caso, no golpeó únicamente a ese edificio. Durante el episodio se inundaron calles y bajos, hubo vehículos bloqueados y se realizaron numerosos rescates en distintos puntos de València y su área metropolitana.
El ES-Alert se envió a las 22:08 horas
La emergencia de Adrián se produjo en medio de una noche marcada también por la discusión sobre cuándo se avisó a la población del riesgo de inundaciones. El Centro de Coordinación de Emergencias envió el mensaje ES-Alert a las 22:08 horas a teléfonos del litoral norte y sur de la provincia de Valencia.
El aviso recomendaba evitar desplazamientos, mantenerse lejos de cauces y barrancos, respetar los cortes de tráfico y subir a las plantas superiores de las viviendas si aumentaba el nivel del agua. Para entonces, las precipitaciones más intensas ya habían provocado inundaciones en distintas zonas y la situación de Adrián había comenzado bastante antes.
El conseller valenciano de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, explicó que el envío se decidió al aumentar las alertas hidrológicas, el riesgo asociado a cauces y barrancos y el número de incidentes. También defendió que durante el episodio meteorológico el aviso de AEMET era naranja, no rojo, y advirtió contra un uso excesivo del sistema que pudiera restarle eficacia. Asociaciones de afectados por la dana y representantes de la oposición, por su parte, criticaron que el mensaje se recibiera cuando en varios lugares las inundaciones ya eran evidentes.
No es un matiz menor. Un sistema de aviso sirve, precisamente, para ganar minutos. Y durante una inundación repentina unos pocos minutos pueden resultar decisivos, separando una salida sencilla de una situación prácticamente imposible.
Una tormenta de una intensidad extraordinaria en Valencia
La noche dejó registros de lluvia muy elevados en numerosos puntos de la provincia. En Torrent llegaron a contabilizarse alrededor de 70 litros por metro cuadrado en solo media hora, mientras varias estaciones superaron los 100 litros acumulados durante la jornada. En l’Eliana se alcanzaron 106 litros por metro cuadrado, en Chiva-Calicanto 102,4 y en Torrent-Calicanto 100,3.
Entre las 14:00 del miércoles y las 08:00 del jueves, el Centro de Coordinación de Emergencias gestionó 774 incidentes relacionados con las lluvias en la provincia. De ellos, 416 correspondieron a València ciudad. Hubo filtraciones y achiques de agua, problemas de circulación, rescates y automóviles bloqueados.
La intensidad fue suficiente para alterar buena parte de la movilidad del área metropolitana. Metrovalencia suspendió temporalmente su servicio, varios túneles fueron cerrados por seguridad y el aeropuerto de Valencia quedó durante horas afectado por las inundaciones. No fue una lluvia fuerte sin más; en algunos lugares cayó una cantidad enorme de agua en un espacio de tiempo diminuto, que es precisamente la combinación que convierte una calle, un paso inferior o un garaje en una ratonera.
Por qué un ascensor puede convertirse en una trampa durante una inundación
El caso de Benicalap deja una advertencia muy concreta. Ante lluvias intensas o una inundación en curso, no se debe bajar a garajes, sótanos o plantas bajas para comprobar el estado de un vehículo o de cualquier pertenencia. Las recomendaciones de Protección Civil insisten en dirigirse hacia zonas elevadas y evitar los espacios que puedan llenarse de agua rápidamente.
Tampoco debe utilizarse un ascensor cuando existe riesgo de entrada de agua. Puede fallar el suministro eléctrico, detenerse la cabina o inundarse el foso y otras partes de la instalación. Un espacio normalmente seguro y rutinario pasa entonces a depender de electricidad, sensores, puertas automáticas y mecanismos que no están concebidos para funcionar bajo una riada.
Eso explica por qué la decisión de Adrián, perfectamente comprensible en una situación cotidiana, resultó tan peligrosa aquella noche. Él mismo reconocería después que pasó horas pensando en haber cogido el ascensor. El coche podía esperar. El agua, no.
Un mensaje de WhatsApp que cambió el desenlace
La historia terminó sin víctimas, pero estuvo inquietantemente cerca de convertirse en otra cosa. Adrián tuvo cobertura, consiguió avisar y sus vecinos reaccionaron. Tres circunstancias sencillas que, juntas, marcaron la diferencia.
El temporal dejó vehículos destruidos, garajes inundados, cortes de transporte y cientos de incidencias en Valencia. Dentro de ese balance enorme hay una escena mucho más pequeña: un hombre encerrado bajo tierra, viendo cómo sube el agua dentro de un ascensor mientras escribe al grupo de su comunidad.
Respondieron seis vecinos. Bajaron. Rompieron la puerta. Y lo sacaron.
A veces una emergencia se mide en litros por metro cuadrado, niveles de alerta y estadísticas del 112. Otras veces cabe entera en un mensaje de WhatsApp enviado a tiempo.

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