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Economía

¿Por qué crece un 84% la inversión estadounidense en España en 2026?

La inversión estadounidense en España se dispara un 84% en seis meses y consolida a EE. UU. como principal origen del capital extranjero recibido.

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la inversión de EE. UU. en España

Resumen

  • EE. UU. invirtió 2.857 millones en España entre enero y junio de 2026
  • La inversión bruta estadounidense aumentó un 84% frente al mismo periodo de 2025
  • Las desinversiones dejaron el saldo neto estadounidense en terreno negativo

La inversión estadounidense en España dio un salto notable durante la primera mitad de 2026. Estados Unidos movilizó unos 2.857 millones de euros entre enero y junio, un 84% más que en el mismo periodo del año anterior, y volvió a situarse como el principal país de origen de la inversión extranjera recibida por la economía española. El capital estadounidense representó aproximadamente el 23% del total.

El movimiento se produce en un semestre en el que la inversión extranjera directa bruta en España alcanzó los 12.446 millones de euros, un 31,2% más en términos interanuales. El dato es potente, aunque conviene abrir el capó antes de sacar conclusiones: hablamos de inversión bruta, y las desinversiones también fueron elevadas. La fotografía económica tiene, como casi siempre, algo más de grano que el titular.

Estados Unidos vuelve a encabezar la inversión extranjera en España

El peso estadounidense destaca incluso dentro de un semestre de recuperación general de los flujos internacionales. Por detrás aparecen Francia, con unos 2.129 millones de euros, y Reino Unido, con alrededor de 1.846 millones. Más lejos quedan Portugal, Alemania, Países Bajos, Corea del Sur, Italia y Japón.

Estados Unidos, por tanto, no solo conserva la primera posición: su capital crece bastante más deprisa que el conjunto de la inversión extranjera recibida por España. Mientras el total avanzó un 31,2%, el dinero procedente del mercado estadounidense lo hizo un 84%.

No es una relación económica recién estrenada. Estados Unidos figura desde hace años entre los principales inversores en España y también ocupa una posición central para las empresas españolas que salen al exterior. El stock de inversión extranjera directa productiva acumulado en España alcanzaba 627.795 millones de euros en 2024, con Estados Unidos entre sus principales países de origen.

Ese trasfondo ayuda a entender algo que a veces se pierde entre declaraciones políticas y titulares diplomáticos: las decisiones empresariales suelen viajar por carreteras distintas. Una multinacional mira demanda, costes, infraestructuras, talento, acceso al mercado europeo o posibilidades de expansión. La política cuenta, claro. Pero rara vez conduce sola el coche.

Deporte, transporte y química atraen capital estadounidense

El dinero llegado desde Estados Unidos durante el semestre no se concentró en una única actividad. Entre los sectores que recibieron las principales apuestas aparecen las actividades deportivas, el transporte terrestre y la industria química, tres ámbitos bastante distintos entre sí y que muestran la amplitud de los movimientos de capital registrados.

También ayuda el contexto general de la inversión extranjera en España. Entre enero y junio, el comercio mayorista captó alrededor de 1.458 millones de euros procedentes del exterior, el sector energético unos 1.189 millones y las actividades inmobiliarias cerca de 1.098 millones. No todo ese capital es estadounidense, pero dibuja dónde está encontrando oportunidades el inversor internacional.

Más relevante para la economía real es el comportamiento de los proyectos de nueva capacidad. La inversión denominada greenfield, la destinada a levantar proyectos desde cero, aumentó más de un 52%. Sumada a los proyectos brownfield, que amplían o transforman instalaciones existentes, representó el 30,5% de la inversión directa registrada durante el semestre.

Por qué importa la inversión greenfield

No es lo mismo comprar una participación empresarial existente que construir una fábrica, abrir un centro tecnológico o ampliar una instalación industrial. Ambas operaciones cuentan como inversión, pero su efecto inmediato sobre empleo, proveedores y capacidad productiva puede ser muy diferente.

Ahí está una de las señales más interesantes de los datos de 2026. Casi uno de cada tres euros de inversión extranjera directa quedó asociado a proyectos de creación o ampliación de capacidad. Y España aparece además como el cuarto país del mundo por número de proyectos de inversión extranjera anunciados durante los siete primeros meses de 2026, por detrás de Estados Unidos, Reino Unido e India.

Conviene precisar el concepto: esa cuarta posición se refiere al número de proyectos anunciados, no al volumen total de dinero recibido. Son métricas distintas y mezclarlas sería comparar maletas con pasajeros.

Madrid concentra buena parte del dinero que llega del exterior

La distribución territorial sigue siendo muy desigual. La Comunidad de Madrid captó 5.635,7 millones de euros de inversión extranjera durante el primer semestre, el 45,3% del total nacional. Cataluña recibió 2.358,6 millones; la Comunidad Valenciana, 1.845,8 millones; y Andalucía, 903,6 millones.

El vínculo con Estados Unidos es especialmente intenso en Madrid. El capital estadounidense representó el 36,5% de toda la inversión extranjera recibida por la región. Aplicado al volumen total madrileño, supone alrededor de 2.057 millones de euros, de modo que una parte muy considerable de la inversión estadounidense registrada en España terminó vinculada a operaciones localizadas allí.

Cataluña ofrece una fotografía diferente. Durante esos seis meses recibió alrededor de 155 millones de euros procedentes de Estados Unidos, mientras ganaron peso otros orígenes, entre ellos Corea del Sur. Su inversión extranjera total, eso sí, creció un 68,5% interanual hasta superar los 2.358 millones.

La geografía del capital, por tanto, no sigue un patrón uniforme. Madrid domina por volumen, pero otras comunidades pueden crecer con rapidez dependiendo de una fábrica, una adquisición o un gran proyecto concreto. En inversión extranjera, una sola operación multimillonaria es capaz de deformar bastante la fotografía de un trimestre o incluso de un año.

El 84% tiene una letra pequeña: la inversión neta estadounidense cayó

Aquí aparece el dato que obliga a leer con cuidado ese crecimiento del 84%. Los 2.857 millones de euros corresponden a inversión bruta. Durante el mismo semestre también se produjeron aproximadamente 3.851 millones de euros en desinversiones estadounidenses, lo que dejó un saldo neto negativo superior a 993 millones.

Dicho de otra forma: entró mucho capital estadounidense, bastante más que un año antes, pero al mismo tiempo salió todavía más dinero ligado a inversiones anteriores. No existe contradicción estadística. Son dos medidas diferentes. La inversión bruta contabiliza las nuevas entradas; la neta resta ventas, liquidaciones, reducciones de capital y otras desinversiones.

El fenómeno tampoco es exclusivamente estadounidense. Para el conjunto de países, la inversión extranjera bruta alcanzó esos 12.446 millones, mientras que la inversión neta, después de descontar salidas, quedó cerca de 3.400 millones de euros.

Esta diferencia merece atención porque permite escapar de dos lecturas demasiado cómodas. Ni el aumento de la inversión bruta demuestra por sí solo una confianza empresarial sin fisuras, ni las desinversiones implican necesariamente una retirada generalizada de las compañías extranjeras. Las empresas compran, venden, reorganizan filiales y recuperan capital. En seis meses caben varios movimientos a la vez.

Un semestre mejor que 2025, pero lejos de los máximos recientes

También importa el punto de comparación. El primer semestre de 2026 mejora claramente frente al mismo periodo de 2025, pero 12.446 millones no constituyen un máximo histórico. En la primera mitad de 2024 la inversión extranjera rondó los 21.500 millones, bastante por encima del nivel actual.

De hecho, el volumen bruto del primer semestre de 2026 sigue siendo uno de los más bajos de los últimos ejercicios pese al crecimiento interanual. La paradoja es solo aparente: cuando la base del año precedente es débil, una recuperación importante puede producir porcentajes espectaculares sin devolver inmediatamente la inversión a sus mejores registros.

Los datos del Registro de Inversiones Extranjeras, además, tienen carácter provisional y están sujetos a actualizaciones conforme se incorporan y revisan las declaraciones empresariales. Es un detalle técnico, sí, pero esencial para interpretar décimas y comparaciones demasiado milimétricas.

España mantiene su atractivo pese a un escenario internacional incómodo

La primera mitad de 2026 deja así una imagen con bastante más relieve de lo que sugiere una sola cifra. La inversión extranjera crece con fuerza frente a 2025, aumenta el peso de los proyectos destinados a nueva capacidad productiva y Estados Unidos vuelve a ser el principal inversor, con 2.857 millones de euros y un incremento bruto del 84%.

Al mismo tiempo, las elevadas desinversiones estadounidenses colocan su saldo neto en negativo y recuerdan que los flujos internacionales son volátiles. Un semestre puede contener simultáneamente grandes entradas y grandes salidas; es precisamente lo que ha ocurrido.

Más allá del ruido, queda una señal bastante concreta: las compañías y fondos estadounidenses continúan realizando operaciones de gran tamaño en España, mientras el país conserva una presencia destacada en el mapa internacional de nuevos proyectos. El termómetro de la inversión marca recuperación. Pero, visto de cerca, la aguja todavía se mueve bastante.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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