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¿Qué le pasa a Tamara Gorro? Su salud y su regreso tras tocar fondo
Tamara Gorro reaparece en televisión tras meses de problemas de salud, operaciones e ingreso hospitalario, aún en pleno proceso de recuperación.

Imagen: Tamara Gorro / Instagram
Resumen
- Tamara Gorro vuelve a televisión tras casi tres meses apartada
- Sigue recuperándose y mantiene en privado su diagnóstico médico
- Ha hablado de miedo, de tocar fondo y de proteger a sus hijos
Tamara Gorro ha regresado este lunes 21 de septiembre al plató de Y ahora Sonsoles después de casi tres meses apartada de la televisión por un problema de salud que todavía no ha querido identificar públicamente. La colaboradora ha explicado que sigue «en proceso de recuperación», ha reconocido que psicológicamente tampoco atraviesa un buen momento y ha resumido la dureza de estos meses con una frase especialmente gráfica: «He tocado fondo».
Ese es, por ahora, el dato esencial. No existe un diagnóstico confirmado que pueda contarse porque Tamara Gorro ha decidido mantenerlo en privado. Sí ha revelado que el proceso médico comenzó meses atrás, que desde marzo se ha sometido a pruebas y operaciones y que la situación llegó a obligarla a detener prácticamente su actividad. En televisión ha admitido también que siente miedo y que una de las razones para no explicar determinados detalles es proteger a sus hijos.
Tamara Gorro vuelve a televisión después de sus meses más duros
La reaparición tiene bastante más peso que una simple vuelta al trabajo. Gorro llevaba dos meses y 18 días sin pisar el plató de Y ahora Sonsoles. Entró nerviosa, todavía midiendo las palabras, y habló de una recuperación que no considera terminada. No hubo anuncio de alta definitiva ni un regreso triunfal de esos que parecen diseñados para borrar de un plumazo todo lo anterior. Más bien lo contrario: vuelve poco a poco.
La propia colaboradora ha contado que la salud terminó imponiéndole un freno cuando ella pretendía continuar con su ritmo habitual. Durante la entrevista reconoció que nunca había vivido algo semejante con esta intensidad. También diferenció este episodio de la depresión que sufrió anteriormente, una precisión importante porque ya en marzo había pedido públicamente cautela ante las interpretaciones sobre su estado. Entonces aseguró que no se trataba de una recaída de aquella depresión.
Qué se sabe realmente sobre su problema de salud
Lo conocido dibuja una cronología, pero no permite ponerle nombre a la enfermedad. A comienzos de marzo ya había trascendido que estaba sometiéndose a pruebas médicas y que existía incluso la posibilidad de pasar por quirófano. Semanas después explicó que el problema era físico, que no estaba relacionado con su anterior episodio depresivo y que prefería conservar los detalles en el ámbito privado.
En julio la situación volvió a complicarse. Gorro mostró que estaba ingresada y explicó que llevaba cuatro días en el hospital tras sufrir un importante susto de salud. Más adelante recibió el alta, aunque el proceso de recuperación continuó durante el verano. Ni entonces ni ahora ha hecho público el diagnóstico. Esa ausencia de una etiqueta médica concreta no es un hueco que pueda rellenarse con conjeturas: es, sencillamente, un límite que ella ha decidido mantener.
Por qué Tamara Gorro no revela el diagnóstico
En su vuelta a Antena 3 ha explicado con mayor claridad ese silencio. Gorro considera que sus publicaciones de los últimos meses pueden dar pistas sobre la gravedad del momento vivido, pero no quiere pronunciar determinadas palabras en público porque tiene dos hijos a los que proteger. Ha contado que ambos la han visto en muy mal estado y que su hija Shaila, de 11 años, ha quedado especialmente afectada por lo ocurrido.
Ahí apareció uno de los momentos más delicados de la entrevista. La creadora de contenido, acostumbrada durante años a compartir una parte considerable de su vida con lo que denomina su «familia virtual», ha puesto esta vez una frontera bastante nítida. Ha contado el miedo; no la enfermedad. «Tengo miedo», admitió al hablar de una etapa que todavía no da por terminada.
Del hospital a una recuperación lenta durante el verano
El verano de 2026 quedó prácticamente atravesado por esa situación. Después del ingreso hospitalario, Gorro redujo su exposición pública, se apartó de las redes durante periodos prolongados y pasó parte de agosto en Ibiza. A comienzos de septiembre reapareció para explicar que seguía teniendo días mejores y peores, que aún quedaban cuestiones médicas por resolver y que su prioridad continuaba siendo recuperar tranquilidad.
Pocos días después comenzó a recuperar alguna rutina. Salió de nuevo del gimnasio tras varios meses sin hacer deporte y contó que los médicos le habían indicado que podía ir retomando progresivamente su actividad. Hablaba entonces de los «últimos coletazos» del proceso. No significaba que todo hubiera terminado —su intervención televisiva de este lunes lo confirma—, sino que empezaba a divisarse cierta normalidad después de meses con el freno echado.
La vuelta al plató encaja en esa misma lógica. No está completamente recuperada, según sus propias palabras, pero ha decidido regresar a uno de sus trabajos habituales. Lo significativo es que no ha maquillado la situación: ha reconocido que físicamente sigue recuperándose y que emocionalmente los últimos meses también han dejado huella.
Cayetano Rivera, presente durante el peor momento
Cayetano Rivera ha ocupado un lugar importante en este periodo. El torero estuvo junto a Tamara Gorro durante el ingreso y durante buena parte de la recuperación posterior. Su relación, conocida públicamente desde principios de 2026, ha avanzado precisamente mientras ella atravesaba este episodio médico.
También Ezequiel Garay, exmarido de Gorro y padre de sus hijos, ha estado presente. Durante el verano compartieron días en Baleares junto a los niños. Ella misma ha defendido esa convivencia con bastante naturalidad: si la presencia de su padre beneficia a sus hijos, explicó, también le hace bien a ella. Una fotografía familiar menos convencional de lo que suele vender la crónica rosa, pero bastante más sencilla cuando se mira desde el otro lado: dos padres intentando proteger a sus hijos durante una etapa difícil.
La polémica de Cayetano y Fran Rivera también salpica a Tamara
Su regreso se produce, además, mientras Cayetano Rivera mantiene una disputa pública con su hermano Francisco Rivera relacionada con la Goyesca de Ronda. En los últimos días se había llegado a atribuir a Tamara Gorro una supuesta intervención en el vídeo que Cayetano publicó para responder a la controversia.
Gorro lo ha negado de forma expresa. Ha explicado que Cayetano le consultó antes de difundirlo y que ella le aconsejó que no lo publicara. Es decir, justo lo contrario de la versión según la cual habría participado en la preparación o el guion de aquella intervención.
La polémica sentimental y familiar corre, por tanto, en paralelo al asunto verdaderamente relevante de su reaparición: su estado de salud. Mezclar ambos planos da titulares, claro. Pero no cambia lo fundamental. Gorro sigue recuperándose de un proceso médico que ha sido suficientemente serio como para provocar operaciones, ingresos, meses de menor actividad y una retirada temporal de la televisión.
Un regreso con más límites y menos exposición
Tamara Gorro vuelve a trabajar, pero no vuelve exactamente al punto del que salió. Durante estos meses ha pasado de compartir casi cada curva del camino a reservarse precisamente el dato que más curiosidad genera: qué enfermedad o problema concreto padece. De momento no lo ha revelado, y cualquier diagnóstico difundido sin una confirmación suya sería especulación.
Lo comprobado es más sobrio y también más contundente: comenzó a someterse a pruebas durante los primeros meses del año, pasó por intervenciones médicas, fue hospitalizada durante el verano, se apartó de buena parte de su actividad y este 21 de septiembre ha regresado a Y ahora Sonsoles todavía en recuperación. Ha hablado de miedo, de haber tocado fondo y de la necesidad de proteger a sus hijos. Tras meses de incertidumbre, la televisión vuelve; la recuperación, todavía continúa.












