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Gerard Piqué y Shakira: ¿qué ha cambiado entre ellos tras la ruptura?

Gerard Piqué y Shakira han rebajado la tensión y mantienen contacto directo por Milan y Sasha, sin señales de una reconciliación sentimental.

Publicado

el

Gerard Piqué en 2026

Resumen

  • Piqué y Shakira mantienen contacto directo por Milan y Sasha
  • No hay señales de reconciliación sentimental ni de una amistad recuperada
  • El regreso de Shakira a España reaviva el foco sobre su relación

Gerard Piqué y Shakira no han vuelto ni se han convertido en amigos, pero su relación sí atraviesa una etapa bastante distinta de aquella guerra fría que siguió a la separación. Después de años en los que hasta una conversación podía convertirse en terreno minado, ambos mantienen ahora una comunicación directa para resolver las cuestiones relacionadas con Milan y Sasha, sus dos hijos.

El cambio es bastante concreto, y quizá por eso resulta más importante que cualquier supuesto acercamiento sentimental: pueden escribirse por WhatsApp y hablar por teléfono sin necesidad habitual de intermediarios. No hay señales conocidas de reconciliación amorosa, tampoco de una nueva intimidad entre ellos. Hay algo mucho menos novelesco y bastante más útil: entendimiento práctico entre dos padres que viven vidas separadas.

Qué ha cambiado realmente entre Gerard Piqué y Shakira

Durante los primeros tiempos posteriores a la ruptura, comunicarse no parecía precisamente sencillo. La separación, anunciada en junio de 2022 después de casi 12 años de relación, quedó rápidamente rodeada por una exposición pública descomunal: canciones, entrevistas, fotografías, rumores, mudanzas, acuerdos sobre los niños y una lupa mediática difícil de apagar.

En algunas etapas, las informaciones publicadas señalaron que ambos recurrían a terceras personas para gestionar determinadas cuestiones. El hermano de Shakira, Tonino Mebarak, llegó a aparecer señalado como uno de esos enlaces. Aquella especie de diplomacia con mensajeros parece haber quedado atrás.

Desde finales de 2025 viene trascendiendo que Piqué y Shakira hablan directamente, sobre todo cuando deben organizar horarios, viajes, estudios o cualquier asunto relacionado con Milan y Sasha. La atención vuelve a colocarse sobre esa nueva normalidad coincidiendo con el regreso de Shakira a España.

No parece una amistad recuperada. En realidad, describirlo así estira bastante la goma. Se trata más bien de una relación funcional y aparentemente estable, sin necesidad de convertir cada decisión cotidiana en otra batalla pública.

Milan y Sasha explican buena parte del acercamiento

Los hijos constituyen el puente que permanece cuando prácticamente todo lo demás ha cambiado. Shakira reside habitualmente en Miami con Milan y Sasha, mientras Piqué mantiene su vida principalmente en Barcelona. Esa distancia obliga a cuadrar colegios, vacaciones, viajes y estancias con una precisión que deja poco espacio para el viejo sistema de mensajes cruzados.

Ahí está probablemente la parte menos vistosa y más significativa de esta historia. Una ruptura puede alimentar titulares durante años, pero los calendarios escolares son tercos: llegan los lunes, empiezan los cursos y los aviones despegan a su hora. La coordinación familiar termina imponiendo su propia lógica.

Piqué continúa manteniendo una relación estrecha con sus hijos y Shakira nunca ha planteado públicamente borrar esa figura paterna de sus vidas. Incluso la cantante ha reconocido en los últimos tiempos una característica positiva de su expareja al hablar de la educación de Milan y Sasha: su disciplina, una cualidad que considera también presente en los niños.

Es un pequeño detalle, sí. Pero después de una ruptura en la que las referencias públicas al exfutbolista fueron durante mucho tiempo bastante más ásperas, el cambio de temperatura se nota.

El regreso de Shakira a España coloca de nuevo a Piqué en escena

La actualidad ha vuelto a cruzar inevitablemente sus nombres porque Shakira ha regresado a España para una de las apuestas más ambiciosas de su carrera. Este 18 de septiembre ha iniciado en Madrid una residencia de 12 conciertos, programados hasta el 11 de octubre, dentro de la gira Las Mujeres Ya No Lloran World Tour.

El proyecto madrileño va bastante más allá de colocar un escenario y encender cuatro focos. El gran recinto de Villaverde se ha transformado alrededor del universo de la artista, con Macondo Park y una programación cultural y musical paralela. En la primera noche, miles de espectadores recibieron a una Shakira que regresa a España desde una posición personal y profesional muy distinta de aquella con la que abandonó Barcelona.

Y ahí aparece la paradoja. Buena parte del renacimiento artístico de la colombiana se construyó precisamente después de la ruptura con Gerard Piqué. La separación entró en sus canciones, se convirtió en material pop y terminó desembocando en uno de los periodos comerciales más potentes de su trayectoria. Ahora vuelve a España sin que el país parezca representar ya exclusivamente aquella época dolorosa.

España ya no es únicamente el escenario de la ruptura

Durante años resultaba difícil mencionar Barcelona en la biografía reciente de Shakira sin acabar hablando de Piqué. Allí construyeron una familia, allí vivieron y allí comenzó también el derrumbe público de la relación.

Pero reducir el vínculo de la cantante con España a su expareja sería borrar media vida profesional. Shakira actuaba aquí mucho antes de conocer al entonces futbolista del Barça y conserva amistades, colaboradores y relaciones laborales construidas durante décadas.

Su regreso masivo a Madrid funciona, por eso, como una imagen bastante elocuente. La artista vuelve al país con Milan y Sasha todavía profundamente vinculados a España, pero sin que su presencia dependa de la antigua relación de pareja.

Piqué pertenece a esa historia. Pero ya no parece ocupar todo el paisaje.

De las canciones contra Piqué a una relación mucho más tranquila

El contraste con 2023 es enorme. Entonces, la ruptura estaba todavía caliente y canciones como la sesión de Shakira con Bizarrap convirtieron detalles personales en cultura popular planetaria. Piqué aparecía explícita o implícitamente en versos, entrevistas y conversaciones de millones de personas.

Aquella etapa dejó frases que se instalaron casi de inmediato en el vocabulario popular y un fenómeno curioso: una crisis privada acabó funcionando como combustible de una segunda explosión internacional en la carrera de la cantante.

Cuatro años después de la separación, la intensidad pública ha bajado varios grados. Cada uno ha construido su propio espacio. Piqué continúa dedicado a sus negocios y proyectos deportivos y Shakira ha llevado su carrera de nuevo a estadios gigantescos. Entre ambos queda una zona común muy delimitada: sus hijos.

Precisamente esa distancia puede explicar por qué ahora consiguen comunicarse con mayor naturalidad. Hay menos asuntos compartidos, menos patrimonio emocional que negociar y una separación mucho más asentada. Cuando la vida de dos personas deja de estar entrelazada en casi todo, también disminuyen las ocasiones para chocar.

¿Son amigos otra vez? El término resulta exagerado

Aquí conviene separar el titular atractivo del hecho. No hay indicios sólidos de que Piqué y Shakira hayan recuperado una amistad. Tampoco se conocen encuentros frecuentes por placer, confidencias personales o una relación cercana que permita hablar seriamente de amistad.

Lo que sí ha cambiado es el método. Antes podían necesitar intermediarios; ahora se escriben y hablan directamente. Antes determinadas decisiones parecían terminar envueltas en tensión; ahora existe una mecánica familiar más previsible. Son diferencias importantes, pero no significan que hayan borrado lo sucedido.

La expresión más precisa sería una especie de reconciliación operativa. No reconciliación como pareja, claro, sino aceptación de una realidad compartida que seguirá existiendo durante muchos años: ambos son padres de Milan y Sasha.

Ese matiz evita caer en una lectura demasiado rosa de la historia. Una relación puede dejar de ser hostil sin convertirse en afectuosa. Entre el amor y la guerra existe un territorio enorme y bastante cotidiano donde viven muchas exparejas: organizar, hablar cuando toca y continuar con la vida.

La paz práctica sustituye al ruido

El verdadero giro entre Gerard Piqué y Shakira no tiene una escena cinematográfica detrás. No consta una gran conversación de reconciliación ni un abrazo que haya enterrado cuatro años de desencuentros. Hay mensajes, llamadas, acuerdos y una convivencia a distancia aparentemente más tranquila.

Eso es, precisamente, lo nuevo. La relación sentimental terminó en 2022 y nada indica que vaya a renacer; la tormenta posterior, en cambio, parece haber perdido buena parte de su fuerza.

Mientras Shakira vuelve a llenar estadios en España y Piqué mantiene su propio camino lejos del fútbol profesional, Milan y Sasha siguen siendo el territorio común. El pasado no se ha borrado. Simplemente ha dejado de gobernar cada conversación. Y, tratándose de una de las separaciones más públicas de los últimos años, no es poca cosa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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