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¿Qué hay detrás de la F1 en Madring? Jornadas de 17 horas y 8 €/hora

El estreno de Madring deja una denuncia por turnos de hasta 17 horas, 20 minutos para comer y salarios de 8 euros por hora entre el personal.

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trabajadores explotados protestan

Resumen

  • Una trabajadora denuncia jornadas de hasta 17 horas en Madring
  • El testimonio habla de 20 minutos para comer y salarios de 8 euros por hora
  • Más Madrid pide una auditoría y el PSOE reclama una inspección laboral

El estreno de la Fórmula 1 en Madrid dejó 352.618 asistencias acumuladas, gradas llenas, zonas VIP, celebridades y una enorme exposición internacional. Pero, terminado el ruido de los motores, ha aparecido una historia bastante menos brillante. Una trabajadora contratada para prestar servicio de catering en Madring ha denunciado jornadas que llegaron a plantearse en 17 horas, descansos de apenas 20 minutos para comer y una remuneración de 8 euros por hora.

La denuncia no se queda en una impresión sobre un trabajo especialmente duro durante un gran evento. El testimonio incluye horarios concretos, mensajes recibidos por el personal, discrepancias en las fechas del contrato y unas condiciones materiales que, según relata la empleada, llegaron a obligar a limpiar vajilla sin un fregadero adecuado y utilizando agua procedente de las cubiteras. Tras hacerse público el caso, la polémica ha pasado de los boxes a la política municipal: se han pedido auditorías sobre las contrataciones y la intervención de la Inspección de Trabajo.

Jornadas de hasta 17 horas durante el Gran Premio de Madrid

La trabajadora, identificada con un nombre ficticio para preservar su identidad, fue contratada como camarera a través de New Personal, una empresa de trabajo temporal especializada en personal de hostelería y eventos en Madrid.

Su relato dibuja tres días muy alejados de una jornada convencional. El viernes habría entrado a las siete de la mañana y terminado aproximadamente a las ocho y media de la tarde: 13 horas y media. El sábado trabajó, según su versión, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde. Doce horas.

Para el domingo llegó el turno más llamativo. Un mensaje remitido al personal establecía una jornada prevista desde las siete de la mañana hasta la medianoche, es decir, 17 horas. La comunicación apelaba al esfuerzo de los trabajadores ante el día decisivo del Gran Premio.

Era el fin de semana grande de Madring y había que atender a decenas de miles de espectadores. El problema es que el tamaño del acontecimiento no suspende las reglas laborales. Según la documentación relatada por la trabajadora, su contrato era a tiempo parcial y recogía una jornada conforme al convenio, mientras que los horarios efectivos se habrían extendido muy por encima de esa referencia.

Veinte minutos para comer y tareas fuera del puesto habitual

El cansancio no era, según la denuncia, el único problema. Durante aquellas jornadas el personal habría dispuesto de unos 20 minutos para comer, en ocasiones de pie y dentro de espacios reducidos destinados al servicio.

La camarera sostiene también que acabó realizando labores que iban más allá de servir mesas o atender a los invitados. Entre ellas cita descargar material de camiones y fregar vajilla.

Y aquí aparece uno de los detalles que más ruido ha provocado después del Gran Premio. Según su testimonio, en la zona donde trabajaban no disponían de fregadero con agua corriente y, en determinado momento, se utilizó para limpiar parte de la vajilla el agua que quedaba en las cubiteras empleadas para enfriar bebidas.

En otro punto del servicio, el personal destinado a preparar cócteles habría tenido problemas incluso para encontrar un lugar adecuado donde trabajar. Primero fue instalado en un almacén con cableado, un espacio que una supervisora consideró inadecuado para manipular líquidos. Los trabajadores terminaron preparando bebidas, según el relato publicado, en una escalera de emergencia y expuestos al sol.

El contraste resulta difícil de ignorar: detrás de un evento construido alrededor de la velocidad, el lujo y la hospitalidad premium aparece una infraestructura laboral mucho más pedestre. Un monoplaza puede costar millones; un fregadero sigue haciendo falta.

Ocho euros por hora y dudas sobre el contrato

La remuneración denunciada añade otra pieza al caso. La trabajadora afirma que cobraba 8 euros por hora, mientras que las informaciones publicadas sobre su contratación sitúan en torno a los 10 euros por hora la referencia mínima correspondiente del convenio madrileño de hostelería aplicable a este tipo de puestos.

No es el único elemento que deberá aclararse si se examinan formalmente los contratos. Según la documentación aportada por la empleada, el contrato recogía como fecha de contratación el 13 de septiembre, aunque ella asegura que comenzó a trabajar el viernes 11 y continuó prestando servicio durante todo el fin de semana.

La diferencia importa. En un macroevento donde participan numerosas empresas, contratistas, empresas de trabajo temporal y proveedores, saber quién contrató a quién, durante cuántas horas y bajo qué condiciones no es un detalle administrativo perdido entre acreditaciones. Es precisamente lo que permite determinar las responsabilidades de cada compañía.

Por eso conviene también separar planos. Las condiciones descritas proceden del testimonio de una trabajadora y de la documentación y mensajes asociados a su caso. No equivalen por sí mismos a una resolución administrativa que haya declarado una infracción. Esa eventual conclusión corresponde a una auditoría laboral o, en su caso, a la Inspección de Trabajo y demás autoridades competentes.

La cara menos visible de un Madring de récord

La polémica resulta especialmente llamativa por el tamaño de la operación. Madring cerró su primera edición con 352.618 asistencias durante cuatro jornadas, según los datos difundidos por la propia organización. Ocho de cada diez asistentes llegaron en transporte público y el evento colocó Madrid en el escaparate mundial de la Fórmula 1.

El Gran Premio, celebrado entre el 11 y el 13 de septiembre de 2026, fue el estreno del nuevo circuito madrileño como sede del GP de España. El promotor es IFEMA Madrid y el acuerdo con la Fórmula 1 contempla diez ediciones, hasta 2035.

Detrás de una infraestructura semejante hay mucho más que pilotos y mecánicos. Hay seguridad, limpieza, restauración, montaje, accesos, logística, camareros, cocineros y cientos de empleos que el espectador apenas ve. Son los engranajes pequeños de una maquinaria gigantesca; desaparecen cuando todo funciona y se vuelven visibles justo cuando algo falla.

Las denuncias laborales han colocado ahora esa parte del Gran Premio en primer plano. No cuestionan automáticamente las condiciones de todos los trabajadores contratados para Madring, pero sí abren interrogantes concretos sobre determinados servicios y subcontrataciones que participaron en el evento.

Más Madrid pide una auditoría y el PSOE reclama una inspección

La controversia llegó rápidamente al Ayuntamiento de Madrid. Más Madrid reclamó a IFEMA una auditoría de las contrataciones laborales relacionadas con el Gran Premio, con especial atención a las jornadas trabajadas, los contratos y las cantidades abonadas.

El PSOE municipal pidió además la actuación de la Inspección de Trabajo para determinar si las condiciones denunciadas se ajustaron a la normativa.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, señaló posteriormente que el Ayuntamiento no tenía inconveniente en facilitar la información que se solicitara y defendió la transparencia de las administraciones implicadas. Al mismo tiempo, reprochó a la oposición lo que considera un distinto criterio frente a otros grandes acontecimientos deportivos celebrados fuera de Madrid.

El cruce político tiene su propia lógica, inevitable en un proyecto de esta dimensión, pero el asunto laboral es bastante más concreto. Aquí hay horarios, nóminas, contratos y registros. Papeles. Y esos papeles permiten comprobar qué ocurrió sin necesidad de convertir el caso en otra carrera entre bloques políticos.

Qué puede aclarar una investigación de las contrataciones

Una eventual revisión debería permitir comprobar las horas realmente trabajadas, las pausas realizadas, la remuneración efectiva, las fechas de alta y contratación, la categoría profesional asignada y las empresas responsables de cada servicio.

También deberá distinguir entre la responsabilidad del promotor del Gran Premio y la de las empresas que contrataron directamente al personal. En acontecimientos de esta escala las cadenas de contratación pueden ser largas: una entidad organiza, otra adjudica un servicio, una tercera presta el catering y una empresa de trabajo temporal suministra parte de la plantilla.

Precisamente esa fragmentación hace necesaria la trazabilidad. Que un trabajador desempeñe su labor dentro de Madring no significa automáticamente que su empleador directo sea la organización del circuito. Tampoco elimina las obligaciones que puedan corresponder a cada compañía dentro de la cadena contractual.

A 19 de septiembre, el caso había provocado peticiones públicas de investigación y explicaciones, pero no se había hecho pública una resolución de la Inspección de Trabajo que estableciera responsabilidades sobre estos hechos. Por ahora, por tanto, estamos ante denuncias laborales que deben ser comprobadas, acompañadas de elementos concretos que han convertido el asunto en algo bastante más serio que una simple queja después de un turno agotador.

Cuando se apagan los motores quedan también las nóminas

Madring tuvo el estreno internacional que buscaba: cientos de miles de asistentes, enorme cobertura mediática y un Gran Premio que ya tiene continuidad confirmada en el calendario. La Fórmula 1 volverá a Madrid en septiembre de 2027.

Pero un gran evento no se mide únicamente por el número de entradas vendidas, las audiencias o los famosos fotografiados en el paddock. También por aquello que ocurre detrás de las puertas de servicio, donde no llegan las cámaras y nadie lleva un mono de competición.

La denuncia de jornadas de hasta 17 horas, pausas mínimas, salarios de 8 euros por hora y deficiencias materiales obliga al menos a comprobar qué sucedió. Ni más ni menos. Si los contratos, horarios y pagos confirman esas condiciones, habrá responsabilidades que determinar; si las desmienten o matizan, también deberá quedar acreditado.

Porque cuando desaparecen las banderas, el champán y los monoplazas, queda algo mucho menos espectacular pero bastante sencillo de entender: la gente que trabajó allí tiene derecho a saber exactamente qué horas hizo, cuánto debía cobrar y bajo qué condiciones fue contratada.

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Fundador de DonPorqué y curioso empedernido. Escribe sobre tecnología, viajes, gastronomía, cultura y todo lo que le genera una pregunta con un buen «¿por qué?» detrás. En su tiempo libre es aficionado a los casinos online y aprovecha esa experiencia para compartir análisis y recomendaciones sobre el sector del iGaming.