Historia
Murcia excava dos mil años en seis meses: el asentamiento romano que dormía bajo el arrabal islámico de San Esteban
58 sondeos, dos metros de agua bajo tierra y ánforas del siglo I: el yacimiento de San Esteban acaba de añadirle mil años extra a la historia de Murcia.

Resumen
- Las excavaciones del yacimiento de San Esteban, en pleno centro de Murcia, han sacado a la luz estructuras y materiales romanos del siglo I bajo los suelos del arrabal islámico.
- El hallazgo amplía la cronología del arrabal medieval: estuvo habitado del siglo X al XIV, no solo del XII al XIII como se creía.
- El proyecto contempla cubrir y musealizar los restos con una plaza superior: las obras durarán 38 meses con financiación de las tres administraciones.
Cuando se depositaron aquellas ánforas, la Murcia que hoy conocemos no existía. La ciudad islámica se fundaría siglos después y el sureste peninsular llevaba ya mucho tiempo enganchado a la órbita de Roma, articulada en torno a núcleos como Carthago Nova, la actual Cartagena. Esa es la escala del hallazgo que acaba de anunciar el equipo del yacimiento de San Esteban: bajo los suelos del famoso arrabal islámico, en pleno centro urbano, han aparecido estructuras y materiales de época romana del siglo I.
La primera fase de excavaciones arrancó el 2 de marzo de 2026 y encara su recta final este mes de noviembre, tras completar 59 de los 79 sondeos previstos. El resultado es una columna estratigráfica que resume, capa a capa, dos milenios de historia de la ciudad.
58 sondeos hasta tropezar con el agua: qué ha aparecido
Los vestigios romanos aparecieron en dos de los 58 sondeos arqueológicos realizados en el sector principal. Los trabajos bajaron hasta el nivel freático, situado unos dos metros por debajo de la cota del resto del área intervenida: agua del subsuelo que impide por ahora examinar con precisión las estructuras más profundas y que obligará a nuevas intervenciones puntuales para extraerla.
Del nivel romano han emergido sobre todo recipientes de gran tamaño —ánforas y dolias, las tinajas de almacenamiento del mundo antiguo— junto a restos de carbón y cenizas. No se ha determinado aún si las estructuras corresponden a viviendas o a espacios de trabajo. El director de los trabajos, Clemente López Sánchez, lo cifra con una fórmula que ya ha dado la vuelta a la prensa local: la abundancia y coherencia de la cerámica permite situar un asentamiento romano en este sector con «un 99,9% de probabilidad».
Ánforas, dedales y ladrillos con huellas de perro: la vida cotidiana bajo tierra
Un yacimiento no habla solo por sus estructuras: habla por su basura. Y la de San Esteban es extraordinariamente locuaz. La colección de objetos recuperados devuelve la vida cotidiana del arrabal al primer plano, con hallazgos que van de lo doméstico a lo casi poético:
| Hallazgo | Época | Qué revela |
|---|---|---|
| Ánforas y dolias con carbón y cenizas | Siglo I (romana) | Almacenamiento y actividad doméstica o productiva antes de que existiera la ciudad islámica |
| Sistemas de calefacción por suelo radiante | Medieval | Confort doméstico de élite: el hipocausto, tecnología romana que sobrevivió siglos |
| Moneda romana e ídolo con inscripciones neocúficas | Mixta | Circulación monetaria de larga duración y vida religiosa del arrabal |
| Tinajas, cazuelas y jarras decoradas con almagre | Siglos X-XIV | Cocina y mesa del arrabal islámico y su evolución bajomedieval |
| Ladrillos con huellas de vaca y de perro | Medieval | Animales paseando por el secadero del alfar: una foto instantánea del trabajo diario |
| Huesos de équidos y dromedarios | Medieval | La presencia de dromedario es singular en el ámbito levantino: pistas sobre comercio e intercambios |
Fuente: campaña arqueológica de San Esteban (Murcia), octubre-noviembre de 2026
Qué pintaba Roma donde hoy hay tranvías y cafeterías
La pregunta inevitable: ¿qué hacía un asentamiento romano justo ahí, donde hoy los murcianos toman café y esperan el tranvía? La respuesta está en la geografía antigua. El sureste peninsular gravitaba alrededor de Carthago Nova, la gran capital romana de la región, fundada sobre la Qart Hadast cartaginesa y convertida en uno de los puertos más importantes de Hispania. Desde Cartagena salían las calzadas y las rutas comerciales que vertebraban el territorio, y el valle del Segura —entonces un río navegable en su tramo bajo, rodeado de huerta fértil— era un corredor natural hacia el interior.
Los pequeños asentamientos rurales jalonaban esas vías: villas, alquerías y puntos de almacenamiento donde las ánforas y los dolias que han aparecido en San Esteban tenían todo el sentido del mundo. Servían para guardar aceite, vino, salazones o cereal a la espera de transporte. Que aparezcan junto a carbón y cenizas sugiere actividad doméstica o productiva continuada, no un depósito aislado abandonado a las prisas.
Del siglo X al XIV: el arrabal era más antiguo de lo que se creía
El segundo gran resultado de la campaña afecta al propio arrabal islámico que dio fama al yacimiento. Hasta ahora la ocupación se situaba entre los siglos XII y XIII; los nuevos hallazgos permiten adelantar su origen al siglo X y prolongarla hasta el XIV. Cuatro siglos de vida en lugar de dos: el doble de historia para el barrio extramuros de la Murcia medieval, la Mursiya que llegó a ser capital de la cora de Tudmir.
La secuencia documentada funciona como un resumen vertical de la ciudad. Arriba, estancias medievales de los siglos X al XIV; debajo, a cota inferior, las estructuras romanas que apuntan a un pequeño asentamiento de hace más de 2.000 años. Cada sondeo es una máquina del tiempo con la que los arqueólogos han retrocedido dos milenios sin salir del centro urbano.
«La arqueología de una ciudad no avanza a golpe de titular, sino de estrato. Y aquí el estrato importa» — crónica de la campaña de San Esteban
Una plaza sobre los restos: qué pasará ahora con San Esteban
El futuro del yacimiento ya tiene proyecto. Una vez concluidos los sondeos —el 85% del área se está cubriendo con grava protectora—, la intervención contempla la recuperación y musealización del espacio mediante la construcción de una plaza sobre los restos, con el jardín andalusí como elemento central de la propuesta. Las obras estarán financiadas por el Estado, el Ayuntamiento de Murcia y la Comunidad Autónoma, comenzarán próximamente y tienen un plazo de ejecución de 38 meses.
- ✓Lo inmediato: cerrar la primera fase este noviembre y cubrir el resto del yacimiento para protegerlo.
- ✓La incógnita romana: extraer el agua freática para examinar las estructuras del siglo I y determinar si fueron viviendas o talleres.
- ✓El destino final: una plaza-museo que pondrá dos mil años de Murcia a la vista del público en pleno centro de la ciudad.
El calendario de la excavación también cuenta cosas. Arrancar en marzo y cerrar en noviembre con 59 de 79 sondeos completados implica un ritmo de trabajo industrial: catas estratigráficas casi semanales en pleno centro urbano, con el agua del subsuelo como enemigo constante y la logística de una ciudad viva alrededor. Es arqueología de rescate y de gestión a la vez, de las que obligan a decidir sobre la marcha qué se excava, qué se documenta y qué se vuelve a tapar con grava para mejor ocasión.
San Esteban pasó a la historia en 2009 como el yacimiento que casi se pierde bajo un parking y que movilizó a la ciudadanía murciana. Diecisiete años después, la excavación devuelve aquel debate en forma de hallazgos: Murcia es más antigua de lo que contaba su propio callejero. Y lo que queda por contar está, literalmente, bajo el agua.












