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¿Qué busca el plan del Basán de colonos israelíes en el sur de Siria?

Un grupo de colonos israelíes impulsa el plan del Basán para asentarse en el sur de Siria, entre incursiones, tensión y rechazo del Ejército.

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Imagen de la bandera de Israel sobre el skyline de una ciudad para ilustrar porque israel es parte de europa

Un pequeño movimiento de colonos israelíes de derecha religiosa está tratando de abrir un frente que hasta hace poco parecía reservado a los mapas militares: crear asentamientos judíos permanentes en el sur de Siria. Se llaman Pioneros del Basán —Jalutsey ha Bashán en hebreo— y han protagonizado repetidas incursiones a través de la frontera, algunas durante horas e incluso un día entero, con un objetivo declarado: transformar la presencia militar israelí al otro lado de los Altos del Golán en presencia civil. No es, conviene subrayarlo desde el principio, un plan oficial del Gobierno de Israel.

El movimiento sostiene que la región histórica del Basán, mencionada en la Biblia y extendida antiguamente por zonas que hoy pertenecen a Siria y Jordania, debería volver a tener población judía. Sus activistas apuntan especialmente hacia Quneitra, Deraa y Sueida, en el suroeste sirio, y consideran insuficiente que Israel mantenga allí posiciones militares: quieren casas, agricultura, pastoreo y familias. El Ejército israelí, lejos de acompañarlos, ha detenido o expulsado repetidamente a quienes cruzan la frontera y considera estas acciones peligrosas e ilegales.

Ahí está el corazón del asunto. Una cosa es que las tropas israelíes controlen zonas dentro de Siria desde la caída de Bashar al Asad en diciembre de 2024; otra, bastante distinta, que civiles intenten convertir ese control militar en un hecho territorial permanente. Los Pioneros del Basán quieren precisamente atravesar esa línea.

Qué es el Basán y quién está detrás del proyecto

El Basán no es una nueva división administrativa ni una denominación creada por el Gobierno israelí. Es el nombre histórico y bíblico de una región situada al este del mar de Galilea, asociada en las Escrituras a tierras fértiles y a episodios de la conquista israelita. Los actuales Pioneros del Basán han recuperado ese término para definir un territorio político mucho más contemporáneo. La Biblia, en este caso, deja de ser únicamente texto religioso y pasa a funcionar también como mapa. El salto entre ambos usos, claro, comprende unos cuantos siglos y bastante derecho internacional.

El movimiento surgió después del derrumbe del régimen de Bashar al Asad, cuando las fuerzas israelíes avanzaron en diciembre de 2024 más allá de la línea establecida por el acuerdo de separación de fuerzas de 1974. Israel llegó a ocupar hasta unos 400 kilómetros cuadrados adicionales de territorio sirio. Desde entonces mantiene posiciones militares en el sur del país, incluida la zona próxima al monte Hermón.

La ONU mantiene que la presencia israelí dentro de la zona de separación vulnera el acuerdo de 1974 y ha reclamado reiteradamente el respeto de la soberanía y la integridad territorial de Siria. La Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación, desplegada desde aquel año, continúa supervisando ese espacio fronterizo, convertido otra vez en una de las costuras más delicadas de Oriente Próximo.

Los Pioneros del Basán interpretan el escenario de otra manera. Su coordinador, Yehonatán Levy, ha defendido que una zona militar protegida por soldados, cámaras y vallas no basta para garantizar la seguridad de Israel. Para el movimiento, la verdadera barrera sería una población israelí estable: agricultores, ganaderos y comunidades civiles ocupando físicamente el terreno. Convertir la frontera en población, no simplemente vigilarla.

Cómo la ocupación militar abrió una nueva ambición civil

Israel conquistó los Altos del Golán a Siria durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y posteriormente extendió allí su legislación. La anexión israelí del territorio no cuenta con reconocimiento internacional general. Después de la caída de Al Asad, las fuerzas israelíes avanzaron también dentro de la zona desmilitarizada y en otros puntos del sur sirio alegando necesidades de seguridad y el riesgo de que armamento estratégico terminara en manos hostiles.

Ese nuevo paisaje militar es el que intenta aprovechar el movimiento colonizador. No controla las decisiones del Ejército ni dispone de autorización estatal para levantar localidades en Siria, pero sus integrantes actúan sobre una lógica conocida en otras disputas territoriales: entrar, establecer una presencia mínima y reclamar después su consolidación. Su objetivo inicial pasa por crear un pequeño puesto avanzado próximo al Golán controlado por Israel, un primer punto civil desde el que crecer.

La comparación con Cisjordania aparece inevitablemente porque varios asentamientos israelíes comenzaron históricamente mediante pequeños puestos creados sin autorización formal y posteriormente regularizados por los gobiernos. Eso no significa que Siria vaya a reproducir ese proceso. Significa algo más sencillo: los Pioneros del Basán conocen el precedente y confían en la política del hecho consumado.

El monte Hermón, primer laboratorio sobre el terreno

Durante este verano, el grupo ha tratado de consolidar un puesto semipermanente en la ladera del monte Hermón. Sus miembros han regresado después de evacuaciones israelíes y han reconstruido instalaciones precarias. También se han difundido imágenes de familias y jóvenes religiosos entrando en áreas sirias con banderas y carteles que presentan el territorio como parte de su hogar histórico.

Las incursiones han aumentado durante 2026. El 22 de abril, unas 40 personas penetraron aproximadamente medio kilómetro en Siria y se atrincheraron en un edificio cercano a la localidad drusa de Hader antes de ser retiradas por soldados israelíes. En julio, otro grupo consiguió permanecer dentro de Siria durante prácticamente un día antes de ser localizado. El 11 de agosto, tres activistas volvieron a cruzar desde el área del Hermón y fueron devueltos a Israel.

Incursiones breves, un objetivo permanente

Hasta el momento no han conseguido construir un asentamiento estable. Eso diferencia mucho la aspiración política de la realidad sobre el terreno. Los intentos terminan, por regla general, con soldados israelíes evacuando a sus propios compatriotas y entregándolos a la Policía.

El movimiento, sin embargo, insiste. Cuenta con alrededor de un centenar de miembros, aunque sus dirigentes aseguran que sus ideas tienen simpatizantes más allá de ese núcleo. Se trata de una organización minoritaria dentro de la sociedad israelí, si bien sus responsables afirman disponer de interlocutores entre diputados y miembros del Gobierno.

El Ejército israelí frena a los colonos y reclama medidas

Quizá el aspecto más revelador sea este: los soldados israelíes están actuando contra activistas israelíes. El Ejército ha denunciado repetidamente que las entradas clandestinas obligan a distraer tropas de sus misiones operativas, ponen en riesgo a civiles y militares y constituyen una infracción penal. Después de interceptarlos, los entrega a la Policía israelí.

La relación con las autoridades civiles resulta más gris. A comienzos de agosto seguían sin conocerse acusaciones formales contra miembros de los Pioneros del Basán por las últimas incursiones, pese a las críticas públicas del Ejército. La Policía israelí ha indicado que los expedientes pueden trasladarse a la Fiscalía para estudiar posibles cargos. Esa ausencia de consecuencias judiciales contundentes ayuda a entender por qué algunos activistas vuelven a intentarlo pocos días después.

Tampoco puede decirse que el grupo esté políticamente aislado por completo. Sus responsables han mantenido contactos con figuras del Ejecutivo como Amihai Eliyahu y Shlomo Karhi, mientras dirigentes del movimiento aseguran contar con amigos dentro del Gobierno y del Parlamento. Eso no convierte su programa en política oficial, pero sí le ofrece algo que para un movimiento pequeño vale bastante: acceso político, visibilidad y cierta respetabilidad institucional.

Deraa y Sueida, entre los drusos y el discurso de seguridad

Los Pioneros del Basán no presentan su proyecto únicamente como una reivindicación religiosa. También lo envuelven en argumentos de seguridad nacional y protección de minorías. Tras la violencia sectaria sufrida por la población drusa en la provincia siria de Sueida, los activistas sostienen que una mayor presencia israelí podría crear un corredor seguro hasta las zonas drusas.

Ese razonamiento conduce a una propuesta mucho más controvertida. Amos Azaria, uno de los dirigentes del movimiento, ha defendido públicamente que zonas suníes de Deraa deberían quedar libres de quienes considera enemigos de Israel y ser ocupadas por población judía. Es una posición del movimiento, no del Estado israelí, y supone ir bastante más allá de proteger una frontera: plantea modificar quién vive en el territorio.

Para los habitantes sirios del otro lado, el paisaje se contempla desde una perspectiva radicalmente distinta. Residentes del suroeste han descrito un ambiente de temor a una escalada y a posibles desplazamientos, hasta el punto de que algunas familias preparan equipaje de emergencia. El Gobierno sirio, por su parte, ha reclamado repetidamente la retirada de las fuerzas israelíes y el respeto a la soberanía del país.

La cuestión drusa añade una capa especialmente delicada. Israel mantiene vínculos históricos con la comunidad drusa y ha utilizado la protección de esa minoría como argumento para algunas de sus actuaciones en Siria. Los Pioneros del Basán intentan apropiarse de ese marco humanitario y combinarlo con su propio proyecto territorial. Pero proteger a una población y sustituir a otra son conceptos muy diferentes, aunque aparezcan juntos en el mismo discurso.

Un grupo pequeño con una ambición territorial muy grande

El proyecto del Basán sigue siendo, a 18 de agosto de 2026, una iniciativa marginal sin autorización para crear asentamientos israelíes en Siria. Ninguna de las incursiones conocidas ha culminado en una localidad permanente y el propio Ejército israelí continúa desalojando a quienes cruzan la frontera. Ese dato impide presentar el fenómeno como una anexión civil consumada o como un plan gubernamental.

Pero reducirlo a una excentricidad folclórica tampoco explica del todo lo que ocurre. Hay activistas que regresan después de cada evacuación, dirigentes que buscan respaldo político y una ocupación militar que ha alterado físicamente la frontera desde diciembre de 2024. Sobre ese terreno incierto, los Pioneros del Basán intentan hacer algo muy concreto: transformar una presencia militar provisional en una presencia civil difícil de revertir.

La diferencia entre ambas cosas puede parecer pequeña sobre un mapa lleno de líneas, puestos de control y montañas. Sobre el terreno es enorme. Una patrulla puede retirarse por una decisión política; una comunidad con casas, carreteras, niños, escuelas y campos cultivados crea otra clase de realidad. Precisamente por eso el movimiento insiste en asentarse y precisamente por eso el Ejército trata de impedirlo.

El Basán, una frontera donde el mapa vuelve a moverse

El Basán es, de momento, una ambición, no un nuevo territorio israelí ni un asentamiento reconocido. Pero las repetidas entradas en Siria muestran cómo las fronteras más frágiles de Oriente Próximo pueden convertirse rápidamente en algo más que una línea sobre el papel: primero llegan unos cuantos activistas, después aparece una tienda, una bandera, una familia.

Alrededor permanece un país que sigue siendo Siria y cuya soberanía territorial continúa reconocida internacionalmente. La disputa no está, por tanto, en determinar si existe un nuevo asentamiento —no existe—, sino en observar hasta dónde puede avanzar un movimiento pequeño que pretende convertir una situación militar excepcional en una nueva realidad territorial. Y ahí, precisamente, está el alcance político del plan del Basán.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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