Tecnología
¿Por qué Qwen de Alibaba supera 3.000 millones de descargas de IA?
Qwen supera 3.000 millones de descargas y coloca a Alibaba por delante de Meta y Google en la carrera global por los modelos de IA abiertos.

Alibaba ha alcanzado una cifra que hace apenas un par de años habría parecido reservada a Meta o Google: la familia de modelos Qwen ha superado los 3.000 millones de descargas en todo el mundo. La compañía china sostiene que ese volumen se ha acumulado durante los últimos seis meses y sitúa a su ecosistema de inteligencia artificial abierta por delante de algunos de los nombres que hasta hace poco parecían propietarios naturales de este terreno.
El dato importante, sin embargo, no está solo en la enormidad del contador. Alibaba ha publicado más de 460 modelos y alrededor de ellos se han creado más de 300.000 versiones derivadas, adaptadas por desarrolladores para programación, traducción, agentes de IA, visión artificial, investigación o ejecuciones locales. Eso convierte a Qwen en algo más interesante que un modelo popular: empieza a parecerse a una plataforma sobre la que otros construyen.
Qwen se convierte en una de las grandes bases de la IA abierta
Durante años, hablar de modelos abiertos de inteligencia artificial conducía casi automáticamente a Llama, de Meta, y más tarde a Gemma, de Google, o a proyectos como Mistral y DeepSeek. El paisaje de 2026 es bastante menos cómodo para las grandes tecnológicas estadounidenses.
Los datos recopilados por Hugging Face muestran que los modelos basados en Qwen suman 151.448 derivados únicamente dentro de su plataforma. Es 2,6 veces la huella total atribuida allí a Meta y 4,7 veces el número correspondiente específicamente a repositorios basados en Llama. Google aparece después con 82.506 modelos derivados.
La distancia también aparece en las descargas. Entre enero y julio de 2026, los repositorios Qwen con tamaño declarado acumularon alrededor de 2.045 millones de descargas en Hugging Face, o 2.061 millones contando todos sus repositorios. Google registró unos 418 millones durante el año y Meta, aproximadamente 227 millones.
Aquí conviene colocar una pequeña lupa sobre las cifras, porque 3.000 millones de descargas suena demasiado bonito como para no mirar la letra pequeña. Los datos no proceden todos exactamente del mismo universo estadístico. El total anunciado por Alibaba engloba su ecosistema global y plataformas como Hugging Face y los servicios vinculados al grupo, mientras que el informe independiente de Hugging Face mide la actividad dentro de su propio Hub. No son contadores perfectamente intercambiables.
Aun así, incluso tomando únicamente los datos comparables de Hugging Face, la ventaja de Qwen es considerable. No hace falta maquillaje.
La estrategia de Alibaba: muchos modelos, muchos tamaños
La explicación más sencilla del crecimiento de Qwen tiene poco de misterio tecnológico y bastante de vieja lógica industrial: Alibaba no está apostando todo a un único modelo gigantesco.
Ha construido una familia que abarca desde modelos pequeños capaces de funcionar con recursos relativamente modestos hasta sistemas de enorme tamaño destinados a centros de datos. Esa amplitud de modelos es una de las razones de su adopción: un desarrollador puede comenzar con una versión pequeña y permanecer dentro del mismo ecosistema cuando necesita escalar el proyecto.
Eso importa más de lo que sugieren las presentaciones repletas de parámetros y gráficos de rendimiento. El modelo de IA más impresionante del mundo sirve de bastante poco si para ejecutarlo hace falta una infraestructura descomunal, media docena de racks y el presupuesto informático de una multinacional.
Los números son esclarecedores: los modelos de menos de 1.000 millones de parámetros concentran el 83% de las descargas históricas entre aquellos que declaran su tamaño. Los superiores a 100.000 millones apenas representan el 1%. El escaparate lo ocupan los gigantes; el trabajo cotidiano, muchas veces, lo hacen modelos mucho más pequeños.
Un Qwen que puede llegar hasta el portátil
Alibaba volvió a ilustrar esa estrategia con Qwen3.8-27B, un modelo multimodal capaz de procesar texto, imágenes y vídeo. La compañía asegura que puede ejecutarse sobre hardware de consumo y, utilizando técnicas de cuantización —reducir el tamaño y precisión numérica del modelo para consumir menos memoria—, incluso en determinados ordenadores portátiles.
El modelo dispone de una ventana de contexto nativa de 262.000 tokens, ampliable hasta un millón, y está orientado también a programación, investigación y tareas ejecutadas por agentes de IA. Junto a él, Alibaba ha publicado los pesos de una versión mucho mayor de Qwen3.8, con 2,4 billones de parámetros totales y 95.000 millones activos durante cada operación.
Dos extremos bajo una misma marca. Esa continuidad dentro del ecosistema Qwen ayuda a entender por qué está entrando en tantos proyectos distintos.
Las 300.000 versiones derivadas dicen más que las descargas
Un contador de descargas puede engañar. Los modelos pueden descargarse automáticamente desde servidores, sistemas de integración continua o procesos que repiten la operación sin que detrás exista un nuevo usuario. Las descargas no equivalen por sí solas a cuota de mercado, calidad o utilización comercial real.
Por eso, quizá resulte incluso más relevante observar los derivados.
Cuando un programador toma Qwen, lo ajusta con nuevos datos, lo cuantiza, lo especializa para una lengua o una tarea concreta y vuelve a publicarlo, ya no estamos simplemente ante alguien que probó un archivo. Hay trabajo construido encima. Y mucho.
Solo en Hugging Face aparecen esos 151.448 derivados directamente vinculados a Qwen, mientras Alibaba calcula más de 300.000 en el conjunto de su ecosistema. Durante los primeros siete meses de 2026 surgieron entre 180 y 210 nuevos repositorios derivados de Qwen al día en el Hub.
Es el conocido efecto plataforma: más modelos atraen desarrolladores, más desarrolladores crean herramientas y variantes, esas herramientas reducen las barreras para el siguiente usuario y, al final, el círculo comienza a alimentarse solo.
Meta conoce perfectamente el mecanismo. Android lo demostró en móviles; Linux, mucho antes, en servidores. La tecnología tiene sus modas, pero algunos trucos de distribución son bastante antiguos.
Por qué Alibaba está ganando terreno fuera de China
Qwen tampoco se está expandiendo únicamente gracias al mercado chino. Alibaba dispone de una infraestructura internacional de computación en la nube desde la que distribuye sus modelos a empresas, con presencia relevante en regiones como el sudeste asiático y África. Esa red proporciona a Qwen una vía comercial y técnica que muchos laboratorios de inteligencia artificial independientes simplemente no poseen.
Hay después otro ingrediente: las licencias.
Buena parte de los modelos Qwen se ha distribuido mediante condiciones bastante permisivas, incluida la licencia Apache 2.0, que facilita modificar, redistribuir e integrar el software en productos comerciales. Para una empresa que no quiere depender permanentemente de una API ajena, esa libertad pesa.
Conviene, no obstante, evitar una simplificación frecuente: llamar «código abierto» a toda la familia como si cada versión tuviera exactamente las mismas condiciones. En inteligencia artificial se utiliza cada vez más el término pesos abiertos, porque disponer de los parámetros de un modelo no significa necesariamente recibir todos sus datos de entrenamiento, procesos o libertades de uso. Algunas versiones de Qwen pueden tener condiciones distintas a las licencias plenamente permisivas de otros modelos de la familia.
Así que Qwen no es un bloque jurídico uniforme. Técnicamente tampoco lo es. Es un ecosistema.
Meta y Google ya no tienen el terreno despejado
La importancia del avance de Alibaba tiene otra lectura: la inteligencia artificial abierta ha dejado de ser una competición dominada por empresas estadounidenses.
Durante 2025 ya comenzó a apreciarse un cambio geográfico considerable, con los modelos desarrollados en China aumentando rápidamente su peso. En 2026 esa tendencia se ha consolidado con Qwen, pero también con DeepSeek, Moonshot, MiniMax, Z.ai, Tencent y otros laboratorios.
No significa que Google o Meta hayan quedado tecnológicamente fuera de juego. Mucho menos que una descarga permita afirmar que Qwen es mejor. Son afirmaciones diferentes.
Google mantiene una presencia enorme mediante modelos especializados y Meta ha contribuido decisivamente a popularizar el concepto moderno de modelos de lenguaje con pesos accesibles. Nvidia, por su parte, está aumentando de forma notable sus publicaciones abiertas. La carrera tampoco permanece quieta durante el tiempo necesario para escribir una frase sobre ella.
Lo que sí ha cambiado es quién fija los estándares de facto entre los desarrolladores. Si miles de proyectos comienzan utilizando una arquitectura, una familia de modelos y unas herramientas concretas, cambiar más adelante resulta costoso. Alibaba compite precisamente por ocupar ese primer peldaño.
La batalla no es solo por tener la IA más inteligente
Durante buena parte de la fiebre de la inteligencia artificial, las compañías han vendido la competición como una especie de liga de campeones algorítmica: quién obtiene más puntos en un benchmark, quién añade más parámetros, quién responde mejor una prueba matemática.
La adopción real funciona de otra manera.
Importan el precio, la velocidad, el hardware necesario, la licencia, la documentación, las herramientas disponibles, la posibilidad de adaptar el modelo y la facilidad para instalarlo. Un modelo ligeramente peor pero mucho más sencillo de desplegar puede terminar dominando un mercado.
Qwen está explotando precisamente esa diferencia entre exhibición y uso. Entre los modelos con más descargas y aquellos que reciben mayor atención de la comunidad existen diferencias llamativas. Lo que entusiasma el día de un lanzamiento no siempre coincide con lo que termina instalado dentro de miles de sistemas meses después.
La distinción parece menor, pero cambia bastante el relato. La IA no se decide únicamente sobre un escenario con una demostración espectacular. También se decide de madrugada, cuando alguien busca un modelo que quepa en su servidor, tenga una licencia asumible y no convierta la factura eléctrica en literatura de terror.
Qwen empieza a parecer infraestructura
Los 3.000 millones de descargas son el titular inevitable, aunque no sean una medida perfecta de dominio tecnológico. Lo realmente significativo aparece detrás: centenares de modelos publicados, cientos de miles de adaptaciones y una comunidad que está incorporando Qwen a proyectos propios a un ritmo difícil de ignorar.
Alibaba ha entendido que en la inteligencia artificial abierta no basta con fabricar el modelo más potente. También hay que conseguir que otros lo utilicen, lo modifiquen y lo integren y, con suerte para la compañía, terminen dependiendo del ecosistema que lo rodea.
Meta enseñó durante años que regalar una parte de la tecnología podía multiplicar su influencia. Ahora una empresa china está utilizando una fórmula parecida con una escala formidable. La pequeña ironía de esta carrera es esa: mientras medio sector discute quién posee la máquina más inteligente, Alibaba está intentando que Qwen sea la máquina que todo el mundo tiene a mano. Y eso, en tecnología, suele valer bastante más que un trofeo en una tabla de resultados.

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