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¿Cómo escapó el toro de Cantalejo y qué ocurrió con la mujer herida?

Un toro escapó del encierro de Cantalejo, embistió a una mujer de 55 años y acabó siendo evacuada en helicóptero tras un golpe en la cabeza.

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un toro bravo corriendo sobre arena

Un toro consiguió salir del recorrido del segundo encierro campestre de Cantalejo, en Segovia, durante la mañana del lunes 17 de agosto, después de levantar una talanquera. El animal llegó a la zona de la plaza de España y embistió a una mujer de unos 55 años, que cayó hacia atrás y se golpeó la cabeza. La herida tuvo que ser trasladada en helicóptero medicalizado al Complejo Asistencial de Segovia.

El incidente se produjo en plena celebración de las fiestas de Cantalejo y dejó unos minutos de enorme tensión fuera del espacio que debía mantener separado al toro del público. Según la información conocida, la talanquera no estaba anclada a la pared y el astado logró levantarla y pasar por debajo. Vecinos, corredores y miembros de la organización consiguieron después aislarlo en una calle próxima y reconducirlo hacia el recorrido.

La escena resume bastante bien por qué cualquier encierro, por familiar que resulte después de décadas repitiéndose, contiene un factor que nunca acepta del todo el guion. Un vallado, una calle, centenares de personas y un animal de varios cientos de kilos. Basta que una pieza falle para que la fiesta cambie de temperatura en segundos.

Cómo consiguió escapar el toro del encierro de Cantalejo

El segundo encierro campestre estaba programado para las 9.00 horas del lunes 17 de agosto dentro de las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción y San Roque. El programa municipal contempla durante estos días distintos festejos taurinos, combinando el recorrido por el campo con la entrada de las reses en el casco urbano.

Fue durante el desarrollo del encierro cuando uno de los toros alcanzó una de las protecciones instaladas en el recorrido. El animal levantó una talanquera y se coló por debajo, dando después una vuelta a la manzana en las inmediaciones de la plaza de España. El aviso a los servicios de emergencias se produjo minutos antes de las 10.28 horas.

No se trató, por tanto, de una res que simplemente se quedara rezagada dentro de un tramo vallado. El toro llegó a encontrarse fuera del itinerario protegido, con personas en una zona donde, en principio, no tenían por qué esperar su presencia. Ahí estuvo el verdadero peligro.

Una talanquera que no estaba fijada a la pared

La circunstancia más relevante conocida sobre la fuga es precisamente el estado de esa barrera. La talanquera no se encontraba anclada a la pared, lo que permitió al toro levantarla y abandonar el espacio delimitado para el encierro.

Las talanqueras cumplen una función tan sencilla como decisiva: separar el recorrido de las zonas ocupadas por espectadores y permitir al mismo tiempo determinados accesos o cierres. Cuando un toro encuentra un hueco, una estructura con movimiento o una salida inesperada, el margen para reaccionar se encoge de golpe. Y eso fue, en esencia, lo ocurrido en Cantalejo.

La mujer cayó hacia atrás y se golpeó la cabeza

Durante esos minutos fuera del recorrido, el toro embistió a una mujer de aproximadamente 55 años. El impacto provocó que cayese hacia atrás y se golpeara la cabeza contra el suelo. Las primeras asistencias fueron prestadas en el lugar, con intervención de la Guardia Civil y de los servicios sanitarios de Sacyl.

El Centro de Emergencias 112 movilizó un helicóptero medicalizado, que posteriormente trasladó a la mujer al Complejo Asistencial de Segovia. Las informaciones conocidas durante la tarde no detallaban un diagnóstico hospitalario concreto ni una evolución posterior de la paciente, de modo que no resulta prudente atribuirle una gravedad que no ha sido precisada oficialmente.

Ese matiz importa. Embestida no significa necesariamente cornada y, en este caso, el elemento descrito de manera consistente es la caída con golpe en la cabeza. La evacuación aérea refleja la necesidad de asistencia y valoración hospitalaria, pero por sí sola no permite establecer un pronóstico médico.

Vecinos y corredores consiguieron encerrar al animal

Mientras se atendía a la mujer, había otro problema bastante más visible: seguía habiendo un toro fuera del recorrido. La reacción de quienes se encontraban en la zona permitió limitar rápidamente sus movimientos.

El animal fue conducido hacia una calle próxima y quedó encerrado entre una talanquera y varios vehículos. Desde allí pudo ser finalmente reconducido al trazado previsto. La intervención evitó que continuara avanzando por otras zonas de Cantalejo, donde la presencia de vecinos y visitantes habría complicado mucho más la situación.

Fueron unos minutos, no una larga fuga por el municipio. Pero en un encierro unos minutos pueden hacerse bastante largos. El público deja de mirar hacia donde normalmente vienen los toros y empieza a buscarlos a la espalda; la geometría habitual de la fiesta desaparece. Ese fue el susto de la mañana.

Fue en Cantalejo, no en Cuéllar

Hay una confusión añadida que conviene despejar porque algunas primeras informaciones asociaron el accidente a Cuéllar, también en la provincia de Segovia. El incidente de este lunes ocurrió en Cantalejo, concretamente en las inmediaciones de su plaza de España.

La confusión se extendió porque determinadas versiones iniciales conservaron referencias a Cuéllar mientras situaban los hechos y el aviso de emergencias en Cantalejo. Los datos del suceso, el programa festivo y las informaciones locales sitúan de forma inequívoca el episodio en Cantalejo, Segovia.

El calendario también ayuda a despejar la duda. Cantalejo celebraba este 17 de agosto su segundo encierro campestre, mientras que los festejos taurinos tradicionales de Cuéllar se desarrollan en fechas distintas. Son dos localidades segovianas con una tradición taurina notable, sí, pero no son intercambiables en el mapa.

Las fiestas continúan tras el incidente

El encierro forma parte de las fiestas de Nuestra Señora de la Asunción y San Roque, que Cantalejo celebra entre el 14 y el 19 de agosto. Para este lunes estaban previstos también otros actos festivos y taurinos, mientras que el programa contempla un tercer encierro campestre para el martes 18.

El episodio deja, sin embargo, una cuestión muy concreta sobre la mesa: cómo pudo una res levantar una protección del recorrido que, según la información conocida, no estaba fijada a la pared. Determinar las circunstancias exactas de esa instalación resulta especialmente relevante después de que un fallo aparentemente pequeño desembocara en una mujer hospitalizada y un toro recorriendo una zona abierta al público.

No hacen falta grandes discursos para entenderlo. En los festejos taurinos populares el riesgo nunca desaparece del todo; precisamente por eso, aquello que sí puede controlarse —barreras, cierres, recorridos, accesos— tiene un peso enorme. La tradición puede ser centenaria. Una talanquera, en cambio, tiene que estar bien puesta esa mañana.

Un susto que deja una cuestión muy concreta

Cantalejo vivió este lunes una de esas escenas que rompen de golpe el sonido habitual de una fiesta. El toro salió del recorrido, alcanzó la plaza de España, embistió a una mujer de 55 años y obligó a movilizar un helicóptero medicalizado. Después, la reacción de vecinos y corredores permitió contener al animal y devolverlo al itinerario.

A falta de información médica más detallada sobre la evolución de la herida, ese es el cuadro conocido. También queda un hecho difícil de convertir en anécdota: la salida se produjo por una talanquera que no estaba anclada a la pared. Entre el folclore, el bullicio y esa inevitable conversación española sobre los toros, queda algo bastante menos filosófico. Una barrera debía impedir el paso del animal y no lo hizo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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