Viajes
¿Adiós a los 100 ml? Dónde permiten llevar hasta 2 litros en avión
Los nuevos escáneres cambian el equipaje de mano: algunos aeropuertos permiten hasta 2 litros, pero la regla de 100 ml todavía sigue vigente.

Los diminutos frascos de champú, la bolsa transparente y ese bote de colonia condenado a quedarse en casa empiezan a perder protagonismo. Algunos aeropuertos europeos ya permiten pasar el control de seguridad con líquidos en recipientes de hasta dos litros gracias a una nueva generación de escáneres capaces de analizar el contenido del equipaje de mano en tres dimensiones.
Pero conviene poner el freno justo antes de meter una botella de litro y medio en la mochila: la regla de los 100 mililitros no ha desaparecido de todos los aeropuertos europeos. Ni siquiera existe todavía una situación homogénea dentro de un mismo país. El cambio depende del aeropuerto, de la terminal y, en algunos casos, hasta del filtro de seguridad por el que pase el viajero.
La Unión Europea abrió la puerta al nuevo sistema después de autorizar de nuevo determinados equipos avanzados de inspección de equipajes. Allí donde funcionan los escáneres compatibles y están debidamente autorizados, los tradicionales envases de un máximo de 100 ml pueden ser sustituidos por recipientes mucho mayores, de hasta dos litros por envase.
La diferencia parece pequeña sobre el papel. En una maleta de cabina, no tanto. Significa poder viajar con una botella de agua, el champú habitual, protector solar de tamaño normal o determinados cosméticos sin ejecutar antes esa ceremonia de trasvases que durante casi veinte años convirtió el neceser aeroportuario en una especie de laboratorio doméstico.
Los nuevos escáneres permiten ver la maleta en tres dimensiones
El cambio llega de la mano de los equipos conocidos como C3, CT o EDSCB, según la tecnología y la terminología empleada por cada aeropuerto. Funcionan mediante sistemas avanzados de rayos X capaces de producir imágenes tridimensionales y ofrecer a los operadores una visión mucho más detallada del interior de la maleta.
Eso permite analizar líquidos, ordenadores y otros objetos sin obligar sistemáticamente al pasajero a extraerlos. En muchos de los controles modernizados, por tanto, el portátil puede quedarse dentro de la mochila y el neceser también. Menos bandejas, menos manos rebuscando a toda velocidad y menos viajeros descubriendo, justo cuando llega su turno, que el ordenador estaba debajo de siete camisetas.
La tecnología, sin embargo, no equivale automáticamente a la autorización para llevar dos litros. Este matiz es fundamental. Un aeropuerto puede disponer de escáneres EDSCB que permiten inspeccionar los líquidos dentro de la maleta y seguir aplicando límites de volumen distintos mientras su equipamiento o sus procedimientos no estén habilitados para la nueva franquicia.
Por qué Europa sigue teniendo dos reglas al mismo tiempo
La historia reciente explica parte del desconcierto. La Unión Europea había permitido que determinados aeropuertos equipados con sistemas avanzados flexibilizaran los controles, pero el 1 de septiembre de 2024 volvió temporalmente al máximo de 100 ml para los aeropuertos afectados debido a una cuestión técnica relacionada con el rendimiento de algunos equipos.
El escenario cambió nuevamente en julio de 2025. Tras la recertificación de determinados sistemas, se autorizó a los aeropuertos de la UE dotados del equipamiento aprobado a admitir líquidos, aerosoles y geles de hasta dos litros.
No fue, por tanto, una abolición del límite de 100 ml para todo el continente. Fue una autorización vinculada a una tecnología concreta. De ahí el peculiar paisaje aeroportuario de 2026: una botella puede pasar tranquilamente por seguridad en una ciudad y convertirse en objeto inadmisible unas horas después durante el viaje de regreso.
Dublín, Roma, Viena y Heathrow ya permiten hasta dos litros
Hay aeropuertos donde la nueva situación está plenamente implantada. Dublín permite transportar líquidos y geles en recipientes de hasta dos litros, mantenerlos dentro del equipaje durante el control y prescindir de la tradicional bolsa transparente. El aeropuerto irlandés tiene desplegados los nuevos sistemas en sus terminales.
En Roma Fiumicino, las reglas cambiaron el 26 de julio de 2025. Los pasajeros pueden pasar los controles con líquidos, aerosoles y geles en recipientes individuales de hasta dos litros y mantenerlos dentro de la maleta de mano. El cambio no debe extrapolarse automáticamente a Roma Ciampino, donde las condiciones de seguridad son diferentes.
Viena también admite líquidos en recipientes de hasta 2.000 ml dentro del equipaje de cabina durante la inspección. Eso sí, cantidades grandes pueden provocar controles adicionales. La tecnología agiliza el proceso; no convierte el filtro de seguridad en territorio sin normas.
Múnich representa muy bien este periodo de transición. El aeropuerto alemán dispone de modernos escáneres CT en determinados controles de las terminales 1 y 2 y, en esos filtros, se permiten recipientes de hasta dos litros. En los controles convencionales continúa vigente el máximo de 100 ml y la bolsa transparente de un litro. El mismo pasajero, el mismo aeropuerto, dos escenarios posibles.
Fuera de la Unión Europea, pero especialmente relevante para millones de viajeros españoles, Heathrow ya aplica el límite de dos litros en sus terminales 2, 3, 4 y 5. Los líquidos y los grandes dispositivos electrónicos permanecen dentro de la maleta durante el control. Otros grandes aeropuertos británicos también han avanzado en esta dirección.
La vuelta puede tener reglas completamente distintas
Aquí aparece la letra pequeña más importante. La norma que importa en el control es la del aeropuerto desde el que se pasa seguridad, no la del destino ni necesariamente la utilizada durante el viaje de ida.
Un viajero puede salir de Londres con un bote de champú de 500 ml perfectamente permitido y descubrir tres días después que no puede atravesar con ese mismo envase el control del aeropuerto desde el que regresa. Con una escala que obligue a pasar nuevamente seguridad puede ocurrir exactamente lo mismo.
Por eso los dos litros no deben entenderse como una nueva franquicia europea universal. El límite de 100 ml continúa siendo la referencia segura cuando no existe confirmación específica del aeropuerto. La transición tecnológica avanza, pero todavía no ha borrado la vieja norma de todo el mapa.
Qué ocurre en los aeropuertos españoles
España también está desplegando esta tecnología, aunque aquí resulta especialmente importante separar dos noticias que con frecuencia aparecen mezcladas: una cosa es no tener que sacar los líquidos de la maleta y otra distinta poder transportar un envase de hasta dos litros.
Aena ha completado el nuevo filtro central de seguridad de la Terminal T4 de Madrid-Barajas, equipado con 36 máquinas EDSCB. Desde finales de julio de 2026, los pasajeros que utilizan ese filtro pueden mantener los líquidos y los dispositivos electrónicos dentro del equipaje de mano. El sistema genera imágenes avanzadas y separa automáticamente las maletas que requieren una inspección adicional.
Eso supone una mejora considerable, pero no significa automáticamente que Barajas permita dos litros de forma general. La instalación de escáneres avanzados y la ampliación del volumen máximo autorizado son decisiones relacionadas, aunque no idénticas. Meter ambos cambios en el mismo saco sería cómodo, sí, pero incorrecto.
En Barcelona-El Prat también se está ampliando el despliegue de filtros EDSCB dentro de las actuaciones de modernización de las terminales. La extensión de estos sistemas continuará progresivamente en otros aeropuertos españoles, aunque el pasajero debe atender siempre a las condiciones concretas del aeropuerto y del control que vaya a utilizar.
El caso de Palma de Mallorca exige todavía más prudencia. Algunas informaciones recientes lo incluyen entre los aeropuertos europeos que admitirían recipientes de hasta dos litros, pero las indicaciones disponibles para pasajeros no siempre han sido uniformes. Ante mensajes contradictorios, la referencia sensata sigue siendo la norma comunicada en el propio aeropuerto antes de preparar el equipaje.
Qué se considera líquido en el equipaje de mano
La palabra líquido engaña un poco. Las restricciones no afectan únicamente al agua, los refrescos o los perfumes. En los controles aeroportuarios entran en esta categoría geles, cremas, pastas, lociones, aerosoles y espumas, además de mezclas de consistencia similar.
Un dentífrico cuenta. También un protector solar, un desodorante en aerosol, espuma de afeitar, crema hidratante o determinados alimentos de textura pastosa. Que el producto no haga ruido al agitarlo no suele salvarlo del concepto aeroportuario de líquido o gel.
Las excepciones tradicionales para medicamentos necesarios, alimentos infantiles y productos destinados a necesidades dietéticas especiales continúan existiendo, aunque el personal de seguridad puede pedir que sean presentados por separado o realizar comprobaciones adicionales.
Tampoco cambia una cuestión distinta que suele confundirse con la seguridad: la aerolínea sigue decidiendo el tamaño, peso y número de piezas del equipaje de cabina admitido por cada tarifa. Que seguridad permita atravesar el filtro con determinada botella no amplía ni un centímetro la maleta que Ryanair, Iberia, Vueling, easyJet o cualquier otra compañía acepte a bordo.
El equipaje de mano entra en una transición que durará años
El viejo límite de los 100 ml nació en 2006 tras descubrirse en Reino Unido un plan para atentar contra aviones transatlánticos mediante explosivos líquidos ocultos en recipientes aparentemente corrientes. Lo que inicialmente respondió a una amenaza muy concreta acabó convirtiéndose en una de las rutinas universales del viaje aéreo.
Veinte años después, la tecnología permite inspecciones mucho más precisas y el ritual empieza a desmontarse. Los dos litros ya son una realidad en varios grandes aeropuertos europeos, los ordenadores dejan de salir de muchas mochilas y la bolsa transparente empieza a desaparecer allí donde operan los controles más avanzados.
Pero Europa todavía está a medio camino. Durante un tiempo convivirán aeropuertos con dos litros, aeropuertos con 100 ml y terminales con procedimientos diferentes. El futuro parece claro; el presente, bastante menos.
La botella grande vuelve, pero no en todas partes
Los pequeños botes aún no merecen un funeral solemne. Pueden quedarse en el cajón cuando el aeropuerto confirme expresamente los nuevos límites, pero en el resto de viajes continúan siendo una forma bastante eficaz de evitar problemas en seguridad.
La transformación es real y el límite de dos litros se está extendiendo, aunque todavía no funciona como una regla europea única. Hasta que los nuevos escáneres cubran de manera homogénea aeropuertos y terminales, el contenido de la maleta seguirá dependiendo de algo tan poco romántico como el filtro de seguridad que toque atravesar.

ActualidadTerremotos de Venezuela: último balance actualizado al 15 de agosto
Naturaleza¿Qué incendios siguen activos en España este 15 de agosto de 2026?
Actualidad¿Qué pasa con los españoles tras el terremoto de Venezuela de junio?
ActualidadTodos los fichajes de LaLiga 2026-27: altas y bajas al 15 de agosto
Más preguntasLiga Endesa ACB 2026-27: todos los fichajes al 15 de agosto
Actualidad¿Cuántos muertos deja ya el terremoto de Colombia? Último balance
Más preguntasTodos los fichajes de LaLiga Hypermotion 2026-27 al 15 de agosto
Actualidad¿Cuántos españoles siguen sin localizar tras el terremoto en Colombia?
Historia¿Por qué el 15 de agosto es fiesta y qué países lo celebran en 2026?
Más preguntas¿Fichajes NBA 2026? Altas y bajas equipo por equipo al 15 de agosto
Actualidad¿Por qué tiembla Granada? Terremoto de magnitud 5, daños y réplicas
Tecnología¿Por qué acusan a Jwulen de plagio tras el vídeo viral de Taiken?





















