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¿Qué partidos del Mundial 2026 se juegan el 14 de junio y a qué hora?

Brasil, Alemania y Países Bajos protagonizan cinco partidos, con horarios, alineaciones, antecedentes y televisión para seguirlos en España.

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partidos del Mundial 2026 14 de junio

El Mundial 2026 ofrece este domingo 14 de junio cinco partidos en horario peninsular español: Brasil-Marruecos a las 00:00, Haití-Escocia a las 03:00, Australia-Turquía a las 06:00, Alemania-Curazao a las 19:00 y Países Bajos-Japón a las 22:00. Una jornada larguísima, casi líquida, que comienza cuando el sábado todavía no ha terminado en Norteamérica y concluye con dos selecciones capaces de jugar a una velocidad poco recomendable para espectadores somnolientos.

Los cinco encuentros pueden verse en España a través de DAZN, que emite íntegramente los 104 partidos del campeonato, en directo y a la carta. Brasil-Marruecos y Alemania-Curazao también se ofrecen gratis en La 1 y RTVE Play. La madrugada concentra tres estrenos decisivos; la tarde y la noche presentan a Alemania, Países Bajos y Japón. No está mal para un domingo: café, fútbol y la certeza de que los husos horarios han sido diseñados por alguien que no madruga.

Cinco partidos, cuatro husos y una fecha que engaña

El calendario español reúne bajo el 14 de junio encuentros que, en sus ciudades anfitrionas, comienzan todavía el sábado 13. Brasil-Marruecos se disputa a las 18:00 de Nueva Jersey; al otro lado del Atlántico serán ya las doce de la noche. Haití y Escocia saltarán al campo a las 21:00 en Massachusetts, las tres de la madrugada en la España peninsular. Australia-Turquía arranca a las 21:00 de Vancouver, cuando aquí amanece a las seis.

El bloque vespertino resulta bastante más civilizado. Alemania-Curazao comenzará a las 19:00 en el Houston Stadium, nombre mundialista del NRG Stadium, y Países Bajos-Japón lo hará a las 22:00 en el Dallas Stadium, el enorme AT&T Stadium de Arlington. Esa diferencia explica por qué algunos calendarios internacionales colocan los tres primeros choques el 13 de junio y otros, pensados para Europa, los agrupan correctamente en la programación del domingo 14.

También habrá dos partidos norteamericanos del domingo que caerán ya en la madrugada española del lunes: Costa de Marfil-Ecuador y Suecia-Túnez. Conviene no mezclarlos. La jornada del 14 en España tiene cinco encuentros, no cuatro ni siete; el reloj, por una vez, merece más confianza que ciertas agendas copiadas con prisa.

En televisión, DAZN ofrece la secuencia completa. La 1 y RTVE Play conectarán con Brasil-Marruecos poco antes de medianoche y con Alemania-Curazao antes de las siete de la tarde. Haití-Escocia, Australia-Turquía y Países Bajos-Japón quedan dentro de la cobertura integral de pago de DAZN. Los encuentros se podrán recuperar posteriormente bajo demanda, una concesión bastante razonable para quienes consideren que las seis de la mañana todavía pertenece a la noche anterior.

Brasil-Marruecos: un examen sin anestesia para Ancelotti

El partido más potente de la madrugada enfrenta a Brasil y Marruecos en el New York New Jersey Stadium, el MetLife de East Rutherford. Comienza a las 00:00, hora peninsular, pertenece al Grupo C y reúne a dos selecciones situadas entre las diez primeras del mundo. Brasil conserva las cinco estrellas sobre el escudo, pero lleva sin levantar el trofeo desde 2002; Marruecos ya no puede presentarse como una sorpresa simpática después de alcanzar las semifinales en Catar 2022. Aquello dejó de ser una aventura exótica. Ahora es jerarquía.

Carlo Ancelotti afronta su primer Mundial al frente de la selección brasileña con una plantilla dañada por las lesiones. Neymar no jugará el estreno debido a sus problemas en el gemelo y Brasil también ha perdido a futbolistas como Rodrygo, Estevão, Éder Militão y Wesley. La ausencia de este último obliga a improvisar especialmente en el lateral derecho. El centro de la defensa, en cambio, conserva acero europeo con Marquinhos y Gabriel Magalhães.

La probable alineación brasileña dibuja un 4-4-2 flexible con Alisson; Roger Ibañez o Danilo, Marquinhos, Gabriel y Alex Sandro; Lucas Paquetá, Bruno Guimarães, Casemiro y Raphinha; Igor Thiago y Vinícius Júnior. Sobre el césped, esa disposición puede transformarse: Raphinha tiende a ganar altura, Paquetá se desplaza hacia dentro y Vinícius busca recibir abierto antes de atacar el espacio. El interrogante no es la calidad individual, que sigue sobrando, sino la producción ofensiva cuando el partido se atasca y no aparece el regate salvador.

Marruecos probablemente responderá con Bono; Achraf Hakimi, Issa Diop, Chadi Riad y Noussair Mazraoui; Ayyoub Bouaddi y Neil El Aynaoui; Brahim Díaz, Azzedine Ounahi y Soufiane Rahimi; con Ismael Saibari como referencia móvil. Achraf Hakimi llega recuperado y ofrece una salida feroz por la derecha. Brahim, entre líneas, es el futbolista que puede convertir una recuperación corriente en una ocasión seria mediante dos controles y un cambio de ritmo. Bono, mientras tanto, conoce bien el oficio de enfriar partidos grandes.

El duelo táctico estará en los costados. Brasil intentará fijar a los laterales marroquíes para impedir sus incorporaciones, mientras que Marruecos buscará la espalda del lateral derecho brasileño, la zona más remendada del equipo de Ancelotti. Casemiro deberá decidir cuándo proteger esa banda y cuándo cerrar el pasillo central ante Ounahi y Brahim Díaz. Una mala elección bastará. A este nivel, el error no llama a la puerta; entra con las botas puestas.

Los antecedentes ofrecen una pequeña historia en tres actos. Brasil ganó 2-0 en un amistoso de 1997 y 3-0 en el Mundial de Francia 1998, con goles de Ronaldo, Rivaldo y Bebeto. Marruecos respondió en marzo de 2023 con un triunfo por 2-1 en Tánger. El balance favorece a la Canarinha por dos victorias contra una, aunque el resultado más reciente pertenece a los Leones del Atlas.

Vinícius asume el foco ofensivo sin Neymar. Raphinha llega como amenaza de golpeo y desmarque, Bruno Guimarães aporta la pausa y Marquinhos dirige la retaguardia. En Marruecos, Hakimi y Brahim concentran los focos, pero el trabajo silencioso de El Aynaoui y Bouaddi puede determinar si el equipo consigue salir de la presión. Es el partido de la jornada con menos margen para la condescendencia: el nombre de Brasil pesa, sí; el de Marruecos también empieza a pesar.

Haití-Escocia: 52 años contra 28 en una noche de Boston

A las 03:00, el Boston Stadium —Gillette Stadium durante el resto del año— recibe un encuentro de enorme carga histórica. Haití vuelve a un Mundial después de 52 años; Escocia lo hace tras 28. Ninguna de las dos selecciones necesita que le expliquen qué significa esperar. Para Haití será su segunda participación, después de Alemania 1974. Para los escoceses, la primera desde Francia 1998.

El Grupo C, compartido con Brasil y Marruecos, convierte este partido en una oportunidad difícil de repetir. Ambos equipos saben que los puntos más accesibles están aquí, aunque llamarlos accesibles sea una licencia bastante optimista. Haití todavía busca su primera victoria mundialista: en 1974 perdió los tres encuentros y marcó un solo gol. Escocia tampoco ha superado nunca la fase inicial. Una de esas estadísticas que se repite hasta que alguien decide dejar de obedecerla.

La alineación probable de Haití estaría formada por Johny Placide; Carlens Arcus, Ricardo Adé, Hannes Delcroix y Martin Expérience; Louicius Deedson, Jean-Ricner Bellegarde, Danley Jean Jacques y Ruben Providence; Wilson Isidor y Frantzdy Pierrot. El veterano Johny Placide, capitán y guardián de la portería, tendrá delante una defensa obligada a convivir con centros, segundas jugadas y la llegada de los centrocampistas escoceses.

Pierrot aporta potencia aérea y gol, mientras que Isidor ofrece movilidad. Bellegarde es el jugador con capacidad para romper una línea mediante conducción. Haití no pretende encerrarse durante noventa minutos; su seleccionador, Sébastien Migné, ha insistido en que el equipo no ha viajado para completar el decorado. Esa ambición resulta valiente y peligrosa a partes iguales, porque adelantar la presión concede espacios a un rival cómodo en el fútbol directo.

Escocia podría salir con Angus Gunn; Aaron Hickey, Grant Hanley, John Souttar y Andy Robertson; Ben Gannon-Doak, Scott McTominay, Lewis Ferguson y John McGinn; Lawrence Shankland y Che Adams. Billy Gilmour se pierde el torneo por una lesión de rodilla, una baja especialmente dolorosa por su capacidad para dar sentido a la posesión. Scott McTominay superó una indisposición y está disponible; su llegada desde segunda línea será una de las mayores amenazas del partido.

Andy Robertson puede inclinar el campo desde la izquierda, Gannon-Doak aporta desborde y McGinn convierte cada disputa en una cuestión personal. Escocia llega después de marcar cuatro goles tanto a Curazao como a Bolivia en sus ensayos previos, con Shankland y Adams afinando la puntería. La defensa, sin embargo, no transmite la misma tranquilidad. Si Haití supera la primera oleada de presión, encontrará metros para correr.

Será el primer enfrentamiento entre ambos países y también el primer partido de Haití contra una selección de las islas británicas. Escocia, por su parte, no ha ganado ninguno de sus últimos nueve encuentros mundialistas frente a rivales americanos. Entre ellos aparece la derrota por 1-0 contra Costa Rica en 1990, herida antigua que el fútbol escocés conserva como quien guarda una factura injusta en un cajón.

Australia-Turquía: orden contra una generación con descaro

A las 06:00, cuando el amanecer empiece a borrar las sombras en España, Australia y Turquía abrirán su participación en el Grupo D en el Vancouver Stadium, conocido habitualmente como BC Place. Estados Unidos y Paraguay completan el grupo. La victoria aquí no garantiza nada, pero permite afrontar los otros dos partidos sin la calculadora ardiendo.

Australia disputa su sexto Mundial consecutivo y conserva el recuerdo agradable de Catar 2022, donde alcanzó los octavos y obligó a Argentina a sufrir hasta el final. Tony Popovic ha renovado el equipo con numerosos debutantes, aunque mantiene una columna reconocible: Mathew Ryan en la portería, Harry Souttar en defensa y Jackson Irvine en el centro. El plan australiano suele ser sobrio, físico y paciente. No seduce a los poetas, pero tampoco fue diseñado para ellos.

La probable formación presenta a Ryan; Alessandro Circati, Souttar y Cameron Burgess; Jacob Italiano, Irvine, Connor Metcalfe y Jordan Bos; Cristian Volpato y Ajdin Hrustić; con Tete Yengi en punta. Mohamed Touré ha arrastrado molestias, mientras que Tete Yengi marcó ante Suiza en el último amistoso y ganó argumentos para comenzar. Nestory Irankunda queda como recurso explosivo desde el banquillo, especialmente útil cuando el rival acumula cansancio y empieza a defender mirando hacia su propia portería.

Turquía regresa a un Mundial después de 24 años. Su última aparición terminó con el tercer puesto en Corea y Japón 2002, una postal casi mitológica para una generación que ni siquiera había nacido. Vincenzo Montella dirige ahora una selección técnicamente brillante, joven y bastante menos caótica que algunas versiones anteriores, aunque la defensa todavía concede ocasiones con una generosidad impropia de un torneo corto.

El once turco podría estar compuesto por Uğurcan Çakır; Zeki Çelik, Merih Demiral, Abdülkerim Bardakcı y Ferdi Kadıoğlu; İsmail Yüksek y Orkun Kökçü; Yunus Akgün, Arda Güler y Kenan Yıldız; con Bertuğ Yıldırım o Semih Kılıçsoy como referencia, según el matiz que busque Montella. Arda Güler será el centro creativo: puede bajar para organizar, aparecer entre líneas o resolver desde fuera del área. Kenan Yıldız aporta una conducción más vertical; Hakan Çalhanoğlu, si comienza o entra después, ofrece el mejor golpeo del equipo.

Australia intentará llevar el encuentro hacia las áreas, los duelos y el balón parado. Turquía preferirá instalarse en campo contrario, mover la pelota y obligar a los tres centrales australianos a decidir si saltan o esperan. Souttar mide cerca de dos metros y domina por arriba, pero Arda no necesita levantar el balón para hacer daño: le basta con encontrar un pase raso entre central y carrilero.

Los dos antecedentes se disputaron en Australia en mayo de 2004. Turquía ganó 3-1 en Sídney y 1-0 en Melbourne. Veintidós años después, aquel dato tiene un valor táctico cercano a cero, aunque sirve para recordar que Australia todavía no ha puntuado ante su rival. Más relevante resulta su tendencia a empezar mal los Mundiales: perdió cinco de sus seis partidos inaugurales anteriores. Turquía, en cambio, llega tras siete victorias en sus ocho encuentros más recientes después de una dura derrota contra España.

Alemania-Curazao: el gigante obligado a no tropezar

Alemania debuta a las 19:00 ante Curazao en Houston, dentro del Grupo E, que completan Costa de Marfil y Ecuador. Sobre el papel, es el partido más desigual del domingo. Alemania posee cuatro Copas del Mundo; Curazao juega el primer encuentro mundialista de su historia. Una diferencia abismal. También peligrosa, porque la superioridad teórica se vuelve un problema cuando el favorito tarda demasiado en demostrarla.

El equipo de Julian Nagelsmann necesita reconciliarse con el torneo. Alemania cayó en la fase de grupos en 2018 y 2022, dos eliminaciones consecutivas que siguen resultando extrañas para un país acostumbrado a discutir semifinales. Llega, eso sí, con nueve victorias seguidas y buenos ensayos ante Finlandia y Estados Unidos. El talento entre líneas es descomunal: Jamal Musiala y Florian Wirtz pueden recibir en espacios mínimos y salir de ellos como si hubieran encontrado una puerta secreta.

La probable alineación alemana sería Manuel Neuer; Joshua Kimmich, Jonathan Tah, Nico Schlotterbeck y David Raum; Aleksandar Pavlović y Felix Nmecha; Leroy Sané, Musiala y Wirtz; Kai Havertz. Antonio Rüdiger ha superado sus problemas físicos, aunque podría comenzar como suplente. Manuel Neuer ha tenido molestias en el gemelo, pero se espera que esté disponible. Lennart Karl causó baja y fue reemplazado en la convocatoria por Assan Ouédraogo.

Nagelsmann suele construir una estructura más agresiva de lo que indica el 4-2-3-1. Kimmich puede meterse por dentro, Raum gana altura y los mediapuntas ocupan zonas próximas al área. Ante un bloque bajo, Alemania necesitará amplitud, circulación rápida y paciencia. El riesgo será atacar con demasiados hombres por delante del balón y regalar una transición. Parece improbable, pero los grandes tropiezos suelen empezar con una jugada que parecía improbable.

Curazao, dirigido por el veterano Dick Advocaat, puede formar con Eloy Room; Sherel Floranus, Jurien Gaari, Riechedly Bazoer, Armando Obispo y Djevencio van der Kust o Livano Comenencia; Tahith Chong, Leandro Bacuna, Juninho Bacuna y Jürgen Locadia; con Rangelo Janga o Gervane Kastaneer arriba. La selección caribeña se alimenta de jugadores nacidos o formados en Países Bajos y posee más experiencia profesional de la que su pequeña población podría sugerir.

Room será esencial bajo palos; Bazoer debe ordenar la defensa y los hermanos Bacuna aportar pausa cuando el balón aparezca, que no será siempre. Locadia puede sostener envíos largos y permitir que el equipo respire. Curazao no necesita disfrazarse de Alemania. Necesita defender con distancias cortas, evitar pérdidas ingenuas y aprovechar cada balón parado como si fuera el último del partido.

Es el primer enfrentamiento entre Alemania y Curazao. La selección caribeña se convierte, además, en la nación de menor población que ha alcanzado un Mundial, con alrededor de 158.000 habitantes. Su presencia ya constituye un acontecimiento histórico; competir no significa conformarse. Dick Advocaat regresó al cargo después de haberlo abandonado temporalmente por motivos familiares y ha construido un vestuario muy unido, menos preocupado por el glamour que por no desperdiciar el viaje.

Alemania debe ganar y, en un grupo que puede decidirse por la diferencia de goles, probablemente intentará hacerlo con amplitud. Curazao tratará de alargar el 0-0, convertir cada minuto sin encajar en una pequeña victoria psicológica. Para los alemanes, cualquier resultado corto provocará murmullos. Es la condena de los gigantes: incluso cuando ganan, alguien pregunta por qué no ganaron más.

Países Bajos-Japón: el partido capaz de romper el guion

La jornada termina a las 22:00 con Países Bajos-Japón en Arlington. Es, quizá, el encuentro más interesante desde el punto de vista táctico. Los neerlandeses parten como favoritos por historia y nombres; Japón llega con una organización colectiva extraordinaria, seis victorias consecutivas en amistosos y triunfos recientes ante rivales del calibre de Brasil e Inglaterra. Llamarlo sorpresa sería quedarse varios años atrás.

Países Bajos ha disputado tres finales mundialistas y no ganó ninguna. Esa ausencia alimenta cada torneo, aunque el equipo de Ronald Koeman debe resolver primero un Grupo F en el que también aparecen Suecia y Túnez. La selección naranja permanece invicta en sus últimos 16 encuentros de fase de grupos mundialista, una racha que se remonta a 1994. El pasado impresiona. Japón, sin embargo, no defiende estadísticas ajenas.

Koeman podría alinear a Bart Verbruggen —si supera sus molestias de cadera—; Denzel Dumfries, Jan Paul van Hecke, Virgil van Dijk y Micky van de Ven; Frenkie de Jong y Ryan Gravenberch; Crysencio Summerville, Tijjani Reijnders y Cody Gakpo; con Memphis Depay en punta. Si Verbruggen no llega, Mark Flekken ocupará la portería. Jurrien Timber se perdió finalmente el torneo y Van Hecke apunta a acompañar a Van Dijk en el centro de la defensa.

La gran fortaleza neerlandesa está en su centro del campo. Frenkie de Jong puede superar presiones mediante conducción, Gravenberch cubre terreno y Reijnders interpreta muy bien la llegada al área. Dumfries estira la derecha; Gakpo entra desde la izquierda para golpear. El debate aparece arriba: Memphis aporta experiencia, asociaciones y balón parado, mientras que Donyell Malen ofrece más profundidad.

Japón llega sin su capitán Wataru Endo, que se retiró de la selección tras no recuperarse de una lesión, y tampoco contará con Kaoru Mitoma. Son dos ausencias enormes: uno ordenaba el centro, el otro rompía defensas desde la banda. Hajime Moriyasu, no obstante, dispone de una estructura reconocible y de jugadores acostumbrados al máximo nivel europeo. La selección asiática marcó 54 goles en la clasificación y solo recibió tres, números que hablan de una maquinaria bastante mejor ajustada que el tópico del equipo voluntarioso.

El once japonés puede incluir a Zion Suzuki; Shogo Taniguchi, Koki Machida o Koki Watanabe y Hiroki Ito; Ritsu Doan, Daichi Kamada, Ao Tanaka y Keito Nakamura; Junya Ito y Takefusa Kubo por detrás de Ayase Ueda. Takefusa Kubo será el punto de fuga creativo. Recibe de espaldas, gira rápido y obliga a los defensores a acercarse; cuando lo hacen, libera un costado para las llegadas de Doan o Ito. Ueda, menos vistoso, fija centrales y ataca el primer palo.

Japón intentará presionar la salida neerlandesa sin perder la forma. Países Bajos buscará atraer esa presión y superarla con De Jong. Ahí vive el partido: si los europeos salen limpios, podrán correr hacia una defensa en retroceso; si Japón roba cerca del área, Van Dijk y Van Hecke deberán resolver ataques breves, rápidos y nada ceremoniosos.

Ambas selecciones se han enfrentado tres veces. Países Bajos ganó dos partidos y el otro terminó en empate. En el Mundial de 2010, Wesley Sneijder marcó el único gol del encuentro; Japón no logró empatar, pero terminaría clasificándose para octavos. El último precedente, un amistoso disputado en 2013, acabó 2-2. Japón nunca ha vencido a la Oranje, aunque pocas versiones japonesas llegaron a un Mundial con semejante volumen de talento.

Kubo, Reijnders, Gakpo, De Jong, Doan, Dumfries… el césped estará lleno de futbolistas capaces de acelerar un partido con un solo control. Es también el choque con mayor posibilidad de intercambio de golpes. Países Bajos tiene más potencia individual; Japón, menos grietas colectivas. Quien imponga su ritmo cerrará el domingo con una victoria de considerable valor.

Una jornada para medir jerarquías, no para repartir coronas

El domingo 14 de junio atraviesa casi todas las formas posibles de vivir un Mundial. Brasil y Marruecos discuten la autoridad dentro del grupo más exigente de la jornada; Haití y Escocia regresan después de décadas de ausencia; Australia y Turquía enfrentan disciplina y talento; Alemania recibe a la debutante más pequeña; Países Bajos y Japón clausuran el día con un duelo que podría pasar por eliminatoria.

Los horarios en España quedan fijados en 00:00, 03:00, 06:00, 19:00 y 22:00. DAZN emite los cinco partidos; La 1 y RTVE Play ofrecen Brasil-Marruecos y Alemania-Curazao en abierto. Las alineaciones definitivas se conocerán aproximadamente una hora antes de cada encuentro, porque las previas son brújulas, no escrituras notariales.

Será pronto para coronar candidatos y también para enterrar selecciones. El primer partido de un Mundial exagera todo: una victoria parece una declaración histórica; una derrota, el comienzo de una tragedia nacional. Luego rueda la pelota, aparecen los matices y el ruido pierde volumen. Pero algunos equipos llegan con menos margen que otros. Brasil necesita confirmar que sigue siendo Brasil, Alemania no puede volver a convivir con el fantasma de otra eliminación temprana y Japón quiere demostrar que su crecimiento ya no admite diminutivos.

Cinco partidos, tres continentes representados en abundancia y un domingo que empieza en Nueva Jersey antes de comenzar oficialmente en Europa. El Mundial 2026 entra en velocidad de crucero. Y cuando el último balón deje de rodar en Dallas, la tabla todavía dirá muy poco; el fútbol, probablemente, habrá contado bastante más.

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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