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¿Cómo fue el accidente mortal de la Subida a Taboadela en Ourense?

Jesús López ‘Pijo’ murió en la Subida a Taboadela tras un grave accidente. Los detalles del siniestro que sacudió de lleno al motor gallego.

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accidente mortal de la Subida a Taboadela

La Subida a Taboadela, en Ourense, terminó este domingo 23 de agosto de 2026 de la peor manera posible. El piloto ourensano Jesús López, conocido como ‘Pijo’, murió a los 48 años después de sufrir un grave accidente mientras disputaba la tercera manga oficial de la prueba, la primera de la jornada dominical. Competía con un Forwin RS23 y el siniestro se produjo cerca del final del recorrido.

El vehículo se salió de la vía y, en la secuencia posterior al accidente, alcanzó otro vehículo y terminó contra el muro de una vivienda. La barqueta comenzó a arder y quedó prácticamente calcinada. López falleció en el lugar del accidente. La competición fue detenida de inmediato y la Federación Galega de Automobilismo confirmó después tanto su muerte como la cancelación definitiva de la séptima edición de la prueba.

Jesús López murió durante la tercera manga oficial

El accidente se produjo alrededor de las 11.30 horas, aunque el primer aviso recibido por los servicios de emergencias se sitúa en torno al mediodía. Era un momento plenamente competitivo: el domingo había comenzado con una manga de entrenamiento y después llegaban las pasadas oficiales que debían decidir la clasificación de la Subida a Taboadela. No hubo tiempo para eso.

Jesús López afrontaba la jornada después de haber terminado noveno en la clasificación del sábado. La carrera formaba parte del Campeonato de Galicia de Montaña y la prueba ourensana, ya asentada en el calendario autonómico, recorría aproximadamente 3,7 kilómetros de la carretera OU-320. El sábado, Jacobo Senín había marcado el mejor tiempo absoluto. El domingo, sin embargo, el cronómetro dejó de importar bastante pronto.

Pijo pilotaba un Forwin RS23, uno de esos prototipos ligeros y muy rápidos —las llamadas barquetas— habituales en las pruebas de montaña. En este tipo de competición el piloto corre contra el reloj sobre una carretera cerrada al tráfico, no rueda en un circuito con grandes escapatorias. El asfalto discurre entre taludes, vegetación, guardarraíles, cruces y viviendas. Una disciplina espectacular, sí; también con márgenes muy pequeños cuando algo sale mal.

Qué se sabe del accidente mortal de Taboadela

La información facilitada por el 112 Galicia señaló que el vehículo de López se salió de la vía. La reconstrucción publicada posteriormente por medios locales precisa que el Forwin impactó durante el accidente con otro vehículo y después contra el muro de una casa, situada prácticamente al final del tramo. Tras los impactos se declaró un incendio y el coche quedó completamente calcinado.

Los Bomberos de San Cibrao das Viñas acudieron a la zona, junto con efectivos del GES de Pereiro de Aguiar, Guardia Civil de Tráfico y los servicios sanitarios. La propia organización disponía de ambulancias y personal médico para atender cualquier emergencia durante la carrera. La gravedad del siniestro, en cualquier caso, hizo inútiles los esfuerzos por salvar al piloto.

Las circunstancias técnicas que provocaron la salida de carretera no estaban aclaradas a última hora de este domingo. No existe, por tanto, base para atribuir el accidente a una avería, un error de conducción o cualquier otra causa concreta. Esa frontera importa. En una tragedia deportiva aparecen enseguida vídeos, comentarios y teorías de paddock; los hechos confirmados, por desgracia, son bastante más sobrios.

El balance de heridos ha variado durante la jornada

También existe una diferencia entre las informaciones difundidas durante las horas posteriores al accidente respecto al número de heridos, por lo que conviene no presentar como definitivo un balance que ha ido cambiando.

El 112 Galicia informó inicialmente de dos personas heridas y trasladadas al Hospital de Ourense: el conductor de otro vehículo participante, con lesiones de consideración, y un espectador cuyas heridas, en aquel momento, no parecían graves. Ese mismo balance seguía apareciendo en algunas de las informaciones difundidas durante la tarde.

Una actualización posterior elevó el balance a tres heridos de gravedad, dos espectadores y otro piloto. Según esa información, este último habría sufrido quemaduras al intentar prestar ayuda. Los equipos sanitarios atendieron igualmente a familiares de Jesús López presentes en la zona, profundamente afectados por lo sucedido.

A falta de una actualización sanitaria oficial que unifique ambos balances, el dato prudente es este: hubo varias personas heridas y trasladadas al hospital, además del fallecimiento de Jesús López.

La Subida a Taboadela quedó cancelada

La reacción deportiva fue inmediata. La Federación Galega de Automobilismo comunicó el fallecimiento del piloto y anunció la cancelación de la prueba. No se reanudaron las mangas ni hubo una clasificación final que pudiera devolver el fin de semana a una aparente normalidad. Difícil imaginarla, en realidad.

Era la séptima edición de la Subida a Taboadela, quinta cita puntuable del certamen autonómico de montaña. Las verificaciones habían comenzado el viernes y la competición propiamente dicha arrancó el sábado, con entrenamientos y dos mangas oficiales. Para el domingo quedaban las últimas pasadas, las que debían resolver la general.

La montaña gallega tiene una afición muy particular, cercana, casi de cuneta y bocadillo: pilotos, mecánicos y espectadores se conocen, coinciden durante años y vuelven a encontrarse prueba tras prueba. Por eso un accidente como el de Taboadela rebasa enseguida el resultado deportivo. No murió un nombre anónimo de una inscripción, sino alguien que llevaba décadas formando parte de ese pequeño ecosistema del motor ourensano.

Quién era Jesús López, el piloto conocido como ‘Pijo’

Jesús López tenía 48 años y una larga trayectoria en el automovilismo gallego. Empezó compitiendo con un Seat 124 en montaña y pasó después por distintas disciplinas: subidas, rallies, rallysprint, rallymix y slalom. Uno de los coches más vinculados a su carrera fue el Talbot Sunbeam Lotus, con el que dejó una imagen muy reconocible entre los aficionados y llegó a proclamarse campeón de montaña.

Su relación con los coches tampoco terminaba cuando se quitaba el casco. Trabajaba en el mundo de la mecánica y la preparación de vehículos de competición. El motor, en su caso, no era el pasatiempo reservado a determinados domingos del calendario; estaba también en el taller, en las conversaciones y en buena parte de su vida cotidiana.

La edición de este año tenía, además, un componente especial. Desde el Concello de Taboadela recordaron que Pijo afrontaba con ilusión su regreso a la montaña después de siete años. El retorno terminó convertido, brutalmente, en su última carrera.

El mundo del motor gallego recuerda a ‘Pijo’

La muerte de López provocó numerosas muestras de duelo durante la tarde. La organización del Rallye Ourense lo definió como uno de los nombres propios del automovilismo ourensano y recordó su capacidad para competir prácticamente en cualquier modalidad. También la Federación Galega de Automobilismo trasladó sus condolencias a familiares y allegados.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, lamentó públicamente su fallecimiento y recordó a Pijo como un hombre muy querido dentro del mundo del motor. Rueda envió además deseos de recuperación a las personas heridas. La Diputación de Ourense, el Concello y representantes del automovilismo provincial se sumaron a las condolencias.

Especialmente gráfica fue la reacción de quienes lo habían tratado durante años. Jano Fraga, presidente de la Escudería Ourense y amigo del piloto, destacó su carácter cercano y el vacío que deja entre quienes compartieron carreras y talleres con él. Hay figuras que quizá nunca llegan al escaparate del gran automovilismo nacional, pero construyen otra cosa: la memoria cotidiana de un deporte. Pijo pertenecía a esa clase de piloto.

Una subida que ya no se recordará por el cronómetro

La séptima Subida a Taboadela debía decidirse entre motores, tiempos y décimas. Terminó suspendida, con servicios de emergencia en la carretera y el automovilismo gallego despidiendo a uno de sus pilotos más conocidos.

Lo confirmado a última hora del 23 de agosto de 2026 es que Jesús López perdió la vida después de salirse de la vía durante la tercera manga oficial, que su Forwin RS23 acabó incendiado tras los impactos y que varias personas resultaron heridas. La causa concreta que desencadenó el accidente no ha sido determinada públicamente y el balance exacto de heridos ha presentado diferencias entre las informaciones difundidas a lo largo del día.

Quedará la investigación de lo ocurrido. Para Taboadela, en cambio, quedará sobre todo otra imagen: la de una mañana de agosto en la que una carrera de montaña dejó de ser una fiesta del motor en cuestión de segundos. Jesús López, ‘Pijo’, tenía 48 años. Volvía a una disciplina que conocía desde hacía décadas. Esta vez no llegó a la meta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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